viernes, 6 de septiembre de 2019

El chiste de hoy...jaajaa


El chiste de hoy...jaajaa


Encuentra el repetido


¿Puedes encontrar la palabra empresarios?


La gratitud es la puerta que abrimos para permitir que la abundancia entre en nuestra vida


Bendice a los que te maldicen y ora por los que te calumnian


Hay un tiempo para dejar que sucedan las cosas y un tiempo para hacer que las cosas sucedan


Cuanto mayor es nuestro nivel de autoestima mejor tratamos a los demás


Yo vivo en mi mundo porque el de los otros no me gusta


El chiste de hoy...jaajaa


La persona más influenciable con la que hablarás todo el día eres tú...


!Buenos días amigos!


miércoles, 4 de septiembre de 2019

El chiste de hoy...jaajaa


ESTOY EN PROCESO DE CURACIÓN. Louse L. Hay


LA PATAGONIA. Facundo Cabral


LA PATAGONIA. Facundo Cabral

Mi primer desierto fue la Patagonia, donde descubrí a los mesurados y enigmáticos cantores que, sin laderos, se confesaban públicamente a través de la milonga, que es una declaración de principios, y después de nidos me sentía mejor, honrado hasta el último hueso, como corresponde a un poseído, más por la ética que por la estética. La guitarra era la conciencia externa de esos áridos juglares que me envolvieron con una atmósfera mágica que no ha dejado de acompañarme, todavía no concibo una manera de orar más profunda.

La copla era la contraseña para llegar a los campesinos, orgullo de los cantores, principio y fin de su canto, que comenzaba cuando yo suponía acabados los caminos, y el día que escuché a la voz mayor, Atahualpa Yupanqui, supe que ese sería mi oficio.

En el desierto de Sonora senil al fuego purificador de la vida, por eso todo estaba quieto, reverencialmente quieto, hasta el viejísimo e interminable tren era más una visión que un hecho, un fantasma de hierros oxidados que solo por un instante rompió al silencio de ese desierto donde se quemó lo que me sobraba con solo cantarle a los misterios, donde fui nuevo de tan viejo, donde con cascabeles chinos me sumé a los cascabeles yaquis que le ponían ritmo a la danza del venado. 

El alimento de la vida eterna baja del Cielo, y sólo en el desierto lo entendemos, por eso la alegría de mi alma, la serena alegría de la que en cualquier momento volverá a ser parte de la inconmensurable alma del Universo, pensé en un momento porque los cuervos andaban cerca, como reclamando mi esqueleto.

Para un desalmado, me dijo un viejo yaqui, el mediodía en el desierto es el Infierno, el desierto donde hubiera bastado un solo golpe entre dos piedras para que surgiera el fuego, centro de toda ceremonia, el fuego donde regresan los dioses para poner a nuestras almas en orden, y esto lo sabe el coyote solitario, que solo se deja ver cuando encendemos el fuego, me dijo el viejo yaqui mientras se alejaba Ciudad Obregón y se acercaba Guaymas, donde continué la ceremonia que comenzó cuando dejé de pelear para comenzar a vivir, cuando dejé de acusar porque ya me habla perdonado, lo que me sucedió en México, donde dejé de buscar porque el más lo que encontraba.

En medio de los dioses que se quedaron quietos en las piedras me sucedió el fuego que los artistas llaman inspiración y yo revelación porque todo lo que sucede ya estaba escrito, ante todo el arte, que es la lengua original de Dios, y el desierto es el espejo donde me reencuentro con los tesoros, principalmente con la piedra filosofal, que me devuelve las alas que había perdido en las estériles luchas de la vida cotidiana. A mitad de camino entre Ciudad Obregón y Guaymas está Vicam, y allí la milagrosa María Matas, una chamán yaqui que puede armonizar a cualquiera, que entra y sale de su cuerpo cuando se le da la gana, llena de poder desde el polvo de sus abuelos, misteriosamente anoticiados del primer hombre, al que los caldeos, los medos, los partos y los hebreos llamaron Adán, es decir tierra virgen, roja como la sangre en el lenguaje de los ángeles, según los hebreos, a los que Hermes tradujo al griego y al egipcio.

A María Manis la auxilian los cuatro elementos, con ellos no hay enfermedad ni tristeza que se pueda oponer, dice a sus muchos años, tal vez cien, calculan los que la rodean, tan cuidada como los manuscritos de la biblioteca de los Tolomeos donde estaba todo lo que fue desde el principio y todo lo que sucedió desde el primer hombre, que para ellos fue Thoyth, que estaba en todos los santuarios, como Osiris, el que era, según Mermes, tan de siempre que no se le conocía el origen, Osiris, al que la miel del Paraíso le concedió la inmortalidad, nos recordaba Turok en Alejandría, donde todavía los ancianos le llaman lugar de refugio a la mujer, que arde en el plexo solar para moldear la vida, nos dijo María Manis mientras le sacaban las sandalias para que recogiera el polvo en el que se convertirá, el polvo que volará en el viento por la eternidad. 

El desierto se tiñó de rojo a la puesta del sol, y en medio de ese grandioso espectáculo llegamos a Guaymas, que está a la vera del Mar de Cortés, siempre en el territorio de los yaquis, que fueron grandes guerreros, y hoy parte de mi vida. Lo que hoy es Hermosillo se llamó Pitic, que significa el encuentro de dos ríos, el de Sonora y el de San Miguel, asiento de los indios pimas, siempre hostigados por los seris, a los que conocí en la Isla Tiburón.

En los años setenta conocí a otros dos ríos, el de los mayas y el de los yaquis, una especie de Franja de Gaza precolombina, y en el medio de esa tierra conflictiva vi bailar, por primera vez, la danza del venado, que es el hombre metiéndose, devocionalmente, en el animal que para los yaquis es una bella gentileza de los dioses, entonces fui uno con los dos, y lo sigo siendo con la flora y con la fauna que me rodean, y a veces con el Universo, como en el concierto de Hermosillo, cuando la danza de las palabras fue rodeándolo todo, abrazando todo, entonces volví a sentir a la bendita semejanza, por eso pude ordenar la felicidad para todos, elevado por el viento que viene de siempre, que lleva al polvo con el que recrea el destino, el polvo donde son uno los cuatro elementos.

Mañana será otro día para hacer las cosas mejor que hoy


!Buenos días amigos!


lunes, 2 de septiembre de 2019

La virginidad no es un don, es una falta de ocasión


Quien no te quiere oír, no te escucha, ni siquiera si gritas...quien te quiere entender, te entiende, incluso si no hablas


LUCIANO, GRAN AMIGO. Facundo Cabral



LUCIANO, GRAN AMIGO. Facundo Cabral
Con Luciano, el de la escuela de desaprender, siempre recordábamos a los griegos, que llamaban Epimeteo al primer hombre, que nunca aceptó los regalos de Zeus, como yo no acepto los dones que me cuelgan los demás, decía Luciano entre los dos ríos que eran uno cuando llegaban al mar, las alabanzas que me agobian, que me acortan los pasos, que me quitan libertad, decía mientras cosía los agujeros de la manta que lo abrigó durante años, y viéndolo yo pensaba: ¿Cuántas tierras formaron a este hombre? ¿Cómo llegó de tan lejos a esta tierra, tan propicia a sus vuelos?, porque en Luciano se juntaban Pascal y Pacal, Tutul Xiú y Voltaire, el Corán y el Popol Vuh, Hermes y el Chilam Balam.

Luciano era un viaje maravilloso de Egipto a Grecia, de Grecia a Roma, de Roma a Francia y de Francia al querido México, que es un Egipto contemporáneo, por sus luces y sus misterios, por la magia que vibra desde los cactus a las pirámides. Salimos de Hermosillo entre grillos gigantes y de color naranja que parecían visitantes de otras galaxias a los que se les notaba una alta inteligencia, como a los delfines con los que tantas veces nadé en Puerto Vallarta y en Xcaret, donde mis canciones fueron más verdes que nunca y mi corazón más agradecido. 

Los Salmos y Whitman (que al fin y al cabo era un salmodista, como Francisco, el de Asís) me enseñaron a agradecer y a festejar de la manera más bella posible, por eso el Cantar de los Cantares sigue resonando en mis conciertos, por eso lo mío es religioso en el más amplio sentido de la palabra, y era previsible porque me enseñó a leer un jesuita, más aún, me enamoró de los libros, cajas de Pandora infinitas de tan profundas, los libros que me enriquecieron y me metieron en el mundo, los libros donde encontré a los siete dioses que se transformaron en los siete metales de la alquimia, y a las doce estrellas que antes fueron los doce apóstoles y hoy los doce meses, los libros donde vi transformarse a la tierra en agua, al agua en aire y al aire en fuego porque Dios había hecho girar a la rueda de los elementos, la que gira por las cuatro estaciones del año y las cuatro regiones celestes, la rueda que se agranda y se convierte en La rueda solar, que tiene a los héroes como hijos dilectos.

Los libros me alertaron que el Cielo se repetirá en la Tierra hasta que la Tierra sea celestial, es decir espiritual, y el Cielo terrenal, y en esa unión estará concluida la obra de Dios. El círculo que describe el sol es la línea que vuelve a si misma (como la serpiente que se muerde la cola), lo que nos permite reconocer a Dios. 

En Tijuana recordé a Jung, que nos recordó que los extremos de la cruz corresponden a los cuatro puntos cardinales: el toro cretense fue hacia el sur, los caballos de Diomedes hacia el norte, los bueyes de Hipólito hacia el este y los de Gerión hacia el oeste. La vida es un viaje, y recordando el mío recuerdo los de Marco Polo, los de Enoc, los de Hermes y los de Alejandro, que descubrió el sepulcro de Hernies. En esa excitante punta de la línea que es Tijuana recordé a Prometeo, que fue un anticipo de Jesús, que es el centro de la cruz, es decir el centro del infinito, el centro de la vida.

Si fallaste ayer no importa hoy tienes la oportunidad de comenzar de nuevo


¡Buenos días amigos!


domingo, 1 de septiembre de 2019

El enojo es un estado en el que la lengua funciona más rápido que la mente


En la vida todos tenemos un secreto inconfesable...


Nadie puede tener una opinión buena del una persona que tiene una opinión mala de si mismo


LUMINOSA REVELACIÓN. Facundo Cabral (Completo)

LUMINOSA REVELACIÓN. Facundo Cabral (Completo)

Si las casas se confunden con el paisaje, si jamás lo rompen, si son como gigantescos animales de colores, divertidos y felices de estar en este mundo, si cada casa es una luminosa revelación, una cuna sin límites, si el verde continúa a su amarillo y los cerros al verde, si los muebles surgen de la tierra y la casa, de lejos, es un hongo llegado de otro planeta, una casa construida por Senosiain, un alfarero que le hubiera encantado a Gaudí, al que tal vez lo sospechó Octavio Paz cuando escribió: Reverdecía el cuarto donde nadan los árboles y el agua, habla ramos y sonrisas entre las sábanas y anillos a la medida de la dicha, y pájaros imprevistos entre tus pechos, y plumas relampagueantes en tus ojos...

Dijeron los que estuvieron antes que nadie en la tierra mexicana: Aunque sea de jade se quiebra, aunque sea de oro se rompe, aunque sea de plumas de quetzal se desgarra, nada es para siempre en la tierra, todo es un momento, pero cada momento es la eternidad. Hay ciudades que por estar al lado de mares y de dos se van de viaje a cada rato, y suelen volver enriquecidas, y hay otras entrañablemente encadenadas a sus estrellas. Sospecho que en una de estas me quedaré a esperar a la eterna vencedora, que me llevará de la mano hasta donde la vida es liviana y para siempre...

Las ruedas de prensa son ejercicios literarios, un pretexto social para jugar con las palabras, para transformar todo testimonio en un cuento, al fin y al cabo eso es la vida. Estoy feliz con mi tarea, que es poner luz nueva sobre viejas verdades. 

El arte es lo único que está a salvo de la muerte porque es la manera más bella del amor, el único que puede modificar a la obra de Dios, y esto porque el artista se anima a la bendita semejanza con el Creador, por eso el arte es la más alta religión, la armonía de todas las formas, la más bella de las metamorfosis, una constante meditación, la más elevada espiritualidad, y es tanto lo que veo por el arte que no lo puedo contar todo, eso es el banquete de la vida, interminable y excitante desde las deliciosas vasijas de barro negro que hacen en Oaxaca a la poesía que me acercan en donde sea que me detenga a celebrar la vida (eso es un concierto mío), desde las encantadoras andaluzas con sombrero al saludable silencio de los tarahumaras, desde la voluntad que me pone de pie cada mañana a ese desierto donde la Historia cambió de dirección. 

Es tanto lo que me ofrece la vida que tengo que elegir constantemente (un pretexto para ejercitar la inteligencia), de todas maneras, los caminos me llevarán a todas partes porque a la canción la trae y se la lleva el viento, por eso León Felipe escribió: El viento es un exigente cosechero, es el que elige el trigo, la uva y el verso, el buen vino y el poema eterno, el que sella el buen pan, mi antólogo. Cada mañana, cuando me siento a escribir, recuerdo a Thomas Carlyle, que dijo que el arte de la escritura es la cosa más milagrosa que imaginó el hombre. Y el hombre es lo que hay que salvar, y también el salvador, y se salva para perdurar, para continuar en los otros, y eso alcanza el verdadero artista, y si hablo de salvación, la recuerdo naciendo para todos en el cristianismo y elevando a tinos pocos despiertos en la alquimia, y escribir es una manera de la alquimia: jugar con las palabras hasta encontrar las frases de mejorarlo todo.

La poesía es la presencia del sueño en la vigilia, el inconsciente haciéndose oír, altos datos que nos acerca la intuición, la poesía me despertó y me crece constantemente con sus hijos dilectos: Hornero, Whitman, Rilke, Verlaine, Rimbaud, Neruda, Blake, Dickinson, Vallejo, Goethe, Quevedo, altas voces que me enseñaron que no es suficiente escribir poesía, que es necesario vivir poéticamente. Para un cantor, Patacho es un paraíso porque todo el pueblo se dedica a la fabricación de guitarras, y esto en el corazón del Michoacán de los purépechas, que se mueven como sombras entre los templos de cobres, y en ese ámbito, las canciones están al alcance de la mano, solo hay; que estar atento porque suelen ser muy sutiles.

La verdadera amistad no tiene edad...