lunes, 14 de septiembre de 2026

Diecisiete años después de fotografiarla cubierta de polvo mientras escapaba del World Trade Center, Phil Penman recibió una petición

Diecisiete años después de fotografiarla cubierta de polvo mientras escapaba del World Trade Center, Phil Penman recibió una petición inesperada de aquella misma mujer:

Quería que fotografiara su boda.

Joanne “JoJo” Capestro trabajaba como asistente ejecutiva en el piso 87 de la Torre Norte cuando, a las 8:46 de la mañana del 11 de septiembre de 2001, el vuelo 11 de American Airlines impactó varios pisos por encima de ella.

El edificio se sacudió. Cayeron placas del techo y el olor a combustible comenzó a extenderse por las oficinas.

Joanne y sus compañeros encontraron una escalera de emergencia y comenzaron a bajar.

Ochenta y siete pisos.

Durante el descenso quedó impresionada por una escena que recordaría durante años: los empleados evacuaban manteniéndose a un lado mientras bomberos cargados con decenas de kilos de equipo subían en dirección contraria.

Joanne consiguió llegar a la calle aproximadamente cuando se derrumbó la Torre Sur. Corrió hacia la zona de la capilla de St. Paul mientras una enorme nube de polvo cubría el Bajo Manhattan. Cuando comenzó a disiparse, encontró a Dominique, una compañera de trabajo.

Las dos continuaron juntas.

Joanne caminaba en medias, cubierta de polvo y con un brazo alrededor de Dominique cuando Phil Penman levantó su cámara.

No se conocían.

Él tomó la fotografía y ambos siguieron su camino.

Durante años, Joanne ni siquiera supo quién había registrado aquel momento. En 2016, cuando Penman mostró sus fotografías al Museo Memorial del 11-S, miembros del equipo reconocieron a Joanne, que anteriormente había donado al museo la ropa y objetos que llevaba aquel día.

Finalmente los pusieron en contacto.

Cuando se encontraron, Joanne le explicó que aquella fotografía le había proporcionado algo que llevaba años buscando: una forma de cerrar parte de aquella experiencia.

El 11 de agosto de 2018, Joanne se casó con Robert Vasquez.

Esta vez ella decidió quién estaría detrás de la cámara.

Llamó a Phil Penman.

Diecisiete años después de fotografiarla mientras escapaba cubierta de polvo, el mismo hombre la retrató vestida de novia.

Joanne resumió aquella extraña conexión en una sola frase:

“Phil estuvo conmigo en el mejor día de mi vida y en el peor día de mi vida”.

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