JUANA MACEDO, Frases, Reflexiones y algo más
"HAY UNA SOLA RELIGIÓN, EL AMOR. HAY UN SOLO DIOS Y ESTÁ EN TODAS PARTES"
miércoles, 16 de septiembre de 2026
LEVÁNTATE Y ANDA. FACUNDO CABRAL. 12. Juana Macedo.
LA HIJA DEL MILLONARIO ERA MUDA...
El sol caía implacable sobre las calles de Polanco, uno de los barrios más exclusivos de la Ciudad de México. Diego Mendoza, de 35 años, caminaba con paso elegante hacia su BMW negro, ajustándose la corbata de seda italiana. Su traje hecho a medida brillaba bajo la luz del mediodía mientras revisaba su Rolex submariner. Las 2:30 pm, perfecto para recoger a Isabela. A su lado, como una pequeña sombra silenciosa, caminaba su hija de 6 años. Isabela Mendoza era una niña hermosa con grandes ojos café que parecían guardar 1000 secretos.
Su vestido blanco inmaculado y sus zapatos de charol contrastaban con la tristeza que siempre parecía llevar consigo. Desde que nació, Isabela jamás había pronunciado una sola palabra. “Vamos, princesa”, le dijo Diego con ternura, extendiendo su mano hacia ella. Isabela lo miró con esos ojos enormes y tomó su mano sin emitir sonido alguno. Era su rutina de cada día salir del consultorio del neurólogo, donde mes tras mes recibían la misma respuesta desalentadora. Los mejores especialistas de México habían examinado a Isabela, doctores de Houston, de España, incluso un reconocido neurocirujano de Suiza, había volado especialmente para verla.
Todos llegaban a la misma conclusión. Físicamente Isabela estaba perfecta. No había daño neurológico, no había trauma físico, simplemente no hablaba. Es algo psicológico, había explicado el doctor Ramírez esa misma tarde. Señor Mendoza, su hija tiene todas las capacidades para hablar. Hay algo más profundo que la está bloqueando. Diego apretó el volante mientras manejaba hacia casa. Su mansión en las lomas de Chapultepec lo esperaba con sus jardines perfectamente cuidados y su personal de servicio siempre impecable. Pero toda esa riqueza no había podido comprar lo único que más deseaba, escuchar la voz de su hija
qué esperaba lograr, pero la reacción de Isabela había sido demasiado significativa como para ignorarla. “Vamos a ver a la niña del agua”, le preguntó a Isabela mientras desayunaban.
Para su sorpresa, Isabela asintió enérgicamente, más emocionada de lo que la había visto en meses. A las 2:30 pm, exactamente a la misma hora del día anterior, Diego manejó hacia la esquina de Reforma. Isabela iba sentada en el borde de su asiento, mirando ansiosamente por la ventana. Y ahí estaba Esperanza, con su carrito improvisado lleno de bolsas de agua, gritando alegremente su mercancía bajo el sol implacable. Al ver el BMW negro acercarse, una gran sonrisa iluminó su rostro.
“Señor Diego, princesita Isabela”, gritó corriendo hacia el auto. “¡Qué bueno que vinieron otra vez! Isabela se aferró a la puerta del auto tratando de bajar la ventana más rápido. Diego se sorprendió al ver la urgencia en los movimientos de su hija. “Hola, Esperanza”, le dijo Diego. “¿Cómo supiste nuestros nombres?” Esperanza se rió con picardía. “Ayer me dijiste que te llamabas Diego y a ella la llamaste princesa, pero se nota que es una Isabela. Tiene cara de Isabela.” Diego sonrió genuinamente por primera vez en semanas.
¿Tienes hambre, Esperanza? ¿Quisieras acompañarnos a comer algo? Los ojos de Esperanza se iluminaron, pero luego se ensombrecieron con preocupación. Ay, Señor, no puedo dejar mi puesto. Si no vendo, mi mamá se va a preocupar. ¿Cuánto vendes normalmente en una tarde? Como 200 pesos, si tengo suerte. Diego sacó su cartera y le entregó 500 pesos. Considera que ya vendiste todo. Vamos a comer. Esperanza guardó cuidadosamente el dinero en su pequeña mochila escolar y subió al auto. Isabela inmediatamente se acercó a ella, algo completamente fuera de carácter para una niña que normalmente evitaba el contacto físico.
¿A dónde quieren ir?, preguntó Diego. A los tacos de doña María, exclamó Esperanza sin dudar. Están buenísimos y no son caros. están cerca del mercado. Diego dudó por un momento. Él normalmente frecuentaba restaurantes de cinco estrellas, pero viendo la emoción en los ojos de Isabela, decidió seguir el flujo. El puesto de tacos de doña María era exactamente lo que Diego había imaginado. Mesas de plástico, sillas desparejas y el aroma irresistible de carne asada mezclándose con el sonido de la plancha caliente.
Era un mundo completamente diferente al suyo, pero había algo auténtico y cálido en el ambiente. Esperanza! Gritó una mujer robusta desde detrás del comal. Ya no andas vendiendo agüita. Doña María le presento a mis amigos Diego e Isabela. Nos invitaron a comer tacos. Doña María observó el traje caro de Diego y luego miró a Isabela con su vestido de diseñador. Sus ojos mostraron un destello de comprensión mezclado con curiosidad. Bienvenidos a mi humilde negocio”, dijo con una sonrisa cálida.
“¿Qué se les antoja?” Mientras esperaban la comida, Esperanza comenzó a platicarle a Isabela sobre su vida. Hablaba de su escuela, de sus maestros, de su abuela que hacía los mejores tamales del mundo. Isabela escuchaba cada palabra con una atención que Diego jamás había presenciado. “¿Sabes qué, Isabela?”, le dijo Esperanza mientras masticaba su taco. Mi abuelita siempre dice que cuando conoces a alguien especial, tu corazón te lo dice aquí adentro. Se tocó el pecho y cuando te vi ayer, mi corazón me dijo que eras especial.
Isabela la miraba con los ojos muy abiertos. Lentamente llevó su pequeña mano a su propio pecho, imitando el gesto de esperanza. “¿Tu corazón también te dice cosas?”, le preguntó Esperanza con ternura. Isabela asintió lentamente y para asombro de Diego, sus labios volvieron a moverse como si estuviera tratando de hablar. “Está bien si no quieres hablar”, le dijo Esperanza tomando la mano de Isabela. A veces las palabras no son tan importantes como los sentimientos, pero cuando estés lista, yo voy a estar aquí para escucharte.
En ese momento, algo extraordinario sucedió. Isabela apretó la mano de esperanza y con un esfuerzo visible susurró algo tan bajito que apenas se pudo escuchar. Es p ran sa Diego dejó caer su taco. Doña María se quedó congelada con la cuchara en el aire. El bullicio del mercado pareció detenerse por un instante. “Dijiste mi nombre”, susurró Esperanza con lágrimas en los ojos. Isabela asintió y esta vez con más claridad repitió, “Esperanza.” Diego sintió que el mundo se movía bajo sus pies.
Después de 6 años de silencio absoluto, su hija había pronunciado su primera palabra y no había sido papá o mamá, sino el nombre de una niña que acababa de conocer. “Isabela habló. Isabela habló, gritó Esperanza saltando de su silla. Toda la gente del puesto de tacos volteó a ver y pronto se formó un pequeño círculo de curiosos. Diego tenía lágrimas corriendo por sus mejillas, se acercó a Isabela y la abrazó suavemente. Mi amor, hablaste, dijiste su nombre.
Isabela lo miró y con una voz pequeña pero clara dijo, “Pa, pa. El puesto de tacos estalló en aplausos. Doña María se persignó y murmuró una oración de agradecimiento. Esperanza bailaba alrededor de la mesa gritando de alegría. Pero en medio de toda la celebración, Diego notó algo en los ojos de Isabella. Era miedo. Como si hablar hubiera roto algún tipo de hechizo que la protegía y ahora temiera las consecuencias. ¿Qué pasa, princesa?, le preguntó suavemente. Isabela. Lo miró con esos grandes ojos café y susurró algo que heló la sangre de Diego.
Mami, va a estar enojada. Diego sintió que algo se rompía en su pecho. ¿Por qué Isabela tendría miedo de que su madre se enojara porque había hablado? ¿Qué tipo de secreto guardaba su pequeña hija? Esperanza, que había escuchado el comentario, se acercó a Isabela y le acarició el cabello. ¿Por qué estaría enojada tu mami? Hablar es algo bonito. Isabela bajó la mirada y volvió a su silencio. Pero ahora Diego sabía que era diferente. Ya no era un silencio involuntario, sino uno cargado de secretos y miedos.
sonido que Diego no había escuchado en años. Sí, pero lo más divertido son los jardines.
Hay una alberca y columpios. Durante el camino a las lomas de Chapultepec, Esperanza no paró de hacer preguntas. ¿De verdad tienen alberca? ¿Y cuántos cuartos tienen jardinero? Isabela respondía a todo con una alegría contagiosa. Era como si la presencia de esperanza hubiera liberado no solo su voz, sino toda su personalidad que había estado reprimida durante años. Al llegar a la mansión, Esperanza se quedó sin palabras. Los jardines perfectamente cuidados, la fuente en la entrada, las columnas de mármol, todo era como un cuento de hadas para una niña que vivía en un departamento de dos cuartos en una colonia popular.
martes, 15 de septiembre de 2026
lunes, 14 de septiembre de 2026
LEVANTATE Y ANDA. FACUNDO CABRAL. 11. Juana Macedo.
Si dices lo que nunca te animaste a decir, hasta lo que no tiene sentido comenzarás a sacar la basura que la sociedad te metió en la cabeza, entonces comenzará el silencio en ella, lo que quiere decir que vivirás cada cosa y cada acto como por primera vez como el mas pequeño de los niños y para ello tienes que estar atento a lo que sucede dentro tuyo como estás atento al tránsito de automóviles antes de cruzar la calle, es decir solo tienes que dejar la inconciencia para entrar a la conciencia.
Ningún esfuerzo solo relajarse para llegar a la iluminación, que es una silenciosa y constante lluvia de flores y la iluminación llega sola, como el amor, pero para eso debes estar siempre atento, es decir libre de todo lo que no seas tu mismo, consciente de lo que te sucede, sin buscar, porque la búsqueda te pone tenso, atento a una sola cosa, lo que trae ansiedad que aleja a la iluminación.
Debes estar tan relajado que los demás piensen que no estás y en ese silencio te darás cuenta que tu alma siempre está iluminada. Entonces tu vida será una maravillosa canción como la mía...(Seguir leyendo presionando la foto)
NO VUELVAS DONDE UN DÍA FUISTE FELIZ
LEVANTATE Y ANDA. FACUNDO CABRAL. 10. Juana Macedo
No escapes de la soledad porque por ello te conocerás, es más, te guste o no, después de cada experiencia volverá, y es el mejor espejo para que sepas quién eres, algo grande al que no engañarán tus pequeñeces, y la soledad no es triste, es profunda porque te lleva al centro de tu ser al que muy pocos se animan, la soledad el único estado en el que puedes sentir la totalidad de la libertad, la soledad cuya consecuencia es el verdadero amor que no es posesivo, como la meditación aparece sin esfuerzo. No escapes de tu reino que es la soledad, no dejes tu mayor tesoro, entonces no dependerás de nadie y podrás beneficiar a cualquiera.
Relájate es el primer paso para el vuelo, el paso anterior a la iluminación y comienza a relajarte desde la superficie porque ahí es donde estás, después relaja tus reacciones, tus actitudes, cada vez más lento hasta llegar a la quietud, pero tranquilo sin prisa porque tienes a la eternidad por delante, lo que no has vivido no te dejará en paz hasta que lo vivas, es más, cada día será más pesado y lo no vivido te hace temer lo que vendrá, por eso es un insoportable conflicto.
Detente y mira, toda la existencia baila alrededor tuyo, y puede bailar porque estás relajada por eso el universo se expande constantemente, piensa que naciste para vivir, algo que nadie puede hacer por tí, entonces, cómo puedes perder este tiempo precioso abandonándote, complicándote con los demás, y si tomas conciencia de esto comenzarás a relajarte solo hasta caminarás más lento, entonces verás más y te escucharán todas las partes de tu cuerpo, al que ya no volverás a reprimir, es decir a empobrecer y enfermar...
Diecisiete años después de fotografiarla cubierta de polvo mientras escapaba del World Trade Center, Phil Penman recibió una petición
domingo, 13 de septiembre de 2026
sábado, 12 de septiembre de 2026
LEVÁNTATE Y ANDA. FACUNDO CABRAL. 9 Juana Macedo.
El amor es luz, por eso no puede detenerse en las sombras del que no se conoce. ¿Cómo te verá el amor si no te ha visto?, cuando desborde felicidad llegará el amor, exige tierra fértil porque su deber es alimentar a la vida, no entretener a los aburridos. Exige que todos sean perfectos, fracaso seguro, porque te exiges la perfección, no la felicidad que es la que llama al amor, que es perfecto en sí mismo. La idea de la perfección ha envenenado a mucha gente desde hace muchos siglos.
Vive aquí y ahora, no pienses en la perfección que siempre es mañana, es decir nunca, no te distraigas del jardín, del ahora mismo y mañana, es decir uno de los ahora mismo que vendrá, tendrá flores, entonces será fácilmente bello y generoso como la flor. Olvida la periferia y entra a tu templo es decir a ti mismo, entonces sabrás quién eres, entonces sabrás que quieres y para qué.
El amor no es una relación, es una expansión porque cada uno debe hacerse cargo de sí mismo. Podemos hacer cosas por los demás, pero no hacernos cargo de los demás ni debilitarnos permitiendo que los demás se ocupen de uno.
Tu vida está en tus manos, tú decides ser feliz o infeliz, decisión que seguramente influenciará a los demás. Si vas de tus raíces que es tu ideología a tu vuelo que es tu conciencia, siempre darás amor porque ya hiciste de ti un hombre libre y feliz, pero que podrías dar si no te diste nada y que no haya flores en tu jardín, confirma que todavía no llegaste a la primavera.
viernes, 11 de septiembre de 2026
LEVÁNTATE Y ANDA. FACUNDO CABRAL 8. Juana Macedo
Es la hora de la razón, y la razón de nacer es vivir y solo se puede vivir en plenitud, haciendo lo que se ama para vivir en un constante goce, cantar hasta convertirse en el canto, bailar hasta desaparecer en la danza, hasta convertirse en la danza, encender la hoguera del amor, hasta convertirnos en el mismísimo fuego.
El tesoro más grande que llevas dentro es el amor que te lleva graciosamente de lo humano a lo divino, pero para encontrarlo debes conocerte y para eso debes ser honesto contigo mismo y para eso debes estar despierto, atento a la pequeña voz que te llega desde lo más profundo, no a los gritos de la multitud que te rodea, libre de los que en nombre del amor, quieren encadenarte a su hastío, a sus tediosas reiteraciones. Apártate para crecerte en la meditación y te asombrará comprobar todo el amor que contienes, tanto que puedes ayornar a todo lo que te rodea porque el amor es vida, expansión, no compromiso, ni deber, ni obligación, sino celebración y toda celebración libera. Por eso es imposible que haya amor sin libertad.
Dentro tuyo está la semilla de la que pueden nacer millones de flores, Bach y Mozart son un ejemplo de lo que te digo, Michelangelo y Picasso, como Neruda y Homero. Calma tu mente, entonces tu corazón recreará la vida a tu alrededor, tan graciosa como poéticamente. En estado de plenitud, la música y la poesía son todo el tiempo; Es más, aun quieto, bailaras y volarás.
Levántate y anda, acércate a los sabios y a los valientes que son siempre nuevos, no seas viejo siguiendo a la vieja educación que por prejuiciosa siempre creo fracasados.
jueves, 10 de septiembre de 2026
miércoles, 9 de septiembre de 2026
martes, 8 de septiembre de 2026
El cordón umbilical... reflexión
LEVÁNTATE Y ANDA. FACUNDO CABRAL. 7 Juana Macedo.
El universo se está recreando contigo y con todas las cosas y vamos de instante en instante, al que no pensamos, de lo contrario no podríamos vivirlo intensamente, como el orgasmo donde alcanzamos la plenitud porque la mente queda afuera, es decir, porque nos entregamos, porque nos liberamos del ilusorio control.
No te aferres a nada, deja que lo que se vaya, se vaya para siempre y enfréntate al peligro, es decir vive intensamente y la muerte dejará de preocuparte, recuerda a Merlín “Morir es haber nacido”. Y si tu alegría contagia a los que te rodean, entonces eres un artista.
Cada uno tiene que encontrar su objetivo para cada hombre guarda un nuevo camino Dios, no suicidarse siguiendo al rebaño y al camino lo inventan tus pasos y cuando llegues a vivir profundamente no dejarás huellas, como no deja huellas en el aire el vuelo de las aves.
Detente en la meditación y te escucharás, entonces conocerás el sentido de tu vida, es decir, te salvarás de perder siglos donde se distrajeron de la luminosa inteligencia que se trata de saber vivir.
La vida es simple, el miedo la complica, sin él, la plenitud llega naturalmente, es más, nacemos intuyéndola como los animales y las plantas, pero la mala educación nos va desviando de tal suerte que de pronto quedamos de espaldas a la vida, a la que terminamos creyendo un castigo o un sacrificio, inútil por cierto como todo sacrificio, hasta llamamos desobedientes a los curiosos, y cómo es posible que la curiosidad que nos crece y que nos lleva a la sabiduría sea un pecado, cómo es posible que la ignorancia sea una virtud, si estamos hechos a semejanza de Dios. Adán y Eva no fueron pecadores, sino los primeros revolucionarios, el primer dato de la dignidad humana porque a partir de su desobediencia llegamos al arte a la filosofía, de lo contrario seguiríamos pastando en el jardín del edén. Además si sucedió lo que sucedió es porque Dios lo quiso, o Dios no es el creador del universo, el autor de todas las historias que suceden en el infinito y la eternidad.
Muchos creen que sufrimos porque estamos condenados, por eso estamos obligados a grandes sacrificios para sobrevivir, para borrar los pecados de las vidas pasadas, como si Dios fuera un juez no un Padre, como si el pasado y el más remoto fuera posible en el presente, lo malo se paga enseguida y esa deuda es invento de nuestra conciencia, no de Dios, como la mano que meto en el fuego se quema ahora, no mañana, en el mismísimo acto está la recompensa o el castigo, no se puede seguir cargando una cruz dos mil años después...
lunes, 7 de septiembre de 2026
LEVANTATE Y ANDA FACUNDO CABRAL. 6 Juana Macedo.
Pero hagas lo que hagas, si tu alma, tu cuerpo y tu mente están armonizadas, aparecerá un cuarto elemento, entrarás en la saludable meditación, aunque los que te rodean crean que solo estás corriendo, nadando o bailando.
Escucha tu reloj biológico, entonces comerás y dormirás en el momento exacto, no cuando lo decidan los demás, escucha la naturaleza y sabrás lo que tienes que hacer o cuándo y para qué debes detenerte, pero ante todo, escucha tu corazón porque él sabe lo que hay que hacer porque la vida es amor del que nadie sabe tanto como el corazón.
El sentido de la vida es ella misma y solo se puede vivir cuando uno está en plenitud, es decir, cuando uno es dueño de uno mismo, que es la única propiedad posible y saludable. Vive el momento, entonces todo momento será una celebración, sin objetivos ni metas, que te turban con ansiedades que te enferman porque te distraen del presente, que te hacen perder el tiempo con el futuro que nunca alcanzarás, es decir, que es una ilusión más, es decir un lento suicidio. Como el pasado son solo ecos que enferman a tu memoria, que te encadenan a lo que ya no es. Este momento es la única verdad y vivirlo te aliviana, te cura, te fortalece, es decir te alegra y la alegría te vuelve la inocencia, la divinidad de la que te distrajeron las órdenes culturales, las costumbres que aceptaste sin preguntas...
domingo, 6 de septiembre de 2026
LEVÁNTATE Y ANDA. FACUNDO CABRAL. 5 Juana Macedo
No olvides que tienes corazón, cerebro, alma, espíritu y un planeta lleno de maravillas alrededor tuyo, desde la flora a la fauna, y no permitas que lo artificial te distraiga de lo esencial, aprende de todas las escuelas pero no te quedes en ninguna porque la meta es llegar a ti mismo, presta atención a todo sin involucrarte, porque nada puede ser trivial, porque todo es parte del grandioso universo.
Junta tus pedazos y ponte de pie y para esto tienes que apartarte de todo lo que divida, de lo que te empobrece, recuerda que al poder y sus responsabilidades, que al prestigio y sus deberes lo pulverizará la muerte en un instante, la muerte que no nos deja olvidar que estamos de paso, que la vida es solo una noche que pasamos en una posada que está a la vera del camino, por eso no renuncies a nada que esté vivo, para celebrarlo todo, desde los ríos a las bibliotecas, desde los desiertos que son monasterios naturales a los museos.
Y si la palabra Dios no termina de convencerte, llama existencia al dedo que aprieta el botón para que el universo entre en funcionamiento y cuando escuches la palabra religioso, recuerda que religioso es el hombre que afirma la vida y el hombre que está vivo es alegre, tiene sentido del humor, porque sabe que la vida es un maravilloso juego donde no hay huérfanos porque todos tenemos un padre el Universo y una madre la Tierra. Por eso no hay más alta religión que la que nos hace sentir la música de la existencia, nunca tan clara como en el arte que te da la chance de transformar lo más bajo en lo más elevado, de sacar flores del fango, de transformar a la carne en espíritu. Por eso el arte es sublime, pero no olvides que no naciste para otro, que no tienes que hacerte cargo de nadie y nadie puede decirte como debes ser, porque solo puedes ser responsable de ti y solo cuando te amas puedes tener amor para los demás, pero nadie puede exigirte amor, ni puedes exigírselo a nadie porque nadie puede ser esclavo de nadie, ni debe. Aunque esté con muchos, cada grano de arroz debe mantener su individualidad.
Háblale a cualquier parte de tu cuerpo y te escuchará, como te escuchan las plantas y los animales sienten tu amistad, piensa con benevolencia en tu parte tensa y se aflojará y esto puedes hacerlo hasta con tu mente, pero solo después de haberlo hecho con todo tu cuerpo porque todo debe seguir un orden.
También el ego es una ilusión que puedes hacer desaparecer principalmente cuando duermes sin soñar, lo que se consigue cuando no dejaste nada por hacer en la vigilia, es decir, cuando fuiste honesto y respetuoso contigo mismo. Por ejemplo cuando hiciste el amor como se debe, como una alegre ceremonia, porque hacer el amor es subir a un estadio sagrado, por eso tu cuarto se transforma en un templo donde todo es liviano y no existe el tiempo. Donde un fuego sublime nos purifica, como nos purifica el silencio en la meditación, la posición del otro es la más propicia para entrar en la meditación y la preferida de los monjes budistas para esperar a la muerte, a la que si entramos despiertos renaceremos conscientes, es más hasta podemos elegir el cuerpo donde reencarnar...(Seguir leyendo presionando la foto)
sábado, 5 de septiembre de 2026
viernes, 4 de septiembre de 2026
LEVANTATE Y ANDA. FACUNDO CABRAL. 4 Juana Macedo
Mantén la distancia y nada te afectará, nadie te desviará de tu camino, ni los golpes, ni los aplausos. Tú debes ser la medida de lo que haces, agua donde muere el fuego que te tiran y tu tranquilidad transformará en flores las espinas que ponen en tu camino y esto sucederá expontánea, naturalmente. Contempla primero, pero para actuar después, esto es cerrar el círculo que es cada instante y hay que cerrarlo para poder pasar al próximo, siempre estamos saliendo de un útero para entrar a otro mayor, pero tómalo con tranquilidad, porque transitamos la eternidad y el infinito y en la eternidad siempre estamos recomenzando, y en un infinito podemos tomar cualquier dirección.
Ahora mismo puedes cambiar hasta tu nombre, es más, ya que no te sientes bien, cámbialo todo y empieza de nuevo ahora mismo, sin perder ni un solo segundo con el pasado, ni un solo instante planeando al futuro y menos haciéndote cargo de nadie, no olvides que solo eres responsable de ti mismo. Por eso todo lo que hagas fuera de ti, es una fuga.
Desnúdate como Francisco, entonces comprobarás que solo necesitas lo que te fue dado al nacer, la vida sabe lo que hace, sabe lo que necesitaremos para vivirla, entonces lo mejor es dejarse llevar por ella que nos habla a través de todo, que es amor, por eso alcanzamos la felicidad cuando escuchamos al corazón antes de que intervenga la cabeza y no le tengas miedo a la riqueza porque eres naturalmente rico...
jueves, 3 de septiembre de 2026
martes, 1 de septiembre de 2026
lunes, 31 de agosto de 2026
SOY HIJO DE UNA BASURERA... Reflexión
El abrazo de tu familia
domingo, 30 de agosto de 2026
LEVÁNTATE Y ANDA. FACUNDO CABRAL. 3. Juana Macedo
Tranquilízate, sálvate de planes porque la vida te llevará a donde te tenga que llevar, la vida que tiene sentido en sí misma, por eso no tiene por qué coincidir con tus conclusiones, la vida sobre la que no tienes derecho porque le perteneces, la vida que solo es inexplicable para los que creen que saben, que solo es confusa para los que se confunden con las explicaciones que te alejan de la vida, que es acción constante por lo tanto inapresable, sorpresiva, excitante.
Los eruditos tienen todas las respuestas pero no le sirven porque la vida es dinámica, por eso constantemente cambia las preguntas, por eso hay que detenerse y quedarse en silencio para poder entrar en su acción, o como dice el taoísmo: “El no hacer es el único capaz de hacer todas las cosas”.
Libérate de la periferia donde muchos reaccionan y pocos accionan, reaccionar es mecánico, compulsivo y accionar es un movimiento gracioso, fácil, natural. Libérate del entorno donde señorea la obligación, no el amor, donde todos manipulan por lo tanto son manipulados, donde cualquiera enciende y apaga a cualquiera.
Los críticos no llegan a mí con sus halagos o dudas porque hace muchos años que estoy a salvo de las manipulaciones de los otros, solo atento a lo que soy, es decir a lo que amo, que es lo que hago, por lo tanto, tampoco existen para mí el éxito o el fracaso, por eso me ves tan liviano y tranquilo.
Es decir, soy mi espejo, mi maestro, el resumen de lo mejor que encontré cuando aprendí que la vida es lo que es, no lo que debería...
UN HOMBRE PADECÍA LO PEOR QUE LE PUEDE PASAR A UN SER HUMANO: SU HIJO HABÍA MUERTO
5 VERDADES QUE DEBES DECIRLE A TU HIJO(A) QUE SE EMBORRACHA.
viernes, 28 de agosto de 2026
NO TODO EL QUE TE ESCUCHA...
jueves, 27 de agosto de 2026
miércoles, 26 de agosto de 2026
martes, 25 de agosto de 2026
SOLO TE SOPORTAMOS POR LÁSTIMA
lunes, 24 de agosto de 2026
martes, 18 de agosto de 2026
LA CONSIDERARON NO APTA PARA EL MATRIMONIO...
—Te entrego a Josías —dijo—. El herrero. Él será tu esposo.
Me quedé mirando a mi padre, el coronel Richard Whitmore, propietario de 5.000 acres de tierra y 200 esclavos, seguro de que había perdido la cabeza.
—Josiahu —susurré—. Padre, Josiahu es un esclavo.
“Sí, sé exactamente lo que estoy haciendo.”
No lo sabía, nadie podría haber predicho, que esta solución desesperada se convertiría en la historia de amor más grande que jamás experimentaría.
Déjenme contarles primero sobre Josiah. Lo llamaban bruto. Medía un metro ochenta, aunque en realidad era un hombre de apenas dos centímetros. Pesaba ciento cuarenta kilos de puro músculo, un peso que había ganado tras años trabajando en la herrería. Tenía manos capaces de doblar barras de hierro. Su rostro hacía que los hombres adultos retrocedieran al verlo entrar en una habitación. La gente le tenía miedo. Ya fueran esclavos o libres, todos le dejaban espacio. Los visitantes blancos de nuestra plantación se quedaban mirándolo fijamente y susurraban: “¿Vieron lo grande que es? En Whitmore hay un monstruo en la herrería”.
Pero esto es lo que nadie sabía. Esto es lo que estaba a punto de descubrir. Josiah era el hombre más amable que jamás había conocido.
Mi padre me citó a su despacho en marzo de 1856, un mes después de que Fosters me rechazara. Un mes después de que dejara de creer que alguna vez sería otra cosa que yo misma.
«Ningún hombre blanco se casará contigo», dijo sin rodeos. «Esa es la realidad. Pero necesitas protección. Cuando yo muera, esta herencia pasará a tu primo Robert. Venderá todo, te dará una miseria y te dejará a cargo de parientes lejanos que no te quieren».
temblaba. «Josiah, ¿entiendes lo que mi padre propone?»
Me miró de reojo otra vez. “Sí, señora. Se supone que soy su esposo, debo protegerla, ayudarla”.
“¿Y aceptaste esto?”
Parecía confundido, como si la idea de que su consentimiento significara algo le resultara ajena. —El coronel dijo que debía hacerlo, señorita.
“¿Pero quieres hacerlo?”
La pregunta lo tomó por sorpresa. Sus ojos se encontraron con los míos. De color marrón oscuro, sorprendentemente amables para un rostro tan aterrador. «Yo… no sé qué quiero, Ama. Soy un esclavo. Lo que quiero normalmente no importa».
La honestidad fue brutal y justa. Mi padre se aclaró la garganta. «Quizás deberías hablar en privado. Estaré en mi oficina».
Se marchó, cerrando la puerta, dejándome a solas con el esclavo de un metro ochenta de altura que se convertiría en mi marido. Ninguno de los dos habló durante lo que parecieron horas.
—¿Quieres sentarte? —pregunté finalmente, señalando la silla que tenía enfrente.
Josiah observó el delicado mueble con sus cojines bordados, y luego su enorme figura. —No creo que esta silla me aguante, señora.
“Lo que sea que encuentre. Periódicos viejos, a veces libros que pido prestados. Leo despacio. No lo aprendí bien, pero leí.”
¿Has leído a Shakespeare?
Sus ojos se abrieron de par en par. —Sí, señora. Hay un ejemplar antiguo en la biblioteca que nadie toca. Lo leí por la noche, cuando todos dormían.
“¿Qué artes?”
«Hamlet, Romeo y Julieta, La Tempestad». Su voz adquirió un entusiasmo involuntario. «La Tempestad es mi película favorita. Próspero controla la isla con magia. Ariel anhela la libertad. Calibán es tratado como un monstruo, pero quizás sea más humano que nadie». Se detuvo bruscamente. «Disculpe, señora. Hablo demasiado».
—No —sonreí. Sonreí sinceramente por primera vez en esta extraña conversación—. Continúa. Cuéntame sobre Calibán.
Y entonces ocurrió algo extraordinario. Josías, un poderoso esclavo conocido como la Bruta, comenzó a hablar de Shakespeare con una inteligencia que impresionaría a los profesores universitarios.
A Calibán se le llama monstruo, pero Shakespeare nos muestra que fue esclavizado, le robaron su isla y rechazaron la magia de su madre. Próspero lo llama salvaje, pero Próspero llegó a la isla y reclamó la propiedad de todo, incluido el propio Calibán. Entonces, ¿quién es realmente el monstruo?
“¿Consideras que Calibán es una persona digna de compasión?”
“Veo a Calibán como un ser humano, tratado como algo menos que humano, pero aun así un ser humano.” Hizo una pausa. “Como… como los humanos esclavizados.”
“He terminado.”
“Sí, señora.”
Hablamos durante dos horas sobre Shakespeare, libros, filosofía e ideas. Josiah era autodidacta, su conocimiento era fragmentario, pero su mente era aguda y su sed de saber, evidente. Y mientras conversábamos, mi miedo se desvaneció.
Este hombre no era un bruto. Era inteligente, amable, reflexivo, atrapado en el cuerpo de una sociedad que lo miraba y solo veía un monstruo.
Eleanor», dijo mi padre a todos los presentes. «Trátenlo con el respeto que merece su posición».
Se preparó una habitación para Josías, contigua a la mía, conectada por una puerta pero separada, manteniendo una apariencia de decoro. Trasladó sus escasas pertenencias desde los barracones de los esclavos: algo de ropa, unos pocos libros que había coleccionado en secreto y herramientas de la fragua.
Las primeras semanas fueron incómodas. Dos desconocidos intentaban salir adelante en una situación desesperada. Yo me había acostumbrado a los sirvientes. Él estaba acostumbrado al trabajo duro. Ahora era responsable de los asuntos íntimos. Me ayudaba a vestirme, me cargaba cuando mi silla de ruedas fallaba y me asistía con necesidades que jamás pensé que compartiría con un hombre.
Pero Josías se comportaba con una dulzura extraordinaria en todo momento. Cuando tenía que cargarme, pedía permiso primero. Al ayudarme a vestirme, evitaba mi mirada siempre que era posible. Cuando necesitaba ayuda con asuntos personales, preservaba mi dignidad, incluso en situaciones intrínsecamente indignas.
“Sé que esto es incómodo”, le dije una mañana. “Sé que tú no elegiste esto”.
“Tú tampoco.” Estaba reorganizando mi estantería. Le comenté que quería ordenarla alfabéticamente y lo tomó como un proyecto. “Pero nos las arreglamos como podemos.”
—¿Entiendes lo que has hecho? —preguntó mi padre en voz baja.
“Me enamoré de un buen hombre que me trata con respeto y amabilidad.”
“Te enamoraste de la propiedad, de una esclava. Elellaner, si esto se supiera, estarías arruinada sin remedio. Dirían que estabas loca, que tenías defectos, que eras perversa.”
“Ya dicen que soy una persona problemática y que no soy apta para el matrimonio. ¿Qué más da?”
“La diferencia radica en la protección. Te entregué a Josías para que te protegiera, no… no para esto.”
—Entonces no debiste habernos unido —grité, años de frustración finalmente estallando—. No debiste haberme casado con alguien inteligente, amable y dulce si no querías que me enamorara de él.
“Quería que estuvieras a salvo, no en el centro de un escándalo.”
“Estoy a salvo. Más a salvo que nunca. Josiah preferiría morir antes que dejar que alguien me hiciera daño.”
¿Y qué pasará cuando yo muera? ¿Cuando la herencia pase a tu primo? ¿Crees que Robert te permitirá tener un marido esclavo? Venderá a Josías el mismo día de mi entierro y te encerrará en alguna institución.
“Entonces libérenlo. Libérenlo a Josías. Vámonos. Iremos al norte. ¿Quieres…?”
“El Norte no es una tierra prometida, Elellanar. Una mujer blanca con un hombre negro, sea o no exesclavo, se enfrentará a prejuicios en todas partes. ¿Crees que tu vida es difícil ahora? Intenta vivir como pareja interracial.”
“No me interesa.”
“Bueno, sí. Soy tu padre, y he pasado toda mi vida tratando de protegerte, y no permitiré que te veas en una situación que te destruya.”
“Estar sin Josiah me destruirá. ¿No lo entiendes? Por primera vez en mi vida, soy feliz. Me siento amada. Me valoran por quien soy, no por lo que no puedo hacer. ¿Y quieres quitarme todo eso porque la sociedad dice que está mal?”
Mi padre se dejó caer en una silla, luciendo de repente como si tuviera 56 años. —¿Qué quieres que haga, Ellanar? ¿Que lo bendiga? ¿Que lo acepte?
“Quiero que entiendas que lo amo, que él me ama y que, hagas lo que hagas, eso no cambiará.”
Afuera, reinaba el silencio entre nosotros. El viento de diciembre sacudía las ventanas. En algún lugar de la casa, Josiah esperaba conocer su destino.
Finalmente mi padre habló, y lo que dijo me impactó más que cualquier otra cosa que hubiera sucedido antes. —Podría venderlo —dijo mi padre en voz baja—. Enviarlo al sur profundo. Asegurarme de no volver a verlo jamás.
Se me heló la sangre. «Padre, por favor…»
—Déjame terminar —dijo, alzando una mano—. Podría venderlo. Esa sería la solución adecuada. Separarte. Fingir que nunca sucedió. Encontrarte en otro lugar.
“Por favor, no hagas eso.”
“Pero no lo haré.” Un destello de esperanza brilló en mi pecho. “¿Padre?”
“No lo haré porque te he observado estos últimos nueve meses. Te he visto sonreír más en nueve meses con Josiah que en los catorce años anteriores. Te he visto volverte segura de ti misma, capaz, feliz. Y he visto cómo te mira, como si fueras lo más preciado del mundo.” Se frotó la cara, pareciendo de repente anciano. “No lo entiendo. No me gusta. Va en contra de todo lo que me enseñaron. Pero…” Hizo una pausa. “Pero tienes razón. Yo los uní. Yo creé esta situación. Negar que formarían una conexión genuina fue ingenuo.”
“¿Entonces, qué estás diciendo?”
—Lo que digo es que necesito tiempo para pensar, para encontrar una solución que no los deje a ambos infelices o destrozados. —Se puso de pie—. Pero Elellanar, tienes que entenderlo. Si esta relación continúa, no tiene cabida en Virginia, en el Sur, tal vez en ningún otro lugar. ¿Estás preparada para afrontar esa realidad?
“Si eso significa estar con Josiah, sí.”
Él asintió lentamente. “Entonces encontraré la manera. Todavía no sé cuál es, pero encontraré la manera.”
Me dejó en la biblioteca, con el corazón latiéndome con fuerza, la esperanza y el miedo debatiéndose en mi interior. Llamaron a Josiah una hora después. Le conté lo que mi padre me había dicho. Se desplomó en una silla, abrumado.
“Él no tiene intención de venderme. Él no tiene intención de venderte. Él nos ayudará.”
“¿En qué podemos ayudarle?”
“Dijo que intentaría encontrar una solución.”
Josiah se pasó las manos por el pelo y sollozó, con profundos y temblorosos sollozos de alivio e incredulidad. Lo abracé con todas mis fuerzas desde mi silla de ruedas, y nos aferramos a la frágil esperanza de que tal vez, de alguna manera, mi padre pudiera hacer posible lo imposible.
Pero ninguno de nosotros podría haber predicho lo que sucedería después. La decisión de mi padre dos meses más tarde cambiaría no solo nuestras vidas, sino la historia misma.
Mi padre reflexionó durante dos meses. Dos meses en los que Josiah y yo vivimos en una angustiosa incertidumbre, a la espera de su decisión. Continuamos con nuestras rutinas: trabajar en la herrería, leer, conversar, pero todo parecía temporal, supeditado a la solución que mi padre tuviera en mente.
A finales de febrero de 1857, nos llamó a ambos a su estudio.
—Ya tomé mi decisión —dijo sin preámbulos. Estábamos sentados uno frente al otro, yo en mi silla de ruedas y Josiah en una de las dos sillas, ambos tomados de la mano a pesar de lo inapropiado de la situación.
—Esto no va a funcionar en Virginia ni en ningún otro lugar del Sur —empezó mi padre—. La sociedad no lo aceptará. Las leyes lo prohíben explícitamente. Si mantengo a Josiah aquí, aunque lo declare vuestro protector, las sospechas aumentarán. Tarde o temprano alguien investigará y ambos quedaréis arruinados.
Se me heló la sangre. Parecía el preludio de una separación.
—Entonces —continuó—, te ofrezco una alternativa. Miró a Josías—. Josías, te liberaré legalmente, formalmente, con documentos que serán válidos en cualquier tribunal del Norte.
No podía respirar.
“Elellaner, te daré 50.000 dólares, suficiente para empezar una nueva vida, y te proporcionaré cartas de presentación para contactos abolicionistas en Filadelfia que pueden ayudarte a establecerte allí.”
“¿Lo estás… lo estás liberando?”
“Sí. ¿Y si fuéramos juntos al norte?”
“SÍ.”
Josías emitió un sonido, mitad sollozo, mitad risa. “Señor, no… no puedo”.
—Puedes. Y lo harás. —La voz de mi padre era firme, pero no cruel—. Josiah, protegiste a mi hija mejor que cualquier hombre blanco. La hiciste feliz. Le diste confianza y habilidades que creí que había perdido para siempre. A cambio, te doy la libertad y a la mujer que amas.
—Padre —susurré, con lágrimas corriendo por mi rostro—. Gracias.
“No me des las gracias todavía. No será fácil. Hay comunidades abolicionistas en Filadelfia que te recibirán con los brazos abiertos, pero aun así te enfrentarás a prejuicios. Elellanar, como mujer blanca casada con un hombre negro… Sí, casada. Estoy organizando un matrimonio legal antes de que te vayas. Muchos te marginarán. Te enfrentarás a dificultades económicas, sociales y quizás incluso físicas. ¿Estás segura de que quieres eso?”
“Más seguro que cualquier otro lugar en el que haya estado.”



