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miércoles, 18 de mayo de 2016

PRELUDIO PARA CABRAL 9: "Mi héroe personal será siempre la señora Eva Perón"


PRELUDIO PARA CABRAL 9: "Mi héroe personal será siempre la señora Eva Perón"

Se escucha a otra leyenda: Atahualpa Yupanqui. La reverencia de Cabral es, de nuevo, inmediata. Bueno, este es el Tata, este es mi padre.

“Tu sueño viene cantando Guagüita por el camino/ tu sueño viene cantando como los ríos/ pasar la vida entre piedras Guagüita/ nuestro destino /pasar la vida entre piedras/ como los ríos. Tu sueño viene cantando Guagüita/ por el camino/ hasta los vientos del cerro / quedan dormidos”.

¿Qué significa Atahualpa Yupanqui para Facundo Cabral?

Bueno, cuando ibas a mi casa y se hablaba de Atahualpa, había que ponerse de pie para nombrarlo. Era un buda. Antes de ir a la cárcel, cuando trabajaba embolsando papas, el dueño del campo nos llevó –a tres o cuatro de los que trabajábamos más duro- al Club Social de Balcarce como premio. Fue la primera vez que comí con cubiertos. Cuando estábamos comiendo el postre dijo: “Bueno, apurando, apurando, porque ya llegó la hora y tenemos que ir a escuchar al maestro”. No sabíamos de qué estaba hablando, y nos llevó a un salón cercano donde apareció don Atahualpa, el señor al que mi madre se le ponía de pie antes de nombrarlo. Muchos años después, le dije en París a don Atahualpa, porque después fuimos muy amigos: “¿Sabe que yo le debo el mundo a usted?”. “¿Cómo a mí?”.Y le respondí: “Yo camino por el mundo y canto por usted, por aquella primera vez que yo lo escuché en el Club Social de Balcarce y dije ¡qué maravilla de oficio! Vivir y caminar y contar lo vivido”. Y es lo que hice con mi vida. Atahualpa es nuestro padre.

VENEZUELA, LA GRAN ANÉCDOTA

¿Cómo te ha ido profesionalmente en Venezuela?

Venezuela siempre fue especial, fue el primer país que me abrió las puertas. Venía muy golpeado de andar por todo el continente y llegué acá y conocí a un señor excepcional. Tengo suerte con la gente. El plan de vida que han hecho para mí es extraordinario. Llegué con 17 dólares y no conocía a nadie. No sé cómo llegué a Caracas. Tome un taxi y le dije al chofer: “Oye, tengo 17 dólares ¿hasta dónde llego?”. Y me dice: “no mucho”. Le digo: “Hagamos un pacto. Si dentro de tres o cuatro días me ves en televisión, o sea, si me fue bien, búscame en el mejor hotel de Caracas. El Tamanaco. Y yo te pago 200 dólares el viaje”. Me responde: “Eh, que estamos de joda”. “Estamos de joda, le digo ¿por qué crees que naciste?”. Y le gustó el chiste y me dijo: “Cabrón, tu eres el primer argentino que me cae bien”. Y me llevó a Radio Caracas Televisión. Allá, por supuesto, el portero no me dejó entrar, y justo en ese momento oigo una voz que dice: “¿Qué pasa acá?”. Era Renny Ottolina. Me dijo: “Y tú ¿qué haces?”. Le digo que cuento lo que veo, lo que vi en el pueblo ayer, lo cuento en el pueblo de hoy, y lo que vi en el de ayer y en el de hoy, lo cuento en el pueblo de mañana. “¿Y hasta dónde vas a llegar?”, me pregunta. Le digo que, hasta ahora, voy a la India. Y le pareció simpática la cosa y me hizo entrar para un ensayo de su show, que era extraordinario. Me puse a cantar y de repente paró el ensayo y todo el mundo escuchaba... Me dijo “¿Qué necesitas?”. Una silla y dos micrófonos. Canté otra canción y la gente que estaba en el estudio aplaudió. Vino enseguida Ottolina y dijo: “Y esa canción ¿de quién es?”. “Mía”, le respondí. “¿Tienes temas para cantar una hora?”. Sí, tengo más. “Bueno te doy mil dólares y grabamos un programa los dos solos”. Salió fantástico y fui a vivir al Tamanaco. A los poquitos días vino el chofer del taxi que estaba tan contento que no me quería cobrar. Me dijo: “No vayas a creer que vine a buscar mis 200 dólares, yo estoy feliz de que te haya salido bien”. Y nos hicimos grandes amigos. Soy el padrino de su primera hija.

¡Oye, qué buena historia!

Después hicimos tres programas más y Renny me pagó cuatro mil dólares. Vivía en el Tamanaco como un príncipe y eso que venía de pasar hambre y de los golpes…Venezuela fue el primer país que me dio su público, el Aula Magna, los mejores teatros. Aquí andaba por las universidades; creo que soy oficialmente cantor desde el 72, no del 60, porque fue aquí que empecé a cantar. Cuando vengo parece que todo el mundo me conoce, hay una gran familiaridad. Es muy emocionante.

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