martes, 28 de febrero de 2017

Lavate la cara y ponte bonita...

Lo que más me gusta...

Hermosa naturaleza. Paisajes


El talento se educa en la calma y el carácter en la tempestad.


Vamos a invertir primero en educación, segundo en educación, tercero en educación. Un pueblo educado tiene las mejores opciones en la vida y es muy difícil que lo engañen los corruptos y mentirosos


Eres un oscuro ciudadano...


Eres un oscuro ciudadano pero la necesidad te convertirá en un héroe que caminará hacia el próximo milagro, que será el despertar del hombre, entonces ya no vivirás en vano sino para crear lo nuevo, que te acercará a la bendita semejanza con la que recuperarás el fuego, la estrella, el tigre y la flor, maravillas que nos continúan y a las que continuamos.

Baruc, 3


Baruc, 3
1.Señor omnipotente, Dios de Israel, mi alma en angustia, mi espíritu abatido es el que clama a ti.

2.Escucha, Señor, ten piedad, porque hemos pecado ante ti.

3.Pues tú te sientas en tu trono eternamente; mas nosotros por siempre perecemos.

4.Señor omnipotente, Dios de Israel, escucha la oración los muertos de Israel, de los hijos de aquellos que pecaron contra ti: desoyeron ellos la voz del Señor su Dios, y por eso se han pegado a nosotros estos males.

5.No te acuerdes de las iniquidades de nuestros padres, sino acuérdate de tu mano y de tu Nombre en esta hora.

6.Pues eres el Señor Dios nuestro, y nosotros queremos alabarte, Señor.

7.Para eso pusiste tu temor en nuestros corazones, para que invocáramos tu Nombre. Queremos alabarte en nuestro destierro, porque hemos apartado de nuestro corazón toda la iniquidad de nuestros padres, que pecaron ante ti.

8.Aquí estamos todavía en nuestro destierro, donde tú nos dispersaste, para que fuésemos oprobio, maldición y condenación por todas las iniquidades de nuestros padres que apartaron del Señor Dios nuestro.

9.Escucha, Israel, los mandamientos de vida, tiende tu oído para conocer la prudencia.

10.¿Por qué, Israel, por qué estás en país de enemigos, has envejecido en un país extraño,

11.te has contaminado con cadáveres, contado entre los que bajan al seol?

12.¡Es que abandonaste la fuente de la sabiduría!

13.Si hubieras andado por el camino de Dios, habrías vivido en paz eternamente.

14.Aprende dónde está la prudencia, dónde la fuerza, dónde la inteligencia, para saber al mismo tiempo dónde está la longevidad y la vida, dónde la luz de los ojos y la paz.

15.Pero ¿quién ha encontrado su mansión, quién ha entrado en sus tesoros?

16.¿Dónde están los príncipes de las naciones, y los que dominan las bestias de la tierra,

17.los que juegan con las aves del cielo, los que atesoran la plata y el oro en que confían los hombres, y cuyo afán de adquirir no tiene fin;

18.los que labran la plata con cuidado, mas no dejan rastro de sus obras?

19.Desaparecieron, bajaron al seol, y otros surgieron en su lugar.

20.Otros más jóvenes que ellos vieron la luz, y vivieron en la tierra; pero el camino de la ciencia no lo conocieron,

21.ni comprendieron sus senderos. Sus hijos tampoco se preocuparon de ella, quedaron lejos de su camino.

22.No se oyó hablar de ella en Canaán, ni fue vista en Temán.

23.Los hijos de Agar, que andan buscando la inteligencia en la tierra, los mercaderes de Madián y de Temán, los autores de fábulas y los buscadores de inteligencia, no conocieron el camino de la sabiduría ni tuvieron memoria de sus senderos.

24.¡Oh Israel, qué grande es la casa de Dios, qué vasto el lugar de su dominio!

25.Grande es y sin límites, excelso y sin medida.

26.Allí nacieron los famosos gigantes antiguos, de alta estatura y expertos en la guerra.

27.Pero no fue a éstos a quienes eligió Dios ni les enseñó el camino de la ciencia;

28.y perecieron por no tener prudencia, por su locura perecieron.

29.¿Quién subió al cielo y la tomó? ¿quién la hizo bajar desde las nubes?

30.¿Quién atravesó el mar y la encontró? ¿quién la traerá a precio de oro puro?

31.No hay quien conozca su camino, nadie imagina sus senderos.

32.Pero el que todo lo sabe la conoce, con su inteligencia la escrutó, el que dispuso la tierra para siempre y la llenó de animales cuadrúpedos,

33.el que envía la luz, y ella va, el que llama, y temblorosa le obedece;

34.brillan los astros en su puesto de guardia llenos de alegría,

35.los llama él y dicen: ¡Aquí estamos!, y brillan alegres para su Hacedor.

36.Este es nuestro Dios, ningún otro es comparable a él.

37.El descubrió el camino entero de la ciencia, y se lo enseñó a su siervo Jacob, y a Israel su amado.

38.Después apareció ella en la tierra, y entre los hombres convivió.

lunes, 27 de febrero de 2017

Somos viajeros del tiempo, vinimos a aprender compartir, tocar almas, dar amor, transformarnos y partir sin apegos

Acepta los retos con alegría...


Es hora de que te dejes influir por los fuertes, por los luchadores, por los pioneros que constantemente abren nuevos caminos, te falta audacia, valentía, dejar a un lado los pretextos (el sobreponerse ya es un éxito). Acepta los retos con alegría, ella le pondrá alas a tu trabajo, levántate ahora mismo, cruza los valles con fe y devoción, anímate a la cima de la montaña, que siempre te espera.

Baruc, 2



NO ESTAS SOLO, EL VIVE EN TI.
Baruc, 2

1.Por eso el Señor Dios nuesro ha cumplido la palabra que había pronunciado contra nosotros, contra nuestros jueces que juzgaron a Israel, contra nuestros reyes y nuestros príncipes, contra los habitantes de Israel y de Judá.

2.Jamás se hizo debajo del cielo entero nada semejante a lo que hizo él en Jerusalén, conforme está escrito en la Ley de Moisés,

3.hasta el punto de que llegamos a comer uno la carne de su propio hijo, otro la carne de su propia hija.

4.Y los entregó el Señor en poder de todos los reinos de nuestro alrededor para que fuesen objeto de oprobio y maldición entre todos los pueblos circundantes donde el Señor los dispersó.

5.Hemos pasado a estar debajo y no encima, por haber pecado contra el Señor Dios nuestro desoyendo su voz.

6.Al Señor Dios nuestro la justicia; a nosotros y a nuestros padres la confusión del rostro, como sucede en este día.

7.Lo que el Señor había dicho contra nosotros, todos esos males nos han sobrevenido.

8.Pero nosotros no hemos suplicado al rostro del Señor volviéndonos cada uno de los pensamientos de su perverso corazón.

9.Por eso el Señor ha estado atento a los males y los ha descargado el Señor sobre nosotros; porque es justo el Señor en todas las obras que nos ordenó;

10.y nosotros no hemos escuchado su voz siguiendo las órdenes que el Señor nos había puesto delante.

11.Y ahora, oh Señor, Dios de Israel, que sacaste a tu pueblo del país de Egipto con mano fuerte, entre señales y prodigios, con gran poder y tenso brazo, haciéndote así un nombre como se ve en este día,

12.nosotros hemos pecado, hemos sido impíos, hemos cometido injusticia, Señor Dios nuestro, contra todos tus decretos.

13.Que tu furor se retire de nosotros, porque hemos quedado bien pocos entre las naciones en medio de las cuales tú nos dispersaste.

14.Escucha, Señor, nuestra oración y nuestra súplica, líbranos por ti mismo, y haz que hallemos gracia a los ojos de los que nos deportaron,

15.para que sepa toda la tierra que tú eres el Señor Dios nuestro y que tu Nombre se invoca sobre Israel y sobre su raza.

16.Mira, Señor, desde tu santa Casa y piensa en nosotros; inclina, Señor, tu oído y escucha;

17.abre, Señor, tus ojos y mira que no son los muertos en el seol, aquellos cuyo espíritu fue arrancado de sus entrañas, los que dan gloria y justicia al Señor,

18.sino el alma comada de aflición, el que camina encorvado y extenuado, los ojos lánguidos y el alma hambrienta, esos son los que te dan gloria y justicia, Señor.

19.No apoyados en las obras justas de nuestros padres y de nuestros reyes derramamos nuestra súplica de piedad ante tu rostro, oh Señor Dios nuestro.

20.Porque has descargado sobre nosotros tu furor y tu ira, como habías hablado por medio de tus siervos los profetas diciendo diciendo:

21.«Así dice el Señor: Doblegad vuestra espalda, servid al rey de Babilonia, y os asentaréis en la tierra que yo di a vuestros padres.

22.Pero si no escucháis la invitación del Señor a servir al rey de Babilonia,

23.yo haré cesar en las ciudades de Judá y en Jerusalén el canto de alegría y el canto de alborozo, el canto del novio y el canto de la novia, y todo el país quedará hecho un desierto, sin habitantes.»

24.Pero nosotros no escuchamos tu invitación de servir al rey de Babilonia, y tú entonces ha cumplido tus palabras, pronunciadas por medio de tus siervos los profetas: que los huesos de nuestros reyes y los huesos de nuestros padres serían sacados de sus sepulcros.

25.Y he aquí que efectivamente yacen tirados por el suelo al calor del día y al frío de la noche; y ellos murieron en medio en medio de atroces sufrimientos,de hambre, de espada y de peste;

26.y la Casa sobre la que se invoca tu Nombre la has reducido al estado en que se encuentra en este día, a causa de la maldad de la casa de Israel y de la casa de Judá.

27.Sin embargo has obrado con nosotros, Señor Dios nuestro, según toda tu indulgencia y tu gran misericordia,

28.como habías hablado por medio de tu siervo Moisés, el día en que le ordenaste escribir tu Ley en presencia de los hijos de Israel, diciendo:

29.«Si no escucháis mi voz, esta misma grande, inmensa muchedumbre quedará reducida a un pequeño número en medio de las naciones donde yo los dispersaré.

30.Pues bien sé que no me escucharán, porque es un pueblo de dura cerviz; pero se convertirán en sus corazones en el país de su destierro;

31.y reconocerán entonces que yo soy el Señor su Dios. Yo les daré un corazón y unos oídos que oigan.

32.Y ellos me alabarán en el país de su destierro, se acordarán de mi nombre,

33.desistirán de su dura cerviz y de su perversa conducta acordándose de lo que les sucedió a sus padres que pecaron delante del Señor.

34.Yo les volveré a la tierra que bajo juramento prometí a sus padres, a Abraham, Isaac y Jacob, y tomarán posesión de ella. Los multiplicaré y ya no menguarán.

35.Y estableceré con ellos una alianza eterna de ser yo su Dios y ser ellos mi pueblo, y no volveré a arrojar ya a mi pueblo Israel de la tierra que les di.»

A cierta edad uno ya no se impresiona con grandes cuerpos, sino con almas grandes

Hemos aprendido a volar..

No tengas miedo...

Madurar es aprender a...

viernes, 24 de febrero de 2017

PARA REFLEXIONAR

PARA REFLEXIONAR...


En una breve conversación, un hombre le pregunta a una mujer:

"-¿Qué tipo de hombre estás buscando?

Ella se quedó un momento callada antes de verlo a los ojos y le preguntó: 

-¿En verdad quieres saberlo?

Él respondió: -Sí.

Ella empezó a decir: -Siendo mujer en esta época, estoy en una posición de pedirle a un hombre lo que yo sola no puedo hacer por mí. Yo pago todas mis facturas. Yo me encargo de mi casa sin la ayuda de un hombre. Yo estoy en la posición de preguntar: -¿Qué es lo que tú puedes aportar en mi vida?.

El hombre se le quedo mirando. Y pensó que ella se estaba refiriendo al dinero.

Ella, sabiendo lo que él estaba pensando dijo: -No me estoy refiriendo al dinero. Yo necesito algo más. Yo necesito un hombre que luche por la perfección en todos los aspectos de la vida.

Yo busco a alguien que luche por superarse, a alguien con quien conversar y que me motive a ser cada vez mejor. Yo no necesito a alguien mentalmente simple e inmaduro.

Quiero a alguien a quien admirar y que me admire por mí misma. 

No necesito a un hombre que luche por la perfección financiera, porque yo no busco riquezas.

Busco a alguien que se esfuerce y trabaje hombro a hombro conmigo para sostener nuestro hogar, que no sea una carga más en espera de ser mantenido.

Yo necesito a alguien lo suficientemente sensible, para que me comprenda por lo que yo paso en la vida como mujer, pero lo suficientemente fuerte, para darme ánimos y no dejarme decaer. 

Yo estoy buscando a alguien, el cual yo pueda respetar.

Para poder apoyar a ese hombre, debo respetarlo y que me respete por lo que valgo.

Busco a alguien en quien pueda confiar, que me respete cómo su pareja y mejor amiga. No a un hombre infiel, con un alma tan pobre que me irrespete y se irrespete a sí mismo entregándose a cualquiera, sólo por un momento de placer banal y animal.

Busco a un hombre que pueda ser digno ejemplo para nuestros hijos, más no una vergüenza para ellos.

Yo no aspiro a atender a mi pareja, simplemente él tiene que merecérselo. Yo no puedo ayudar a un hombre inútil, que no se puede ayudar a sí mismo.

Yo busco a un hombre sensible y con buenos sentimientos, porque el conocerá mis sentimientos con sólo mirarme a los ojos. Busco ternura. 

Cuando ella terminó lo miró a los ojos y él se veía muy confundido y con interrogantes.

Él le dijo: -Estás pidiendo mucho

Ella le contestó: -Yo valgo mucho.

Tzintli Dori Blanco-

Hay que arriesgarse en la vida...



Hay que arriesgarse en la vida, porque si no lo haces, si no das este paso hacia un camino desconocido, vas dejando que tu sueño se consuma, que pierda fuerza. 

Hay que arriesgarse a subir la montaña, pero no porque el premio este arriba y si porque el camino te enseña a ver otros paisajes.

Hay que arriesgarse a cada día, a cada momento. Sea solo o acompañado, lucha con todas tus fuerzas, porque para aprender a volar, hay que saltar al vacío.


Una vida entera no me alcanzaría para agradecerte Señor.


Cuando la vida te presente mil...


Recuerden...


Tu pobreza es obra tuya...


Tu pobreza es obra tuya, no de los optimistas que buscan lo positivo de la vida, que no se distraen con lo negativo de los hombres. Tu dolor, tu mala situación es obra tuya, tus dificultades y tus desdichas te pertenecen, tú eres el único responsable de la dirección que lleva tu vida (de todas maneras, el fracaso es normal, sólo tu miedo le da categoría de desastre.)

Baruc, 1


El evangelio es vida y no negocio, Dios busca adoradoradores y no socios

Baruc, 1

1.Este es el texto del libro que Baruc, hijo de Neriyías, hijo de Maaseías, hijo de Sedecías, hijo de Asadías, hijo de Jilquías, escribió en Babilonia,

2.el año quinto, el día siete del mes, en el tiempo en que los caldeos habían tomado e incendiado Jerusalén.

3.Baru leyó el texto de este libro a oídos de Jeconías, hijo de Yoyaquim, rey de Judá, y a oídos de todo el pueblo venido para escuchar el libro;

4.a oídos de las autoridades y de los hijos del rey, a oídos de los ancianos, a oídos del pueblo entero desde el menor al mayor, de todos los que habitaban en Babilonia, a orillas del río Sud.

5.Todos lloraron, ayunaron y oraron delante del Señor.

6.Luego reunieron dinero, según las posibilidades de cada uno,

7.y lo enviaron a Jerusalén, al sacerdote Joaquín, hijo de Jilquías, hijo de Salom, a los demás sacerdotes y a todo el pueblo que se encontraba con él en Jerusalén.

8.Y a Baruc, el día diez del mes de Siván, había tomado los objetos sagrados de la Casa del Señor que habían sido llevados del Templo, con ánimo de volverlos a llevar a la tierra de Judá; objetos de plata mandados hacer por Sedecías, hijo de Josías, rey de Judá,

9.después que Nabucodonosor, rey de Babilonia, deportó de Jerusalén a Jeconías, a los príncipes, a los cerrajeros, a las autoridades y al pueblo de la tierra, llevándolos a Babilonia.

10.Se les decía: Ahí os enviamos dinero; comprad con él holocaustos, sacrificios por el pecado e incienso; haced oblaciones y ofrendas sobre el altar del Señor Dios nuestro.

11.Rogad por la vida de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y por la vida de su hijo Baltasar, para que sean sus días como los días del cielo sobre la tierra.

12.El Señor nos dará fuerzas e iluminará nuestros ojos para vivir a la sombra de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y a la sombra de su hijo Baltasar; les serviremos largos días y hallaremos gracia a sus ojos.

13.Rogad también por nosotros al Señor Dios nuestro, porque hemos pecado contra el Señor Dios nuestro, y todavía hoy no se ha retirado de nosotros el furor y la ira del Señor.

14.Y leed este libro que os mandamos para que hagáis lectura pública en la Casa del Señor, el día de la fiesta y en días oportunos.

15.Diréis: Al Señor Dios nuestro la justicia, a nosotros, en cambio, la confusión del rostro, como sucede en este día; a los hombres de Judá y a los habitantes de Jerusalén,

16.a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros sacerdotes, a nuestros profetas y a nuestros padres.

17.Porque hemos pecado ante el Señor,

18.le hemos desobedecido y no hemos escuchado la voz del Señor Dios nuestro siguiendo las órdenes que el Señor nos había puesto delante.

19.Desde el día en que el Señor sacó a nuestros padres del país de Egipto hasta el día de hoy hemos sido indóciles al Señor Dios nuestro y prestos en desoír su voz.

20.Por esto se nos han pegado los males y la maldición con que el Señor conminó a su siervo Moisés el día que sacó a nuestros padres del país de Egipto para darnos una tierra que mana leche y miel, como sucede en este día.

21.Nosotros no hemos escuchado la voz del Señor Dios nuestro de acuerdo con todas las palabras de los profetas que nos ha enviado,

22.sino que hemos sido, cada uno de nosotros según el capricho de su perverso corazón, a servir a dioses extraños, a hacer lo malo a los ojos del Señor Dios nuestro.

jueves, 23 de febrero de 2017

El día que yo te olvidé, tú comenzarás a recordarme


Todos somos maestros y alumnos. Pregúntate ¿Qué vine a a aprender aquí y qué vine a enseñar?


A ti te falta el dinero...


Tú eres la causa, el responsable de todo lo que te sucede, por eso no le debes echar la culpa a nadie de tu suerte, que sólo depende de tu voluntad, de tu esfuerzo. Cuando hablas de situaciones difíciles olvidas que hay millones de hermanos que las superan. A ti te falta el dinero pero no a los que trabajan con verdadera vocación (hacer lo que uno ama es el secreto de la fortuna).

Lamentaciones, 5


QUE DIOS ENVUELVA TU CASA DE AMOR...
Lamentaciones, 5

1.¡Acuérdate, Yahveh, de lo que nos ha sobrevenido, mira y ve nuestro oprobio!

2.Nuestra heredad ha pasado a extranjeros, nuestras casas a extraños.

3.Somos huérfanos, sin padre; nuestras madres, como viudas.

4.A precio de plata bebemos nuestra agua, nuestra leña nos llega por dinero.

5.El yugo a nuestro cuello, andamos acosados; estamos agotados, no se nos da respiro.

6.Hacia Egipto tendemos nuestra mano, hacia Asur para quitar el hambre.

7.Nuestros padres pecaron: ya no existen; y nosotros cargamos con sus culpas.

8.Esclavos nos dominan, nadie nos libra de su mano.

9.A riesgo de la vida logramos nuestro pan, afrontando la espada del desierto.

10.Nuestra piel abrasa como un horno, a causa del ardor del hambre.

11.Han violado a las mujeres en Sión, a las vírgenes en las ciudades de Judá.

12.Colgados fueron por sus manos los príncipes; la faz de los ancianos no ha sido respetada.

13.Han arrastrado la muela los muchachos, bajo la leña se han doblado los niños.

14.Los ancianos han dejado de acudir a la puerta, los muchachos han parado sus cantares.

15.Ha cesado la alegría de nuestro corazón, se ha trocado en duelo nuestra danza.

16.Ha caído la corona de nuestra cabeza. ¡Ay de nosotros, que hemos pecado!

17.Por eso está dolorido nuestro corazón, por eso se nublan nuestros ojos:

18.por el monte Sión, que está asolado; ¡las raposas merodean en él!

19.Mas tú, Yahveh, para siempre te sientas; ¡tu trono de generación en generación!

20.¿Por qué has de olvidarnos para siempre, por qué toda la vida abandonarnos?

21.¡Haznos volver a ti, Yahveh, y volveremos. Renueva nuestros días como antaño,


22.si es que no nos has desechado totalmente, irritado contra nosotros sin medida!

miércoles, 22 de febrero de 2017

A veces la vida te empuja...

Y he llegado a la conclusión...

Lamentaciones, 4


Lamentaciones, 4

1.¿Cómo se ha empañado y deteriorado el oro más puro? ¿Por qué están desparramadas las piedras sagradas por las esquinas de todas las calles?

2.Los hijos de Sión, valiosos y preciados como el oro fino, ¡ay!, son considerados como vasos de arcilla, obra del alfarero.

3.Hasta los chacales descubren el pezón y dan de mamar a sus cachorros; la Hija de mi pueblo se ha vuelto tan cruel como los avestruces del desierto.

4.La lengua del niño de pecho se pega de sed al paladar; los niños piden pan, pero no hay quien lo reparta.

5.Los que comían manjares deliciosos desfallecen por las calles; los que se criaban entre sedas se quedan en basurales.

6.La culpa de la Hija de mi pueblo supera el pecado de Sodoma, que fue aniquilada en un momento sin que manos humanas se volvieran contra ella.

7.Sus nazireos eran más puros que la nieve, más blancos que la leche, de cuerpo más rojo que corales; su cara, un zafiro.

8.Su semblante ahora es más oscuro que carbón, ya no se los reconoce por las calles. Su piel está pegada a sus huesos, seca como madera.

9.Más dichosos fueron los muertos a cuchillo que los muertos de hambre, que mueren extenuados por falta de los frutos de los campos.

10.Las mismas manos de tiernas mujeres cocieron a sus hijos, los sirvieron como comida en la ruina de la Hija de mi pueblo.

11.Yavé descargó su furor, derramó el ardor de su cólera; encendió fuego en Sión, que devoró sus cimientos.

12.Nunca creyeron los reyes de la tierra, ni cuantos viven en el mundo, que adversarios y enemigos entrarían por las puertas de Jerusalén.

13.Fue por los pecados de sus profetas, por las culpas de sus sacerdotes, que en medio de ellos derramaron sangre de justos.

14.Vagaban ellos como ciegos por las calles, manchados estaban de sangre; por lo que nadie podía tocar sus vestiduras.

15.Les gritaban: ¡Apártense, un impuro! ¡Apártense, no lo toquen! Y cuando huían y vagaban, se decía entre las naciones: ¡Aquí no seguirán como huéspedes!

16.El rostro de Yavé los dispersó, ya no vuelve a mirarlos. No respetaron a los sacerdotes ni tuvieron piedad de los profetas.

17.Y todavía nos cansábamos esperando el socorro. ¡Ilusión! Desde nuestros cerros no vimos llegar a Egipto, incapaz de salvarnos.

18.Vigilaban nuestros pasos para que no anduviéramos por nuestras plazas.

19.Nuestro fin estaba cercano y, cumplidos nuestros días, ha llegado.

20.Nuestros perseguidores eran veloces, más que las águilas del cielo, nos perseguían por los montes, en el desierto nos armaban trampas. Nuestro rey, el ungido de Yavé, del que estábamos pendientes, quedó preso en sus redes; aquél de quien decíamos: A su sombra viviremos entre las naciones.

21.¡Regocíjate, alégrate, Hija de Edom, que habitas en el país de Us! También a ti te llegará la copa: te embriagarás y te desnudarás.

22.¡Hija de Sión, se ha borrado tu culpa, él no volverá a desterrarte! En cambio, Hija de Edom, Yavé castigará tu culpa y pondrá a desnudo tus pecados.

martes, 21 de febrero de 2017

hay heridas que en vez de abrirnos la piel, nos abren los ojos


El chiste de hoy


Visión del amor. 5. Facundo Cabral.


Visión del amor. 5. Facundo Cabral

El deseo es solo un hábito, y los hábitos se pueden cambiar. Aprende a ver sin preconceptos, aprende averiado, no solo lo parcial, lo personal, podría ser que lo que no te gusta es un bien para la totalidad, como la lluvia o los terremotos que reacomodan al planeta (la vida no es como debería ser sino como es). Debes estar atento a ti mismo para no caer en los falsos apegos, y si amas, ama a la gente como es, y no olvides que todos somos mortales, que nadie está siempre, por lo tanto, la muerte no será una sorpresa dolorosa. No puedes cambiar al mundo pero puedes cambiar tu actitud frente a él (nos duele más nuestra opinión del cáncer que el cáncer mismo, por eso debes liberarte de los preconceptos, de las posturas y los prejuicios heredados).

La gente nunca será lo que queremos sino lo que es, por eso lo mejor que podemos hacer es armonizar con la Naturaleza, que sabe lo que hay que hacer (el oso no tiene pleitos porque es oso, no quiere ser otra cosa, ¡Y lo mismo debería hacer el hombre, ser lo que debe ser, y para eso debe estar atento a él¡ No importa lo que hagas sino cómo lo hagas, ese es el secreto de da tranquilidad, pero hazte cargo de lo que hagas porque eres el único responsable de lo que haces (la verdad y el culpable están dentro nuestro). Cuando aceptes lo que eres te liberarás de la culpa (las cosas son lo que son y los demás son los demás, algo que no podemos cambiar, entonces no te enfurezcas ni te avergüences ni te culpes). A cada uno le fue asignada una tarea, ponte a trabajar en ella y no esperes reconocimientos ni temas a las críticas porque solo tú sabes lo que vales y lo que haces por ti, como los triunfos y los fracasos de los demás son de los demás. Nada puede detenerte porque tu voluntad está en tus manos, bajo tu control, deja de defraudarlo, decide ahora mismo hacer lo máximo, para esto debes dejar de distraerte con la multitud.

Lamentaciones, 3


Lamentaciones, 3

1.Yo soy el hombre que ha visto la miseria bajo el látigo del furor de Dios.

2.El me llevó y me obligó a caminar en tinieblas y oscuridad.

3.Vuelve y revuelve todo el día su mano contra mí solo.

4.Consumió mi carne y mi piel y quebró mis huesos.

5.Edificó contra mí un muro, me cercó de veneno y de dolor.

6.Me mandó vivir en las tinieblas, como los muertos de antaño.

7.Me encarceló y no puedo salir, me puso pesadas cadenas.

8.Por más que grito y pido auxilio él sofoca mi súplica.

9.Cercó mi camino con piedras enormes, confundió mis senderos.

10.Ha sido para mí como oso en acecho y león en escondite.

11.Complicando mis caminos me destrozó, me dejó hecho un horror.

12.Preparó su arco, y me puso como blanco de sus flechas.

13.Clavó en mi espalda sus dardos sacados de la caja.

14.Me hizo burla de todo mi pueblo, la cantinela todo el día.

15.Me colmó de amargura, me dio a beber ajenjo.

16.Quebró mis dientes con una piedra, me revolcó en la ceniza.

17.Mi alma está alejada de la paz y ha olvidado la dicha.

18.Dije: Mi esperanza se perdió igual que mi confianza en Yavé.

19.Acuérdate de mi miseria y vida errante, de mi ajenjo y amargor.

20.Mi alma recuerda, sí, y se me hunde.

21.Esto reflexiono en mi corazón, y por ello esperaré.

22.El amor de Yavé no se ha acabado, ni se han agotado sus misericordias;

23.se renuevan cada mañana. Sí, tu fidelidad es grande.

24.Dice mi alma: «Yavé es mi parte, por eso en él esperaré.»

25.Bueno es Yavé para los que esperan en él, para el alma que lo busca.

26.Bueno es esperar en silencio la salvación de Yavé.

27.Bueno es para el hombre soportar el yugo desde su juventud.

28.Que se siente solitario y silencioso cuando Dios se lo impone;

29.que ponga su boca en el polvo; quizá tenga esperanza,

30.que tienda la mejilla al que lo hiere, que se llene de humillaciones.

31.Porque el Señor no desecha al hombre para siempre.

32.Si llega a afligir, luego se compadece, según su inmenso amor;

33.él no se alegra en humillar y afligir a los hombres.

34.Cuando se aplasta con el pie a todos los cautivos de un país,

35.cuando se niega el derecho de un hombre ante la cara de Dios,

36.cuando se falsea la justicia, ¿no lo ve el Señor?

37.¿Quién habló y realizó? ¿No es el Señor el que decidió?

38.¿No salen de la boca del Altísimo los males y los bienes?

39.Pues, ¿de qué se queja el hombre, el hombre que vive a pesar de sus pecados?

40.Examinemos nuestros caminos, estudiémoslos y convirtámonos a Yavé.

41.Alcemos nuestro corazón y nuestras manos al Dios que está en los cielos.

42.Nosotros hemos sido rebeldes y traidores y tú no has perdonado.

43.Te has vestido de cólera y nos has perseguido.

44.Has matado sin piedad; te encerraste en tu nube para que no pasara la oración;

45.nos hiciste basura y vileza en medio de los pueblos.

46.Abren su boca contra nosotros todos nuestros enemigos.

47.Nuestro destino es el terror, sepulcro, desolación y ruina.

48.Torrentes de agua derraman mis ojos por la ruina de la Hija de mi pueblo.

49.Mis ojos lloran sin cesar, ya que no hay alivio,

50.hasta que Yavé desde los cielos mire y vea.

51.Me duelen los ojos al ver a las hijas de mi ciudad.

52.Me cazaron como a un pájaro mis enemigos sin motivo.

53.Ahogaron mi vida en un sepulcro y echaron piedras sobre mí.

54.Cubrieron las aguas mi cabeza, dije: Estoy perdido.

55.Invoqué tu nombre, Yavé, desde lo profundo del sepulcro.

56.Oye mi grito: no cierres tu oído a mi oración.

57.Te acercaste el día que te invocaba y dijiste: No temas.

58.Señor, tú defendiste mi causa, rescataste mi vida.

59.Yavé, viste la injusticia que me hacían. ¡Defiende tú mi juicio!

60.Tú ves cómo se vengan de mí todos los que intrigaron contra mí.

61.Yavé, oíste sus insultos, todas sus maniobras contra mí.

62.Sus palabras y sus pensamientos todo el día se dirigen contra mí.

63.Estén sentados o en pie, mira: yo soy risa para ellos.

64.Yavé, tú los pagarás, según la obra de sus manos.

65.Haz que se obcequen en su maldad, que ésta sea su maldición.

66.Tú entonces los perseguirás y barrerás debajo de los cielos.

lunes, 20 de febrero de 2017

Lo bueno de los tiempos dificiles...

Puedes tenerlo todo pero sino tienes paz interior, no tienes nada

En la vida hay varios amores...


Nunca he conocido a nadie tan ignorante...


Nunca desafíes a una persona...


Lamentaciones, 2


QUE LA LUZ DE DIOS TE MARQUE LA RUTA A SEGUIR DE AHORA EN ADELANTE.

Lamentaciones, 2

1.Alef. ¡Cómo, ay, ha anublado, en su cólera, el Señor a la hija de Sión! ¡Del cielo a la tierra ha precipitado el esplendor de Israel, sin acordarse del estrado de sus pies, en el día de su cólera!

2.Bet. El Señor ha destruido sin piedad todas las moradas de Jacob; ha derruido, en su furor, las fortalezas de la hija de Judá; por tierra ha echado, ha profanado al reino y a sus príncipes.

3.Guímel. En el ardor de su cólera ha quebrado todo el vigor de Israel; ha echado atrás su diestra de frente al enemigo; ha prendido en Jacob como fuego llameante que devora a la redonda.

4.Dálet. Ha tensado su arco, igual que un enemigo, ha afirmado su diestra; como un adversario ha matado a todos los que eran encanto de los ojos; en la tienda de la hija de Sión ha vertido su furor como fuego.

5.He. Se ha portado el Señor como enemigo; ha destruido a Israel, ha destruido todos sus palacios, ha derruido sus fortalezas, ha acumulado en la hija de Judá gemidos y gemidos.

6.Vau. Ha forzado, como a un huerto, su cerca, ha derruido su lugar de reunión. Ha hecho olvidar Yahveh en Sión solemnidades y sábados; ha desechado en el ardor de su cólera a rey y sacerdote.

7.Zain. El Señor ha rechazado su altar, su santuario ha desdeñado; ha dejado a merced del enemigo los muros de sus palacios; ¡gritos se dieron en la Casa de Yahveh, como en día solemne!

8.Jet. Yahveh decidió destruir la muralla de la hija de Sión. Tiró el cordel, y no retrajo su mano de arrasar; ha envuelto en luto antemural y muro, que a la vez se desmoronan.

9.Tet. Sus puertas en tierra se han hundido, él ha deshecho y roto sus cerrojos; su rey y sus príncipes están entre las gentes; ¡ya no hay Ley! Y tampoco sus profetas logran visiones de Yahveh.

10.Yod. En tierra están sentados, en silencio, los ancianos de la hija de Sión; se han echado polvo en su cabeza, se han ceñido de sayal. Inclinan su cabeza hasta la tierra las vírgenes de Jerusalén.

11.Kaf. Se agotan de lágrimas mis ojos, las entrañas me hierven, mi hígado por tierra se derrama, por el desastre de la hija de mi pueblo, mientras desfallecen niños y lactantes en las plazas de la ciudad.

12.Lámed. Dicen ellos a sus madres: «¿Dónde hay pan?», mientras caen desfallecidos, como víctimas, en las plazas de la ciudad, mientras exhalan el espíritu en el regazo de sus madres.

13.Mem. ¿A quién te compararé? ¿A quién te asemejaré, hija de Jerusalén? ¿Quién te podrá salvar y consolar, virgen, hija de Sión? Grande como el mar es tu quebranto: ¿quién te podrá curar?

14.Nun. Tus profetas vieron para ti visiones de falsedad e insipidez. No revelaron tu culpa, para cambiar tu suerte. Oráculos tuvieron para ti de falacia e ilusión.

15.Sámek. Sobre ti baten palmas todos los que pasan de camino; silban y menean la cabeza sobre la hija de Jerusalén. «¿Esa es la ciudad que llamaban la Hermosa, la alegría de toda la tierra?»

16.Pe. Abren su boca contra ti todos tus enemigos; silban y rechinan de dientes, dicen: «¡Nos la hemos tragado! ¡Ah, éste es el Día que esperábamos! 11 Ya lo alcanzamos, ya lo vemos!»

17.Ain. Yahveh ha hecho lo que había resuelto, ha cumplido su palabra que había empeñado desde antiguo; ha destruido sin piedad; ha hecho alegrarse sobre ti al enemigo, ha exaltado la frente de tus adversarios.

18.Sade. ¡Clama, pues, al Señor, muralla de la hija de Sión; deja correr a torrentes tus lágrimas, durante día y noche; no te concedas tregua, no cese la niña de tu ojo!

19.Qof. ¡En pie, lanza un grito en la noche, cuando comienza la ronda; como agua tu corazón derrama ante el rostro del Señor, alza tus manos hacia él por la vida de tus pequeñuelos (que de hambre desfallecen por las esquinas de todas las calles)!

20.Res. Mira, Yahveh, y considera: ¿a quién has tratado de esta suerte? ¿Tenían las mujeres que comer sus frutos, a sus niños de pecho? ¿Tenían que ser asesinados en el santuario del Señor sacerdote y profeta?

21.Sin. Por tierra yacen en las calles niños y ancianos; mis vírgenes y mis jóvenes cayeron a cuchillo; ¡has matado en el día de tu cólera, has inmolado sin piedad!

22.Tau. Como en día solemne congregaste por todo el ámbito terrores; no hubo en el día de la ira de Yahveh fugitivo ni evadido. Los que yo había criado y mantenido mi enemigo los exterminó.

domingo, 19 de febrero de 2017

La muerte nos mata una vez...

Aprende a plantar tu propio jardin...

Hermosa naturaleza. Animales

Sé feliz con lo que tienes mientras persigues lo que quieres


La felicidad es sencillamente buena salud y mala memoria


LA VISIÓN DEL AMOR. 4. Facundo Cabral




LA VISIÓN DEL AMOR. 4. Facundo Cabral

No elegiste el lugar donde nacer pero puedes, y debes, elegir el lugar donde vivir. Ocúpate de ti, solo uno puede decidir los cambios en uno, por ejemplo nadie puede darte la libertad, a lo sumo puede provocarte el deseo de conseguirla, pero solo la alcanzarás cuando sea tu necesidad (si la meta son los demás, vivirás frustrado, además de agobiado), ocúpate de lo que te concierne, no escapes de esa responsabilidad en los demás, entonces serás libre, y por lo tanto, eficaz (no pierdas tu vida en la crítica y la oposición, que son pretextos para no ocuparse de uno mismo, entonces no tendrás enemigos y tendrás todo él tiempo para el crecimiento). Ten lo necesario, lo demasiado coarta la libertad.

Lamentaciones, 1


CREO EN DIOS COMO UN CIEGO CREE EN EL SOL... NO PORQUE LO VE, SINO PORQUE LO SIENTE.
Lamentaciones, 1

1.Ay, qué solitaria quedó Jerusalén, la ciudad tan poblada. Como una viuda quedó la grande entre las naciones. La ciudad que dominaba las provincias tiene ahora que pagar impuestos.

2.Llora durante las noches, las lágrimas corren por sus mejillas. Entre todos sus amantes nadie hay que la consuele. La traicionaron todos sus amigos, ¡y se convirtieron en sus enemigos!

3.El pueblo de Judá ha sido desterrado; sufre atropellos y dura servidumbre. Vive en medio de pueblos extranjeros y no encuentra descanso; sus enemigos lo persiguieron y le dieron alcance.

4.Los caminos de Sión están de luto, pues nadie va a sus fiestas. Todas sus puertas están destruidas, gimen sus sacerdotes, sus doncellas están llenas de tristeza, ¡Jerusalén está llena de amargura!

5.Sus adversarios la vencieron y ahora se sienten felices, pues Yavé la castigó por sus muchos pecados; sus niños marcharon al destierro empujados por el enemigo.

6.Ha perdido la Hija de Sión toda su gloria, sus jefes parecían carneros que no encuentran pasto, iban caminando sin fuerzas delante del que los arreaba.

7.En sus días de miseria y destierro Jerusalén recuerda; cuando caía en manos del enemigo sin que ninguno la socorriera; sus enemigos la miraban y se burlaban de su ruina.

8.Gravemente pecó Jerusalén y se hizo impura. Los que la alababan, la desprecian, porque la vieron desnuda. Y ella gime y esconde el rostro.

9.Su impureza manchaba su vestido, pero no pensaba que tendría este fin. ¡Se hundió profundamente! ¡Nadie la consuela! ¡Mira, oh Yavé, mi dolor, ¡cómo se pone orgulloso el enemigo!

10.El invasor tomó todos sus tesoros; ella vio entrar a los paganos en su santuario; a quienes tú habías prohibido entraron en tus asambleas.

11.Todo su pueblo gime y busca pan. Entregan sus joyas a cambio de comida, para conservar la vida. «Mira, ¡oh Yavé!, y observa a qué humillación he llegado.»

12.Todos ustedes que pasan por el camino, miren y observen si hay dolor semejante al que me atormenta, con el que Yavé me ha herido en el día de su ardiente cólera.

13.El fuego que lanzó de lo alto bajó hasta mis huesos; tendió una red a mis pies y me hizo caer de espaldas. Me dejó abandonada y siempre doliente.

14.Vigiló mis crímenes, los juntó y los ató; están en su mano. Su yugo pesa sobre mi cuello ha hecho flaquear mi fuerza; Yavé me ha entregado en manos que no puedo resistir.

15.Derribó Yavé a los valientes que cuidaban mis ciudades. Reunió un consejo contra mí para sacrificar a mis jóvenes. El Señor ha pisado en el lagar a la virgen, Hija de Judá.

16.Por eso lloro yo, mis ojos se deshacen en lágrimas porque está lejos el consolador que reanime mi alma. Mis hijos están desolados porque sus enemigos triunfan.

17.Sión tiende sus manos, y no hay quien la consuele. Yavé mandó contra Jacob adversarios de todas partes; Jerusalén se ha hecho ejemplo de horror para ellos.

18.Es justo Yavé, porque fui rebelde a sus órdenes. Escuchen, pues, pueblos todos, y miren mi dolor. Mis vírgenes y mis jóvenes han ido al cautiverio.

19.Llamé a mis amigos, pero me traicionaron. Mis sacerdotes y mis ancianos han muerto en la ciudad, mientras se buscaban alimento para reanimarse.

20.Mira, Yavé, que estoy en angustias, me hierven las entrañas. Dentro se me retuerce el corazón, porque he sido muy rebelde. Afuera la espada acaba con los hijos, y dentro de la ciudad, la muerte.

21.Oye cómo gimo, y no hay quien me consuele. Mis enemigos conocieron mi desgracia y se alegran de lo que me has hecho. ¡Que venga el día que tienes anunciado! ¡Que ellos estén como yo estoy!

22.¡Que toda su maldad llegue ante ti, y trátalos como me trataste a mí por todas mis rebeldías!, porque mis gemidos son muchos y languidece mi corazón.