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miércoles, 28 de junio de 2017

Oseas 11.

ESTAMOS VIVOS, ESTAMOS SANOS, BENDITO SEAS SEÑOR, GRACIAS POR TU INFINITO AMOR.
Oseas
De Egipto llamé a mi hijo 11
1 Cuando Israel era niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo. 2Pero mientras los llamaba, más se alejaban de mí. Ofrecieron sacrificios a los baales y quemaron incienso ante los ídolos.

3 Yo, sin embargo, le enseñaba a andar a Efraím, sujetándolo de los brazos, pero ellos no entendieron que yo cuidaba de ellos. 4 Yo los trataba con gestos de ternura, como si fueran personas. Era para ellos como quien les saca el bozal del hocico y les ofrece en la mano el alimento.

5 Pero ¡volverán a Egipto! Ya que no han querido volver a mí, tendrán por rey a Asiria. 6 La espada arrasará sus ciudades, exterminará a sus hijos y se saciará con sus fortalezas.

7 Mi pueblo está pagando ahora su infidelidad. Llamen si quieren a Baal, pero nadie lo levantará. 8 ¿Cómo voy a dejarte abandonado, Efraím? ¿Cómo no te voy a rescatar, Israel? ¿Será posible que te abandone como a Adma o que te trate igual que a Seboím? Mi corazón se conmueve y se remueven mis entrañas. 9 No puedo dejarme llevar por mi indignación y destruir a Efraím, pues soy Dios y no hombre. Yo soy el Santo que está en medio de ti, y no me gusta destruir.

10 Ustedes seguirán a Yavé, que rugirá como león. Sí, rugirá y sus hijos vendrán temblorosos desde el occidente. 11 De Egipto acudirán como pájaros, del país de Asur como palomas, y haré que vuelvan a habitar sus casas, palabra de Yavé

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