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martes, 12 de julio de 2016

Última presentación de FACUNDO CABRAL en Quezaltenango. Guatemala (Parte 4) Transcripción Juana Macedo.


Última presentación de FACUNDO CABRAL en Quezaltenango. Guatemala (Parte 4)
Transcripción Juana Macedo.

Yo jamás pensé que iba a reconciliarme con mi padre, mira lo que es el mundo, la vida la chance que te da. Cuando yo ya andaba caminando por el mundo, un día mi madre me dijo: “Vos que andas por todas partes, un día te vas a encontrar con tu padre”, y me congelé, porque nunca lo había pensado. Yo nunca quería ver a mi padre, lo odiaba, y por él odiaba a cualquier cosa que se pareciera a una familia. Es más de hecho nunca fui socio de nada, de ningún club, ni mutual, ni nada, me obligan a un pasaporte, sino ni eso tendría, y me congelé cuando me dijo eso, lo pensé. Y saben que me dijo ella: “Si un día te encontras con tu padre, no cometas el error de juzgarlo, recordad el mandamiento: Honrarás al padre y a la madre y pensa que ese hombre que vas a tener adelante, es el hombre que más amó, más ama y amará tu madre, entonces lo que corresponde es que le des un abrazo y las gracias porque por él estas en este mundo y yo pensé: que extraordinario el amor que generoso… esa mujer abandonada por ese hombre y no lo odiaba y jamás me habló mal de él. 

Y pasó un tiempo y cuando yo tenía 46 años terminé de cantar en la ciudad del Mar de Plata, en la Argentina, salgo del teatro y estaba mi padre ahí en el hall, lo conocí enseguida porque era igual a una foto que mi madre guardó toda su vida, que tenía ahí en su mesa y la única diferencia era que tenía el pelo blanco y nos dimos un gran abrazo y me sentí más liviano que nunca. Y dije caramba…era el último enemigo que me quedaba y no se imaginan la felicidad que es vivir sin enemigos.

Esta fue mi canción de cuna:

¡No crezca mi niño no crezca jamás, los grandes al mundo le hacen mucho mal, el hombre ambiciona cada día más y pierde el camino por querer volar… Vuele bajo porque abajo esta la verdad, esto es algo que los hombres no aprenden jamás.

Por correr el hombre no puede pensar, que ni el mismo sabe para dónde va… siga siendo niño y en paz dormirá, sin guerras ni máquinas de calcular… Vuele bajo porque abajo esta la verdad, esto es algo que los hombres no aprenden jamás!

¡Que donde haya oscuridad yo lleve luz!, ¡que donde haya odio yo lleve amor! Francisco el de Asís tenía una fórmula para la felicidad “Deseo poco y lo poco que deseo lo deseo poco” y tenía razón por que el deseo es el principio del conflicto, a cuando más deseo más desdicha, por desear lo que no tenes no deseas lo que tenes. Por ejemplo todos los muchachos viven excitándose con los videos de Thalia con la que nunca se van a acostar y no le prestan atención a Patricia que por algo Dios la puso en el barrio. Y que también vive excitándose con los videos de Luis Miguel con el que nunca se va a acostar, es decir que están todos calientes para nada y para nadie. 

Estás aquí y ahora, aquí está toda la vida, la vida está donde estás… “Dios quiera que el hombre pudiera volver a ser niño un día para comprender, que está equivocado si piensa encontrar con una chequera la felicidad… Vuele bajo, porque abajo está la verdad, esto es algo que los hombres no aprenden jamás”

“Porque no engraso los ejes me llaman abandonado, si a mí me gusta que suenen pa que los quiero engrasar. Es demasiado aburrido seguir y seguir la huella, andar y andar los caminos, sin nada que lo entretenga…No necesito silencio yo no tengo en que pensar, tenía pero hace tiempo ahora ya no tengo más. Los ejes de mi carreta nunca los voy a engrasar”. Atahualpa Yupanqui. !Aplausos!... gracias

“Dice el gaucho de la pampa dónde comencé a cantar, que cuando el caballo es de uno, no le tenemos que atar (Si la tenes que cuidar tanto, todavía no es tu mujer)

Una tarde mexicana me dijo Laura Esquivel, a la mesa y a la cama solo se llama una vez, tenes que estar atento porque por ahí te quedas fuera de la fiesta. 

Al costado de Florencia un Jesuita me enseñó que es mejor que uno no pida aquello que nunca dio. San Agustín aconsejaba: “solo pide justicia, pero sería mejor que no pidieras nada, o dicho de otra manera, no interrumpas con tu pequeña cabeza la grandiosa tarea del Señor. 

Alguna vez un presidente de mi país, cuando le presente a mi madre, le dijo: ¡Que gusto de conocerla Sara!, ¿en qué puedo ayudarla? y mi madre le dijo: ¡conque no me joda es suficiente!

Los gitanos de Sevilla nunca dejan de cantar, que es mejor gastarse andando que quedarse en un lugar… no pierdo tiempo en cuidarme la vida es bello peligro, del peligro y del amor mi madre tuvo siete hijos, si ella se hubiese cuidado de mi padre y su fervor, a la reunión de esta noche le faltaría un cantor. 

Mi abuela decía: decir que no a una propuesta de amor, es decirle que no a Dios que es el mismísimo amor, y yo son una mujer creyente y respetuosa del Señor… por eso la quería todo el pueblo. 

Decía: “Hay mujeres que cuidan la virginidad como si fueran las únicas que la tienen, creen que cuanto más tiempo la guardan más se cotiza, qué es eso de andar escondiendo lo que el Señor te dio para compartir… además es un ratito”

Mi abuelo el coronel, él persiguió a las muchachas hasta los 90 años, pero ya no se acordaba para qué? ¡Hay Coronel le dijo la sirvienta, usted no tiene pelos en la lengua! Y mi abuelo le dijo: ¡Porque vos no queres preciosa! … risas

Se pasaba todo el día frente al televisor, mi tía lo levantaba, lo sentaba en su sillón, encendía el televisor y ahí se quedaba el viejo todo el día sentado, pero nunca sabía que estaba viendo, estaba como dicen en México en la pendeja. Una tarde me sorprendió, le pregunté ¿qué estás viendo abuelo? –basquetball- ¿Y cómo va el partido? -86, 84- ¿Y quién gana abuelo? -¡86 pendejo!...risas, era tan lógico.

Una mañana mi abuela estaba ordeñando la vaca y le pregunté: ¿Qué hora es abuelo? Y él le levantó la teta, 9 y media. ¿Y cómo sabes abuelo? –porque estoy viendo el reloj de la Iglesia-

Cuando le presenté a mi mujer no le gustó, por eso dijo: ¡Yo jamás olvido una cara pero creo que en su caso hare una excepción! Y cuando llegaba una visita que no le gustaba decía: ¡Como me gustaría ser visita para irmeeeee!

Una mañana un marinero le dijo: ¡dame esos tres o cuatro hierros y te hago un barco! y mi abuelo le dijo: ¡dame a tu hermana y te hago la tripulación!... risas

Mi abuelo el Coronel era un hombre valiente, solo le tenía miedo a los pendejos. Un día le pregunté ¿por qué? -Y porque son muchos… no hay forma de cubrir semejante frente, además por temprano que te levantes, a donde vayas, ya está lleno de pendejos. Y son peligrosos, porque al ser mayoría eligen hasta al Presidente. 

“Dicen los hombres barbados del desierto del Neguev  que aunque uno está dormido, no deja de amanecer.

En la india milenaria de los viejos aprendí que solo aquel que ha vivido tiene derecho a morir”



¡Cosa extraña el hombre, nacer no pide, vivir no sabe, morir no quiere… cosa extraña el hombre!

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