"HAY UNA SOLA RELIGIÓN, EL AMOR. HAY UN SOLO DIOS Y ESTÁ EN TODAS PARTES"
sábado, 24 de octubre de 2020
LA MADRASTRA. Reflexión.

LA MADRASTRA
La segunda esposa de mi padre apareció un día con un kilo de caramelos y dos perros caniches. Mi hermana y yo la mirábamos aterrorizados, tanto nos habían hablado nuestros amigos de lo malas que resultaban las madrastras, que ni siquiera le dijimos gracias.
Ella lejos de ofenderse sonrió y nunca más dejó de hacerlo.
Era una mujer bella, de cara maternal y cabellos oscuros.
Mi padre nos la presentó y sin preámbulos nos dijo que sería nuestra nueva madre. Yo era muy chico como para entender lo incómoda que ella debió sentirse. El silencio fue nuestro recibimiento.
Se casaron por civil y casi de inmediato se mudó a nuestra casa.
La casa había estado sumida en la oscuridad propia del duelo, y nosotros ya nos habíamos habituado. Lo primero que hizo el día que llegó fue dejar entrar el sol. Y poner música.
Recuerdo la cara que puso mi hermana cuando escuchó la música y tuvo que cubrirse los ojos cuando el sol le dió de lleno en la cara. Incomprensión, fue lo que vi en ella.
Hizo una limpieza a fondo a todas las habitaciones, tan minuciosa y detallista, que un rey se hubiera sentido en casa. Llenó los estantes de libros, y cuando pasó frente al cuadro de mamá en la sala, yo pensé que lo quitaría, pero no lo hizo, se limitó a sacarle el polvo y centrarlo correctamente.
Ese día la acepté, y ese día cambió el rumbo de mi destino. Pero yo no podía saberlo.
La cocina era su fuerte, y se la pasaba siempre ocupada preparando platos extraños, llenando la mesa de delicias que ninguno de nosotros había probado. Así se ganó el corazón de mi padre, y mi hermana dejó su desconfianza y le habló.
Después de un año casi no recordábamos la terrible enfermedad de nuestra madre, aunque de ella sería imposible olvidarnos, su imagen seguía reinando en el salón.
Aunque le tomamos cariño nunca la llamamos mamá, pero ella tampoco lo exigió. Se ganó nuestra confianza y estuvo cada vez que necesitamos un consejo, y nos cubrió cuando nuestras travesuras nos ponían en evidencia frente a mi padre.
Así pasaron varios años, y un día papá no volvió del trabajo.
Mi segunda madre al principio no se preocupó, pero luego pasó largas horas al teléfono, preguntando por él a sus compañeros de trabajo. Hasta que se halló su auto, unos jóvenes montañistas lo encontraron entre las rocas. Había caído por el acantilado, dentro de él mi padre tuvo una muerte instantánea.
La segunda muerte de nuestra niñez, nos puso de frente a la realidad de la vida y es que nada es para siempre.
Después del entierro y con terribles presagios que no compartimos con nuestra madrastra, nos preparamos para terminar ambos en alguna institución de menores.
Pero ella no se fue, siguió siendo la misma que fue mientras vivió mi padre, o aún mejor.
Tomó un trabajo de medio tiempo como cocinera en un restaurante local, y trató de alivianar nuestra pena con todo lo que se le ocurrió. Inventaba paseos a cualquier hora, o ponía música y bailaba sola o con sus perros que saltaban a su alrededor contagiados por su alegría. Nosotros la observábamos sin participar, callados y tristes.
Pero ya debíamos conocerla, y nuestro mutismo no la avasalló. Redobló sus intentos y poco a poco fuimos cediendo.
Las pocas veces que le hablábamos era para preguntarle dónde estaba esto o aquello, pero nunca creímos necesario ser amables con ella.
Pero ese día amaneció soleado, después de varios meses de la muerte de papá al fin el cielo azul y limpio nos invitaba a salir.
Por eso le pregunté dónde estaba mi pelota de fútbol, y ella la buscó con una sonrisa gigante.
Me la dio y mientras me alejaba hacia la puerta me dijo.
- Si no quieres jugar solo aquí estoy.
- Bueno...- Dije yo levantando los hombros.
Salí al patio y jugué un rato contra el paredón que dividía nuestro terreno. Al fin me dí cuenta que mi hermana no jugaría conmigo y me animé a llamar a mi madrastra.
Ella estaba esperando al parecer, porque apareció sonriente seguida por sus caniches y empezó a tocar la pelota sin habilidad pero riendo como una niña.
Jugamos un buen rato y después me dijo que entráramos a comer algo.
Sus desayunos y meriendas eran espectaculares, aunque no tuviera mucho ella se las ingeniaba para darle color a la mesa, según ella eso es tan importante como la buena calidad de los productos a consumir.
Desde ese día nació en mi un sentimiento muy parecido al amor, la acepté como mi madre.
Y no tuve miedo de equivocarme.
Mi hermana vió el cambio en mi actitud, y aunque con más cautela comenzó a verla con otros ojos.
Así antes de terminar ese año, los dos sentíamos por ella un inmenso amor, aunque nunca se lo dijimos.
Pero además de buena cocinera y excelente ama de casa era muy inteligente, y lo notó.
Se dio cuenta de nuestro cambio y se sumó con una calidez y sinceridad que nos terminó de ganar.
Cuando terminé mis estudios no creía poder continuar en el nivel terciario ya que nuestros ingresos aunque nos sostenían, eran mis reducidos.
Pero ella había ahorrado durante esos años, y me inscribió en una universidad sin decírmelo.
El día que me enteré lloré de alegría, y mi hermana me abrazó, emocionada.
Ella siguió estudiando en la ciudad y se perfeccionó como enfermera.
Me fuí con la sensación de estar en deuda para siempre, y más aún teniendo en cuenta que ella no era nuestra madre y que pudo irse y olvidarse de nosotros al morir mi padre. Pero no sólo no lo hizo, sino que se quedó y fué la madre que nunca imaginamos.
Años pasaron desde esos días, me recibí y comencé a ejercer como abogado, teniendo siempre contacto con mi hermana y mi segunda madre.
Al cumplir los treinta y tres ella enfermó, yo vivía a unos cuantos kilómetros pero me mudé para acompañarla.
Nos turnamos mi hermana y yo para asistirla, pero el informe médico no era alentador.
Se moría, y ella lo sabía.
Aunque más triste y sin fuerzas aún sonreía, y nos hizo prometer que no la lloraríamos, prefería risas.
La enterramos un lunes, al principio del verano, no quiso que la pusieran junto a mi padre, dijo que ese lugar era de nuestra madre. Ella misma eligió un lugar discreto debajo de los árboles.
Vamos cada cierto tiempo a visitarlos, a los tres.
En la tumba de mamá siempre dejamos rosas rojas sus favoritas, en la de papá leemos el periódico, principalmente los chistes que era lo que más leía. Y en la tumba de nuestra madrastra, la última en nuestro recorrido ponemos caramelos. Ella así lo quiso.
Muchas veces las segundas oportunidades no son buenas.
Pero muy de vez en cuando, llegan a nuestras vidas personas increíbles que ocupan un lugar en nuestros corazones y no lo abandonan nunca más.
Aunque se hayan ido.
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viernes, 23 de octubre de 2020
Génesis 22

Dios ordena a Abraham que sacrifique a Isaac
Génesis 22
1 Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. 2 Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. 3 Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo. 4 Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos. 5 Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros. 6 Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos. 7 Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto? 8 Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.
9 Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña. 10 Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. 11 Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. 12 Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único. 13 Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. 14 Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto.
15 Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo, 16 y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; 17 de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. 18 En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz. 19 Y volvió Abraham a sus siervos, y se levantaron y se fueron juntos a Beerseba; y habitó Abraham en Beerseba.
20 Aconteció después de estas cosas, que fue dada noticia a Abraham, diciendo: He aquí que también Milca ha dado a luz hijos a Nacor tu hermano: 21 Uz su primogénito, Buz su hermano, Kemuel padre de Aram, 22 Quesed, Hazo, Pildas, Jidlaf y Betuel. 23 Y Betuel fue el padre de Rebeca. Estos son los ocho hijos que dio a luz Milca, de Nacor hermano de Abraham. 24 Y su concubina, que se llamaba Reúma, dio a luz también a Teba, a Gaham, a Tahas y a Maaca.
Phillips. poesía
“Fue llamada Phillips, porque así se llamaba el barco que la trajo, y Wheatley, que era el nombre del mercader que la compró. Había nacido en Senegal. En Boston, los negreros la pusieron en venta:
-¡Tiene siete años! ¡Será una buena yegua!
Fue palpada, desnuda, por muchas manos.
A los trece años, ya escribía poemas en una lengua que no era la suya. Nadie creía que ella fuera la autora. A los veinte años, Phillips fue interrogada por un tribunal de dieciocho ilustrados caballeros con toga y peluca.
Tuvo que recitar textos de Virgilio y Milton y algunos pasajes de la Biblia, y también tuvo que jurar que los poemas que había escrito no eran plagiados. Desde una silla, rindió su largo examen, hasta que el tribunal la aceptó: era mujer, era negra, era esclava, pero era poeta.”
Phillis Wheatley, fue la primera escritora afroamericana en publicar un libro en los Estados Unidos.
jueves, 22 de octubre de 2020
EL DESAPEGO ES EL ACTO MÁS ELEVADO DE AMOR INCONDICIONAL. Reflexión
EL DESAPEGO ES EL ACTO MÁS ELEVADO DE AMOR INCONDICIONAL. Reflexión
El desapego duele, duele mucho, duele porque hay que soltar lo que amas, dejarlo ir...
o eso creemos...ese dolor es mental; no es dolor, es sufrimiento...lo que nos hace sufrir es el miedo alimentado por el ego por la creencia arraigada de la posible pérdida, de una posesión que no existe, que no es real...Ya que no podemos poseer a alguien que no es nuestro, que nunca lo fue y que nunca lo será...
No nos pertenecen nuestros padres, ni nuestros amigos, ni nuestra pareja, ni siquiera nos pertenecen nuestros hijos...son seres libres e independientes, con su propio camino por recorrer, al igual que nosotros...por eso no hay que subyugar la felicidad de unos hacía los otros. Si no eres feliz tú sólo, no lo serás con nadie...
El apego es el controlador de todos los tiempos, el que te ancla en un presente ausente. Sin embargo, el desapego te mantiene en el aquí y el ahora...es soltar al otro, sabiendo, que pase lo que pase, TODO ES PERFECTO...
Y sí, puede que eso "nos duela mucho"...porque hasta ahora sólo nos enseñaron que éramos alguien si teníamos posesiones, de todo tipo...se olvidaron de decirnos que cuanto más poseemos, más esclavos nos volvemos...
Como dijo Frida Kahlo: "De nada sirve que la imaginación tenga alas, si el corazón es una jaula".
Por eso creo con firmeza que la independencia afectiva, es el mayor regalo que puedes hacerte, a ti y a tus seres amados...y cuando lo logras, entonces y sólo entonces, puedes gritar al Universo, que por fin has alcanzado la verdadera y plena libertad.
"Una vez empiezas a avanzar hacía el desapego, ya no existe camino de retorno..."
El Desapego es desprenderme de las cosas con facilidad, sabiendo que nada sale de mi vida si no es sustituido por algo mejor y eso, genera abundancia. Amén.
miércoles, 21 de octubre de 2020
Génesis 21 1-34
Génesis 21
1 Visitó Jehová a Sara, como había dicho, e hizo Jehová con Sara como había hablado. 2 Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho. 3 Y llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le dio a luz Sara, Isaac. 4 Y circuncidó Abraham a su hijo Isaac de ocho días, como Dios le había mandado. 5 Y era Abraham de cien años cuando nació Isaac su hijo.
6 Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reir, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo. 7 Y añadió: ¿Quién dijera a Abraham que Sara habría de dar de mamar a hijos? Pues le he dado un hijo en su vejez.
Agar e Ismael son echados de la casa de Abraham
8 Y creció el niño, y fue destetado; e hizo Abraham gran banquete el día que fue destetado Isaac. 9 Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta le había dado a luz a Abraham, se burlaba de su hijo Isaac. 10 Por tanto, dijo a Abraham: Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo. 11 Este dicho pareció grave en gran manera a Abraham a causa de su hijo. 12 Entonces dijo Dios a Abraham: No te parezca grave a causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia. 13 Y también del hijo de la sierva haré una nación, porque es tu descendiente. 14 Entonces Abraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y un odre de agua, y lo dio a Agar, poniéndolo sobre su hombro, y le entregó el muchacho, y la despidió. Y ella salió y anduvo errante por el desierto de Beerseba.
15 Y le faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de un arbusto, 16 y se fue y se sentó enfrente, a distancia de un tiro de arco; porque decía: No veré cuando el muchacho muera. Y cuando ella se sentó enfrente, el muchacho alzó su voz y lloró. 17 Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está. 18 Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación. 19 Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho. 20 Y Dios estaba con el muchacho; y creció, y habitó en el desierto, y fue tirador de arco. 21 Y habitó en el desierto de Parán; y su madre le tomó mujer de la tierra de Egipto.
Pacto entre Abraham y Abimelec
22 Aconteció en aquel mismo tiempo que habló Abimelec, y Ficol príncipe de su ejército, a Abraham, diciendo: Dios está contigo en todo cuanto haces. 23 Ahora, pues, júrame aquí por Dios, que no faltarás a mí, ni a mi hijo ni a mi nieto, sino que conforme a la bondad que yo hice contigo, harás tú conmigo, y con la tierra en donde has morado. 24 Y respondió Abraham: Yo juraré. 25 Y Abraham reconvino a Abimelec a causa de un pozo de agua, que los siervos de Abimelec le habían quitado. 26 Y respondió Abimelec: No sé quién haya hecho esto, ni tampoco tú me lo hiciste saber, ni yo lo he oído hasta hoy. 27 Y tomó Abraham ovejas y vacas, y dio a Abimelec; e hicieron ambos pacto. 28 Entonces puso Abraham siete corderas del rebaño aparte. 29 Y dijo Abimelec a Abraham: ¿Qué significan esas siete corderas que has puesto aparte? 30 Y él respondió: Que estas siete corderas tomarás de mi mano, para que me sirvan de testimonio de que yo cavé este pozo. 31 Por esto llamó a aquel lugar Beerseba; porque allí juraron ambos. 32 Así hicieron pacto en Beerseba; y se levantó Abimelec, y Ficol príncipe de su ejército, y volvieron a tierra de los filisteos.
33 Y plantó Abraham un árbol tamarisco en Beerseba, e invocó allí el nombre de Jehová Dios eterno. 34 Y moró Abraham en tierra de los filisteos muchos días.
AMOR ES LA CLAVE
NO TE SIENTAS OFENDIDO.
Si alguien te quiere herir, observa el dolor que oculta.
Si alguien te quiere mentir, observa el vacío que guarda .
Si alguien te quiere traicionar, observa la soledad que carga .
Si alguien se burla de ti, observa los traumas que encierra.
Si alguien te menosprecia, observa cuan grande es su miseria.
Si alguien te envidia, observa su frustración interna.
No te sientas ofendido por los defectos ajenos, trabaja por corregir tus defectos, corrige en ti lo más que puedas, se amable y bondadoso con quien más lo necesita.
No te preocupes tanto por alimentar tu ego y empieza a alimentar tu alma.
AMOR ES LA CLAVE
ESTAS EN EL LUGAR CORRECTO, A LA HORA EXACTA. Reflexión
Después de los atentados del 11 de septiembre, una empresa que tenía sus oficinas en el World Trade Center invitó a sus ejecutivos y empleados que por alguna razón habían sobrevivido al ataque, para compartir sus experiencias.
La gente estaba viva por las razones más simples ... eran pequeños detalles como estos:
- Al director de una compañía se le hizo tarde porque era el primer día de kínder de su hijo;
- Una mujer se retrasó porque su despertador no sonó a tiempo;
- A uno se le hizo tarde porque se quedó atorado en la carretera en la que había un accidente;
- A otro sobreviviente se le fue el autobús;
- Alguien se tiró comida encima y necesitó el tiempo para cambiarse;
- Uno tuvo un problema con su auto, que no arrancó;
- Otra regresó a contestar el teléfono;
- Otra ¡tuvo un bebé!, y;
- Otro no consiguió un taxi.
- Pero la historia que más impresionó fue la de un señor que se puso un par de zapatos nuevos esa mañana, y antes de llegar al trabajo le había salido una ampolla. Se detuvo en la farmacia por una curita y por eso está vivo hoy.
- Ahora, cuando me quedo atorado en el tráfico; - cuando pierdo un elevador;
- cuando regreso a contestar un teléfono;
y muchas otras cosas que me desesperan, pienso primero:
“Este es el lugar exacto en el que debes estar en este preciso momento”...
-La próxima vez que tu mañana te parezca enloquecedora, los niños tarden en vestirse, no logres encontrar las llaves del auto, te encuentres todos los semáforos en rojo...
- no te enojes ni te frustres.
ESTÁS EN EL LUGAR Correcto...
A LA HORA EXACTA.
Tomado de la red.
martes, 20 de octubre de 2020
POR QUE ELIJO PAREJAS QUE ME LASTIMAN? Reflexión
POR QUE ELIJO PAREJAS QUE ME LASTIMAN?
Imaginemos una mamá cactus, todo niño tiene la necesidad de abrazar y ser abrasado por su madre, entonces el bebé como tiene una mamá cactus, va y la abraza, pero que sucede cuando ese bebé abraza a esa mamá?
Lo lastima! El bebé piensa: si que me ha dolido!!! Pero eso es mi mamá y no puedo estar sin ella!!! Eso debe ser el amor!!!
Un niño aprende lo que significa el amor de su madre! Y si una persona tuvo una mamá cactus, el amor desde su interpretación es sufrir, el amor debe doler, debe pinchar, el amor debe angustiar.
Luego ese niño transformado en adulto va por la vida buscando relaciones cactus! Relaciones que lo lastimen.
Su referencia, su interpretación del amor es el dolor. Si mi mamá que es el ser que mas me ama en la tierra, me lastimó las personas que me van a amar deben lastimarme, eso es el amor para mi, es lo que me ensañaron que era.
Cuando una persona tuvo una mamá cactus, cuando conoce personas sin espinas, las rechazan! Si no tienen espinas que lastimen, que duelan, ellas interpretarán que no es amor! Cuando una persona tuvo una mamá cactus y se acerca a una persona sin espinas, ellas no sienten nada, y si no sienten nada interpretan o perciben que eso no debe ser amor!! el amor para ellas debe doler.
Cuando una persona amorosa, sin espinas contacta con ellas son rechazadas, son percibidas como insulsas, o no las registran!!
No es que todos los hombres son una porquería!!! No es que todas las mujeres son unas locas, yo voy a buscar lo que es el amor para mi!!
LO QUE ME ENSEÑO MAMÁ, de mamá aprendo como relacionarme con el mundo, como ella se relacionaba con los hombres, conmigo, ese será mi parámetro.
Para ellas el amor es sufrir, es violencia, no esta dentro de su esquema un amor equilibrado. Las personas que fueron criadas por madres cactus, tienen el concepto de que si no duele, no es amor.
El amor materno es nuestra referencia, nuestro punto de partida, de mamá aprendemos.
Lourdes Flores Ruiz Bio Terapeuta, Tarot Evolutivo
KFC. Reflexión

- A los 5 años murió su padre.
- A los 16 años dejó de estudiar.
- A los 17 años ya había perdido mas de 4 trabajos.
- A los 18 se casó.
- Entre los 18 y 22 años trabajó como conductor y falló.
- Se unió al ejercito y fue rechazado.
- Intentó entrar a la escuela judicial y fue rechazado también.
- Se convirtió en un fracaso como vendedor de seguros.
- A los 25 su esposa lo dejó y se llevó a su única hija.
- Se convirtió el lava platos en una pequeña cafetería.
- Falló en el intento de recuperar a su hija.
- A los 65 años se retiró.
- En el primer día de su jubilación el gobierno le dio 105 dólares. Dándose cuenta que no podía mantenerse ni así mismo pensano en suicidarse por haber tenido una vida llena de fracasos. Se sentó bajo un árbol para escribir su Testamento, pero se dio cuenta que había algo que aún no había hecho, y eso era, ¡Cocinar! con los dólares que le dió el gobierno compró una freidora, hizo pollo frito utilizando una receta que su abuela le enseñó y lo vendió puerta a puerta en su pueblo.
A los 88 años el Coronel Sanders, fundador de KFC era multimillonario.
¿Y tú, con un solo Fracaso, ya quieres renunciar?
La Vida te probará las veces que sea necesario, hasta que estés listo para recibir todo lo que tiene para ti.
Así que no te quejes y avanza,
¡Dios te Bendiga!
Génesis 20 1-18
Abraham y Abimelec
Génesis 20
1 De allí partió Abraham a la tierra del Neguev, y acampó entre Cades y Shur, y habitó como forastero en Gerar. 2 Y dijo Abraham de Sara su mujer: Es mi hermana. Y Abimelec rey de Gerar envió y tomó a Sara. 3 Pero Dios vino a Abimelec en sueños de noche, y le dijo: He aquí, muerto eres, a causa de la mujer que has tomado, la cual es casada con marido. 4 Mas Abimelec no se había llegado a ella, y dijo: Señor, ¿matarás también al inocente? 5 ¿No me dijo él: Mi hermana es; y ella también dijo: Es mi hermano? con sencillez de mi corazón y con limpieza de mis manos he hecho esto. 6 Y le dijo Dios en sueños: Yo también sé que con integridad de tu corazón has hecho esto; y yo también te detuve de pecar contra mí, y así no te permití que la tocases. 7 Ahora, pues, devuelve la mujer a su marido; porque es profeta, y orará por ti, y vivirás. Y si no la devolvieres, sabe que de cierto morirás tú, y todos los tuyos.
8 Entonces Abimelec se levantó de mañana y llamó a todos sus siervos, y dijo todas estas palabras en los oídos de ellos; y temieron los hombres en gran manera. 9 Después llamó Abimelec a Abraham, y le dijo: ¿Qué nos has hecho? ¿En qué pequé yo contra ti, que has atraído sobre mí y sobre mi reino tan grande pecado? Lo que no debiste hacer has hecho conmigo. 10 Dijo también Abimelec a Abraham: ¿Qué pensabas, para que hicieses esto? 11 Y Abraham respondió: Porque dije para mí: Ciertamente no hay temor de Dios en este lugar, y me matarán por causa de mi mujer. 12 Y a la verdad también es mi hermana, hija de mi padre, mas no hija de mi madre, y la tomé por mujer. 13 Y cuando Dios me hizo salir errante de la casa de mi padre, yo le dije: Esta es la merced que tú harás conmigo, que en todos los lugares adonde lleguemos, digas de mí: Mi hermano es. 14 Entonces Abimelec tomó ovejas y vacas, y siervos y siervas, y se los dio a Abraham, y le devolvió a Sara su mujer. 15 Y dijo Abimelec: He aquí mi tierra está delante de ti; habita donde bien te parezca. 16 Y a Sara dijo: He aquí he dado mil monedas de plata a tu hermano; mira que él te es como un velo para los ojos de todos los que están contigo, y para con todos; así fue vindicada.
17 Entonces Abraham oró a Dios; y Dios sanó a Abimelec y a su mujer, y a sus siervas, y tuvieron hijos. 18 Porque Jehová había cerrado completamente toda matriz de la casa de Abimelec, a causa de Sara mujer de Abraham.
lunes, 19 de octubre de 2020
Génesis 19 1-38
Destrucción de Sodoma y Gomorra
Génesis 19
1 Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo, 2 y dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la calle nos quedaremos esta noche. 3 Mas él porfió con ellos mucho, y fueron con él, y entraron en su casa; y les hizo banquete, y coció panes sin levadura, y comieron. 4 Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo. 5 Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos. 6 Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras sí, 7 y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad. 8 He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de ellas como bien os pareciere; solamente que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado. 9 Y ellos respondieron: Quita allá; y añadieron: Vino este extraño para habitar entre nosotros, ¿y habrá de erigirse en juez? Ahora te haremos más mal que a ellos. Y hacían gran violencia al varón, a Lot, y se acercaron para romper la puerta. 10 Entonces los varones alargaron la mano, y metieron a Lot en casa con ellos, y cerraron la puerta. 11 Y a los hombrs que estaban a la puerta de la casa hirieron con ceguera desde el menor hasta el mayor, de manera que se fatigaban buscando la puerta.
12 Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar; 13 porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto, Jehová nos ha enviado para destruirlo. 14 Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va a destruir esta ciudad. Mas pareció a sus yernos como que se burlaba.
15 Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad. 16 Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad.
17 Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas. 18 Pero Lot les dijo: No, yo os ruego, señores míos. 19 He aquí ahora ha hallado vuestro siervo gracia en vuestros ojos, y habéis engrandecido vuestra misericordia que habéis hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte, no sea que me alcance el mal, y muera. 20 He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá, la cual es pequeña; dejadme escapar ahora allá (¿no es ella pequeña?), y salvaré mi vida. 21 Y le respondió: He aquí he recibido también tu súplica sobre esto, y no destruiré la ciudad de que has hablado. 22 Date prisa, escápate allá; porque nada podré hacer hasta que hayas llegado allí. Por eso fue llamado el nombre de la ciudad, Zoar. 23 El sol salía sobre la tierra, cuando Lot llegó a Zoar.
24 Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos; 25 y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra. 26 Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal. 27 Y subió Abraham por la mañana al lugar donde había estado delante de Jehová. 28 Y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura miró; y he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno.
29 Así, cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, Dios se acordó de Abraham, y envió fuera a Lot de en medio de la destrucción, al asolar las ciudades donde Lot estaba.
30 Pero Lot subió de Zoar y moró en el monte, y sus dos hijas con él; porque tuvo miedo de quedarse en Zoar, y habitó en una cueva él y sus dos hijas. 31 Entonces la mayor dijo a la menor: Nuestro padre es viejo, y no queda varón en la tierra que entre a nosotras conforme a la costumbre de toda la tierra. 32 Ven, demos a beber vino a nuestro padre, y durmamos con él, y conservaremos de nuestro padre descendencia. 33 Y dieron a beber vino a su padre aquella noche, y entró la mayor, y durmió con su padre; mas él no sintió cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó. 34 El día siguiente, dijo la mayor a la menor: He aquí, yo dormí la noche pasada con mi padre; démosle a beber vino también esta noche, y entra y duerme con él, para que conservemos de nuestro padre descendencia. 35 Y dieron a beber vino a su padre también aquella noche, y se levantó la menor, y durmió con él; pero él no echó de ver cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó. 36 Y las dos hijas de Lot concibieron de su padre. 37 Y dio a luz la mayor un hijo, y llamó su nombre Moab, el cual es padre de los moabitas hasta hoy. 38 La menor también dio a luz un hijo, y llamó su nombre Ben- ammi, el cual es padre de los amonitas hasta hoy.
EL REGALO. Reflexión
EL REGALO. Reflexión
Un muchacho pobre, de alrededor de doce años de edad, vestido y calzado de forma humilde, entró en una tienda, eligió un jabón común y le pidió al propietario que se lo envolviera para regalo.
"Es para mi madre", dijo con orgullo.
El dueño de la tienda se conmovió ante la sencillez de aquel regalo.
Miró con piedad a su joven cliente y, sintiendo una gran compasión, tuvo ganas de ayudarlo.
Pensó que podría envolver, junto con el jabón tan sencillo, algún artículo más significativo. Sin embargo, estaba indeciso: miraba al muchacho, miraba los artículos que tenía en su tienda, pero no se decidía. ¿Debía hacerlo o no?.
El corazón decía que sí, pero la mente le decía no.
El muchacho, notando la indecisión del hombre, pensó que estuviera dudando de su capacidad de pagar. Llevó la mano al bolsillo, retiró las moneditas que tenía y las puso en el mostrador.
Continuaba el conflicto mental. ya había concluido que, si el muchacho pudiera, le compraría algo mucho mejor a su madre.
Recordó a su propia madre.
Había sido pobre y muchas veces, en su infancia y adolescencia, también había deseado regalarle algo a su madre.
Cuando consiguió empleo, ella ya había partido para el mundo espiritual.
El muchacho, con aquel gesto, estaba tocando lo más profundo de sus sentimientos.
Del otro lado del mostrador, el chico empezó a ponerse ansioso.
En el campo de la emoción, dos sentimientos se entrecruzaban: la compasión del hombre, la desconfianza por parte del muchacho.
Impaciente, le preguntó: "¿señor, falta algo?" - "No", contestó el propietario de la tienda. "Es que de repente recordé a mi madre.
Ella se murió cuando yo todavía era muy joven. Siempre quise darle un regalo, pero, desempleado, nunca logré comprar nada."
Con la espontaneidad de sus doce años, el muchacho le preguntó: -
"¿Ni un jabón?"
El hombre se calló.
Envolvió el sencillo jabón con el mejor papel que tenía en la tienda, le puso una hermosa cinta de colores y se despidió del cliente sin hacer ningún comentario más.
A solas, se puso a pensar. ¿Cómo nunca se le había ocurrido darle algo pequeño y sencillo a su madre? Siempre había pensado que un regalo tenía que ser algo significativo, tanto que, minutos antes, sintiera piedad de la humilde compra y había pensado en mejorar el regalo adquirido.
Conmovido, entendió que ese día había recibido una gran lección.
Junto al jabón del muchachito, lo acompañaba algo mucho más importante y grandioso, el mejor de todos los obsequios:
SU AMOR .
NO IMPORTA EL REGALO SINO EL AMOR CON QUE SE DA.
domingo, 18 de octubre de 2020
SE ACOSTUMBRÓ A QUERERSE SOLA. autoestima
Se Acostumbró...
A ocupar toda la cama, a dormir las horas deseadas, a no cocinar los domingos.
A no dar explicaciones y hacer lo que le gusta sin que nadie la critique.
A comer a la media noche y a ver sus programas favoritos, a cantar en voz alta y bailar por toda la casa, a que nadie la tache de loca.
A recibir llamadas a cada rato y contestar mensajes muy tarde.
Al olor del café por las mañanas, a tardar cuando le toca arreglarse para ir a dónde le de la gana.
Se Acostumbró a ella, a sus cosas, a su vida, a estar sola, a no esperar nada de nadie, a caminar por la vida con valores, con virtudes, con errores, a levantarse de caídas.
SE ACOSTUMBRÓ A QUERERSE SOLA.
sábado, 17 de octubre de 2020
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