"HAY UNA SOLA RELIGIÓN, EL AMOR. HAY UN SOLO DIOS Y ESTÁ EN TODAS PARTES"
viernes, 29 de junio de 2018
jueves, 28 de junio de 2018
Yo busco la soledad, yo amo la soledad...Facundo Cabral
Siempre amaste la soledad o un día aprendiste a amarla?
Yo busco la soledad, yo amo a la soledad, le meto los cuernos con la libertad, la libertad es la hembra que más me excita.
Me dejaron solo, yo me tuve que acostumbrar de prepo, Mi padre se fue un día antes que yo naciera. Mi madre me parió en la calle, con 6 hijos y yo en la calle y murieron 4 de hambre y de frio cruzando la Patagonia. La soledad me la impusieron, la soledad, el hambre, la bronca, el frio,después la vida me demostró que fue una gran suerte empezar por lo mejor, después vino lo mejor el postre. Mi padre acaba de morir, lo conocí cuando tenía 46 años, nos abrazamos y fuimos grandes amigos. Mi madre me dijo vos que caminas tanto un día te lo vas a cruzar y cuando te cruces con ese señor, cuidado con juzgarlo, recuerda el libro sagrado honrarás al padre y a la madre. Ese hombre que vas a tener en frente, es el hombre que más amó, más ama y más amará tu madre. Y tercero, esto es una orden, dale un abrazo y las gracias porque por él estas aquí. Eso hice, nos abrazamos y le dije, gracias por el Nilo, por el Ganjes, por el Quijote, por los bosques, por los mares, por la mitad de la vida, porque si no hubiera sido por él, no nacía. Él fecundó a mi madre, yo nací, fuimos grandes amigos y nunca hablamos del tema, yo no lo podía juzgar. (FACUNDO CABRAL)
miércoles, 27 de junio de 2018
martes, 26 de junio de 2018
lunes, 25 de junio de 2018
domingo, 24 de junio de 2018
sábado, 23 de junio de 2018
viernes, 22 de junio de 2018
jueves, 21 de junio de 2018
LAS CONFESIONES DE SAN AGUSTIN. LIBRO DÉCIMO 28.
28. ¿Y qué cuando es la misma memoria la que pierde algo, como sucede cuando
olvidamos alguna cosa y la buscamos para recordarla? ¿Dónde al fin la buscamos sino en la misma memoria? Y si por casualidad aquí se ofrece una cosa por otra, la rechazamos hasta que se presenta lo que buscamos. Y cuando se presenta decimos: «Esto es»; lo cual no dijéramos si no la reconocíeramos, ni la reconoceríamos si no la recordásemos.
Ciertamente, pues, la habíamos olvidado. ¿Acaso era que no había desaparecido del todo, y por la parte que era retenida buscaba la otra parte? Porque sentíase la memoria no revolver conjuntamente las cosas que antes conjuntamente solía, y como cojeando por la truncada costumbre, pedía que se le volviese lo que la faltaba: algo así como cuando vemos o pensamos en un hombre conocido, y, olvidados de sunombre, nos ponemos a buscarle, a quien no le aplicamos cualquier otro distinto que se nos ofrezca, porque no tenemos costumbre de pensarle con él, por lo que los rechazamos todos hasta que se presenta aquel con que, por ser el acostumbrado y conocido, descansamos plenamente.
Mas éste, ¿de dónde se me presenta sino de la memoria misma? Porque si alguno nos lo advierte, el reconocerlo de aquí viene. Porque no lo aceptamos como cosa nueva, sino que, recordándolo, aprobamos ser lo que se nos ha dicho, ya que, si se borrase plenamente
del alma, ni aun advertidos lo recordaríamos.
No se puede, pues, decir que nos olvidamos totalmente, puesto que nos acordamos al menos de habernos olvidado y de ningún modo podríamos buscar lo perdido que absolutamente hemos olvidado .
miércoles, 20 de junio de 2018
LAS CONFESIONES DE SAN AGUSTÍN. LIBRO DÉCIMO. 27
27. Perdió la mujer la dracma y la buscó con la linterna; mas si no la hubiese
recordado, no la hallara tampoco; porque si no se acordara de ella, ¿cómo podría saber, al hallarla, que era la misma?
Yo recuerdo también haber buscado y hallado muchas cosas perdidas; y sé esto
porque cuando buscaba alguna de ellas y se me decía: «¿Es por fortuna esto?», «¿Es acaso aquello?», siempre decía que «no», hasta que se me ofrecía la que buscaba, de la cual, si yo no me acordara, fuese la que fuese, aunque se me ofreciera, no la hallara, porque no la
reconociera. Y siempre que perdemos y hallamos algo sucede lo mismo.
Sin embargo, si alguna cosa desaparece de la vista por casualidad—no de la
memoria—, como sucede con un cuerpo cualquiera visible, consérvase interiormente su imagen y se busca aquél hasta que es devuelto a la vista; el cual, al ser hallado, es reconocido por la imagen que llevamos dentro. Ni decimos haber. hallado lo que había perecido si no lo reconocemos, ni lo podemos reconocer si no lo recordamos; pero esto, aunque ciertamente había perecido para los ojos, mas era retenido en la memoria.