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martes, 18 de mayo de 2021

“Una carta conmovedora de la abuela a su nieta recién nacida”.

“Una carta conmovedora de la abuela a su nieta recién nacida”.

Querida mía, yo podría haber escrito esta carta también para tu mamá un cuarto de siglo atrás…Pero yo en ese entonces tenía 25 años, y yo pensaba únicamente en los asuntos domésticos: con qué alimentar a la familia, cómo alcanzar a llevar a mi hija a la guardería y que no se pierda la clase. Tu abuelo trabajaba en el turno de la noche y no podía ayudarme cuando tú mamá lloraba por la noche al estar enferma. Ahora yo tengo 50 años, y ahora he reunido un poco de experiencia, la cual quiero compartir contigo. Yo no estoy asegurando saber todo sobre la vida, pero, a final de cuentas, yo soy tu abuela y quiero que tú seas feliz. Mis consejos no te van a estorbar.

No tengas miedo de caer.
Andar en bicicleta, en patines, en patineta, en cualquier cosa que tenga ruedas, pero sin tener miedo de caer. Será doloroso, pero aprenderás gracias a esto a ser rápida y a levantarte cuando quieras llorar.

No tengas miedo de expresar tu punto de vista.
Tú no estás obligada a callar si algo no te gusta o cuando no estés de acuerdo con algo. No ocultes tu opinión por los demás, no por el amor. Si no te escuchan o te piden ser leal, entonces al diablo con esa amistad o el amor.

No tengas vergüenza de pedir disculpas.
Sólo las chicas más fuertes saben disculparse y reconocer sus errores, y yo quiero que tú crezcas siendo una chica así. Es difícil decir: “Perdona, yo estaba equivocada. ¿Cómo podemos corregir esta situación?” Pero esto se tiene que aprender, y entonces nadie podrá ganarte.

No tengas miedo de obtener malas calificaciones.
Reprobar no es tan malo. Esto te va a señalar tus puntos débiles. Sabrás en qué debes trabajar. Una calificación baja no significa que seas tonta. Esto es sólo una motivación para que sigas adelante.

No tengas miedo de no ser popular.
Mientras todos los más populares se van a las fiestas, a pasar tiempo en restaurantes y pasarse días enteros frente al internet, subiendo sus fotografías, tú aprenderás a disparar bien, a andar a caballo, a cantar, o a hacer lo que más te guste. A los dieciocho años los populares todavía van a estar frente a la computadora y tú mientras tanto vas a conquistar el mundo, y tal vez hasta te vayas a viajar alrededor del mundo.

No tengas miedo de ser extraña.
¡Tu abuela tampoco tiene miedo!

No tengas miedo de enamorarte.
El enamoramiento aún así llegará a ti. Alégrate del hecho de que por fin has crecido.

No tengas miedo del primer beso.
Créele a la abuela, eso es fantástico! No tengas miedo, todas las mujeres besan bien, llevamos esto en la sangre.

No tengas miedo de casarte o de no hacerlo.
Cuando crezcas, nadie tiene por qué entrometerse sobre si tienes un anillo de compromiso o no. Pero si decidiste que el matrimonio y la vida familiar son para ti, intenta encontrar a tu hombre y todo va a salir bien. Incluso los calcetines regados por todas partes no te molestarán. En cambio tendrás quien te de un masaje en las tardes y con quién pasear al perro.

No tengas miedo de dar a luz.
No te voy a mentir, esto duele. Pero esto es lo más hermoso que puede haber en la vida de cualquier mujer.

No tengas miedo de divorciarte.
Esto puede pasar en la vida de cualquiera. Lo importante es no desesperarse y encerrarse en uno mismo. El divorcio no es el final de la vida. Esto es el comienzo de algo nuevo, y después de algo más interesante.

No le temas a la soledad.
A veces es bueno estar solo. Esto incluso se puede disfrutar. Pero esto no dura por mucho, yo sé cómo es nuestra familia.

No tengas miedo de llorar.
Las lágrimas son una elección de los fuertes. Yo soy fuerte y hago lo que quiero. Si quiero lloro, si quiero río, si quiero riego los calcetines por todo el departamento.

No tengas miedo de intentar cosas nuevas
No pienses en la edad, o sobre el qué dirá la gente. Toma lo mejor de la vida, y no importa lo loco que sea tu deseo, tú sólo hazlo.

No tengas miedo de envejecer.
Con la edad comenzarás a valorar más la vida y a amar a tu familia. Y después, puede ser que también le escribas una carta a tus nietos.

No tengas miedo de perder a tus seres queridos.
Yo dudé por mucho tiempo si debía escribirte esto. Pero las pérdidas son inevitables. Los seres queridos se van, pero el amor no desaparece…

sábado, 13 de marzo de 2021

Carta de despedida de Gabriel García Márquez.

Cuando Gabriel García Márquez se retiro de la vida pública por padecer cáncer linfático, envió una carta de despedida a sus amigos, y gracias a internet está siendo difundida.

Es verdaderamente conmovedora; está escrita por él; uno de los latinoamericanos más brillantes de los últimos tiempos.

Dice así:

“Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo más que pudiera, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.

Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.

Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.

A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.

A un niño le daría alas, pero le dejaría que él sólo aprendiese a volar.

A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido-

Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres… 

He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subirla escarpada.

Me apartaría de los necios, los habladores, de las gentes con malas costumbres y actitudes.

Sería siempre honesto y mantendría llenas de amor y de atenciones a las personas a mi alrededor, siempre trataría de dar lo mejor…

He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.

He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.

Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrá de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.

Trata de decir siempre lo que sientes y haz siempre lo que piensas en lo más profundo de tu corazón.

Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma.

Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo, te diría “Te Quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.

Siempre hay un mañana y la vida nos da siempre otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuánto te quiero, que nunca te olvidaré.

El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo.

Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles, “lo siento”, “perdóname”, “por favor” , “gracias” y todas las palabras de amor que conoces.
Nadie te recordará por tus nobles pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos.
Finalmente, demuestra a tus amigos y seres queridos cuánto te importan.

*Gabriel García Márquez*

Pásalo a quién te importe, si no mañana será igual que ayer y les habrás privado de leer este texto lleno de sabiduría.

jueves, 22 de enero de 2015

CARTA DE UNA MADRE A SU HIJA. Carta


CARTA DE UNA MADRE A SU HIJA

Mi querida hija, el día que me veas vieja, te pido por favor que tengas paciencia, pero sobre todo trata de entenderme.

Si cuando hablamos, repito lo mismo mil veces, no me interrumpas para decirme “eso ya me lo contaste” solamente escúchame por favor, y recuerda los tiempos en que eras niña y yo te leía la misma historia, noche tras noche hasta que te quedabas dormida.

Cuando no me quiera bañar, no me regañes y por favor no trates de avergonzarme, solamente recuerda las veces que yo tuve que perseguirte con miles de excusas para que te bañaras cuando eras niña.

Cuando veas mi ignorancia ante la nueva tecnología, dame el tiempo necesario para aprender, y por favor no hagas esos ojos ni esas caras de desesperada. Recuerda mi querida, que yo te enseñé a hacer muchas cosas como comer apropiadamente, vestirte y peinarte por ti misma y como confrontar y lidiar con la vida.

Si ocasionalmente pierdo la memoria o el hilo de la conversación, dame el tiempo necesario para recordar y si no puedo, no te pongas nerviosa, impaciente o arrogante.

Solamente ten presente en tu corazón que lo más importante para mí es estar contigo y que me escuches.

Y cuando mis cansadas y viejas piernas, no me dejen caminar como antes, dame tu mano, de la misma manera que yo te las ofrecí cuando diste tus primero pasos.

Cuando estos días vengan, no te debes sentir triste o incompetente de verme así, sólo te pido que estés conmigo, que trates de entenderme y ayudarme mientras llego al final de mi vida con amor. Y con gran cariño por el regalo de tiempo y vida, que tuvimos la dicha de compartir juntas, te lo agradeceré.

Con una enorme sonrisa y con el inmenso amor que siempre te he tenido, sólo quiero decirte que te amo, mi querida hija.
(Compartan por favor).

sábado, 3 de enero de 2015

LA CARTA DEL INDIO SALVAJE. Reflexión


El gran Jefe de Washington ha mandado hacernos saber que quiere comprarnos las tierras, junto con palabras de buena voluntad.

Mucho agradecemos este detalle, porque de sobra conocemos la poca falta que le hace nuestra amistad.

Queremos considerar el ofrecimiento, porque también sabemos de sobra que si no lo hiciéramos los rostros pálidos nos arrebatarían las tierras con armas de fuego.

¿Pero como podéis comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? ...

Esta idea no resulta extraña, ni el frescor del aire, ni el brillo del agua son nuestros, ¿cómo podrían ser comprados?.

Tenéis que saber que cada trozo de esta tierra es sagrado para mi pueblo, la hoja verde, la playa arenosa, la niebla en el bosque, el amanecer entre los árboles, los pardos insectos, son sagradas experiencias y memorias de mi pueblo. Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra cuando comienzan el viaje a través de las estrellas.

Nuestros muertos en cambio, nunca se alejan de la tierra, que es la madre. Somos una parte de ella y la flor perfumada, el ciervo, el caballo, el águila majestuosa, son nuestros hermanos, las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre. Todos pertenecen a la misma familia.

El agua cristalina que corre por los ríos y arroyuelos no es solamente agua, sino, que también, representa la sangre de nuestros antepasados. Si os la vendiésemos tendríais que recordar que son sagradas y así recordárselo a vuestros hijos.

También los ríos son nuestros hermanos porque nos liberan de la sed, arrastran nuestras canoas y nos procuran los peces, además cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuentan los sucesos y memorias de la vida de nuestras gentes.

El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.

Sí, gran jefe de Washington, los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed, son portadores de nuestras canoas y alimento de nuestros hijos.

Si os vendemos nuestra tierra, tendréis que recordar y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos y que también lo son suyos, y por lo tanto deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.

Por supuesto que sabemos que el hombre blanco no entiende nuestra forma de ser, tanto le da un trozo de tierra u otro, porque no la ve como hermana, sino como enemigo, cuando ya la ha hecho suya la desprecia y sigue caminando, deja atrás la tumba de sus padres sin importarle. Secuestra la vida a sus hijos y tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres como el patrimonio de sus hijos, son olvidados.

Trata a su madre la tierra, y a su hermano el firmamento como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devora la tierra, dejando detrás solo un desierto.

No lo puedo entender, vuestras ciudades hieren los ojos del hombre piel roja. Quizás sea porque somos salvajes y no podemos comprenderlo.

No hay un sitio tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ningún lugar donde se pueda escuchar en la primavera el despliegue de las hojas o el rumor de las alas de un insecto. Quizás es porque soy un salvaje y no comprendo bien las cosas.

El ruido de la ciudad es un insulto para el oído, y yo me pregunto: ¿Que clase de vida tiene el hombre que no es capaz de escuchar el grito solitario de la garza o la discusión nocturna de las ranas alrededor de la balsa?.

Soy un piel roja y no lo puedo entender. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aroma de pinos.

Cuando el último piel roja haya desaparecido de la tierra, cuando no sea más que un recuerdo su sombra, como el de una nube que pasa por la pradera, entonces todavía estas riberas y estos bosques estarán poblados por el espíritu de mi pueblo, porque nosotros amamos nuestro país como ama el niño los latidos del corazón de su madre.

Si decidiese aceptar vuestra oferta, tendría que poneros una condición, que el hombre blanco considere a los animales de estas tierras como hermanos.

Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida. Tengo vistos millares de búfalos pudriéndose abandonados en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco.

Soy un salvaje y no comprendo como una maquina humeante puede importar más que el búfalo al que nosotros matamos solo para sobrevivir

¿Que puede hacer el hombre sin los animales?

Si todos los animales desapareciesen, el hombre moriría en una gran soledad, todo lo que pasa a los animales muy pronto le sucederá también al hombre. Todas las cosas están ligadas.

Debéis enseñar a vuestros hijos, lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros, que la tierra es nuestra madre.

Todo lo que le ocurre a la tierra le ocurrirá a los hijos de la tierra, si los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos.

De una cosa estamos bien seguros. La tierra no pertenece al hombre, es el hombre el que pertenece a la tierra. Todo va enlazado, el hombre no tejió la trama de la vida; él es solo un hilo.

Lo que hace con la trama, se lo hace a sí mismo. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común. Después de todo quizás seamos hermanos. Ya veremos.

Sabemos una cosa, que quizás el hombre blanco descubra algún día:

Nuestro dios es el mismo Dios.

Vosotros podéis pensar ahora que él os pertenece, lo mismo que deseáis que nuestras tierras os pertenezcan, pero no es así. Él es el dios de todos los hombres y su compasión alcanza por igual al piel roja y al hombre blanco.

Esta tierra tiene un valor inestimable para Él y se daña y se provoca la ira del Creador.

También los blancos se extinguirán, quizás antes que las demás tribus. El hombre no ha tejido la red de la vida solo es uno de esos hilos y esta tentando la desgracia si osa romper esa red. Todo está ligado entre sí, como la sangre de una misma familia.

Si ensucias vuestro lecho cualquier noche moriréis sofocados por vuestros propios excrementos, pero vosotros caminareis hacia la destrucción rodeados de gloria y espoleados por la fuerza de un Dios, que os trajo a esta tierra y que por algún designio especial, os dio dominio sobre ella y sobre la piel roja, ese designio es un misterio para nosotros, pues no entendemos porque se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de los exuberantes colinas con cables parlanchines.

¿ Dónde está el bosque espeso? ... Desapareció

¿ Dónde está el águila ? ... Desapareció

Así se acaba la vida y solo nos queda el recurso de intentar SOBREVIVIR.

Carta dirigida por el Jefe indio Seattle, Gran Jefe de los Duwamish, al 14º presidente de los EE.UU, Franklin Pierce. 

Pronunció este discurso ante Isaac Stephens, Gobernador del Territorio de Washington, en 1855, se escondió y no se publico hasta 1887, treinta y dos años después.

Fuente: www.tabulata.com/indio.htm