"HAY UNA SOLA RELIGIÓN, EL AMOR. HAY UN SOLO DIOS Y ESTÁ EN TODAS PARTES"
jueves, 10 de septiembre de 2020
miércoles, 9 de septiembre de 2020
martes, 8 de septiembre de 2020
lunes, 7 de septiembre de 2020
Juan 18 1-40
Arresto de Jesús
(Mt. 26.47-56; Mr. 14.43-50; Lc.
22.47-53)
JUAN 18
1 Habiendo dicho Jesús estas cosas,
salió con sus discípulos al otro lado del torrente de Cedrón, donde había un
huerto, en el cual entró con sus discípulos. 2 Y también Judas, el que le
entregaba, conocía aquel lugar, porque muchas veces Jesús se había reunido allí
con sus discípulos. 3 Judas, pues, tomando una compañía de soldados, y
alguaciles de los principales sacerdotes y de los fariseos, fue allí con
linternas y antorchas, y con armas. 4 Pero Jesús, sabiendo todas las cosas que
le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis? 5 Le
respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: Yo soy. Y estaba también con
ellos Judas, el que le entregaba. 6 Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron, y
cayeron a tierra. 7 Volvió, pues, a preguntarles: ¿A quién buscáis? Y ellos
dijeron: A Jesús nazareno. 8 Respondió Jesús: Os he dicho que yo soy; pues si
me buscáis a mí, dejad ir a éstos; 9 para que se cumpliese aquello que había
dicho: De los que me diste, no perdí ninguno. 10 Entonces Simón Pedro, que
tenía una espada, la desenvainó, e hirió al siervo del sumo sacerdote, y le
cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco. 11 Jesús entonces dijo a
Pedro: Mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado, ¿no la he
de beber?
Jesús ante el sumo sacerdote
(Mt. 26.57-58; Mr. 14.53-54; Lc.
22.54)
12 Entonces la compañía de soldados,
el tribuno y los alguaciles de los judíos, prendieron a Jesús y le ataron, 13 y
le llevaron primeramente a Anás; porque era suegro de Caifás, que era sumo
sacerdote aquel año. 14 Era Caifás el que había dado el consejo a los judíos,
de que convenía que un solo hombre muriese por el pueblo.
Pedro en el patio de Anás
(Mt. 26.69-70; Mr. 14.66-68; Lc.
22.55-57)
15 Y seguían a Jesús Simón Pedro y
otro discípulo. Y este discípulo era conocido del sumo sacerdote, y entró con
Jesús al patio del sumo sacerdote; 16 mas Pedro estaba fuera, a la puerta.
Salió, pues, el discípulo que era conocido del sumo sacerdote, y habló a la
portera, e hizo entrar a Pedro. 17 Entonces la criada portera dijo a Pedro: ¿No
eres tú también de los discípulos de este hombre? Dijo él: No lo soy. 18 Y
estaban en pie los siervos y los alguaciles que habían encendido un fuego;
porque hacía frío, y se calentaban; y también con ellos estaba Pedro en pie,
calentándose.
Anás interroga a Jesús
(Mt. 26.59-66; Mr. 14.55-64; Lc.
22.66-71)
19 Y el sumo sacerdote preguntó a
Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina. 20 Jesús le respondió: Yo
públicamente he hablado al mundo; siempre he enseñado en la sinagoga y en el
templo, donde se reúnen todos los judíos, y nada he hablado en oculto. 21 ¿Por
qué me preguntas a mí? Pregunta a los que han oído, qué les haya yo hablado; he
aquí, ellos saben lo que yo he dicho. 22 Cuando Jesús hubo dicho esto, uno de
los alguaciles, que estaba allí, le dio una bofetada, diciendo: ¿Así respondes
al sumo sacerdote? 23 Jesús le respondió: Si he hablado mal, testifica en qué
está el mal; y si bien, ¿por qué me golpeas? 24 Anás entonces le envió atado a
Caifás, el sumo sacerdote.
Pedro niega a Jesús
(Mt. 26.71-75; Mr. 14.69-72; Lc.
22.58-62)
25 Estaba, pues, Pedro en pie,
calentándose. Y le dijeron: ¿No eres tú de sus discípulos? El negó, y dijo: No
lo soy. 26 Uno de los siervos del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien
Pedro había cortado la oreja, le dijo: ¿No te vi yo en el huerto con él? 27
Negó Pedro otra vez; y en seguida cantó el gallo.
Jesús ante Pilato
(Mt. 27.1-2, 11-31; Mr. 15.1-20; Lc.
23.1-5, 13-25)
28 Llevaron a Jesús de casa de Caifás
al pretorio. Era de mañana, y ellos no entraron en el pretorio para no
contaminarse, y así poder comer la pascua. 29 Entonces salió Pilato a ellos, y
les dijo: ¿Qué acusación traéis contra este hombre? 30 Respondieron y le
dijeron: Si éste no fuera malhechor, no te lo habríamos entregado. 31 Entonces
les dijo Pilato: Tomadle vosotros, y juzgadle según vuestra ley. Y los judíos
le dijeron: A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie; 32 para que se
cumpliese la palabra que Jesús había dicho, dando a entender de qué muerte iba
a morir.
33 Entonces Pilato volvió a entrar en
el pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? 34 Jesús
le respondió: ¿Dices tú esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí? 35
Pilato le respondió: ¿Soy yo acaso judío? Tu nación, y los principales
sacerdotes, te han entregado a mí. ¿Qué has hecho? 36 Respondió Jesús: Mi reino
no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían
para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. 37 Le
dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy
rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar
testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. 38 Le dijo
Pilato: ¿Qué es la verdad?
Y cuando hubo dicho esto, salió otra
vez a los judíos, y les dijo: Yo no hallo en él ningún delito. 39 Pero vosotros
tenéis la costumbre de que os suelte uno en la pascua. ¿Queréis, pues, que os
suelte al Rey de los judíos? 40 Entonces todos dieron voces de nuevo, diciendo:
No a éste, sino a Barrabás. Y Barrabás era ladrón.
domingo, 6 de septiembre de 2020
Juan 17 1-26
Jesús ora por sus discípulos
JUAN 17
1 Estas cosas habló Jesús, y levantando
los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para
que también tu Hijo te glorifique a ti; 2 como le has dado potestad sobre toda
carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. 3 Y esta es la vida
eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien
has enviado. 4 Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me
diste que hiciese. 5 Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con
aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.
6 He manifestado tu nombre a los
hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu
palabra. 7 Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de
ti; 8 porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y
han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. 9
Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque
tuyos son, 10 y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en
ellos. 11 Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a
ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean
uno, así como nosotros. 12 Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba
en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió,
sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. 13 Pero ahora
voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí
mismos. 14 Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son
del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 15 No ruego que los quites del mundo,
sino que los guardes del mal. 16 No son del mundo, como tampoco yo soy del
mundo. 17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. 18 Como tú me
enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. 19 Y por ellos yo me
santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.
20 Mas no ruego solamente por éstos,
sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, 21 para
que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos
sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. 22 La gloria
que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. 23
Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo
conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me
has amado. 24 Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy,
también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me
has amado desde antes de la fundación del mundo. 25 Padre justo, el mundo no te
ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste.
26 Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor
con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.
sábado, 5 de septiembre de 2020
ELLA NO SABE QUIÉN SOY YO... Reflexión
ELLA NO SABE QUIÉN SOY YO...
- Él tiene ochenta años e insiste en llevar a su mujer de la mano a donde va.
Y le pregunté:
- ¿Por qué su mujer camina como distraída?
- Él respondió:
Porque tiene Alzheimer.
- Entonces le pregunté:
¿Se preocupará su mujer si usted la suelta, la deja o simplemente usted se cansa?
- Y respondió:
Ella no se acuerda, no sabe quien soy yo. Desde hace un par de años ya no me reconoce.
- Y sorprendido, le pregunté:
¿Y aún así, la sigue cuidando cada día a pesar que ella no la reconoce?
- El hombre sonrío, me miró a los ojos. Y me respondió:
“Ella no sabe quien soy yo, pero yo si sé quién es ella".
Hermoso fin de semana
viernes, 4 de septiembre de 2020
Juan 16 1-33
JUAN 16
1 Estas cosas os he hablado, para que
no tengáis tropiezo. 2 Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora
cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios. 3 Y harán
esto porque no conocen al Padre ni a mí. 4 Mas os he dicho estas cosas, para
que cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho.
La obra del Espíritu Santo
Esto no os lo dije al principio,
porque yo estaba con vosotros. 5 Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de
vosotros me pregunta: ¿A dónde vas? 6 Antes, porque os he dicho estas cosas,
tristeza ha llenado vuestro corazón. 7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene
que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas
si me fuere, os lo enviaré. 8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado,
de justicia y de juicio. 9 De pecado, por cuanto no creen en mí; 10 de
justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; 11 y de juicio, por
cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.
12 Aún tengo muchas cosas que deciros,
pero ahora no las podéis sobrellevar. 13 Pero cuando venga el Espíritu de
verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta,
sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de
venir. 14 El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. 15
Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo
hará saber.
La tristeza se convertirá en gozo
16 Todavía un poco, y no me veréis; y
de nuevo un poco, y me veréis; porque yo voy al Padre. 17 Entonces se dijeron
algunos de sus discípulos unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: Todavía un
poco y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; y, porque yo voy al Padre?
18 Decían, pues: ¿Qué quiere decir con: Todavía un poco? No entendemos lo que
habla. 19 Jesús conoció que querían preguntarle, y les dijo: ¿Preguntáis entre
vosotros acerca de esto que dije: Todavía un poco y no me veréis, y de nuevo un
poco y me veréis? 20 De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y
lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes,
vuestra tristeza se convertirá en gozo. 21 La mujer cuando da a luz, tiene
dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no
se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el
mundo. 22 También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se
gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo. 23 En aquel día no me
preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al
Padre en mi nombre, os lo dará. 24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre;
pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.
Yo he vencido al mundo
25 Estas cosas os he hablado en
alegorías; la hora viene cuando ya no os hablaré por alegorías, sino que
claramente os anunciaré acerca del Padre. 26 En aquel día pediréis en mi
nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, 27 pues el Padre
mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de
Dios. 28 Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al
Padre.
jueves, 3 de septiembre de 2020
MÁS SILLAS POR FAVOR. Reflexión
“Más sillas por favor”. Reflexión
Imagina que es la última fiesta de tu vida. Ya tienes la mesa y la comida, pero te faltan las sillas.
Yo conozco un “Señor” que te las podría prestar, sólo tienes que saber cuántas necesitas.
Ya lo estuve pensando y estas sillas son las que necesito:
Señor, necesitaré de inicio dos sillas, hay dos personas en este mundo que me amaron desde que nací. Me cuidaron, me educaron, me enseñaron a amarte, me dieron todo su amor generoso y desprendido sin esperar nada a cambio, nunca me faltó nada; por ello siempre estaré muy agradecida a:
“Mis padres”
Necesito otras sillas, porque a fuerza me tocó compartir la vida con dementes. Me la pasé peleando todo el tiempo con ellos, me quitan o toman mis cosas sin permiso, entre otras cien barbaridades, pero siempre que los necesito están ahí; no importa lo que pase. Y si volviera a nacer, volvería a pedir que me tocaran a fuerza, porque son mi equipo de vida :
“Mis hermanos”
Señor, !más sillas por favor!
Necesito sentar a esos hombres y mujeres que escogí para caminar en esta vida, (esos no fueron a fuerza). Ellos han andado conmigo desde hace años. Hemos crecido, jugado, llorado y nos hemos abrazado con el alma en los momentos difíciles, hemos reído y festejado cuando las cosas han salido bien. Hemos aprendido y hemos madurado juntos. La distancia y el tiempo jamás me han separado de ellos. Sillas para los responsables :
“Mis amigos”
Necesito otra silla, porque me enamoré, (de un fulano que ni conozco, decían mis padres), y decidimos hacernos socios en este camino. Un buen día nos tomamos de la mano y con tu bendición empezamos a caminar juntos frente a la vida. Me hace ser una mejor persona cada día. No, no es perfecto pero me prometió seríamos felices cada día de mi vida y lo ha cumplido:
“Mi marido"
Necesito otras sillas más, porque tengo que sentar a esas personas que han cambiado mi vida; ya no duermo igual, nunca tengo tiempo para mí, todos los días ellos son primero, siguiente y final; hace rato que no como una comida recién hecha y caliente. Pero agradezco infinitamente todo eso, porque he conocido el amor más grande que existe en este mundo. Ellos son el motor y motivos de mi vida:
“Mis Hijos”
Disculpa Señor pero necesito más sillas y son para esas personitas, que sin yo haber hecho nada, de repente caen del cielo, sin tener que pasar por un matrimonio, sin dolores de maternidad y sin las penas del amor, y llegan como una herencia, cuando menos lo esperaba a llenar de amor mi hogar y mi vida y cuando los abrazo estando ya dormidos abren un ojo y me dicen: "Abu” te amo mucho y mi corazón estalla de felicidad, como pan en el horno:
"Son mis nietos”
Unas cuántas sillas más para quienes crecieron conmigo y jugamos en nuestra niñez, compartimos nuestra adolescencia con todas sus alegrías y tristezas y que por destino de nuestras propias vidas nos distanciamos pero permanecerán en nosotros hasta nuestros últimos días:
"Son mis primas, primos y sobrinos"
Por favor, necesito una última silla, es para alguien muy especial.
Para ti, Señor mi bien; A quien antes deseo pedirte PERDÓN!!!, PERDÓN por siempre pensar en Tí hasta el final. Tú siempre me has acompañado, has reído y llorado conmigo, jamás me has abandonado, soportas mis excesos de trabajo, de estrés, de desvelo y hasta olvidos voluntarios. Sin embargo, aún así estas conmigo, día a día como nadie en este mundo...siempre a mi lado!
Señor “TE AMO”y esa silla es para ti:
“Mi Señor”
"Mi Dios, Mi Padre”
"Tu eres todo para mí"‼️
¡Listo! Ahora si nos podemos sentar a cenar, mi mesa está lista.
Gracias Padre Santo por haber puesto a cada uno de ellos en mi vida. Ya que me han ayudado a ser lo que soy en este momento, todo debido a tu Santísima Bendición de ayer, hoy y siempre‼️
¡GRACIAS SEÑOR!
miércoles, 2 de septiembre de 2020
martes, 1 de septiembre de 2020
¿Por qué llorar mientras voy andando, si otros ríen y no tienen pies?
¿Por qué llorar mientras voy andando, si otros ríen y no tienen pies?
¿Por qué vivir pensando en el 10 % de las cosas que nos hacen sufrir, y no recordar el 90 % de las cosas que nos sucede bien?
En tu cerebro tienes 13 mil millones de neuronas trabajando tan sabiamente a tu favor, que si las quisieras reemplazar por la máquina computadora más perfecta del mundo, esa máquina electrónica ocuparía el sitio de un edificio de setenta pisos de alto.
Tienes un corazón que es una maravilla de la naturaleza. Bombea hora tras hora, 36 millones de latidos al año, año tras año, despierto o dormido, impulsando la sangre a través de 100 mil kilómetros de venas y arterias, que llevan… Más de 2 millones de litros de sangre al año.
Te puedes mover, no eres un árbol amarrado a una pequeña porción de tierra. Puedes pasear, correr, bailar y hacer deporte. Para ello tienes 500 músculos, 200 huesos y 7.000 nervios, sincronizados para obedecerte y llevarte a donde quieras.
En tus oídos hay 24 mil millones de filamentos que vibran con el viento, con el reír de los niños, con la suave música de las orquestas, con el trepidar de las aguas espumantes y al escuchar las palabras amables de las personas que estimas. Tus pulmones son los mejores filtros del mundo. A través de 600 millones de alvéolos purifican el aire que reciben y libran a tu cuerpo de desperdicios dañinos.
En tus ojos, Dios ha depositado 100 millones de receptores que te permiten gozar de la magia de los colores, de la luz, de la simpatía de las personas y de la majestad de la naturaleza.
Tu sangre es un formidable tesoro. Son apenas 4 litros pero allí hay 22 millones de células sanguíneas, y en cada célula hay muchas moléculas y en cada molécula hay un átomo que oscila más de 10 millones de veces por segundo.
Cada día mueren 2 millones de tus células y son reemplazadas por 2 millones más, en una resurrección que ha continuado desde el día que naciste. En tu cerebro hay 4 millones de estructuras sensibles al dolor, 500 mil detectores táctiles, y 200 mil detectores de temperatura…
… Ahora pregúntate:
¿Crees que no vale la pena tu VIDA?
Lo triste es que dedicamos mucho tiempo pensando en lo que nos hace falta y casi nunca nos detenemos a recordar y agradecer lo muchísimo bueno que poseemos.
No solo con respecto a tu cuerpo, aplícalo también a los dones que posees, la familia que te ha tocado, las amistades de las cuales eres dichoso en poseer, las comodidades que disfrutas y hasta las oportunidades que se te han presentado. ¡No veas solo lo que te hace falta, agradece lo que ya tienes!
Has cuentas de tus bienes, y de tus alegrías también. No pierdas tiempo haciendo cuentas de tus males.
Colecciona pensamientos alegres y optimistas, y no se te olvide alejar de tu mente esos cuervos asquerosos llamados “pensamientos pesimistas” y “recuerdos tristes”.
LA VIEJA ESCUELA. Reflexión
Cuando yo era joven, las clases comenzaban la primera semana de abril y terminaban la tercera semana de diciembre, teníamos un feriado largo para semana santa y las vacaciones de medio año que comenzaba la última semana de Julio y terminaba la primera semana de agosto.
Las fiestas patrias se celebraban el mismo día y si era domingo, el viernes anterior, las dos últimas horas de clases y ensayábamos con mucha alegría.
Había algo raro también: las maestras no se enfermaban; no recuerdo que las maestras faltaran dos días seguidos y si así ocurría, se ocupaba de nosotros la dirección o la auxiliar o el instructor (de grado militar).
La lluvia no te impedía faltar a la escuela, porque era como tu segunda casa y siempre daban ganas de ir.
Era un honor llevar y traer el libro de registro, buscar el mapa mundial en la dirección, pedir tizas o tocar la campanas, nos turnábamos para borrar el pizarrón y sacudir los borradores y también era un honor llegar temprano. Cuando festejaban los cumples, nos hacían pasar adelante con tu keke y tu chicha, todos cantaban felices.
Jugar a la pelota, a las ligas, a las escondidas, a los trompos, lo tiros a las figuritas, a los aros, matagente, San Miguel, lingo, bata, voley, etc.
Nos enseñaban que Grau , San Martín, Bolognesi hicieron grande a la patria y que Colón descubrió América buscando las Indias.
Al maestro se le respetaba porque si te molestaba, en tu casa te volvían a molestar y te comías un castigo ya que era como si te molestaran tus propios padres.
No sé desde cuándo los padres golpean a los maestros o desde cuándo los mismos alumnos sacan su furia contra ellos. Cuándo se vió que revisar una cabeza pasó de ser un acto de salubridad a una discriminación. Cuándo un acto patrio sólo fue un feriado... No sé cuando se perdió la escuela como institución, cuándo se perdieron los valores, el respeto, los maestros como ejecutores de enseñanza.
Comparte si fuiste de la vieja escuela.
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