"HAY UNA SOLA RELIGIÓN, EL AMOR. HAY UN SOLO DIOS Y ESTÁ EN TODAS PARTES"
viernes, 23 de agosto de 2024
jueves, 22 de agosto de 2024
miércoles, 21 de agosto de 2024
LOS TRES CONSEJOS. Reflexión
Una pareja de recién casados, era muy pobre y vivía de los favores en un pueblito del interior. Un día, el marido le hizo la siguiente propuesta a su esposa:
"Querida yo voy a salir de la casa. Voy a viajar bien lejos, buscar un empleo y trabajar hasta tener condiciones para regresar y darte una vida más cómoda y digna. No sé cuanto tiempo voy a estar lejos; sólo te pido una cosa:
que me esperes y mientras yo este lejos, seas fiel a mí, pues yo te seré fiel a ti." Así, siendo joven aún, caminó muchos días a pie, hasta encontrar un hacendado que estaba necesitando de alguien para ayudarlo en su hacienda.
El joven llegó y se ofreció para trabajar y fue aceptado. Pidió hacer un trato con su jefe, el cual fue aceptado también. El pacto fue el siguiente:
"Déjeme trabajar por el tiempo que yo quiera y cuando yo encuentre que debo irme, el señor me libera de mis obligaciones. Yo no quiero recibir mi
salario". Le pido al señor que lo coloque en una cuenta de ahorros hasta el día en que me vaya. El día que yo salga, usted. me dará el dinero que yo haya ganado."
Estando ambos de acuerdo, aquel joven trabajó durante 20 años, sin vacaciones y sin descanso. Después de veinte años, se acercó a su patrón y le dijo:
"Patrón, yo quiero mi dinero, pues quiero regresar a mi casa."
El patrón le respondió:
"Muy bien, hicimos un pacto y voy a cumplirlo. Sólo que antes quiero hacerte una propuesta, ¿está bien?. Yo te doy tu dinero y tú te vas, o en cambio del dinero te doy tres sabios consejos y te vas. Si yo te doy el dinero, no te doy los consejos y viceversa. Vete a tu cuarto, piénsalo y después me das la respuesta."
Él pensó durante dos días, buscó al patrón y le dijo:
"QUIERO LOS TRES CONSEJOS"
El patrón le recordó: "Si te doy los consejos, no te doy el dinero."
Y el empleado respondió: "Quiero los consejos".
El patrón entonces le aconsejó:
1. "NUNCA TOMES ATAJOS EN TU VIDA.
Caminos más cortos y desconocidos te pueden costar la vida.
2. NUNCA SEAS CURIOSO DE AQUELLO QUE REPRESENTE EL MAL,
pues la curiosidad por el mal puede ser fatal.
3. NUNCA TOMES DECISIONES EN MOMENTOS DE ODIO Y DOLOR,
pues puedes arrepentirte demasiado tarde.
Después de darle los consejos, el patrón le dijo al hombre:
En gratitud a tu servicio y a tu sabia elección quiero darte estos TRES PANES: dos para comer durante en viaje y el tercero es para comerlo con tu esposa, cuando llegues a casa".
El hombre, entonces, siguió su camino de vuelta, de veinte años lejos de su casa y de su esposa que él tanto amaba. Después del primer día de viaje, encontró una persona que lo saludó y le preguntó: "¿Para donde vas?"
Él le respondió, "Voy para un camino muy distante que queda a más de veinte días de caminata por esta carretera."
La persona le dijo entonces:
"hombre, este camino es muy largo. Yo conozco un atajo con el cual llegarás en pocos días".
El hombre, contento, comenzó a caminar por el atajo, cuando se acordó del primer consejo. Entonces, volvió a seguir por el camino normal. Días después, supo que el atajo llevaba a una emboscada.
Después de algunos días de viaje, y cansado al extremo, encontró una pensión a la vera de la carretera, donde poder hospedarse. Pagó la tarifa por día y, después de tomar un baño, se acostó a dormir.
De madrugada se levantó asustado con un grito aterrador. Se levantó de un salto y se dirigió hasta la puerta para ir a donde escuchó el grito. Cuando estaba abriendo la puerta, se acordó del segundo consejo. Regresó y se acostó a dormir.
Al amanecer, después de tomar café, el dueño de la posada le preguntó sino había escuchado el grito y él le contestó que sí lo había escuchado. El dueño de la posada le preguntó:
¿Y no sintió curiosidad?.
Él le contesto que no. A lo que el dueño le respondió:
Ud. es el primer huésped que sale vivo de aquí, pues mi único hijo tiene crisis de locura; grita durante la noche y cuando el huésped sale, lo mata y lo entierra en el quintal?.
El joven siguió su larga jornada, ansioso por llegar a su casa.
Después de muchos días y noches de caminata, ya al atardecer, vio entre los árboles humo saliendo de la chimenea de su pequeña casa. Caminó y vio entre los arbustos la silueta de su esposa. Estaba anocheciendo, pero alcanzó a ver que ella no estaba sola.
Anduvo un poco más y vio que ella tenía sobre su regazo, un hombre al que estaba acariciando los cabellos.
Cuando vio aquella escena, su corazón se llenó de odio y amargura y decidió correr al encuentro de los dos y matarlos sin piedad. Respiró profundo, apresuró sus pasos, cuando recordó el tercer consejo. Entonces se paró y reflexionó y decidió dormir ahí mismo aquella noche y al día siguiente tomar una decisión. Al amanecer, ya con la cabeza fría, él dijo:
NO VOY A MATAR A MI ESPOSA. Voy a volver con mi patrón y a pedirle que me acepte de vuelta, sólo que antes, quiero decirle a mi esposa que siempre le fui fiel."
Se dirigió a la puerta de la casa y tocó. Cuando la esposa le abrió la puerta y lo reconoció, se colgó de su cuello y lo abrazó afectuosamente.
Él rató de quitársela de encima, pero no lo consiguió. Entonces, con lágrimas en los ojos le dijo:
"Yo te fui fiel y tu me traicionaste...
Ella espantada le respondió, "¿Cómo? Yo nunca te traicioné. Te esperé durante veinte años?.
Él entonces le preguntó, "¿Y quién era ese hombre que acariciabas ayer por la tarde?
Y ella le contestó, "AQUEL HOMBRE ES NUESTRO HIJO. Cuando te fuiste, descubrí que estaba embarazada. Hoy él tiene veinte años de edad?.
Entonces, el marido entró, conoció, abrazó a su hijo y les contó toda su historia, mientras su esposa preparaba la cena. Se sentaron a comer el último pan juntos.
DESPUÉS DE LA ORACIÓN DE AGRADECIMIENTO, CON LÁGRIMAS DE EMOCIÓN, él partió el pan y al abrirlo, encontró todo su dinero: el pago por sus veinte años de trabajo
Al regresar de la guerra... Reflexión
Al regresar de la Guerra de Irak un soldado telefoneó a sus padres desde San Francisco: -"Mamá, Papá: Voy de regreso a casa, pero les tengo que pedir un favor.Traigo a un amigo que me gustaría se quedara con nosotros".
-"Claro que sí", le contestaron llenos de alegría por su regreso, "Nos encantaría conocerlo."
-"Pero hay algo que deben saber", el hijo, siguió diciendo, "mi amigo fue gravemente herido en la guerra. Pisó una mina de tierra y perdió un brazo y una pierna un ojo y quedo muy desfigurado del rostro. Sus padres ya Fallecieron. No tiene donde ir y quiero que se venga a vivir con nosotros a casa"
-"Siento mucho el escuchar eso, hijo. A lo mejor podemos encontrar un lugar en donde el se pueda quedar."
-"No, mamá y papá, yo quiero que el viva con nosotros y que seamos su familia."
-"Hijo," le dijo el padre, "tú no sabes lo que estas pidiendo. Una persona tan limitada físicamente sería un gran peso para nosotros. Tenemos nuestras propias vidas que vivir y no podríamos cuidarle adecuadamente. Yo pienso que estás demasiado afectado con ese caso. Deberías de regresar a casa y olvidarte de él. Tú amigo encontrará una manera en la que pueda vivir el solo. Además él es la responsabilidad del gobierno y puede ingresar en un lugar para veteranos de guerra. Para eso pagamos impuestos."
Al oír esas palabras, el hijo colgó el teléfono. Los padres no volvieron a saber nada de él hasta que unos días mas tarde recibieron una llamada telefónica de la policía de San Francisco. Su hijo había muerto al caer de la ventana de un edificio. La policía creía que era un suicidio. Los padres, destrozados por la noticia, volaron a San Francisco y fueron llevados a la morgue de la ciudad para que identificaran a su hijo. Con horror, descubrieron que su hijo tan solo tenía un brazo y una pierna. El representante del ejército les relató algo que el joven había querido mantener en secreto: Había sufrido los efectos de la explosión de una mina. El mismo era el "amigo" y quería saber de antemano si sus padres de verdaderamente lo aceptarían. Lamentablemente, al percibir la negativa, se suicidó desesperado.
La desesperación y el suicidio jamás son el camino. Jesús nos ama y nos acoge tal cual somos y si le entregamos nuestra vida miserable, El nos lleva a la casa del Padre. Pero muchas personas necesitan de nuestra acogida para comprender ese amor divino.
Los padres de esta historia son como muchos de nosotros. Encontramos muy fácil amar a quienes nos resultan atractivos, pero rechazamos a los que retan nuestro egoísmo y nos causan inconveniencias.
Hagamos un examen de conciencia ante esta historia. Pidamos a Jesús nos haga mas misericordiosos.
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