miércoles, 11 de febrero de 2015

Coqueteo con la muerte, porque es excitante la idea, yo no siento la muerte como algo frío, sino como una mudanza cálida

De aquí a allá, los tiempos cambiaron mucho...


De aquí a allá, los tiempos cambiaron mucho. Por ejemplo ahora a los viejecitos se los mete a un geriátrico. En aquella época, se los sacaba temprano a la calle para que no jodieran en la casa. Mi abuela decía: “Saquen al abuelo afuera, entren al abuelo que está lloviendo, saquen al abuelo que ya se secó…” (risas)

Los tiempos cambiaron mucho, por ejemplo ahora veraneamos en el mar, antes se veraneaba en la vereda. Cuando llegaba el verano, mi abuela sacaba la silla a la vereda y allí tomaba el sol. Tenía una silla tan baja, que cada vez que el gato pasaba debajo de ella con la cola levantada, mi abuela decía: ¡algo es algo! (jaaajaa)

Un día mi tía le dijo: “Abuela, Elena anda hablando de usted por detrás” y mi abuela le pregunto: ¿Y se le entiende? (risas)

domingo, 8 de febrero de 2015

Si un día tienes que elegir entre el mundo y el amor; Recuerda: Si eliges el mundo quedarás sin amor, pero si eliges el amor, con él conquistarás al mundo.


LOS MOMENTOS ESPECIALES (Transcripción Juana Macedo)


LOS MOMENTOS ESPECIALES
(Transcripción Juana Macedo)

Mi amigo abrió el cajón de la cómoda de su esposa y levantó un paquete envuelto en papel de seda:
“Esto –dijo- no es un simple paquete, es lencería”

Tiró el papel que lo envolvía y observó la exquisita seda y el encaje. “Ella compró esto la primera vez que fuimos a Nueva York, hace 8 o 9 años. Nunca lo usó. Lo estaba guardando para una ocasión especial. Bueno… creo que esta es la ocasión”. –me comentó.

Se acercó a la cama y colocó la prenda junto con las demás ropas que iba a llevar a la funeraria.

Su esposa acababa de morir. Volviéndose hacia mí, añadió:
“No guardes nada para una ocasión especial, cada día que vives es una ocasión especial”.

Todavía estoy pensando en esas palabras que cambiaron mi vida.

Ahora estoy leyendo más y limpiando menos.

Me siendo en la terraza, admiro la vista sin fijarme en las malas hierbas del jardín.

Paso más tiempo con mi familia y amigos y menos tiempo en el trabajo.

He comprendido que la vida debe ser un patrón de experiencias para disfrutar, no para sobrevivir.

Ya no guardo nada. Uso mis copas de cristal todos los días.

Me pongo mi saco nuevo para ir al supermercado, si así lo decido y me da la gana.

Ya no guardo mi mejor perfume para fiestas especiales, lo uso cada vez que me provoca hacerlo.

Las frases “algún día” y “uno de estos días” están desapareciendo de mi vocabulario.

Si vale la pena verlo, escucharlo o hacerlo, quiero verlo, escucharlo o hacerlo ahora.

No estoy seguro de lo que habría hecho la esposa de mi amigo si hubiera sabido que no estaría aquí para mañana que todos tomamos tan a la ligera.

Creo que hubiera llamado a sus familiares y amigos cercanos.

A lo mejor, hubiera llamado a algunos antiguos amigos para disculparse y hacer las paces por posibles enojos del pasado

Me gusta pensar que hubiera ido a comer comida china, su favorita.

Son esas pequeñas cosas dejadas sin hacer las que me harían enojar si supiera que mis horas están limitadas,

Enojado porque dejé de ver a buenos amigos con quienes me iba a poner en contacto “algún día”…

Enojado porque no escribí ciertas cartas que pensaba escribir “uno de estos días”.

Enojado y triste porque no le dije a mis padres, a mis hermanos, a mis hijos, a mis amigos, con suficiente frecuencia, cuanto los amo.

Ahora trato de no retardar, detener o guardar nada que agregaría risa y alegría a nuestras vidas.

Y cada mañana me digo a mí mismo que este día es especial. Cada día, cada hora, cada minuto es especial.

Espero que lo hayan leído muy detenidamente y tomen en cuenta que solo tenemos una vida y que debemos disfrutar cada instante y no esperar un “momento especial”, cada minuto de nuestras vidas ya es un momento especial.

sábado, 7 de febrero de 2015

Hay un mundo en una gota de agua, como en cualquier cosa.


Hay un mundo en una gota de agua, como en cualquier cosa. Toda la energía del Universo cabía en una cabeza de alfiler, al estallar creció sin límites. El Universo no es bueno ni malo, solo indiferente a los intereses humanos. (Facundo Cabral. Paraiso a la Deriva)


DIOS Y LA MUJER


DIOS Y LA MUJER

Cuenta una leyenda que, al principio del mundo, cuando Dios decidió crear a la mujer, encontró que había agotado todos los materiales sólidos en el hombre y no tenía más de que disponer.

Ante este dilema y después de mucha meditación, hizo esto:
Tomó la redondez de la luna, las suaves curvas de las olas, la tierna adhesión de la enredadera, el trémulo movimiento de las hojas, la esbeltez de la palmera, el tinte delicado de las flores, la amorosa mirada del ciervo, la alegría del rayo del sol y las gotas del llanto de las nubes, la inconstancia del viento y la fidelidad del perro, la timidez de la tórtola y la vanidad del pavo real, la suavidad de la pluma del cisne y la dureza del diamante, la dulzura de la paloma y la crueldad del tigre, el ardor del fuego y la frialdad de la nieve.

Mezcló tan desiguales ingredientes, formó a la mujer y se la dio al hombre.

Después de una semana vino aquel y le dijo:
“Señor la criatura que me diste me hace desdichado, quiere toda mi atención, nunca me deja solo, charla incesantemente, llora sin motivo, se divierte en hacerme sufrir y vengo a devolvértela porque no puedo vivir con ella”.

“Bien” –contestó Dios y tomó a la mujer. Pasó otra semana, volvió el hombre y le dijo:
“Señor me encuentro muy solo desde que te devolví a la criatura que hiciste para mí, ella cantaba y jugaba a mi lado, me miraba con ternura y su mirada era una caricia, reía y su risa era música, era hermosa a la vista y suave al tacto.

Devuélvemela porque no puedo vivir sin ella”.

jueves, 5 de febrero de 2015

LA VAQUITA (Transcripción Juana Macedo)




LA VAQUITA. Reflexión
(Transcripción Juana Macedo)

Un maestro de la sabiduría paseaba por un bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita al lugar.


Durante la caminata le comentó al aprendiz sobre la importancia de las visitas, también de conocer personas y las oportunidades de aprendizaje que tenemos de estas experiencias.
Llegando al lugar constató la pobreza del sitio, los habitantes, una pareja y tres hijos, la casa de madera, vestidos con ropas sucias y rasgadas, sin calzado. Entonces se aproximó al señor, aparentemente el padre de familia y le preguntó:...

"En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio tampoco, ¿cómo hacen usted y su familia para sobrevivir aquí?" El señor calmadamente respondió: "Amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte del producto la vendemos o lo cambiamos por otros géneros alimenticios en la ciudad vecina y con la otra parte producimos queso, cuajada, etc., para nuestro consumo y así es como vamos sobreviviendo."


El sabio agradeció la información, contempló el lugar por un momento, luego se despidió y se fue.


En el medio del camino, volteó hacia su fiel discípulo y le ordenó: "Busque la vaquita, llévela al precipicio de allí enfrente y empújela al barranco." El joven espantado vió al maestro y le cuestionó sobre el hecho de que la vaquita era el medio de subsistencia de aquella familia.
Pero como percibió el silencio absoluto del maestro, fue a cumplir la orden.


Así que empujó la vaquita por el precipicio y la vió morir. Aquella escena quedó grabada en la memoria de aquel jóven durante algunos años.
Un bello día el joven agobiado por la culpa resolvió abandonar todo lo que había aprendido y regresar a aquel lugar y contarle todo a la familia, pedir perdón y ayudarlos. Así lo hizo, y a medida que se aproximaba al lugar veía todo muy bonito, con árboles floridos, todo habitado, con carro en el garaje de tremenda casa y algunos niños jugando en el jardín. El joven se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde familia tuviese que vender el terreno para sobrevivir, aceleró el paso y llegando allá, fue recibido por un señor muy simpático. El joven preguntó por la familia que vivía allí hacía unos cuatro años, el señor respondió que seguían viviendo allí.


Espantado el joven entró corriendo a la casa y confirmó que era la misma familia que visitó hacía algunos años con el maestro. Elogió el lugar y le preguntó al señor (el dueño de la vaquita):


"¿Cómo hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?"


El señor entusiasmado le respondió: "Nosotros teníamos una vaquita que cayó por el precipicio y murió, de ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos, y así alcanzamos el éxito que sus ojos vislumbran ahora."


El bueno será siempre libre, aunque sea esclavo, el malo será esclavo aunque sea rey

martes, 3 de febrero de 2015

NUESTRO TESORO (Transcripción Juana Macedo. Libro: Lecciones de Vida) Reflexión

NUESTRO TESORO. Reflexión

Había una vez un rey muy triste que tenía un sirviente, que, como todo sirviente de rey triste, era muy feliz. Todas las mañanas llegaba a traer el desayuno y despertaba al monarca cantando y tarareando alegres canciones de juglares. Una sonrisa se dibujaba en su distendida cara y su actitud para con la vida era siempre serena y alegre. 

Un día el rey lo mandó llamar. 
-Paje –le dijo-, ¿Cuál es el secreto? 
-¿Qué secreto, Majestad? 
-¿Cuál es el secreto de tu alegría? 
-No hay ningún secreto, Alteza. 
-No me mientas, paje. He mandado cortar cabezas por ofensas menores que una mentira. 
-No le miento, Alteza. No guardo ningún secreto. 
-¿Por qué estás siempre alegre y feliz?, ¿eh? ¿Por qué? 
-Majestad, no tengo razones para estar triste. Su Alteza me honra permitiéndome atenderlo. Tengo mi esposa y mis hijos viviendo en la casa que la corte nos ha asignado. Somos vestidos y alimentados y, además, su Alteza me premia de vez en cuando con algunas monedad para darnos algunos gustos, ¿Cómo no estar feliz? 
-Si no me dices ahora mismo el secreto, te haré decapitar –dijo el rey-. Nadie puede ser feliz por esas razones que has dado. 
-Pero Majestad, no hay secreto. Nada me gustaría más que complacerlo, más no hay nada que yo este ocultando… 
-Vete ¡Vete antes de que llame al verdugo! 
El sirviente sonrió, hizo una reverencia y salió de la habitación. 
El rey estaba como loco. No consiguió explicarse cómo el paje estaba feliz viviendo de prestado, usando ropa vieja y alimentándose de las sobras de los cortesanos. 

Cuando se calmó, llamó al más sabio de sus asesores y le contó su conversación de la mañana. 
-¿Por qué él es feliz? 
-Ah, Majestad, lo que sucede es que él está fuera del círculo. 
-¿Fuera del círculo? 
-Así es. 
-¿Y eso es lo que lo hace feliz? 
-No, Majestad, eso es lo que no lo hace infeliz. 
A ver si entiendo, ¿estar en el círculo te hace infeliz? 
Así es. 
-¿Y cómo salió? 
-¡Nunca entró! 
¿Qué círculo es ese? 
-El círculo del noventa y nueve. 
-Verdaderamente, no te entiendo nada. 
-La única manera para que entiendas sería mostrártelo en los hechos. 
-Cómo? 
-Haciendo entrar a tu paje en el círculo. 
-Eso, obliguémosle a entrar. 
-No, Alteza, nadie puede obligar a nadie a entrar al círculo. 
-Entonces habrá que engañarlo. 
-No hace falta. Su Majestad. Si le damos la oportunidad, él entrará solito, solito. 
-Pero ¿él no se dará cuenta de que eso es su infelicidad? 
-Sí se dará cuenta. 
-Entonces no entrará. 
-No lo podrá evitar. 
-¿Dices que él se dará cuenta de la infelicidad que le causará entrar en ese ridículo círculo, y de todos modos entrará en él y no podrá salir? 
-Tal cual Majestad. ¿Estás dispuesto a perder un excelente sirviente para poder entender la estructura del círculo? 
-¡Sí, estoy dispuesto! 
-Bien, esta noche te pasaré a buscar. Debes tener preparada una bolsa de cuero con noventa y nueve monedas de oro, ¡Ni una más ni una menos…, noventa y nueve! 
-¿Qué más? ¿Llevo a los guardias, por si acaso? 
-Nada más que la bolsa de cuero. Majestad, hasta la noche. 

Esa noche el sabio pasó a buscar al rey. Juntos se escurrieron hasta los patios del palacio y se ocultaron junto a la casa del paje. Cuando, dentro de la casa, se encendió la primera vela, el hombre sabio agarró la bolsa de cuero con las noventa y nueve monedas de oro y escribió en un papel: 
“Ese tesoro es tuyo. Es el premio por ser un buen hombre. Disfrútalo y no cuentes a nadie cómo lo encontraste”. 
Luego, ató la bolsa con el papel en la puerta del sirviente, golpeó y volvió a esconderse. Cuando el paje salió, el sabio y el rey espiaban desde atrás de unas matas lo que sucedía. El sirviente vio la bolsa, leyó el papel, agitó la bolsa y, al escuchar el sonido metálico, se estremeció, apretó la bolsa contra el pecho, miró hacia todos lados de la puerta y se metió a su casa. 
El sabio y el rey se arrimaron a la ventana para ver la escena. El sirviente tiró todo lo que había sobre la mesa y dejó solo la vela. Se sentó y vació el contenido. Sus ojos no podrían creer lo que veían. ¡Era una montaña de monedas de oro!
Él, que nunca había tocado una de estas monedas, tenía hoy un cerro de ellas. El paje las tocaba y amontonaba, las acariciaba y hacía brillar la luz de la vela sobre ellas. Las juntaba y desparramaba, hacía pilas de monedas. 
Así jugando y jugando, empezó a hacer pilas de diez monedas. Una pila de diez, dos de diez, tres, cuatro, cinco, seis… Sumaba diez, vente, treinta, cuarenta, cincuenta, sesenta… Hasta que formó la última pila: nueve monedas. 
Su mirada recorrió la mesa buscando una moneda más. Luego, el piso y finalmente, la bolsa. –¡No puede ser! –exclamó. Puso la última pila al lado de las otras y confirmó que era más baja. 
¡Me robaron! –gritó- ¡Me robaron! ¡Malditos! Una vez más buscó en la mesa, en el piso, en la bolsa, en sus ropas, vació sus bolsillos, corrió los muebles: pero no encontró lo que buscaba. Sobre la mesa, como burlándose de él, una montañita resplandeciente le recordaba que había noventa y nueve monedas de oro, solo noventa y nueve. –Noventa y nueve monedas es mucho dinero –dijo- 
Pero me falta una moneda. Noventa y nueve no es un número completo. Cien es un número completo, más noventa y nueve no. El rey y su asesor miraban por la ventana. 
La cara del paje ya no era la misma, estaba con el ceño fruncido y los rasgos tiesos, los ojos se habían vuelto pequeños y arrugados y la boca mostraba un horrible rictus por el que asomaban los dientes. El sirviente guardó las monedas en la bolsa y, mirando para todos lados para ver si alguien de la casa lo veía, escondió la bolsa entre la leña. 
Luego, tomó papel y pluma y se sentó a hacer cálculos. ¿Cuánto tiempo tendría que ahorrar el sirviente para comprar su moneda numero cien? 
Todo el tiempo hablaba solo, en voz alta. 
Estaba dispuesto a trabajar duro hasta conseguirla. Después, probablemente, no necesitaría trabajar más. Con cien monedas de oro, un hombre puede dejar de trabajar. Con cien monedas de oro, un hombre es rico. Con cien monedas se puede vivir tranquilo. Sacó el cálculo. Si trabajaba y ahorraba su salario, y algún dinero extra que recibía, en once o doce años juntaría lo necesario. Doce años es mucho tiempo –clamó. Quizá pueda pedirle a su esposa que buscará trabajo en el pueblo por un tiempo. Y él mismo, después de todo, si terminaba su tarea en palacio a las cinco de la tarde, podría trabajar hasta la noche y recibir alguna paga extra por ello. Sacó las cuentas: sumando su trabajo en el pueblo y el de su esposa, en siete años reunirá el dinero. 

¡Era demasiado tiempo! Tal vez pueda llevar al pueblo lo que quedaba de comidas todas las noches y venderlo por unas monedas. De hecho, cuanto menos comieran, más comida habría para vender… Vender… Vender… Estaba haciendo calor ¿Para qué tanta ropa de invierno? 
¡Para qué más de un par de zapatos! Era un sacrificio, pero en cuatro años de sacrificios llegaría a su moneda cien. El rey y el sabio volvieron al palacio. El paje había entrado en el círculo de noventa y nueve… 

Durante los siguientes meses, el sirviente siguió sus planes tal como se le ocurrieron aquella noche. Una mañana, el paje entró a la alcoba real golpeando las puertas, refunfuñando con mucha ira. 
¿Qué te pasa? –Preguntó el rey de buen modo. 
-Nada me pasa, nada me pasa. 
-Antes, no hace mucho, reías y cantabas todo el tiempo. 
-Hago mi trabajo, ¿No? ¿Qué querría su Alteza, que fuera su bufón y su juglar también? 
No pasó mucho tiempo antes de que el rey despidiera al sirviente. No era agradable tener un paje que estuviera siempre de mal humor. 
Tú y yo y todos nosotros, hemos sido educados en esta estúpida ideología: siempre nos falta algo para estar completos, y solo completos se puede gozar de lo que se tiene. Por lo tanto, la felicidad deberá esperar hasta completar lo que falta… Y, como siempre nos falta algo, la idea retoma el comienzo y nunca se puede gozar de la vida. 

Pero qué pasaría si la iluminación llegara a nuestras vidas y nos diéramos cuenta, así, de golpe, de que nuestras noventa y nueve monedas son el cien por cien del tesoro, de que no nos falta nada, de que nadie se quedó con lo nuestro, de que todo es solo una trampa, una zanahoria puesta frente a nosotros para que seamos estúpidos, para que jalemos del carro, cansados, malhumorados, infelices o resignados. Una trampa para que nunca dejemos de empujar y que todo siga igual…, ¡eternamente igual!... Cuántas cosas cambiarían si pudiéramos disfrutar de nuestros tesoros tal como están.

domingo, 1 de febrero de 2015

EL CAMPESINO Y EL BURRO

EL CAMPESINO Y EL BURRO

Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El animal lloró fuertemente por horas, mientras el campesino trataba de buscar algo que hacer.

Finalmente, el campesino decidió que el burro ya estaba viejo, el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas; que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo. Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle.

Cada uno agarró una pala y empezaron a tirarle tierra al pozo.

El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente. Luego, para sorpresa de todos, se aquietó después de unas cuantas paladas de tierra.

El campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio… Con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble: se sacudía la tierra y daba un paso encima de la tierra.

Muy pronto todo el mundo vio sorprendido como el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando…

La vida va a tirarte tierra, todo tipo de tierra… el truco para salir del pozo es sacudírsela y usarla para dar un paso hacia arriba.

Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba. Podemos salir de los más profundos huecos si no nos damos por vencidos… 

Usa la tierra que te echan para salir adelante.

viernes, 30 de enero de 2015

LEVÁNTATE Y ANDA. FACUNDO CABRAL (Transcripción Juana Macedo. COMPLETA)

LEVÁNTATE Y ANDA. FACUNDO CABRAL
(Transcripción Juana Macedo. COMPLETA) 

Levántate y anda deja la cama donde te duermes con la multitud y sal a caminar por ti mismo, es decir, por lo único verdadero, es decir por la vida. 

Entonces, despierto bendecirás a todos con tu alegría, deja la parasitaria tribuna y entra a la cancha a jugar tu partido deja de complicarte y complicar, detente y comprobarás que el sentido de la vida está en ella misma. Puedes llamar a cada cosa como quieras, pero todas las cosas principalmente las que ni vemos, ni siquiera sospechamos, conforman este milagroso misterio que llamamos VIDA. Muchas son las cosas pero una la realidad.

Ábrete, anímate, aprende de todo, pero ante todo de ti mismo, concéntrate en esto y te iluminarás. Y esa serena alegría te llevará de estadio en estadio, siempre en ascenso, espiritual, intelectual y material, cantando, bailando y amando. La alegría te hace sabio, no las preguntas. 

¿Desde cuándo la obra tiene derecho de preguntar al creador? Solo hace falta que te des cuenta de que eres parte del universo, entonces, serás para ti y para los demás una constante inspiración, libre de todo lo que divida, entonces tu vivir será un arte, y en lo más profundo de ti está la raíz de tanta belleza. Solo a partir de ti cada acto puede ser una totalidad, por eso no pidas más, vive más, ese es el secreto de la riqueza, por eso no debes seguir a nadie como un huérfano, sino seguirte como un hombre; entonces comprenderás que para vivir mejor, hay que ser mejor. 

Vacíate constantemente, atento al momento, entonces las novedades serán constantes, es decir, te enriquecerás constantemente, tu espíritu volará. 

Vacíate de pasado y te llenarás de presente, siempre rico cuando lo vives sin pre conceptos. En el pasado te encierras con lo muerto, es una muralla que te separa de lo vivo. 

Vacíate de pasado y volverás a ser un niño, es decir un ser abierto a todo, receptivo y por lo tanto en un constante juego y el niño está liviano porque está libre de recuerdos y experiencias, porque no sabe nada, por eso goza todo, por eso todo lo excita, lo asombra, como el viejo no quiere moverse porque sabe demasiado, porque recuerda demasiado, porque sus experiencias lo encadenan a pre conceptos que lo privan de las novedades. Entonces no hay presente, porque la vida está en el ahora mismo. 

Las viejas voces de tu interior, no te dejan oír las nuevas voces que te llegan del exterior, o del presente, que es todo lo que hay. Y solo cuando hay el silencio interior se pueden oír las del exterior, solo en la quietud se puede sentir al eterno movimiento que nos rodea, solo en la quietud comprobarás que la hierba, es decir la vida crece constantemente y tú eres parte de esa evolución aunque no hagas nada, y solo tienes que entregarte para tener conciencia de este hacer sin hacedor, entonces te refrescará la espontaneidad. El ego es el pasado, por eso es viejo y hace que todo te sea pesado. El ego es la memoria de lo que ya no es por eso te priva de la espontaneidad, es decir de la audacia, es decir del niño. El ego te hace sentir la ilusión suicida de que eres algo aparte, es decir, te ciega, te empobrece, te enfría y en ese estado sufres a la soledad en lugar de gozarla. Y en cuanto más sepas estarás más paralizado, no vivirás, solo responderás desde tu conocimiento, es decir mecánicamente y responderás solo al que tienes al frente, no a la vida y solo por la razón, no por la claridad. 

Tranquilízate, sálvate de planes porque la vida te llevará a donde te tenga que llevar, la vida que tiene sentido en sí misma, por eso no tiene por qué coincidir con tus conclusiones, la vida sobre la que no tienes derecho porque le perteneces, la vida que solo es inexplicable para los que creen que saben, que solo es confusa para los que se confunden con las explicaciones que te alejan de la vida, que es acción constante por lo tanto inapresable, sorpresiva, excitante. 

Los eruditos tienen todas las respuestas pero no le sirven porque la vida es dinámica, por eso constantemente cambia las preguntas, por eso hay que detenerse y quedarse en silencio para poder entrar en su acción, o como dice el taoísmo: “El no hacer es el único capaz de hacer todas las cosas”. 

Libérate de la periferia donde muchos reaccionan y pocos accionan, reaccionar es mecánico, compulsivo y accionar es un movimiento gracioso, fácil, natural. Libérate del entorno donde señorea la obligación, no el amor, donde todos manipulan por lo tanto son manipulados, donde cualquiera enciende y apaga a cualquiera. 

Los críticos no llegan a mí con sus halagos o dudas porque hace muchos años que estoy a salvo de las manipulaciones de los otros, solo atento a lo que soy, es decir a lo que amo, que es lo que hago, por lo tanto, tampoco existen para mí el éxito o el fracaso, por eso me ves tan liviano y tranquilo. 

Es decir, soy mi espejo, mi maestro, el resumen de lo mejor que encontré cuando aprendí que la vida es lo que es, no lo que debería. 

Mantén la distancia y nada te afectará, nadie te desviará de tu camino, ni los golpes, ni los aplausos. Tú debes ser la medida de lo que haces, agua donde muere el fuego que te tiran y tu tranquilidad transformará en flores las espinas que ponen en tu camino y esto sucederá expontánea, naturalmente. Contempla primero, pero para actuar después, esto es cerrar el círculo que es cada instante y hay que cerrarlo para poder pasar al próximo, siempre estamos saliendo de un útero para entrar a otro mayor, pero tómalo con tranquilidad, porque transitamos la eternidad y el infinito y en la eternidad siempre estamos recomenzando, y en un infinito podemos tomar cualquier dirección. 

Ahora mismo puedes cambiar hasta tu nombre, es más, ya que no te sientes bien, cámbialo todo y empieza de nuevo ahora mismo, sin perder ni un solo segundo con el pasado, ni un solo instante planeando al futuro y menos haciéndote cargo de nadie, no olvides que solo eres responsable de ti mismo. Por eso todo lo que hagas fuera de ti, es una fuga. 

Desnúdate como Francisco, entonces comprobarás que solo necesitas lo que te fue dado al nacer, la vida sabe lo que hace, sabe lo que necesitaremos para vivirla, entonces lo mejor es dejarse llevar por ella que nos habla a través de todo, que es amor, por eso alcanzamos la felicidad cuando escuchamos al corazón antes de que intervenga la cabeza y no le tengas miedo a la riqueza porque eres naturalmente rico. 

No olvides que tienes corazón, cerebro, alma, espíritu y un planeta lleno de maravillas alrededor tuyo, desde la flora a la fauna, y no permitas que lo artificial te distraiga de lo esencial, aprende de todas las escuelas pero no te quedes en ninguna porque la meta es llegar a ti mismo, presta atención a todo sin involucrarte, porque nada puede ser trivial, porque todo es parte del grandioso universo. 

Junta tus pedazos y ponte de pie y para esto tienes que apartarte de todo lo que divida, de lo que te empobrece, recuerda que al poder y sus responsabilidades, que al prestigio y sus deberes lo pulverizará la muerte en un instante, la muerte que no nos deja olvidar que estamos de paso, que la vida es solo una noche que pasamos en una posada que está a la vera del camino, por eso no renuncies a nada que esté vivo, para celebrarlo todo, desde los ríos a las bibliotecas, desde los desiertos que son monasterios naturales a los museos. Y si la palabra Dios no termina de convencerte, llama existencia al dedo que aprieta el botón para que el universo entre en funcionamiento y cuando escuches la palabra religioso, recuerda que religioso es el hombre que afirma la vida y el hombre que está vivo es alegre, tiene sentido del humor, porque sabe que la vida es un maravilloso juego donde no hay huérfanos porque todos tenemos un padre el Universo y una madre la Tierra. Por eso no hay más alta religión que la que nos hace sentir la música de la existencia, nunca tan clara como en el arte que te da la chance de transformar lo más bajo en lo más elevado, de sacar flores del fango, de transformar a la carne en espíritu. Por eso el arte es sublime, pero no olvides que no naciste para otro, que no tienes que hacerte cargo de nadie y nadie puede decirte como debes ser, porque solo puedes ser responsable de ti y solo cuando te amas puedes tener amor para los demás, pero nadie puede exigirte amor, ni puedes exigírselo a nadie porque nadie puede ser esclavo de nadie, ni debe. Aunque esté con muchos, cada grano de arroz debe mantener su individualidad. 

Háblale a cualquier parte de tu cuerpo y te escuchará, como te escuchan las plantas y los animales sienten tu amistad, piensa con benevolencia en tu parte tensa y se aflojará y esto puedes hacerlo hasta con tu mente, pero solo después de haberlo hecho con todo tu cuerpo porque todo debe seguir un orden. 

También el ego es una ilusión que puedes hacer desaparecer principalmente cuando duermes sin soñar, lo que se consigue cuando no dejaste nada por hacer en la vigilia, es decir, cuando fuiste honesto y respetuoso contigo mismo. Por ejemplo cuando hiciste el amor como se debe, como una alegre ceremonia, porque hacer el amor es subir a un estadio sagrado, por eso tu cuarto se transforma en un templo donde todo es liviano y no existe el tiempo. Donde un fuego sublime nos purifica, como nos purifica el silencio en la meditación, la posición del otro es la más propicia para entrar en la meditación y la preferida de los monjes budistas para esperar a la muerte, a la que si entramos despiertos renaceremos conscientes, es más hasta podemos elegir el cuerpo donde reencarnar. 

Pero hagas lo que hagas, si tu alma, tu cuerpo y tu mente están armonizadas, aparecerá un cuarto elemento, entrarás en la saludable meditación, aunque los que te rodean crean que solo estás corriendo, nadando o bailando. 

Escucha tu reloj biológico, entonces comerás y dormirás en el momento exacto, no cuando lo decidan los demás, escucha la naturaleza y sabrás lo que tienes que hacer o cuándo y para qué debes detenerte, pero ante todo, escucha tu corazón porque él sabe lo que hay que hacer porque la vida es amor del que nadie sabe tanto como el corazón. 

El sentido de la vida es ella misma y solo se puede vivir cuando uno está en plenitud, es decir, cuando uno es dueño de uno mismo, que es la única propiedad posible y saludable. Vive el momento, entonces todo momento será una celebración, sin objetivos ni metas, que te turban con ansiedades que te enferman porque te distraen del presente, que te hacen perder el tiempo con el futuro que nunca alcanzarás, es decir, que es una ilusión más, es decir un lento suicidio. Como el pasado son solo ecos que enferman a tu memoria, que te encadenan a lo que ya no es. Este momento es la única verdad y vivirlo te aliviana, te cura, te fortalece, es decir te alegra y la alegría te vuelve la inocencia, la divinidad de la que te distrajeron las órdenes culturales, las costumbres que aceptaste sin preguntas. 

El universo se está recreando contigo y con todas las cosas y vamos de instante en instante, al que no pensamos, de lo contrario no podríamos vivirlo intensamente, como el orgasmo donde alcanzamos la plenitud porque la mente queda afuera, es decir, porque nos entregamos, porque nos liberamos del ilusorio control. 

No te aferres a nada, deja que lo que se vaya, se vaya para siempre y enfréntate al peligro, es decir vive intensamente y la muerte dejará de preocuparte, recuerda a Merlín “Morir es haber nacido”. Y si tu alegría contagia a los que te rodean, entonces eres un artista. 

Cada uno tiene que encontrar su objetivo para cada hombre guarda un nuevo camino Dios, no suicidarse siguiendo al rebaño y al camino lo inventan tus pasos y cuando llegues a vivir profundamente no dejarás huellas, como no deja huellas en el aire el vuelo de las aves. 

Detente en la meditación y te escucharás, entonces conocerás el sentido de tu vida, es decir, te salvarás de perder siglos donde se distrajeron de la luminosa inteligencia que se trata de saber vivir. 

La vida es simple, el miedo la complica, sin él, la plenitud llega naturalmente, es más, nacemos intuyéndola como los animales y las plantas, pero la mala educación nos va desviando de tal suerte que de pronto quedamos de espaldas a la vida, a la que terminamos creyendo un castigo o un sacrificio, inútil por cierto como todo sacrificio, hasta llamamos desobedientes a los curiosos, y cómo es posible que la curiosidad que nos crece y que nos lleva a la sabiduría sea un pecado, cómo es posible que la ignorancia sea una virtud, si estamos hechos a semejanza de Dios. Adán y Eva no fueron pecadores, sino los primeros revolucionarios, el primer dato de la dignidad humana porque a partir de su desobediencia llegamos al arte a la filosofía, de lo contrario seguiríamos pastando en el jardín del edén. Además si sucedió lo que sucedió es porque Dios lo quiso, o Dios no es el creador del universo, el autor de todas las historias que suceden en el infinito y la eternidad.  

Muchos creen que sufrimos porque estamos condenados, por eso estamos obligados a grandes sacrificios para sobrevivir, para borrar los pecados de las vidas pasadas, como si Dios fuera un juez no un Padre, como si el pasado y el más remoto fuera posible en el presente, lo malo se paga enseguida y esa deuda es invento de nuestra conciencia, no de Dios, como la mano que meto en el fuego se quema ahora, no mañana, en el mismísimo acto está la recompensa o el castigo, no se puede seguir cargando una cruz dos mil años después. 

Es la hora de la razón, y la razón de nacer es vivir y solo se puede vivir en plenitud, haciendo lo que se ama para vivir en un constante goce, cantar hasta convertirse en el canto, bailar hasta desaparecer en la danza, hasta convertirse en la danza, encender la hoguera del amor, hasta convertirnos en el mismísimo fuego. 

El tesoro más grande que llevas dentro es el amor que te lleva graciosamente de lo humano a lo divino, pero para encontrarlo debes conocerte y para eso debes ser honesto contigo mismo y para eso debes estar despierto, atento a la pequeña voz que te llega desde lo más profundo, no a los gritos de la multitud que te rodea, libre de los que en nombre del amor, quieren encadenarte a su hastío, a sus tediosas reiteraciones. Apártate para crecerte en la meditación y te asombrará comprobar todo el amor que contienes, tanto que puedes ayornar a todo lo que te rodea porque el amor es vida, expansión, no compromiso, ni deber, ni obligación, sino celebración y toda celebración libera. Por eso es imposible que haya amor sin libertad. 

Dentro tuyo está la semilla de la que pueden nacer millones de flores, Bach y Mozart son un ejemplo de lo que te digo, Michelangelo y Picasso, como Neruda y Homero. Calma tu mente, entonces tu corazón recreará la vida a tu alrededor, tan graciosa como poéticamente. En estado de plenitud, la música y la poesía son todo el tiempo; Es más, aun quieto, bailaras y volarás. 

Levántate y anda, acércate a los sabios y a los valientes que son siempre nuevos, no seas viejo siguiendo a la vieja educación que por prejuiciosa siempre creo fracasados. 

Recuerda que hay muchos caminos, que la vida siempre tiene alternativas, que solo depende de ti animarte a ellas. De todas maneras no puedes evitar a la vida, como no puedes cambiar a la naturaleza, que por algo te da genitales y te rodea de mujeres como de terremotos y cuando aceptas esto desaparecen las ilusorias y castrantes ideas del bien y del mal. Y si vives naturalmente, crecerás naturalmente, tan naturalmente como decrecerás, por eso al final no te espera la inhóspita sima de la montaña, sino la paz del valle. 

No eres pobre, tienes que aceptarlo, recuerda lo que te puebla y lo que te rodea, no ilusiones a tu masoquismo, eres un príncipe, no un mendigo y deja la culpa de lado, porque no eres responsable ni de uno de los dedos de una de tus manos y no te escapes con la idea del mañana porque la vida es aquí y ahora mismo, con tu sufrimiento de hoy estás alimentando tu miedo de mañana. 

Pero no tienes escapatoria, el amor que es valentía, te rodea. Deja los caprichosos y grises códigos de lado porque la única escritura está en la existencia que es arte. Es decir, la verdadera religión, porque la vida ante todo, es un hecho estético, belleza que nos lleva a construir, es decir a ser útiles, por eso no hay nada a lo que temer, ni nada que venerar, solo el vivir te transforma en un hombre religioso, vive, entonces te salvarás de ser un amargado insatisfecho, eres un maravilloso instrumento, solo tienes que aprender a tocarlo, eres un poderoso león, no un débil cordero, eres un hombre, no un ciudadano que depende del Estado, que es una abstracción. 

La vida es un verbo, no un nombre, por eso no es vida es vivir, por eso no es amor es amar, por eso no es canción sino cantar. Escuché en Jerusalén, la oración se transforma en canción y ésta en el cantar de los cantares. Algo acabado, definitivo es algo muerto y la vida es movimiento constante. Por eso no hay puntos finales, solo etapas, estados o lugares donde descansamos un rato, solo un rato porque la vida vuelve a empujarnos hacia sus caminos que son infinitos. 

El amor es luz, por eso no puede detenerse en las sombras del que no se conoce. ¿Cómo te verá el amor si no te ha visto?, cuando desborde felicidad llegará el amor, exige tierra fértil porque su deber es alimentar a la vida, no entretener a los aburridos. Exige que todos sean perfectos, fracaso seguro, porque te exiges la perfección, no la felicidad que es la que llama al amor, que es perfecto en sí mismo. La idea de la perfección ha envenenado a mucha gente desde hace muchos siglos. 

Vive aquí y ahora, no pienses en la perfección que siempre es mañana, es decir nunca, no te distraigas del jardín, del ahora mismo y mañana, es decir uno de los ahora mismo que vendrá, tendrá flores, entonces será fácilmente bello y generoso como la flor. Olvida la periferia y entra a tu templo es decir a ti mismo, entonces sabrás quién eres, entonces sabrás que quieres y para qué. 

El amor no es una relación, es una expansión porque cada uno debe hacerse cargo de sí mismo. Podemos hacer cosas por los demás, pero no hacernos cargo de los demás ni debilitarnos permitiendo que los demás se ocupen de uno. 

Tu vida está en tus manos, tú decides ser feliz o infeliz, decisión que seguramente influenciará a los demás. Si vas de tus raíces que es tu ideología a tu vuelo que es tu conciencia, siempre darás amor porque ya hiciste de ti un hombre libre y feliz, pero que podrías dar si no te diste nada y que no haya flores en tu jardín, confirma que todavía no llegaste a la primavera. 

No escapes de la soledad porque por ello te conocerás, es más, te guste o no, después de cada experiencia volverá, y es el mejor espejo para que sepas quién eres, algo grande al que no engañarán tus pequeñeces, y la soledad no es triste, es profunda porque te lleva al centro de tu ser al que muy pocos se animan, la soledad el único estado en el que puedes sentir la totalidad de la libertad, la soledad cuya consecuencia es el verdadero amor que no es posesivo, como la meditación aparece sin esfuerzo. No escapes de tu reino que es la soledad, no dejes tu mayor tesoro, entonces no dependerás de nadie y podrás beneficiar a cualquiera. 

Relájate es el primer paso para el vuelo, el paso anterior a la iluminación y comienza a relajarte desde la superficie porque ahí es donde estás, después relaja tus reacciones, tus actitudes, cada vez más lento hasta llegar a la quietud, pero tranquilo sin prisa porque tienes a la eternidad por delante, lo que no has vivido no te dejará en paz hasta que lo vivas, es más, cada día será más pesado y lo no vivido te hace temer lo que vendrá, por eso es un insoportable conflicto. 

Detente y mira, toda la existencia baila alrededor tuyo, y puede bailar porque estás relajada por eso el universo se expande constantemente, piensa que naciste para vivir, algo que nadie puede hacer por tí, entonces, cómo puedes perder este tiempo precioso abandonándote, complicándote con los demás, y si tomas conciencia de esto comenzarás a relajarte solo hasta caminarás más lento, entonces verás más y te escucharán todas las partes de tu cuerpo, al que ya no volverás a reprimir, es decir a empobrecer y enfermar. 

Si dices lo que nunca te animaste a decir, hasta lo que no tiene sentido comenzarás a sacar la basura que la sociedad te metió en la cabeza, entonces comenzará el silencio en ella, lo que quiere decir que vivirás cada cosa y cada acto como por primera vez como el mas pequeño de los niños y para ello tienes que estar atento a lo que sucede dentro tuyo como estás atento al tránsito de automóviles antes de cruzar la calle, es decir solo tienes que dejar la inconciencia para entrar a la conciencia. 

Ningún esfuerzo solo relajarse para llegar a la iluminación, que es una silenciosa y constante lluvia de flores y la iluminación llega sola, como el amor, pero para eso debes estar siempre atento, es decir libre de todo lo que no seas tu mismo, consciente de lo que te sucede, sin buscar, porque la búsqueda te pone tenso, atento a una sola cosa, lo que trae ansiedad que aleja a la iluminación. 

Debes estar tan relajado que los demás piensen que no estás y en ese silencio te darás cuenta que tu alma siempre está iluminada. Entonces tu vida será una maravillosa canción como la mía. 

No ensombrezcas a tu cabeza que enfermará tu cuerpo, con la disciplina, con el rigor y como toda obligación, solo trae cansancio y hastío, y solo relajado se entra a la verdadera vida, escúchate, la iluminación está en lo más profundo de tu ser. No destruyas a tu inteligencia con el esfuerzo y cuando te ilumines todo se iluminará a tu alrededor, entonces comprenderás que la vida es una fiesta y que lo que llamamos problemas son lecciones y que todo es por algo, porque nada está fuera del todo, es decir que cuando veas muy adentro verás muy afuera, tanto que verás adentro de las cosas que te rodean, entonces naturalmente calmarás y hasta curarás. 

Tienes una sola tarea completar tu propia naturaleza y para esto tienes que estar en la sociedad como si no fueras parte de ella, la sociedad que es tan mediocre y suicida que sigue apostando a cosas que nunca funcionaron y no funcionarán. 

Calla a tu ego, que para crecer busca lo imposible, por eso te condena a un constante malestar, a un eterno desagrado que ves en todas las caras que cruzan por las calles de las ciudades del mundo. 

Ni comprar las mejores cosas los alegra, hasta dentro de un Mercedes Benz y de los mejore hoteles reina el malhumor. Ya nadie silva ni canta por las calles, excepto los vagabundos, aparentes perdedores. 

Recuerda el buscador es lo buscado, el conocedor es lo conocido. Entonces la iluminación eres tú, solo tienes que darte cuenta, y para esto debes librarte de lo que te distrae de ti, es decir de lo que te rodea, entonces la única religión es tu propia naturaleza, como la religión del fuego es ser caliente y la del agua ser blanda, y la del zorro ser astuto. 

Detente pero para profundizar como un sabio, no para abandonarte como un vago. Detente para iluminarte, no para empobrecerte. Detente para tomar conciencia del todo, no para separarte, lo que además es imposible. Detente ahora para que tenga más calidad, tu accionar de mañana. Detente para adueñarte de ti, entonces ya no podrán manipularte los demás. Y de la observación renacerá tu espontaneidad, que refrescara todos tus actos que iluminará a los que te rodean. 

No pierdas el tiempo con la fotografía que guarda lo muerto, ni con el espejo que es solo una repetición, que tu mente no funcione como una cámara fotográfica, sino como un radar, atento a las infinitas propuestas de la vida, entonces desbordará fuego, es decir, amor que solo puede suceder cuando te conoces, porque de lo contrario, ¿con quién estará el otro? 

Pero el amor no es solo relacionarte con el otro, con los otros. Es un estado luminoso del ser, tan pleno que se basta a sí mismo, es más que enamorarse es tener conciencia que uno es el mismísimo amo, eso es realmente estar enamorado, es decir en brazos del amor, es decir en brazos de uno mismo. 

La antítesis del amor es el miedo que te condena a una reiteración constante, y el odio es el amor malentendido, una manera insalubre y vergonzosa de amar, el amor te crece y el miedo te empequeñece, el amor abre todas las puertas y el miedo las cierra, el amor confía, el miedo duda. El miedo es el infierno ahora mismo, y el amor el paraíso siempre. 

Es más digno que saltes al vacío, es decir que te entregues a la aventura, a que te maten lentamente creencias heredadas, es decir muertas. 

Y esa entrega a la vida es el punto más alto del amor que es mi religión. 

El arte es el fruto más apreciado del amor. 

Medita, busca tu centro que es el que te comunica con el universo, profundízate y llegarás más lejos, a cuanto más adentro más afuera, y deja que tu cuerpo se manifiesta, es decir, baila, canta, has el amor que es una manera de cantar y bailar a la vez, de comunicarte directamente con la vida, es decir con Dios. 

Escucha todos los pájaros y reverencia todas las montañas, excítate en la selva y deja que los ríos te lleven a los mares que entre muchas maravillas, tienen islas maravillosas, en una de ellas descansa Gogan y Bell que quiso quedarse a su lado por la eternidad. En otra decidí nacer de nuevo, es decir ser otra persona y lo conseguí. En otra me esperan constantemente. 

Vive todo pero no etiquetes nada, primero porque la vida es una sola, es decir, incluye todo, y segundo porque la vida es movimiento, es decir cambia constantemente. 

No evites a nadie ni a nada, porque cada persona, o cada flor, o cada pájaro, o cada piedra es una cara diferente de Dios. Y sácate de la cabeza la idea de la seguridad, porque lo único seguro en la vida es la inseguridad y ese peligro constante que es la vida la hace tan excitante. 

Confía en ti y esa energía te llevará al amor que te confirmará que estás en contacto con Dios, que no es ni bueno ni malo que es un invento de los humanos, que es lisa y llanamente Dios es decir el Padre y todo por eso hace lo que quiere, por eso la vida es lo que es, no lo que debería. 

Entonces bendecido, bendecirás a todo lugar por el que pases y no te esfuerces, el amor no puede ser mejorado porque es lo máximo y esto lo confirma que con él Dios creo al universo. Pero por favor no confundas al amor con el deseo , tampoco te sientas mal porque el sexo es maravilloso, e independiente del amor, tiene vida propia, encendida vida, excitante vida, riquísima vida, pretórica de juegos y sensaciones, extraordinario ejercicio para la mente, paraíso de la imaginación que pone de pie al animal que lo manifiesta como nadie. 

Métete en el medio de ese círculo que como todo círculo es perfecto, por eso va desde la fiesta de ahora mismo hasta la reproducción, del placer inmediato a la continuidad de la especie. 

La vida es generosa, por ejemplo el sexo te hace sentir todo el cuerpo y el amor hace que lo superes, que vueles más allá, siempre más allá, a las profundidades y las alturas que no tienen límites, sin medidas, es decir más allá de la materia que no es menor, porque es otra manifestación, desde tu cuerpo a las flores, de los árboles a los diamantes, desde las estrellas a las computadoras, maravilla que el hombre ideo con el cerebro que le prestó Dios, porque todo lo que tenemos es prestado, es decir por ahora, excepto el espíritu que es para siempre y el alma que es parte del alma universal. 

Pero recuerda que no somos dueños de la tierra, sino hijos de ella, por lo tanto, sácate de la cabeza la idea de la propiedad y esa liviandad te hará vivir mejor. 

Vamos de hoguera en hoguera, porque nuestra vida es un peregrinaje eterno por eso es ilusión que sientas que te has quedado en alguna parte, o que vives con alguien para siempre, ilusión que te crea un compromiso que te asfixia. 

La vida no es un valle de lágrimas, ¿puede ser un valle de lágrimas el amanecer o el ocaso, las playas de Cancun, las nieves de Bariloche, las uvas, el nacimiento de un niño, la danza, los carnavales de Río de Janeiro, los campeonatos mundiales de fútbol, el tenis, el golf, la fórmula 1, la literatura, la pintura, los encuentros, los hallazgos, la voluntad que nos pone de pie todos los días, la esperanza que nos ilumina el camino en medio de la tormenta; el pan, el queso y el vino, el café con los amigos y esas orgías espirituales que son los conciertos; los ríos que cruzan los valles, los barcos que nos trajeron a Cervantes y a Cesan, los aviones que nos acercan a New York y a París, la Inglaterra de Chersterton y la Irlanda de Joyce, las esculturas de Henry Moore, el cine de Chaplin, las cigüeñas de colmenar viejo, las palomas de Firense, los gatos del Coliseo Romano, los perros Siberianos, los patos holandeses y los caballos argentinos? 

¿Puede ser un valle de lágrimas el Mato Grosso, San Martín de los Andes, Puerto Rico, Chicago, el jazz, los proyectos, los sueños, el deseo que embellece a la misma mujer día a día, la renuncia que nos aliviana constantemente, el permanente regreso a Buenos Aires que es el capricho de mi corazón? 

¿Puede suceder en un valle de lágrimas este encuentro feliz? 

Juana Macedo Palomino.

Ahora mismo le puedes decir basta al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora mismo


jueves, 29 de enero de 2015

"LOS TRES ÁRBOLES DE LA COLINA" Reflexión

LOS TRES ÁRBOLES DE LA COLINA

(Transcripción Juana Macedo)


La historia cuenta que tres árboles en la colina de un bosque, hablaban acerca de sus sueños y esperanzas, el primero dijo: “Algún día seré un cofre de tesoros, lleno de oro, plata y piedras preciosas, decorado con labrados artísticos y tallados finos; todos verán mi belleza”.

El segundo árbol comento: “algún día seré una poderosa embarcación, llevaré a los más grandes reyes y reinas a través de los mares, e ire a todos los rincones del mundo. Todos se sentirán seguros por mi fortaleza y poderoso casco”. 

Finalmente el tercer árbol dijo: “Yo quiero crecer para ser el más recto y grande de todos los árboles del bosque. La gente me verá en la cima, mirará mis poderosas ramas y pensará en el Dios de los cielos, y cuan cerca estoy de alcanzarlo. Seré el más grande de todos los tiempos y la gente siempre me recordará”. 

Después de unos años los árboles vieron que sus sueños podían convertirse en realidad, porque un grupo de leñadores, se acercó a ellos. 

Cuando uno de ellos vio al primer árbol dijo: “Este parece ser muy fuerte, creo que podría vender su madera algún carpintero”, y comenzó a cortarlo. El árbol estaba muy feliz debido a que sabía que este podría convertirlo en un cofre para tesoros. 

El otro leñador, mientras observaba al segundo árbol, comento: “Parece un árbol fuerte creo que lo podré vender al carpintero del puerto”. Este se puso muy feliz porque sabía que estaba en camino de convertirse en una poderosa embarcación. 

El último leñador se acercó al tercer árbol; este estaba temeroso, pues sabía que si lo cortaban, su sueño nunca se volvería realidad. El leñador dijo entonces: “No necesito nada especial, lo cortaré, lo guardaré y decidiré que hacer”. Y lo cortó. 

El primer árbol, fue convertido en un cajón de comida para animales, y puesto en un pesebre cubierto de pajas. Se sintió muy mal pues eso no era por lo que había deseado. El segundo árbol fue cortado y convertido en una barca de pesca que se movía en el lago, porque ni siquiera era lo suficientemente grande para navegar en el mar. Sus sueños se desvanecieron al ver que jamás podría llevar a importantes reyes. El tercer árbol fue cortado en largas y pesadas tablas y dejado en la oscuridad de una bodega. 

Pasado unos años los árboles olvidaron las alegrías y esperanzas que tanto habían soñado. 

Entonces un día un hombre y una mujer llegaron a un pesebre, ella dio a luz un niño, y lo colocaron dentro del cajón, producto del primer árbol. El hombre deseaba haber podido tener un mejor lugar para su bebé, pero ese cajón debería reemplazarlo. El árbol sintió la importancia de este acontecimiento y supo que en su interior estaba el tesoro más grande de la historia.

Años más tarde, un grupo de hombres entraron en la barca, aquella en la que habían convertido el segundo árbol. Uno de ellos estaba cansado y se durmió en ella. Mientras los otros navegaban, se desato una fuerte tempestad, el árbol pensó que no sería lo suficientemente fuerte para salvar la vida de la tripulación. Despertando, ese hombre que dormía reprendió al viento y a las olas, que cesaron al instante. En ese momento el segundo árbol se dio cuenta de que estaba llevando al Rey de Reyes y Señor de Señores.

Tiempo después alguien vino y tomó al tercer árbol convertido en tablas. Fue cargado por las calles al mismo tiempo que la gente escupía, insultaba y golpeaba al hombre que lo llevaba sobre sus espaldas. Se detuvieron en una pequeña colina, donde fue clavado y levantado hasta morir. El tercer árbol se dio cuenta que fue lo suficientemente fuerte para permanecer erguido en la cima de la colina y estar tan cerca de Dios como nunca, porque Su hijo Jesús había sido crucificado en él.

MORALEJA: 
Cuando parece que las cosas no van de acuerdo a tus planes, debes saber que Dios tiene el plan perfecto para ti. Si pones tu confianza en El, te dará grandes satisfacciones en su tiempo. Recuerda que cada árbol obtuvo lo que pidió, sólo que no en la forma que lo habían deseado. No siempre sabemos cuál es la voluntad de Dios para nosotros, sólo sabemos que: 
Aunque Sus caminos no son nuestros caminos... Sus caminos siempre son los mejores.


El día que yo me muera no habrá que usar la balanza, para velar a un cantor con una milonga alcanza




miércoles, 28 de enero de 2015

LA ACTITUD IDEAL. Reflexión


LA ACTITUD IDEAL 
Jerry era el tipo de persona que siempre estaba de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba cómo le iba, él respondía: “Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo”.

Era un gerente fantástico, tenía varias meseras que lo habían seguido de restaurante en restaurante. La razón por la que lo seguían era por su actitud. Era un motivador natural. Si un empleado tenía un mal día, Jerry estaba ahí para decirle cómo ver el lado positivo de la situación. Ver este estilo realmente me causaba curiosidad así que un día fui a buscarlo y le dije: “No te entiendo… No es posible ser una persona positiva todo el tiempo… ¿Cómo lo haces?”

Jerry respondió: “Cada mañana me despierto y me digo a mi mismo: “Jerry, tienes dos opciones hoy. Puedes escoger estar de buen humor o puedes escoger estar de mal humor”. Escojo estar de buen humor. Cada vez que sucede algo malo, puedo elegir entre ser una víctima o aprender de ello.

Cada vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo enseñarle el lado positivo de la vida; escojo el lado positivo de la vida”. 

“Si… Claro… pero no es tan fácil” –Le dije: “Si lo es -afirmó Jerry-. Todo en la vida es acerca de elecciones. Cuando quitas todo lo demás, cada situación es una elección.

Tú eliges cómo reaccionas a cada situación.
Tú eliges cómo la gente afectará tu estado de ánimo. Tú eliges estar de buen humor o mal humor.

En resumen: TÚ DECIDES CÓMO VIVIR LA VIDA.

Reflexioné en lo que Jerry me dijo. Poco tiempo después dejé la industria del restaurante para iniciar mi propio negocio. Perdimos contacto; más con frecuencia, pensaba en él cuando tenía que hacer una elección en la vida en vez de reaccionar a ella. Varios años más tarde, me enteré de que Jerry hizo algo que nunca debe hacerse en un negocio de restaurante: dejó la puerta de atrás abierta una mañana y fue asaltado por tres ladrones armados.

Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano, temblando por el nerviosismo, resbaló de la combinación. Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon. Con mucha suerte, Jerry fue encontrado relativamente pronto y llevado de emergencia a una clínica. Luego de 18 horas de cirugía y semanas de terapia intensiva, fue dado de alta aún con fragmentos de bala en su cuerpo. Me encontré con él seis meses después del accidente y, cuando le pregunté cómo estaba, me respondió: “Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo”. Le pregunté qué pasó por su mente en el momento del asalto. Contestó: “Lo primero que vino a mi mente fue que debía haber cerrado con llave la puerta de atrás. Cuando estaba tirado en el piso, recordé que tenía dos opciones: Podía elegir morir; elegí vivir”. 

“¿No sentiste miedo?” –averigüé.

Jerry continuó: “Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Más, cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones en las caras de los médicos y enfermeras, realmente me asusté. Podía leer en sus ojos: Es hombre muerto. Supe entonces que debía tomar acción…

“Qué hiciste?” –indagué. “Bueno…uno de los médicos me preguntó si era alérgico a algo, y, respirando profundo, grité: “!Sí!, a las balas…” Mientras reían, les dije: ”Estoy escogiendo vivir… Opérenme como si estuviera vivo, no muerto”. Jerry vivió por la maestría de los médicos; pero, sobre todo, por su asombrosa actitud. Aprendí que cada día tenemos la elección de vivir plenamente. La actitud, al final, lo es todo.