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lunes, 24 de noviembre de 2025

FACUNDO CABRAL. (1983) El mundo estaba bastante tranquilo cuando yo nací. 6. Transcripción Juana Macedo

Los tiempos cambiaron mucho, por ejemplo ahora veraneamos en el mar, antes se veraneaba en la vereda. Cuando llegaba el verano, mi abuela sacaba la silla a la vereda y allí tomaba el sol. Tenía una silla tan baja, que cada vez que el gato pasaba debajo de ella con la cola levantada, mi abuela decía: ¡algo es algo! (jaaajaa)

Un día mi tía le dijo: “Abuela, Elena anda hablando de usted por detrás” y mi abuela le pregunto: ¿Y se le entiende? (risas)

Una tarde llegó gente del asilo de ancianos y le preguntó a mi tía si quería colaborar con algo y ella dijo: “Si, llévese a la abuela” (risas)… Y ya no la volvimos a ver…

Abuela, ¿por qué la gente del pueblo decía que estabas loca? -Y porque me llenaba la cabeza de flores y cantaba por la calle-  ¿Y cuándo te volviste loca abuela, cuándo empezó la fiesta de tu vida? –Hace muchos años, una tarde me detuve debajo del árbol grande a dormir la siesta, allí por primera vez, el Señor bajó a mí y me dijo: “Bella será tu vida porque yo estaré contigo”   -y así fue, por eso cantaba y reía todo el día. A mí me gustaba estar cerca de la abuela porque sentía que a través de su alegría, el Señor entraba a mi corazón y así fue-.

Mi abuela amaba a San Francisco, ¿Y quién no? Por eso había escrito una frase de Francisco en la pared de la cocina. Y cada vez que llegaba un forastero a la casa, mi abuela le decía: ¡Allí está la fórmula de la felicidad!

Y tenía razón porque la frase de Francisco decía: “Deseo poco y lo poco que deseo, lo deseo poco”. Sabio Francisco, sabía que el deseo es el principio del conflicto, a cuanto más deseo, más desdicha. El deseo es un deseo insatisfecho, decía la Cal que de estas debilidades sabía mucho, por culpa del deseo vivimos ansiosos, sufrimos estrés No es vida competir permanentemente para tener más y más. Es suicida luchar para tener lo que nos esclavizará, en lugar de salvarnos del deseo, aceptando lo que Dios decide darnos cada día, Él sabe lo que necesitamos. El agradecido termina siendo agraciado. Y la gracia es la PAZ.

♫Yo conocí a la paz, tenía ojos celestes, y una ventana con rejas a la salida del puente, nunca le dije nada, pero ella lo sabía, es imposible esconder al amor que te ilumina♫

La mujer en el paraíso mordió la manzana diez minutos antes que el hombre y  mantuvo esos minutos de ventaja hasta ahora (risas). Esa misma ventaja nos llevan los hermanos de la colectividad judía de la que siempre dependemos a saber.

Moisés honorable judío se ocupó de nuestra cabeza, Jesús honorable judío se ocupó de nuestro corazón, Marx honorable judío se ocupó de nuestro estómago, y  Freud honorable judío se ocupó de nuestro sexo. Después llegó otro honorable judío Einstein y nos demostró que todo eso era relativo. (Risas)

sábado, 22 de noviembre de 2025

FACUNDO CABRAL. (1983) El mundo estaba bastante tranquilo cuando yo nací. 5. ( Transcripción Juana Macedo)


De pueblo en pueblo aprendí a cantar de los cantores callejeros, en los mercados, en las plazas, en los templos y las estaciones de trenes, eran ciegos, mendigos, indios, anarquistas. Oyéndolos pensé el hombre que canta estas cosas, no puede morir jamás.

♫Los cantores de mi pueblo, llevan gorra bataraza, pañuelo en el cuello y a veces bufanda, me gusta la camiseta, la camiseta de prisa y armar su propio cigarro con una sonrisa. Los cantores de mi pueblo, con su guitarra barata, van de boliche en boliche, por toda la patria, llevan dentro del estuche, en el lugar más cuidado, una foto de don Carlos, el del mercado de abasto. Los cantores de mi pueblo se enamoran muy seguido, de las muchachas robustas que encuentran en el camino, se juegan la vida enfrentando a la injusticia, pero frente al amor, caen de rodillas♫ Los cantores de mi pueblo tienen como favorita, la flor más humilde, la margarita. (Aplausos)

Al final llegó la fama, que es una prostituta que se da al mejor postor, aunque sea el peor. Yo pensaba que con la fama se arregla todo, los dolores de cabeza, los problemas sociales, los cortes de luz, la copa América, pero no. Es más todo se complica porque la fama casi siempre trae dinero y yo no fui la excepción. Por culpa del dinero mis parientes que siempre tuvieron hábitos sencillos, se dieron cuenta que necesitaban collares, automóviles, tarjetas de crédito, videocaseteras y vacaciones en el Caribe.

Para los que quieren confort la fama es la solución, no el trabajo, porque ya está comprobado que el trabajo no enriquece a nadie, los rusos lo saben, por eso les digo a los interesados en el dinero que el camino es la fama, no el trabajo. Además se puede llegar a la fama de muchas maneras, bailando como Sergio Velasco Ferrero, hablando por teléfono como Susana Giménez, llorando como los Visconti, o pegándole a todo el mundo como Tyson (risas). Ya ven que no es tan difícil ser famoso, en el mundo en que vivimos, cualquiera puede serlo, aunque sea por quince minutos.

La fama te da todo pero a cambio de tu libertad, porque te esclaviza a la gente con la que tenes que ser eternamente simpático, y a los periodistas con los que tenes que ser eternamente convincente y novedoso. ¿Y quién carajo puede ser convincente y novedoso todo el tiempo? (risas) Además por bien que te portes siempre habrá algún periodista que publique que no pagas tus deudas, que cobras demasiado caro, o que cobras barato porque sos un demagogo, porque cantar gratis es una limosna y la limosna no sirve.

La fama te obliga a sonreírle a los presidentes y hablar boludeces con los gobernadores, la fama es una prisión de oro, una enfermiza hembra que te expone ante cualquiera, que ilumina los rincones de tus debilidades o multiplica tus aciertos.

En mi caso decía Borges, la fama es un error unánime y es verdad, la fama es un error unánime al que uno no debe sumarse, para que la fama sea nada más que un bullicio que sucede fuera de uno. Yo lo intenté pero no soy un hombre social. Badía y Mareco saben que lo intenté, lo sabe Neystadt, lo sabe Antonio Carrizo, lo sabe Julio Márbiz, lo sabe Mauro Viale, estuve muchas veces con todos ellos en sus programas, lo sabe Clarin, La Nación, Crónica, los periodistas de muchos países lo saben, no soy un hombre social.

La gente sabe que lo intenté pero no soy un hombre social, me cuesta meter los pies en los zapatos y las manos en los guantes, no sé recibir premios, nunca pude meterme dentro de un esmoquin como Sinatra o Mateyko. No sé qué hacer con los Discos de Oro. Nunca aprendí a hacer un best seller, es más casi me avergüenza firmar libros, nunca tengo hambre en las cenas de gala. Mi corazón se ahoga en las embajadas y las inauguraciones. Por eso decidí volver a la paz del anonimato.

Yo no soy un hombre social, pero de todas maneras soy un aristócrata porque mi Padre es el rey, el rey del universo que no me privo de nada, ni siquiera de la miseria y la soledad, inevitable para crecer. Habito un palacio de cinco continentes y tengo todo el tiempo que hay (Aplausos)



♫Por mucho que disimule, se nota mi libertad. Privilegio que el esclavo, nunca me perdonará. En cualquier lugar que cante, aunque hable de mariposas. El pobre siempre se asusta y el rico siempre se enoja♫.

De aquí a allí, los tiempos cambiaron mucho. Por ejemplo ahora a los viejecitos se los mete a un geriátrico. En aquella época, se los sacaba temprano a la calle para que no jodieran en la casa. Mi abuela decía: “Saquen al abuelo afuera, entren al abuelo que está lloviendo, saquen al abuelo que ya se secó…” (risas)

jueves, 20 de noviembre de 2025

FACUNDO CABRAL. (1983) El mundo estaba bastante tranquilo cuando yo nací. 4 (Transcripción Juana Macedo)


Alguna vez el viento del Sur, tiró la casa de mi abuela abajo, mi abuela se quedó sentada, triste entre los escombros, pasó un vecino y le pregunto: ¿Se le cayó la casa abuela? Y ella le contestó: ¡Nooo la desarmé para limpiarla, boludo! (risas y aplausos)

Se estaba quedando sorda la abuela, por eso la vecina que la odiaba, aprovechaba para insultarla. Mi abuela le decía: ¡Buen día vecina! Y la vecina le contestaba ¿Dónde va sorda de mierda? Pero un día le traje un audífono de Buenos Aires, mi abuela estaba feliz, el mundo volvió a tener voces para ella, los pájaros, el viento, el río, la campana del templo, los niños y la vecina que ni sabía que existía el audífono. Una mañana como siempre mi abuela le dijo: ¡Buen día vecina! Y la vecina como siempre le dijo: ¿Dónde va sorda de mierda? Entonces mi abuela le contestó: -No voy, vengo de curarme la sordera ¡la puta madre que te parió! (risas y aplausos)

♫ Una noche de invierno la vida dijo: vamos y salimos de Berisso, con mi madre y mis hermanos, que triste fue dejar aquella fiesta, que no volví a encontrar, sobre la faz de la tierra. De la mano de Dios y a veces del diablo, sobrevivimos, de puro milagro, pero un poco de hambre y un poco de frío, toda la maravilla que es ser un hombre sencillo♫ (Aplausos)

Camino a la Patagonia, nos detuvimos un tiempo en la estación López que era un pequeño pueblo que tenía una sola calle, de una sola mano, por eso los que nos fuimos del pueblo no podemos volver sin cometer una infracción. En el pueblo había un solo caballo, lo que quiere decir que cada vez que había un incendio, los bomberos tenían que esperar que el lechero acabara con el reparto. Los bomberos eran tres, el gordo Campañoli que era loco por los animales, Cagliolo que era loco por el vino y el turco Alejandro que era loco. Alguna vez, la suegra del turco Alejandro, salió a dar de comer a las gallinas, pasó distraída cerca de la mula, la mula le dio una patada en el pecho y la mató. Al otro día estaba todo el pueblo en el velorio, pero no por la vieja, sino para comprar a la mula.

El lechero era Manuel, el que una noche de carnaval por culpa del vino, mató a tres personas, después cuando vino la reconstrucción del hecho, volvió a matar a tres personas. (risas) Manuel era tan bueno que al lado suyo el pato Donald parecía un rufián. Manuel era tan bruto que pensaba que matando a la cigüeña la mujer dejaría de tener hijos. Manuel era el más bueno, el más bruto y también el más pobre. No le faltaba nada, era un verdadero demócrata. Manuel era tan pobre, que cada vez que el hijo menor le decía a la madre: Mamá quiero caca, la madre le decía: “no hay” (risas y aplausos).

Manuel tenía poca escuela pero mucho recreo, por eso amaba la ignorancia que es lo que está más cerca de la paz. No olvidemos que Dios aconsejaba no acercarse a los frutos del árbol del saber, por eso los intelectuales que son ateos son tan amargos, con recordar la cara de Sábato, es suficiente. Con recordar la cara del ingeniero Ecogaray es suficiente, aunque yo le digo bioquímico porque se pasó toda la vida analizando la cagada de los demás (risas)

Sebastián era el pícaro del pueblo, se la pasaba engañando a la gente, por eso cuando los conservadores ganaron las elecciones, lo pusieron de jefe de prensa y difusión, era el hombre indicado, hubiera hecho una gran carrera política, pero la mujer lo agotó, lo agotó porque quería que saliera a la mañana como si fuera Kissinger y volviera a la noche como si fuera Tarzán (risas) Al final lo tuvimos que internar. Una mañana la enfermera que le estaba tomando la presión con esa goma que se infla, se distrajo hablando por teléfono y siguió inflando, inflando e inflando hasta que Sebastián se convirtió en una pelota de goma gigantesca, salió por la ventana del hospital, anduvo volando por el pueblo como dos horas, la gente del pueblo extrañada lo miraba y decía: ¡Esta es una injusticia del Señor a este que fue un hijo de puta lo convirtió en ángel! Después cayó, cayó en el fondo de la casa del comisario, hizo un pozo tan grande que aparecieron, tres empresarios, dos jueces y un abogado que habían desaparecido tiempo atrás.

miércoles, 19 de noviembre de 2025

FACUNDO CABRAL. (1983) El mundo estaba bastante tranquilo cuando yo nací Transcripción Juana Macedo). 2.

 

El mundo estaba bastante tranquilo cuando yo nací, por eso mi tío Pedro tenía tiempo de meditar la vida. Mi tío Pedro se creía un elegido, hasta que el Comisario le demostró que era un señalado. Mi madre le decía: Vos no tenes cara de sospechoso, vos tenes cara de culpable. (Risas)

Mi tío Pedro me aconsejaba, el dinero no es semilla que se pueda plantar, por eso hay que sacarlo de cualquier banco. Hay tres palabras que no debes olvidar para no morirte de hambre ¡Arriba las manos! Mi tío Pedro era el intelectual de la familia, sabía todo, alguna vez le pregunté cuál era la diferencia entre una mujer linda y una fea y él me dijo: Dos copas.

Por mi tío Pedro supe que el cura es un señor al que todos llaman padre, excepto sus hijos que le dicen tío. Por mi tío Pedro supe que los judíos son prácticos por eso en Israel para disolver una manifestación sacan una alcancía. Por mi tío Pedro supe que el siquiatra es un médico judío que no puede ver sangre. Por mi tío Pedro supe que Bufarrón es un individuo que tiende a ensanchar el círculo de sus amistades. (Risas y aplausos)

Por mi tío Pedro supe que un alemán es un gallego que sabe matemáticas. También por mi tío Pedro supe que los gallegos inventaron el videl, en realidad quisieron hacer una ducha, pero les salió para el culo (risas).

Por mi tío Pedro supe que el pedo es inevitable para el hombre, a los 20 vive al pedo, a los 30 en pedo, a los 40 a los pedos y a los 50 de pedo. (Risas y aplausos)

El mundo estaba bastante tranquilo cuando yo nací, los ríos estaban limpios, el ozono estaba intacto y el aire puro, por eso las aves cantaban su felicidad, era una maravilla vivir.

Mi abuela trabajaba en el campo, pero los sábados bajaba al pueblo y se ponía a predicar en la plaza. Decía por ejemplo: Hay que escapar del capitalismo que toma un hombre útil y lo asciende y lo asciende hasta que lo convierte en un imbécil, hay que escapar del socialismo que toma a un imbécil y lo asciende y lo asciende hasta que lo convierte en un dirigente. Hay que prestarle más atención al cristianismo, si como dice la Biblia es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, a que un rico entre en el reino de los cielos, yo le aconsejo a los ricos del pueblo que aprovechen sus privilegios en la tierra, porque en el cielo no tienen futuuuuro (risas)

Tenía razón la abuela, olvidamos que pertenecemos a la casta de Jesús, por eso tendríamos que estar orgullosos de ser pobres. Nosotros los pobres hacemos el pan, la silla, la mesa, la ventana, la guitarra de cantar la esperanza. Nosotros los pobres trabajamos la tierra y hacemos las casas de los que viven de nosotros. Nosotros los pobres les damos el poder a los abogados, es decir a los políticos que casi siempre nos engañan...

martes, 18 de noviembre de 2025

FACUNDO CABRAL. (1983) El mundo estaba bastante tranquilo cuando yo nací. Transcripción Juana Macedo) 3.

 

El mundo estaba bastante tranquilo cuando yo nací, por eso mi tío Pedro tenía tiempo de meditar la vida. Mi tío Pedro se creía un elegido, hasta que el Comisario le demostró que era un señalado. Mi madre le decía: Vos no tenes cara de sospechoso, vos tenes cara de culpable. (Risas)

Mi tío Pedro me aconsejaba, el dinero no es semilla que se pueda plantar, por eso hay que sacarlo de cualquier banco. Hay tres palabras que no debes olvidar para no morirte de hambre ¡Arriba las manos! Mi tío Pedro era el intelectual de la familia, sabía todo, alguna vez le pregunté cuál era la diferencia entre una mujer linda y una fea y él me dijo: Dos copas.

Por mi tío Pedro supe que el cura es un señor al que todos llaman padre, excepto sus hijos que le dicen tío. Por mi tío Pedro supe que los judíos son prácticos por eso en Israel para disolver una manifestación sacan una alcancía. Por mi tío Pedro supe que el siquiatra es un médico judío que no puede ver sangre. Por mi tío Pedro supe que Bufarrón es un individuo que tiende a ensanchar el círculo de sus amistades. (Risas y aplausos)

Por mi tío Pedro supe que un alemán es un gallego que sabe matemáticas. También por mi tío Pedro supe que los gallegos inventaron el videl, en realidad quisieron hacer una ducha, pero les salió para el culo (risas).

Por mi tío Pedro supe que el pedo es inevitable para el hombre, a los 20 vive al pedo, a los 30 en pedo, a los 40 a los pedos y a los 50 de pedo. (Risas y aplausos)

El mundo estaba bastante tranquilo cuando yo nací, los ríos estaban limpios, el ozono estaba intacto y el aire puro, por eso las aves cantaban su felicidad, era una maravilla vivir.

Mi abuela trabajaba en el campo, pero los sábados bajaba al pueblo y se ponía a predicar en la plaza. Decía por ejemplo: Hay que escapar del capitalismo que toma un hombre útil y lo asciende y lo asciende hasta que lo convierte en un imbécil, hay que escapar del socialismo que toma a un imbécil y lo asciende y lo asciende hasta que lo convierte en un dirigente. Hay que prestarle más atención al cristianismo, si como dice la Biblia es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, a que un rico entre en el reino de los cielos, yo le aconsejo a los ricos del pueblo que aprovechen sus privilegios en la tierra, porque en el cielo no tienen futuuuuro (risas)

Tenía razón la abuela, olvidamos que pertenecemos a la casta de Jesús, por eso tendríamos que estar orgullosos de ser pobres. Nosotros los pobres hacemos el pan, la silla, la mesa, la ventana, la guitarra de cantar la esperanza. Nosotros los pobres trabajamos la tierra y hacemos las casas de los que viven de nosotros. Nosotros los pobres les damos el poder a los abogados, es decir a los políticos que casi siempre nos engañan.

Pero a pesar de tantos siglos de mentiras, a nosotros los pobres jamás se nos ocurre invadir otro país, ni envenenar a los muchachos con la droga, ni matar en nombre de un ideal, ni amargarle la vida a la gente con periódicos, noticieros y telenovelas. Nosotros los pobres le damos personalidad a los países, porque los ricos son iguales en todo el mundo, andan en Mercedes Benz, compran la ropa en París, compran computadoras en Japón, usan rolex, beben whisky, van al psicoanalista y escuchan a Silvio Rodriguez para calmar a su conciencia aunque sea un rato (risas).