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viernes, 17 de junio de 2022

EL AVARO. Reflexión

EL AVARO

Un avaro que había convertido en dinero toda su hacienda y había adquirido un lingote de oro lo enterró en un lugar (y al tiempo sepultó ahí su propia alma y su mente) e iba allí todos los días a mirarlo. Un trabajador que le había observado de cerca y había comprendido lo que le pasaba desenterró el lingote y se lo llevó. Cuando el otro volvió y vio el lugar vacío, comenzó a lamentarse y mesarse los cabellos. Uno, al ver cómo se lamentaba y enterarse de la causa, dijo: “¡Eh tú!, no te desanimes así, pues, cuando lo tenías, tampoco tenías el oro. Así pues, coge una piedra en vez de oro, ponla y piensa que tienes el oro, pues te colmará del mismo provecho; porque, según veo, cuando estaba el oro, tampoco hacías uso de su posesión.” La fábula muestra que la posesión no es nada, si con ella no va el uso. 

- FÁBULAS, ESOPO, SIGLO VI a.C.

jueves, 31 de marzo de 2016

EL LOBO Y EL MURCIÉLAGO. FÁBULA


EL LOBO Y EL MURCIÉLAGO.
(Transcripción Juana Macedo)

Volando de rama en rama un murciélago adormitado fue a caer sobre un lobo dormido. Este, despertando al instante, lo tomó y al punto intentó devorarlo. 

Entonces, el murciélago clamó por su libertad. 

-Te dejaré libre –díjole el lobo-; pero con la condición de que me digas por qué los murciélagos son tan alegres y retosones. En cambio, yo siempre me fastidio.

-Me asustas sobremanera -replicó el murciélago-. Déjame volar a mi cueva y te lo explicaré al punto.

El lobo lo dejó libre y el murciélago le increpó:

-Te fastidias, compadre, porque eres malo y tu crueldad seca tu corazón. En cambio, a nosotros nos ves alegres porque jamás intentamos dañar al prójimo.

QUIEN A NADIE HACE DAÑO, VIVE FELIZ TODO EL AÑO.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

EL ÁRBOL CONFUNDIDO


El Árbol Confundido.

Había una vez, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, peras y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos. 
Todos eran alegres en el jardín, excepto un árbol que estaba muy triste, porque "No sabía quién era." 

_ Lo que te falta es concentración, - le decía el manzano - si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas… ¿Ves que fácil es?

_ No lo escuches. – Decía el rosal - _ Es más sencillo tener rosas que tener manzanas. 

El árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado. 

Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, le dijo: 

_ No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución: _ No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas,... sé lo que Dios quiere que seas, y para lograrlo, escúchalo, abre tu corazón." 
Y dicho esto, el búho desapareció. 

_ ¿Lo que Dios quiere que sea?... - Se preguntó el árbol… y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón y escuchó: 

_ ¡Tú jamás darás manzanas, porque no eres un manzano, ni darás rosas cada primavera porque no eres rosal... Eres un roble y tu destino es crecer grande y majestuoso, para dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros y belleza al paisaje!... ¡Tienes una misión!… ¡Cúmplela! 

El árbol se sintió fuerte y seguro y se dispuso a ser todo aquello para lo cual había sido creado… Así, pronto creció y fue admirado y respetado por todos en el jardín.

Moraleja: 
Confía en tus capacidades, busca dentro de ti cuál es tu misión por cumplir y pon todo tu empeño en lograrla sin sentirte menos que nadie por más sencilla que sea tu vida o tu trabajo.