"HAY UNA SOLA RELIGIÓN, EL AMOR. HAY UN SOLO DIOS Y ESTÁ EN TODAS PARTES"
viernes, 19 de junio de 2015
FACUNDO CABRAL 1992 - 5 (Trancripción Juana Macedo)
FACUNDO CABRAL 1992 - 5
Transcripción Juana Macedo
-Cabral escuchándote me doy cuenta que la vida ha sido dura, difícil para ti y lo sigue siendo verdad? Sin embargo hablas tan favorablemente de la vida, hablas de esperanza, que no crees en la suerte, ¿de dónde sale toda esa fuerza y toda esa esperanza?
De la adversidad, Jesús fue grande después de la cruz, lo que hizo antes, Él dijo: cosas más grandes verán y cosas más grandes harán también no, lo dijo y hay gente que las hace hoy. Yo he visto cosas prodigiosas, por ejemplo que esté sentado esta noche aquí, te diría que para la ciencia es imposible, por ejemplo. Pero es de la adversidad, un poco de hambre, un poco de frío hacen que el hombre llegue a ser normal, sencillo. Si no hubiese sido la vida tan dura yo no gozaría hoy un clossan cada mañana. No necesito tener el auto alemán más grande y no lo niego, cuidado sé que es maravilloso, lo tienen mis amigos, de vez en cuando si tengo ganas subo y ellos me llevan. Tampoco tengo hijos, tengo en todo el mundo amigos que tienen hijos y son como mis hijos, este pero es de la adversidad.
Si hubiera vivido siempre con comodidad no apreciaría esta noche, si no hubiese llorado porque no podía comunicarme con nadie… Si pudiera hacer un resumen rápido, mi padre se va antes que yo naciera y tuve que nacer en la calle y caminamos 6 años con mi madre con 7 hermanos durante 3500 kilómetros cruzando la Patagonia argentina, en esos 6 años mueren 4 de hambre y de frío y quedamos 3, comía de la basura, robaba, lo que te imagines. A los 8 años yo me creía capas de todo ya, porque podía sobrevivir. Alguna vez un hermano en el camino le dijo a mi madre: “todos tienen casa menos nosotros” y mi madre le dijo: “ Ellos tienen una sola casa porque son pobres, solo tienen una casa, nosotros somos ricos porque Dios nos dio un mundo para caminar” y yo empecé a tener el orgullo que tengo hoy de vivir casi a la intemperie, salvo dormir en los hoteles y caminar día por día por todo el planeta. Me fui a ver a Perón en el año 46, tardé 3 meses y medio, no sé si lo habrás conocido cuando estuvo acá, yo tenía 8 años cuando lo busqué porque me decían a Perón le interesan los pobres y yo en esa época creía que un hombre podía hacer algo por los hombres y lo fui a buscar, tardé tres meses y medio en llegar hasta Buenos Aires, imagínate todo lo que pasó. Y llegué a Perón y a Eva Perón y le dije: quiero un trabajo y nos dieron una escuela, mi madre se quedó a vivir con mis hermanos en esa escuela y yo me fui solo a vivir a los 8 años y medio.
A los 11 era alcohólico, robaba para beber una botella de alcohol por día y mi sueño era conocer a mi padre, porque siempre anduve armado, para matarlo. A los 14 años tenía veinticuatro robos, la policía se enojó y fui a la cárcel de menores por cuatro años. Pero empezó ahí Dios a hacerse presente en mi vida. Había un Jesuita extraordinario, no dogmático, no sectario, un verdadero hombre religioso y me llevó al primer paraíso que conocí: la biblioteca, eso después me unió muchos años después a Borges que él también conoció el primer paraíso en los libros, eso lo comentamos siempre con él. Y ahí aprendí a leer y a escribir; se tardaban 12 años. 6 años de primaria y 6 de secundaria para entrar a una universidad. Yo hice esos 12 en 3 y lo que ya era más inteligente que la policía me escapé un año antes, a los 17.
Y cuando me escapé conocí a un señor que me dijo: Ahí va un miserable que no sabe que es un príncipe porque es un hijo del rey y me volví para saber de qué me estaba hablando y esa noche conocí a Jesús. Pasaron hasta ahora 160 países, 132 o 133 discos grabados en el mundo, veintipico de libros, mi mejor amigo acaba de cumplir 90 años por eso fui a Buenos Aires y es el padre que yo quería matar, que lo conocí cuando tenía 46. Así que imagínate si se puede ser un poquito mejor y cómo no voy a agradecer a la adversidad que hoy puedo gozar la amistad, la libertad, el saber que tengo mi vida al servicio de la sociedad, eso es fantástico, fue la adversidad.
Pasé por todas las escuelas...

Pasé por todas las escuelas pero no me quedé en ninguna, todas me dejaron algo pero no me detuvieron, porque voy en busca de mí mismo, donde conoceré la verdad.
Salmos 61
Salmos, 61
2.Oh Dios, escucha mi clamor, atiende a mi plegaria.
3.Desde el confín de la tierra yo te grito, mientras el corazón me desfallece.
4.Llévame a la roca muy alta para mí, pues tú eres mi refugio, una torre poderosa ante el enemigo.
5.Quiero compartir tu tienda para siempre, cobijarme en el repliegue de tus alas.
6.Pues tú, oh Dios, escuchaste mis votos; cumples el deseo de los que temen tu nombre.
7.Prolonga los días del rey, multiplícalos, que vea transcurrir generaciones.
8.Que reine y sirva a Dios eternamente, que lo guarden tu gracia y fidelidad.
9.Entonces cantaré por siempre a tu nombre y cumpliré mis promesas día tras día.
jueves, 18 de junio de 2015
UN CAMINO SEGURO (José Ingenieros)

UN CAMINO SEGURO
Después de constantes esfuerzos los resultados frustrantes te golpean fuerte.
Tienes razón en estar triste por tu trabajo “malogrado”, pero no te eches a morir ni bajes la guardia. ¡ánimo! ¡Adelante!
Llevas mucho camino andado.
Solo los constantes triunfan.
El secreto de una vida meritoria no está en los éxitos fáciles, sino en el empeño perseverante al servicio del más alto ideal.
Asimila las experiencias y aprovéchalas para superarte.
De todos los caminos que conducen a la fortuna, los más seguros son la constancia y el trabajo.
José Ingenieros
Hay que disfrutar el camino...

Hay que disfrutar el camino, estar atentos al paso que estamos dando, no a la meta, que nunca se alcanza porque transitamos un infinito en una eternidad.
Salmos 60
Salmos, 60
3.Oh Dios, nos rechazaste, nos hiciste pedazos, tú estabas enojado, pero vuelve a nosotros.
4.Sacudiste la tierra, la partiste; repara sus grietas, pues se hunde.
5.Impusiste a tu pueblo duras pruebas, nos diste a beber vino embriagante.
6.Portabas la bandera de los que te temen, pero la pusiste detrás para que huyeran del arco.
7.Libera ahora a los que tú amas, sálvanos con tu diestra y respóndenos.
8.Dios ha hablado en su santuario: "Salto de gozo, voy a repartir Sichem y a lotear el valle de Sucot.
9.Míos serán Galaad y Manasés, Efraín será el casco de mi cabeza, Judá será mi bastón de mando.
10.Moab será ´la vasija en que me lavo; a Edom le lanzo mi sandalia, y oyen mi grito de guerra los filisteos.»
11.¿Quién me guiará hasta la ciudad fuerte? ¿quién me conducirá hasta Edom?
12.¿Quién sino tú, oh Dios, que nos rechazaste y que no sales más con nuestras tropas?
13.Danos tu ayuda contra el enemigo, pues de nada sirve la ayuda del hombre.
14.Junto con Dios haremos maravillas, él pisoteará a nuestros adversarios.
miércoles, 17 de junio de 2015
FACUNDO CABRAL 1992 – 4 Transcripción Juana Macedo

FACUNDO CABRAL 1992 – 4
Transcripción Juana Macedo
-Ya que hablaba de los sueños en el segmento anterior, es una expresión muy común y creo que todo el mundo ha escuchado decir: “Este señor si tiene suerte”, que viene en la medida que va cumpliéndose todos sus sueños, es un señor que se supera, se desarrolla y que tiene suerte.
Pero no existe la suerte, la suerte es uno. Freud decía la suerte son los padres, si vos tenes una buena crianza es más que posible que tengas una vida sana. Es más difícil para el que tuvo una mala crianza poder llegar a enderezar su vida y llegar a una felicidad. Entonces la suerte no existe, yo prefiero tener esperanza, la suerte es fortuita, es como el azar, es como el juego. La esperanza es el mejor elemento para que yo lleve adelante mi sueño, uno es lo que quiere ser, lo que debe ser y uno está en donde se merece estar.
Si yo cantara mejor de lo que canto, estaría ahora en la Scala de Milán, sería Pavarotti, si yo en lugar de cantar pintara y pintará bien o como pinta Botero, hoy estaría en París vendiendo a 500 mil dólares cada tela no? Y tendría otro tipo de relación con la gente, uno trabaja para eso, lo que hablábamos hoy. Pero la suerte no existe es mentira eso. Sí existe un destino, eso es inevitable, a veces se puede olfatear a través de la intuición, porque en la intuición el hombre es sabio. Hay un destino, también hay una cierta libertad que se nos da, Él sabe cuándo nacemos y cuando morimos, digo morimos, yo no creo en la muerte pero dejamos de ser esto que somos, dejas tu cuerpo, tu espíritu es ya otra cosa; pero nadie sabe en qué momento se nace, ni tu madre en que momento quedó fecundada por tu padre y a la vez ellos dos por el Padre, no sabes cuándo naces, puede ser el 13 de Junio, 22 de mayo. Tampoco sabes en que momento vas a morir, ni cómo, puede ser un motociclista distraído que te lleva por delante, se cae la tribuna de una cancha de fútbol, nadie sabe, por eso la vida es maravillosa porque no sabemos hasta cuando estamos acá, por eso hay que vivir cada instante.
Este trayecto de la cuna a la tumba se podría llamar libre albedrío, esa es la libertad que me da. Mira Cabral te dice el Padre vas a ir de aquí hasta aquí, no te voy a decir cuándo porque yo solo decido, tal vez a último momento cuando termina tu aventura humana, pero te doy la chance que tu elijas el camino que quieras, el peor o el mejor, como una buena persona es decir feliz, o como mala persona, es decir eternamente infeliz, ¿queres ir solamente con dinero, o queres ir solamente con alegría, o queres ir con todo junto?. ¿Queres cultivar amigos en el camino o queres ir siendo odiado?, yo elijo, pero voy a llegar donde Él dijo, entonces a este trayecto no se lo puedo dejar a la suerte, porque el azar no existe en la realidad, prefiero caminarlo con esperanza, tratando de confirmar ese sueño que me dicen hace muchos siglos, que estoy hecho a semejanza de un ser excepcional, si es un ser. Pero no a la suerte. Mi madre cantaba una canción que decía: “Yo no quiero la suerte, quiero esperanza ella me basta, es suficiente”
Un día le dije a un buen amigo, buen dibujante, argentino, Carlos Garaycochea dibuja muchas cosas de deportes, a lo mejor ha llegado acá con El Gráfico. Y le digo: ¡Chau Carlos que tengas suerte!, y me dijo: “no me hace falta porque soy inteligente”. En lugar de estar esperando que el azar me premie con algún éxito, porque mejor trajino mi cabeza para ser más inteligente, a lo mejor puedo provocar otras cosas.
Caminando comprobé...

Caminando comprobé que nos vamos encontrando con el otro, lenta, misteriosa, sensualmente, porque lo que teje esta red revolucionaria es la poesía. Ella nos lleva de la mano y debajo de la luna, hasta los últimos rincones del mundo, donde nos espera el compinche, uno más, el que continúa la línea que será un círculo que abarcará el planeta. Esta es la revolución fundamental, el revolucionarse instantáneamente para armonizar con la vida, que es cambio permanente, por eso nos vamos encontrando fatalmente para iluminar cada rincón.
Salmos 59
Salmos, 59
2.¡Dios mío, líbrame de mis enemigos, protégeme de mis agresores;
3.líbrame de los que hacen la maldad, sálvame de los hombres criminales!
4.Mira cómo acechan a mi vida, cuántos poderosos se juntan contra mí. Señor, en mí no hay crimen ni pecado,
5.pero sin falta mía acuden y se aprestan. Despiértate, ven a mi encuentro y mira.
6.Señor, Dios Sabaot, Dios de Israel, despiértate, castiga a esos paganos, sé inclemente con todos esos renegados.
7.Vuelven de tarde, ladran como perros, andan dando vueltas por la ciudad.
8.A toda boca dicen barbaridades, de sus labios salen como espadas: «¡Escuche Dios, si puede!»¿
9.Pero tú, Señor, te burlas de ellos, te ríes de esos incrédulos.
10.Oh tú, mi fuerza, hacia ti miro, pues Dios es mi ciudadela.
11.Si mi Dios viene a mí en su bondad, me hará ver la pérdida de los que me espían.
12.Oh Dios, ordena su masacre, pues tu pueblo no debe olvidarlo. Tú tan valiente persíguelos y mátalos, oh Señor, nuestro escudo.
13.No hay palabra de sus labios que en su boca no sea pecado. Quedarán atrapados en su orgullo, en los insultos y mentiras que pronuncian.
14.En tu furor aplástalos, destrúyelos y que ya no sean más. Entonces se sabrá que Dios reina en Jacob y hasta los confines de la tierra.
15.Que a la tarde regresen, que ladren como perros, que anden dando vueltas por la ciudad
16.a la caza de algo que comer y que gruñan si no se repletan.
17.Pero yo cantaré tu poder, y desde la mañana contaré tus bondades; porque tú has sido para mí una ciudadela y mi refugio en el día de la angustia.
18.Oh mi fuerza, yo quiero cantarte, mi Bastión es un Dios siempre bueno conmigo
martes, 16 de junio de 2015
Tienes un cerebro...

” Tienes un cerebro como Einstein, tienes un corazón como Jesús, tienes dos manos como la Madre Teresa, tienes una voluntad como Moisés, tienes un alma como Gandhi, tienes un espíritu como Buda. Entonces, cómo puedes sentirte pobre y desdichado.”
Facundo Cabral.
FACUNDO CABRAL 1992 - 3. Transcripción Juana Macedo

FACUNDO CABRAL 1992 – 3
Transcripción Juana Macedo
¿Es una quimera o piensas que habrá un porvenir así?
Vos crees que hace cincuenta, no setenta años atrás no era una quimera pensar que un señor con una cámara iba a reproducir la imagen, o que iba a viajar por un satélite por el planeta. El hombre vive entre sueños, porque este estudio de televisión lo soñó alguien alguna vez y hoy es una realidad. Alguien soñó el avión rae y yo ahora me subo mañana a un avión y bajo en Bogotá. El vaticano fue un sueño de algunos religiosos y hoy es un monumento. Michelangelo soñó alguna vez la Pieta, Picaso soñó alguna vez el Guernica , yo soñé alguna vez que cantaba una canción, que era libre y dueño de mi vida y que caminaba por el mundo, y dónde estoy, en un lugar precioso del mundo, cantando una canción y siendo dueño de mi vida, o sea que pienso que todos sin sueños no somos nada.
Mi madre decía, mira que para muchos puede ser una herejía: Señor no te preocupes por el pan nuestro de cada día, porque eso es cosa nuestra, para eso somos hombres, pero no nos dejes sin el sueño de cada noche, porque sin el nada somos nosotros que tal vez solo seamos un sueño que tu sueñas. Padre nuestro que nos enseñaste que nuestros sueños de hoy, serán nuestra realidad del mañana. Yo soñé ser un poco menos tonto y lo estoy consiguiendo. Es decir, esto que te digo de un mundo armónico, puede ser una quimera, pero si yo no pienso que es posible no tendría sentido que esté en este mundo, trabajamos hoy, nos juntamos cada día, nos juntamos hoy el pretexto es Cabral, mañana será José José o quién sea, el que decida Fredy, pero el pretexto, todos los pretextos para que nosotros estemos más juntos, cuando estamos juntos sabemos que la vida es más fácil y que incluso hasta podemos enriquecernos materialmente porque de eso hablábamos anoche.
Entonces si la canción es un buen pretexto, bienvenido sea, si es el fútbol, bienvenido sea. Pero yo debo creer que el mundo tiene que ser, no el mundo, el mundo es perfecto; el hombre puede ser mejor, me duele todavía alguien que se uniforma y levante una bandera y se divida del resto de la humanidad, me duele el tipo que solamente con dinero puede ser llamado señor, todavía me parece mentira que haya gente que no pueda asistir a una escuela normalmente, ni se pueda operar por sus propios medios cuando en el mundo se tira, lo que se gasta en seis días, esto lo sabrás, alcanza para la vivienda, la salud, la educación y la alimentación de los 5,300 millones de seres humanos del mundo por un año. Nosotros tenemos que hacer algo para que algún día no hagamos semejante desastre y condenemos a tanta gente. Yo que vi morir cuatro hermanos simplemente porque le faltaba abrigo y comida y en el siglo veinte es una infamia. Dos mil años atrás un Señor vino y dijo: “Amarás al prójimo como a ti mismo”, si recordáramos eso, yo tendría cuatro hermanos más en mi familia por ejemplo y nosotros trabajamos para cambiar eso.
Yupanqui dice:
“Le tengo rabia al silencio por lo mucho que sufrí, que no se quede callado quién quiera vivir feliz” …!!!Lo que canto no es mi canto, ni lo canto por cantar, lo aprendí de las estrellas que no callan por callar, si Toledo no me engaña, si Toledo no me engaña Dios anduvo por ahí, pero seguro que antes ha pasado por aquí, traigo el amor del hombre de galilea y las buenas noticias que deja el sol, un verso, una guitarra y la esperanza y la esperanza en vos!!!
Hay gente que le parece muy complicado encontrar el camino de la felicidad, te diría la mayoría no y fíjate que simple, siete siglos antes de Jesús, dice el Señor a través de Isaías “Solo quiero que sean buenos que hagan el bien, entonces los iluminaré para que sean fieles a la vida que les di, que es todo lo que yo vuestro Padre quiero para ustedes mis hijos” tan fácil…
¡!!Me confiaron las estrellas, me confiaron las estrellas que la piedra es mucho más y no sé si el río es hijo o es el padre de la mar, aprendí las alegrías del caballo y el jazmín y del viejo carpintero la aventura de vivir. Traigo el amor del hombre de Galilea y las buenas noticias que deja el sol, un verso, una guitarra y la esperanza y la esperanza en vos!!!
“Nació en un pueblo pequeño e ignorado, hijo de una mujer sencilla y abnegada, creció en otro pueblo donde ayudaba a su padre en la carpintería, a los treinta años comenzó a predicar la salvación de su pueblo, nunca escribió un libro ni tuvo una oficina, no formó una familia, no construyó una casa, no vivió en las ciudades, no se amparó detrás de credenciales, solo dio testimonio de sí mismo, a los treinta y tres años la gente se volvió contra él, enfrentó a sus enemigos y sus amigos lo negaron, fue juzgado y condenado a muerte, lo clavaron en una cruz de madera y lo pusieron entre dos ladrones, mientras moría sus verdugos se jugaban su ropa a los dados, cuando murió fue enterrado en una tumba prestada por un amigo generoso, al tercer día resucitó de entre los muertos, desde ese momento nosotros caminamos a su lado: por eso: ¡!!Traigo el amor del hombre de Galilea y las buenas noticias que deja el sol, un verso, una guitarra y la esperanza y la esperanza en vos!!! ¡SI SEÑOR!
Salmos 58
Salmos, 58
2.Dioses, ¿será verdad que hacen justicia y gobiernan como es justo a los hijos de los hombres?
3.Pero no, de adrede cometen injusticia y sus manos le imponen al país la violencia.
4.Desde el seno materno andan descarriados los impíos; desde el vientre de su madre se desvían los que dicen la mentira.
5.Su veneno es veneno de serpiente, son sordos como el áspid que se tapa el oído
6.para no oír la voz del encantador, del que doma a las serpientes.
7.Oh Dios, rompe los dientes de su boca, quiebra, Señor, sus colmillos de leones.
8.Que se escurran como agua de un vaso roto, que se sequen como hierba pisoteada.
9.Que sean cual babosa que se va deshaciendo, o como el aborto que no ha visto el sol,
10.como zarza quemada antes de que claven sus espinas: ¡que los arrebate un torbellino!
11.¡Qué alegría la del justo al ver la venganza! lavará sus pies en la sangre del impío.
12.Y dirán: "¡Sí, se gana con ser justo, sí, hay un Dios para juzgar al mundo!"
lunes, 15 de junio de 2015
FACUNDO CABRAL 1992 – 2. Transcripción Juana Macedo

FACUNDO CABRAL 1992 – 2
Transcripción Juana Macedo
-Es un orgullo para Facundo o para nosotros tener un artista de su categoría, yo creo que para todos nosotros. Yo te decía como con los argentinos hacen tanto humor, recientemente oí algo que le decía un argentino amigo dice: Cristo ha sido el hombre más humilde de la tierra, pudiendo haber nacido en Buenos Aires nació en Belén”. (Risas)
-Facundo te han acusado hasta de hereje y yo te oigo hablar mucho de Dios.
Perdóname, sabes porque se enojaron mucho, porque había cambiado la letra del Ave María y a mucha gente le cayó muy mal y a mucha gente le cayó muy bien. Porque para nosotros en el Sur decir María y decir libertad es lo mismo, si vos estás en la televisión y hablas de la libertad en mi pueblo también asociarían a María y si vos estás hablando de María en la televisión en mi pueblo asociarían con la libertad porque María fue la madre del que vino a liberarnos, por eso es la mismísima libertad y yo en lugar de decir: Dios te salve María yo decía Dios te salve libertad, llena eres de gracia el Señor es contigo y hubo mucha gente que se enojó mucho por eso solamente. Y otra gente por eso solamente te quiere hacer un monumento, son dos exageraciones claro.
-Bueno pero la acusación de hereje es tan vieja que cuando más estuvo de moda fue precisamente cuando se descubrió este continente y no creo que hoy sean mejor juzgados los acusadores que los acusados, hablamos de la inquisición, pero te oigo hablar mucho de las verdades de Cristo y quisiera saber precisamente que si además de seguir a Cristo, de sentirte cristiano, si eres religioso y qué crees en la religión?
Ah esa es una excelente pregunta, yo no podría negar jamás a Mahoma, yo no podría negar jamás a Lao tse del que aprendí que mano ocupada es mano perdida, yo no podría negar jamás a Buda del que aprendí que el maestro solo baja al discípulo cuando el discípulo está preparado para recibir al maestro, del que recibí la imagen más hermosa de lo, que el hombre puede llegar a ser, él decía que el hombre es un poco de agua dentro de una … hoy podemos decir dentro de una botella no, en nuestra época, el hombre es un poco de agua dentro de una botella que anda a la deriva por un mar infinito, ¿piensa en qué te transformarías si lograras romper la prisión de la botella?. Entonces yo creo que soy religioso en la acepción de religioso a la que daba Unamuno, Unamuno decía que religioso es el hombre que busca la verdad para compartirla y la verdad llega por muchas vías, hay gente que sin conocer a Jesús es cristiano y hay gente que representa al cristianismo y jamás supo lo que era Jesús o que hace todo lo contrario. Así que son todas vías, para cada hombre guarda un camino nuevo.
-¿Ejemplo conquistadores y conquistados?.
¡Si Señor! Claro cómo no, es eso mismo. Por eso creo que, tampoco religioso, porque yo diría místico. Porque religioso es aquel que cree que hay un Dios fuera que dirige todo, y el místico siente que él y todo lo que lo rodea, incluso lo que le disgusta es parte de ese Dios, entonces está presente en esa cámara que no tiene nada de muerte, en el hombre que la dirige que está lleno de vida y que está hecho a semejanza, en la planta, incluso en el plástico porque se hacen todas las cosas con materiales que ya había datos en el planeta, es decir que en todo está presente, en tu bigote, en tus anteojos, en la canción de guerra, en el que la escucha, ese es un místico, está presente en cualquier cosa, por eso cuando me dicen en ¿dónde lo buscas? No puedo buscarlo porque me puebla y me rodea está dentro mío y está en todo lo que está alrededor, el día que yo me dé cuenta que todo lo que me rodea es Él, voy a dejar de utilizar el intelecto para dividir y voy a poner el corazón para armonizar, y esta sociedad va a ser extraordinaria. Todos comeremos en la mesa, todos tendremos música, viviremos sin llave en la puerta, será un mundo espléndido, que para eso vamos, para eso trabajamos.
Me gustaría volver a Roma...

“ Me gusta volver a Roma, principalmente al Trastébere. Una tarde de otoño me encontré, en el Campo di Fiori con un señor al que todos quisimos mucho. Le estaba echando migas a las palomas. En aquella época el maestro tenía 88 años.Estaba allí, con su mujer. No me pude resistir; me acerqué y le dije: Es usted quíen yo creo ?. Me contestó. ¡Yo soy el que tú quieras!. Entonces le dije: ¡Es usted el maestro!. A lo que me respondió, el maestro es el que te puso a ti delante de mí, y a mí delante de ti, yo sólo soy Arthur Rubistéin.
Salmos 57
Salmos, 57
2.Piedad de mí, oh Dios, piedad de mí, pues en ti se refugia el alma mía, a la sombra de tus alas me cobijo hasta que haya pasado la tormenta.
3.Yo clamo al Dios Altísimo, al Dios que de mí cuida.
4.Que del cielo mande alguien a salvarme de las manos de aquellos que me acosan; envíe Dios su gracia y su verdad.
5.Yo duermo rodeado de leones, que devoran a los hijos de los hombres, sus dientes son lanzas y flechas, su lengua es una espada acerada.
6.Muéstrate, oh Dios, por encima de los cielos, y que brille tu luz en toda la tierra.
7.Habían tendido un lazo en mi camino, allí querían que cayera; ante mí cavaron una trampa pero ellos cayeron dentro.
8.Oh Dios, mi corazón está dispuesto, mi corazón está atento, quiero cantar y tocar para ti.
9.Despiértate, corazón mío, despiértense arpas y cítaras, que quiero a la aurora despertar.
10.Te alabaré, Señor, entre los pueblos, te cantaré en todas las provincias,
11.pues tu amor está a la altura de los cielos y tu verdad se eleva hasta las nubes.
12.Muéstrate, oh Dios, por encima de los cielos, y que brille tu gloria en toda la tierra.
domingo, 14 de junio de 2015
EL FESTÍN DE LA EXACTITUD Transcripción Juana Macedo

EL FESTÍN DE LA EXACTITUD
Transcripción Juana Macedo
Un rey convidó a un banquete a muchos de sus súbditos, sin indicarles la hora exacta. Los más avisados vistieron al instante su mejor traje, y estuvieron aguardando en los umbrales del palacio. Los necios dijeron para sus adentros:
-¡Bah!, ¡hay tiempo todavía! Así, unos se embarcaron en sus propios negocios, mientras que los más irresponsables se enfrascaron en las diversiones. Sonó de improviso la hora del banquete, y unos y otros entraron apresuradamente en la sala regia.
El rey fue al encuentro de los puntuales, que lucían decentemente ataviados y bien dispuestos, y los acogió con benignidad.
-¡Bienvenidos sean! –les dijo-. ¡Vuestra puntualidad los dignifica!
Dirigió luego una mirada de indignación a los necios presuntuosos, que se hallaban desaliñados y sucios, y los rechazó de esta manera:
-¡Hagan el favor de salir del palacio! ¡Son indignos de estar aquí!
Ese día, el rey entregó a los puntuales una serie de títulos y encargos que les iban a hacer mucho bien a sus vidas.
FACUNDO CABRAL 1992 - 1. Transcripción Juana Macedo

FACUNDO CABRAL 1992 - 1
Transcripción Juana Macedo
¿Y aceptas el humor que se hace contigo y con la gente de tu país?
Las cosas que han dicho de mí son increíbles, han dicho en el mismo periódico el mismo día que soy un hereje en la página de espectáculos y en una página de Moral han dicho que soy un apóstol del siglo 20, Han dicho de mí que era un farsante y han dicho de mí que era el hombre de esta década, han dicho las cosas para la mayoría de la dictaduras en sud américa fui una especie de basura peligrosa y para algunos sacerdotes soy un colega, para la madre Teresa soy un colega por ejemplo y hay gente, escuche decir hace poco en Buenos Aires por televisión diciendo: Hay gente que me pregunta por Facundo Cabral y ustedes saben que yo nunca traeré a ese señor porque yo tengo un profundo desprecio por él. O sea cómo no voy a tener, si yo he vivido con mucho humor, que es lo que heredé de mi familia que se reía de todo, hasta llegaron a la muerte matándose de risa, como no voy a aceptar que se hagan esas bromas conmigo, porque son bromas, ni soy el apóstol de esta década, mucho menos del siglo, porque si hubiera uno, tal vez fue Ghandy o sea la Madre Teresa, por ejemplo para hablar de cosas grandes; ni tampoco soy un farsante.
Pero bueno cada uno, Borges decía: Somos lo que somos más lo que cada uno cree que somos. Para mi mujer yo fui el hombre más importante del mundo, para mi madre nunca fui más que un relativo artista, pero fui un buen hijo. Para mi abuela era su orgullo, porque mi abuela era la vergüenza de mi familia entonces yo que era un desobediente…(risas)
Sos todo eso, sos lo que quiere cada uno, esta noche yo soy dominicano, porque esto quiero, sé que a lo mejor no lo vas a aceptar, porque mi corazón te debe un agradecimiento dejarme poner en contacto con tu país así tan amorosamente, esta noche el lugar más importante del mundo se llama Santo Domingo, mañana a esta hora el lugar más importante del mundo se va a llamar Bogotá porque voy a estar ahí.
Le pregunté a un derviche mendicante un día en las afueras de Terán, ¿Cuál es el lugar más importante? Y dijo: “este porque aquí nos puso el Señor” Y le digo y que lugar le gustaría que le gustara mañana, el lugar donde esté porque nunca hay que ser desagradecido frente al Señor. Ser feliz donde uno está con lo que uno tiene.
Salmos 56
Salmos, 56
2.Oh Dios, ten piedad de mí, que me hostilizan; me acosan asaltantes todo el día,
3.me hostigan todo el día y me miran cómo me debato. ¡Qué numerosos son mis adversarios!
4.En ti pondré, oh Altísimo, mi confianza el día que tenga miedo.
5.Renuevo mi fe en las palabras de Dios, confío en Dios y no temo más: ¿qué me puede hacer un ser de carne?
6.Oigo todo el día palabras hirientes, no piensan más que en hacerme daño.
7.Se agrupan, se ocultan, me siguen el rastro, se lanzan a la caza de mi vida.
8.Después de tanta maldad, que no se escapen, que sobre ellos recaiga, oh Dios, la furia de los paganos.
9.Tu contaste mis disgustos, recogiste mis lágrimas en tu odre.
10.Retrocederán mis enemigos el día que te invoque. Sé muy bien que Dios está conmigo.
11.Mi fe renuevo en las palabras de Dios, tengo fe en la palabra del Señor;
12.confío en Dios y no temo más, ¿qué puede hacerme un hombre?
13.No me olvido, oh Dios, de mis promesas, te ofreceré sacrificios para darte gracias,
14.porque me sacaste de la muerte; no dejaste que diera un paso en falso. En presencia de Dios seguiré caminando a la luz de los vivos.
viernes, 12 de junio de 2015
EL CARRO VACÍO

El carro vacío
Cierta mañana, mi padre me invitó a dar un paseo por el bosque y yo acepté con placer.
El se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:
--- Ademas del cantar de los pájaros, ¿escuchas alguna cosa más?.
Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí:
--- Estoy escuchando el ruido de un carro.
--- Eso es, - dijo mi padre. - Es un carro vacío...
Pregunté a mi padre:
-- ¿Cómo sabes que es una carro vacío, si aun no lo vemos?
Entonces mi padre respondió.
--- Es muy fácil saber que un carro esta vacío. Es por causa del ruido. Cuanto más vacío el carro, mayor es el ruido que hace.
Me convertí en adulto, y hasta hoy, cuando veo a una persona hablando con tono alto, interrumpiendo la conversación de todo el mundo, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo:
- "Cuanto más vacío el carro, mas ruido hace".
Madre Teresa de Calcuta

Bella historia contada por Facundo Cabral

Estaba en el Aula Magna de la Ciudad Universitaria, en Caracas, llena de un público donde todos eran jóvenes, menos una viejecita, además, muy humilde. Todo el mundo la veía extrañado porque era como si la Madre Teresa estuviera en un concierto de los Rolling Stones. Era muy raro. Antes de que terminara de cantar, ella se subió al escenario, y yo tuve que parar porque ella subió a saludarme y no había terminado “No soy de aquí ni soy de allá”, la última canción del concierto.
Ella subió y me dijo: “Señor Cabral, perdone que le interrumpa pero le quiero dar un beso y un abrazo”. Los muchachos estaban todos encantados con esa viejecita que cortaba la canción y subía a darme un abrazo ya mismo. Y entonces ella me dijo: “¿Sabe?, estoy tan feliz porque usted me contó un cuento hoy. Es más, mire, ¿sabe que era lo que más me gustaba a mí cuando yo era niña?” No. “Que mis padres me contaran un cuento”.
Ya se iba y se devolvió para decir: “Un día fueron a la Isla de Margarita y la barca naufragó y murieron los dos. Me quedé sin mi cuento, claro. Me llevaron a un asilo de monjas y yo todas las noches esperaba mi cuento, pero pobrecitas, estaban tan ocupadas, tantos niños. Pasó el tiempo y yo esperaba; siempre seguí esperando mi cuento. Yo necesitaba mi cuento y no aparecía. Me casaron con un señor que traía cosas al asilo que no sólo no me contaba cuentos, ni siquiera me hablaba; yo lo único que sabía era que cada vez que llegaba borracho íbamos a tener un hijo más”.
La viejecita hace como que se va, pero se devuelve: “…Y yo esperando mi cuento, y me quedo sola con mis niños porque él se fue también, y los voy criando, siete hijos, me dice, como Sara, como usted contó de su madre, y ya ve que la vida se los lleva, la vida te los presta un rato, pasan por uno y se los llevó la vida. Yo sola esperando mi cuento y llego a esta edad y viene usted y me cuenta un cuento, ¿cómo no lo voy a querer?”…Y me vuelve a abrazar. Los muchachos del Aula Magna, ya enloquecidos, la aplaudían, fue maravilloso. Después me dice: “Esta noche aprendí para qué sirve un cuento: cuando era niña servía para que me durmiera en paz, y ahora usted me cuenta un cuento para que yo me muera en paz porque tengo un cáncer terminal. ¡Que Dios lo bendiga!”…En ese momento supe para qué subo al escenario. Alguien se muere en paz porque uno le contó un cuento.
Ella no sabía que los dos estábamos en la misma situación...
Ella no sabía que los dos estábamos en la misma situación...
Salmos 55
Salmos, 55
2.Oh Dios, pon atención a mi plegaria no desatiendas mis súplicas.
3.Atiéndeme y respóndeme: me agito lamentándome y gimiendo,
4.al oír la voz del enemigo y las amenazas del impío.
5.Con sus aullidos me ensordecen y me persiguen con alevosía.
6.Mi corazón se estremece en mi pecho, una angustia mortal me sobrecoge; me invaden el miedo y el terror y el pavor me atenaza. Y yo dije:
7.Si tuviera alas de paloma volaría a donde pudiera posarme.
8.Huiría muy lejos, y pasaría la noche en el desierto.
9.Buscaría un asilo a toda prisa contra la tempestad y contra el viento.
10.Dispérsalos, Señor, confúndeles las lenguas, pues violencia y discordia he visto en la ciudad;
11.rondan por sus murallas día y noche y dentro están la injusticia y el crimen.
12.El mal aloja en ella; de su plaza no se alejan la astucia y el engaño.
13.Si llegara a insultarme un enemigo, yo lo soportaría; si el que me odia se alzara en contra mía, me escondería de él;
14.mas fuiste tú, un hombre como yo, mi familiar, mi amigo,
15.a quien me unía una dulce amistad; juntos íbamos a la casa de Dios en alegre convivencia.
16.Que la muerte los sorprenda, que bajen vivos al lugar de los muertos, pues el mal se cobija en su interior.
17.Pero yo clamo a Dios y el Señor me salvará.
18.De tarde, de mañana, al mediodía, me lamento y me aflijo y escuchará mi voz.
19.Me dará la paz, me sacará del combate, aunque muchos estén en contra mía.
20.Dios atenderá y los humillará, el que reina desde siempre. ¿Podrán convertirse si no temen a Dios?
21.Alzan la mano contra sus amigos, no cumplen sus compromisos,
22.su boca es más untuosa que una crema pero su corazón es agresivo; sus palabras, más suaves que el aceite, son espadas desenvainadas.
23.Descarga en el Señor todo tu peso, porque él te sostendrá; no dejará que el justo se hunda para siempre.
24.Tú, oh Dios, los echarás al pozo de la muerte los hombres sanguinarios y embusteros: no llegarán a la mitad de su vida, pero yo, confío en ti
jueves, 11 de junio de 2015
RECONOCIENDO TU AMPARO

RECONOCIENDO TÚ AMPARO
Si alguna vez adviertes que te miro a los ojos, y una veta de amor reconoces en los míos, no pienses que deliro, piensa simplemente que puedes contar conmigo.
Si otras veces me encuentras huraño sin motivo, no pienses que es flojera; igual puedes contar conmigo.
Pero hagamos un trato: Yo quisiera contar con vos, es tan lindo saber que existes, uno se siente vivo, y, cuando digo esto, no es para que vengas corriendo en mi auxilio, sino para que sepas que vos siempre puedes contar conmigo.
Mario Benedetti.
LA MAGIA DE FACUNDO CABRAL (Pla Ventura - COMPLETO)

LA MAGIA DE FACUNDO CABRAL - COMPLETO
LAS CONFESIONES DE FACUNDO CABRAL
(Pla Ventura)
La fecha, el 30 de abril de 2006, será inolvidable para España y, mucho más, para este pueblo alicantino que en el mundo se le conoce como Ibi (Alicante), ciudad industrial, trabajadora y abnegada que no regateó esfuerzo para que, en uno de sus teatros, en dicha fecha, albergáramos al maestro Facundo Cabral para que nos deleitara en un concierto memorable.
Dentro de mi ser, no puedo negar la dicha que sentí con el maestro puesto que por el precio del amor hacia mi persona, Facundo Cabral, logró estremecernos con su guitarra, con sus canciones, con sus oraciones y, por encima de todo, con sus tremendas convicciones que sin lugar a dudas, resultaron ser el detonante que calara en el corazón de todos los asistentes al Teatro Salesianos, para rendirse ante la evidencia del maestro argentino. Yo sabía de las ilusiones de Facundo con esta su venida a España y por tal motivo, he querido abordarle puesto que su verbo, lección impenitente, suele calar en el alma de todos cuantos le amamos que en el mundo, ya somos esa ingente minoría pero que sumados, somos millones de personas los que gozamos de su arte y a su vez, tomamos sus más bellas lecciones.
Me gustaría gozar del don de la sabiduría para poder definir a Facundo Cabral, tarea siempre ardua porque este cantor argentino, vagabundo de primera clase por el mundo, hermano de cualquier hombre y a su vez, de cualquier raza, ha sido capaz de inspirar las sensaciones más bellas entre sus homónimos, de ahí las definiciones mágicas en torno a su persona. En realidad, resulta muy fácil conmoverse con Facundo Cabral. Su tremenda personalidad puede con todo pero a su vez, son sus convicciones las que arrebatan, las que incitan para que las criaturas mortales, tras conocerle, queramos formar parte de su hermosa “secta” que en realidad, no es otra que la propia humanidad. Es decir, formar parte de ese bello colectivo de hermanos por el mundo que siguiendo su filosofía, hemos sido capaces de encontrar el camino de la verdad. Médico del alma, armonizador de corazones, cantor de convicciones, orador de predicciones, profeta de la propia vida, narrador de las vivencias más hermosas, amante de la verdad y promulgador de la misma; estas y cientos de definiciones más que juntas, demuestran que, con Cabral, nos hallamos ante un tipo tremendamente singular; un creyente convencido, seguidor de aquel que naciera en una cuna de paja y que a su vez, llegó a ser el más grande: JESÚS. Muchos son los argumentos que desgrana Facundo Cabral, tanto en sus conciertos como en su vida cotidiana, razones de peso específico por las cuales, el primero que se siente a su lado, tres minutos más tarde, se convierte en seguidor empedernido de su bellísima filosofía. Ahora ya, sin más preámbulos, dejemos que sea el propio Facundo Cabral, sabio entre los sabios, el que nos explique sus formas y maneras de entender su vida que sin lugar a dudas, es un hecho apasionante.
—Ante el hecho de su salud, la primera pregunta, maestro, es totalmente obligada:
¿Cómo se encuentra?
Estoy mejor; me han detenido el cáncer y mi ánimo es fantástico, hasta el punto de que en estos días, hice una gira por Venezuela, otro país que me fascina y ahora, estoy gozando del cariño de todos ustedes, los españoles de Ibi.
—Si me lo permite, maestro, debo decirle que le veo muy bien, su aspecto es envidiable pero quién lo diría ya que hace muchos años, un día de la vida, le diagnosticaron su enfermedad y si mal no recuerdo, le dieron como tres meses de vida.
¿Dónde está el milagro?
Yo diría que ha sido mi propia convicción ante la vida; fíjate que posiblemente, mi desapego por la vida resultó ser lo que me ha dado la posibilidad de seguir en este mundo. En definitiva, mucho me temo que, podemos hablar de milagro puesto que, cuando menos, mi actitud, logró conmover a la ciencia y, por encima de todo, demostrarles que estaban equivocados.
Como quiera que, hace ya muchos años, decidí vivir el presente porque no existe otra estación en donde pasar la vida, por esa razón, Dios me dio la chance de seguir entre ustedes.
—¿Qué siente, como es nuestro caso, al tener que actuar en una ciudad pequeña, como es Ibi?
El marco, me parece perfecto; los lugares comedidos son los ideales para mis conciertos. He actuado, como es lógico, en las grandes ciudades del mundo pero, repito, para contar mis vivencias a modo de conciertos, los lugarcitos mesurados son lo ideal. Trescientas, cuatrocientas butacas son el marco perfecto para que, juntos, gocemos de una velada inolvidable.
—¿A quién quiere usted conquistar?
A nadie. Soy yo siempre el conquistado. Los hechos así me lo demuestran. Yo subo al escenario tan liviano de equipaje como camino por el mundo. Posiblemente, la claridad de mis expresiones, unida a mis convicciones, es el detonante de que, tras mis conciertos, quedamos todos armonizados y como las
pretensiones mías son de compartir y nunca de conquistar, como te decía, es el público el que me conquista a mí.
—Por lo que intuyo, no es usted un amante de los grandes bullicios; digamos que, más bien todo lo contrario, ¿verdad?
Una vez me invitaron a una fiesta multitudinaria y, quedé asombrado; luego, tal acto, se lo contaba a Borges y me dijo:
¡cuidado! en las grandes fiestas no existe la alegría porque ante todo, la alegría es íntima y jamás se debe extrapolar hacia multitudes enfervorizadas. Por todo ello, sospecho que hoy, junto a vosotros, reinará la alegría.
—Maestro, ¿es la vida lo que usted soñaba?
Decía Krishnamurti que, la vida es lo que es y no lo que a los demás nos gustaría que fuera; por ello, si somos capaces de aceptarla, posiblemente, enfrente tendremos el espejo que nos mostrará lo que queremos ver.
—Usted ha pasado por trances muy amargos, por ejemplo, perder a sus seres más queridos, entre ellos, su madre, su esposa y su hija. ¿Cómo reconfortaría usted a los que han pasado por semejantes trances?
Me aferré a la vida. Sin lugar a dudas, la fuerza motriz que lo puede todo; es más, eso de perder suena pretencioso. Yo no perdí a nadie; se marcharon antes, se nos adelantaron en el camino, pero poco más. Es cierto que las personas a las que uno ama, aunque cambien de estadio, siempre viven con nosotros; es un acto de amor. Por el contrario, si no has conocido, jamás las has podido amar. Hablo en un sentido íntimo en torno a los seres queridos, pero en realidad, me sigo considerando un hermano que camina por el mundo.
—Hagamos, aunque breve, un recorrido por su vida, por su historia tan apasionante. Por ejemplo, ¿cómo recuerda a Sara, su ejemplar madre?
Hay personas que, en devenir de su existencia, resultan totalmente inolvidables; recuerda que elegí a Sara como madre, por la misma razón por la que Dios la eligió como hija; nunca usó agenda porque hacía lo que amaba y, eso, se lo recordaba el corazón; es decir, se dedicó sólo a vivir y no le quedó
tiempo para otra cosa.
Ella caminó solita, con siete hijos e hizo miles de kilómetros caminando de pueblo en pueblo. Un prodigio de mujer de la que tanto aprendí.
—Al respecto de su inolvidable madre, hay una maravillosa anécdota de ella, de las muchas que protagonizara en su vida. Pero prefiero que nos la cuente usted. Sospecho que ya sabe usted a qué me refiero; aquella en que su madre hizo armar su propio cajón.
Es la que hace referencia en torno a tan singular mujer que, era tan agradecida con la vida que hasta cuando comíamos de la basura, se arrodillaba para darle las gracias por haber encontrado la comida. De tal modo, Sara, nos obligó a que construyésemos el cajón que tenía que llevarla cuando muriera y, una vez armado, en su parte superior de dicho cajón, a instancias suyas, pusimos ¡¡gracias!! Le daba las gracias al cajón que tenía que llevarla cuando muriera.
Un prodigio de mujer que, como gran legado, me regaló su humanidad y, con tan bello tesoro, voy caminando por el mundo.
—Su madre, muchas veces, cuando le pedían que le calificara a usted siempre decía lo mismo: Facundo es un baúl. ¿Qué mensaje quería lanzarnos Sara ante tal definición?
Ella quería decir que un baúl como tal, por fuera, puede valer muy poco, sin embargo, —y ahí es donde ella enfatizaba— dentro puede haber un tesoro incalculable; lógicamente, para ella, yo era su gran tesoro. Y esa es mi herencia, saberme dentro de ese baúl que ella definía.
—Siguiendo con la hermosa filosofía de Sara, su inolvidable madre, me han contado que, poco antes de morir le llamó a usted en la Nochebuena de 1985 y, en silencio y en soledad, le susurró algo bellísimo; digamos que fue su último consejo antes de morir. ¿Nos puede relatar aquel momento?
Para mí, resultó ser algo sublime. De la gente que conozco,
—me dijo, porque ella era muy mesurada en sus definiciones—
eres el mejor hijo que he conocido en mi vida; es más, muero contenta porque cada día te pareces mucho más a lo que cantas y escribes. Ella no sabía leer ni escribir, pero como era treméndamente inteligente, aprendía párrafos enteros de la Biblia y los iba predicando por los pueblos. Es más, tenía su intrínseca filosofía y decía, “por nacer al revés siempre he sido rebelde, por eso no creo con nadie con estrellas en la frente” “prefiero caminar a pie que con caballo prestado, alguien, por aceptar una manzana, quedó para siempre endeudado”.
—¿Cuándo compone usted, maestro?
Yo soy, lo que podríamos decir, un payador; mi madre ya lo era. Improviso sobre el escenario y puedo asegurarte que todas mis canciones nacieron al amparo de lo que el público me iba demandado. A este respecto podría decirte que por ejemplo, NO SOY DE AQUÍ… nació una noche de inspiración en el mismo escenario en donde actuaba; unos días más tarde, en otra ciudad, me la reclamaron y, se me había olvidado. Pero, bendición del cielo, en aquella actuación mía, tras la misma, se me presentó un señor en el camerino y me entregó una cinta grabada del día anterior, cuando canté esa canción, la había grabado y de ese modo, la recuperé para siempre.
—Lo que mucha gente no sabe, maestro es que, usted, ha escrito bellísimas piezas musicales, entre ellas, la SUITE CABRAL o CANCIÓN DE CUNA; todo ello, al margen de sus canciones mundialmente conocidas. ¿Por qué no ha seguido en esa línea de creatividad?
Eso fueron momentos de inspiración que, en cualquier noche, tuvo Dios la gentileza de inspirarme para dejar, como tantas otras cosas que hice, ese legado musical.
—¿Para quién canta usted?
Ante todo, para mí. Mi madre, que componía algunas canciones a mi lado decía que, si la música que escribo te gusta, será maravillosa; y si no te gusta, seguirá siendo maravillosa.
—Empezó usted siendo un cantor protesta y acabó armonizando al mundo y a sus gentes con sus canciones, con sus oraciones y con su verbo inigualable. ¿Qué Cabral es el más auténtico, el que pregonaba aquella libertad o el que ahora armoniza, como usted dice?
Como diría Sara, ni antes era tan malo para que no viniera nadie a verme; ni ahora soy tan bueno para que todos me presten su atención. Recuerdo que, en los inicios de mi carrera, mis canciones, tenían la virtud o el defecto de dividir; y eso no era bueno, de ahí las situaciones con las que muchas veces me vi envuelto; más tarde, supe cambiar para armonizar todos los corazones del mundo y, a partir de ahí, me llegó el éxito. Era yo el equivocado, nunca los demás; ellos, hicieron lo que debían; era yo el que fallaba, de ahí que, cuando me di cuenta, supe reflexionar a tiempo y, aquí me tenés.
—¿Qué siente cuando, por ejemplo, en México, le definen como un decidor de buenas palabras?
Siento un rubor especial. Son cosas de la inspiración del individuo y al respecto, yo he sido un afortunado. Sin embargo, lo que pregono, no es mío; me fluye desde el fondo de mí ser para hacer felices a los demás.
—Y si le damos la categoría de hombre genial, como tantas veces se le ha definido en el mundo, ¿qué piensa?
Yo no diría tanto; más bien quizás sea un hombre libre; uno de los más libres. Fíjate si soy libre que, mi madre me decía que era tan afortunado que hacía lo que amaba y encima, me pagaban.
—¿Qué es para usted el amor?
Todo, absolutamente todo. Cuando existe el amor, ciertamente, no caben las barreras. No puedo creer a nadie cuando dice que, el trabajo, por decir algo, le aparta del ser amado.
Cuando uno está enamorado lo deja todo; la pobreza, la riqueza, el trabajo, la ciudad, los amigos; todo se deja por el más bendito amor. Quién no es capaz de renunciar a todo por el amor, en realidad, no está enamorado. Yo conocí a mi mujer a las diez de la mañana y a las diez y cuarto, ya estábamos viviendo juntos. Esta podría ser la parte afectiva entre un hombre y una mujer pero, el amor, en todas sus acepciones, es algo maravilloso. Amar a las gentes es algo sensacional; y hay muchas formas de decirlo y demostrarlo. Por ejemplo, un amigo, te abraza, y en dicho envite te está diciendo que te quiere; mi madre, cuando me llamaba y me decía te extraño, en aquel momento, donde me encontrara, tomaba el primer avión y me iba a verla. La fuerza inusitada del amor, en todas sus vertientes, arrasa con todo.
¿Qué piensa usted de las cárceles?
Yo estuve en una cárcel cuando era muy joven y puedo confesar que la cárcel no es algo físico. Allí dentro supe aprender las maravillas de la literatura y, de alguna manera, a saber discernir entre el bien y el mal. Pasados los años, he ido comprendiendo que, en realidad, gran parte de la humanidad vive encarcelada; el que vive con la mujer a que no ama, por supuesto, está encarcelado; aquel que trabaja en algo que detesta, imagina que prisionero vive. De la cárcel, como tal, se puede salir; yo salí, ahora bien, de donde no se puede salir es de las cárceles a que te he referido.
—Es cierto que, las cárceles no rehabilitan a nadie y eso, lo sabe usted muy bien; entró usted siendo un chico rebelde y tres años más tarde, había dejado usted todo su odio y rencor para con la sociedad en que vivía y, al salir, era usted un hombre nuevo; es más, yo diría que salió usted totalmente rehabilitado, instruido, culto y, si me lo permite, artista. ¿Cuál fue el secreto?
La biblioteca. En ella me refugié y empecé a conocer a los grandes maestros de la literatura; allí conocí a Octavio Paz, Chesterton, Borges, Juan Rulfo y otros muchos que por fortuna para mí, con ellos, descubrí un mundo nuevo que en devenir de mi existencia, tanto me ayudó. Como antes te decía, yo estaba convencido de que de allí dentro saldría; lo que no sospechaba era que, aquel período de reclusión, tanto bien pudiera hacerme.
—Su infancia y juventud, maestro, resultó ser un tanto apocalíptica.
¿Qué le hizo rebelarse contra el mundo?
Las injusticias que tuve que vivir; yo no estaba de acuerdo con aquel partido que era mi vida y de ahí, mi rebelión. Éramos muy pobres y, desde los siete años trabajé como peón golondrina; es decir, de la papa a la uva y, viceversa: una niñez e infancia muy duras que, afortunadamente para mí, pude salir.
Un día, conocí el Sermón de la Montaña y tras aquel momento, comprobé que mi vida podía y sería otra. Todo ello, al margen de las grandes lecciones que pude tomar en la cárcel, como antes te comentaba.
—¿Es el trabajo una maldición bíblica?
Por supuesto que, todo aquel que está en lo que no ama, está estafándose a sí mismo y, a su vez, estafando a la sociedad.
Si uno trabaja en algo que le apasiona y llena su vida, aunque trabaje dieciocho horas al día, jamás le pesará. Por el contrario, aquel que tenga el trabajo como una condena, aunque lo haga veinte horas, siempre será un desocupado. Fíjate que como siempre dije, todo aquel que trabaja en lo que ama, está benditamente condenado al éxito; que llegará cuando deba de llegar; pero de que llegará seguro.
—En realidad, maestro, ¿es usted un cantor o un literato?
Yo soy un ser humano que ama al mundo y a sus gentes. Soy una persona que tras encontrarme con Dios, lo demás, me resultó todo muy sencillo. Digamos que, la literatura es mi esposa y, la música mi amante; les amo a las dos y, en esa tesitura discurre mi vida. Ellas, mi esposa y mi amante se conocen de sobra, y en realidad, he sabido llevarme muy bien con las dos...
—Hemos hablado de su literatura y usted, entre otros
muchos libros que ha escrito, en mi poder, guardo como un tesoro memorable uno de ellos que bien podría ser uno más, sin embargo yo lo considero como algo muy especial: está escrito a mano y se titula LOS PAPELES DE CABRAL. ¿Cómo nació esa mágica idea de armar un libro manuscrito?
Yo quería que, mis lectores, como tú mismo confiesas en dicho libro, se llevaran gran parte de mi corazón, de ahí que naciera desde lo más profundo de mí ser esa feliz idea que tú has apuntado. Entregué, en LOS PAPELES DE CABRAL, mis más bellas ilusiones y como te digo, jirones de mi corazón. Un libro, por sí mismo, es algo bello y, de mi parte, al escribir de mi puño y letra, al armarlo, quise que fuera todavía más emotivo.
—Inevitablemente, señor Cabral, ante su persona, tenemos que hablar de México, no puede ser de otra manera. ¿Qué supuso este país en su vida?
México es como mi casa; digamos que, resultó ser el país que me apartó de lo que era mi vagabundeo por el mundo y, entre otros muchos países, me abrió las puertas de España, un país al que amo tanto. Antes de llegar a México, yo cantaba por las plazas, en las universidades; siempre a expensas de que, las gentes, al salir de ver mi actuación, pagaran si lo creían oportuno.
Después de que México me abriera las puertas al mundo, las gentes, pagaban antes de entrar a mis conciertos y la diferencia era notable. Allí llegué en 1972 y, gracias a Jacobo Jabludosky que me dio la chance de mostrarme tal como era, a partir de aquel momento, cambió el signo de mi vida. Pocos rincones quedan en México que yo no haya tenido la fortuna de recorrer. Allí conocí a personas tan extraordinarias como el Chente Fernández, Octavio Paz, Alfonso Reyes, Juan José Arreola, Lola Beltrán, José Alfredo Jiménez, Juan Rulfo y a su esposa Clarita Aparicio; un sin fin de personas que, todas, sin distinción, calaron muy hondo en mi vida.
—Hasta el punto de que, si no recuerdo mal, una vez, en el programa de TV de Verónica Castro, usted, hasta se atrevió a cantar las rancheras de José Alfredo Jiménez. ¿Cómo recuerda aquella experiencia?
Extraordinaria. Me apasionaba tanto la música de José Alfredo que me atreví; canté, en la citada ocasión, PA TODO EL AÑO, LA QUE SE FUE y EL REY, tres de las canciones más emblemáticas suyas y junto al Mariachi 2000 que me concedieron el honor de acompañarme, en México, pasamos una velada formidable.
—¿Qué siente usted al evocar la memoria de aquel argentino que, con sus letras, conmovió al mundo y que para mayor dicha, era su amigo? Me refiero a Jorge Luís Borges.
Era un hombre genial. Cada vez que yo llegaba a Buenos Aires, por supuesto, iba a su casa para verle; podía haberme ido a las canchas de fútbol pero, me ilusionaba mucho más compartir mi tiempo con Borges, que cada día, me llevaba una bella lección a su lado. Yo respeté muchas las convicciones de Borges y posiblemente, su grado de racionalidad tan elevado, no le permitió abrir su corazón para que, por dicha puerta, entrara el Dios que yo tanto amo. Él, en nuestros encuentros, me decía, “háblame de tu Dios, amigo Cabral”. Y yo siempre le decía lo mismo; “Me dejé llevar, maestro” Al final, ante Borges triunfó la verdad y un día antes de morir, en Ginebra, cuando contaba ochenta y cinco años de edad, se confesó y tomó la comunión.
—Entre otras personalidades, en sus visitas por el mundo, conoció usted a la Madre Teresa y, al respecto, estoy seguro que podría usted contarnos muchas anécdotas relacionadas con la Madre. ¿Qué recuerda usted de tan sublime mujer?
Podría contar anécdotas bellísimas de tan singular mujer; ella era una enviada de Dios, de eso no me cabe duda alguna.
Recuerdo ahora un hecho que, me conmovió muchísimo. Fíjate que, en una visita de Lady Di a la India, cuando se encontraron con la madre, ésta estaba bañando a un leproso y, una ayudante de Diana de Gales, se atrevió a decirle a la Madre: “Madre, yo no bañaría a un leproso ni por un millón de dólares” Y la Madre le respondió: “Yo tampoco, porque a un leproso solamente se le puede bañar por amor” De igual manera, un día, en uno de nuestros encuentros, le pregunté las razones por las cuales me explicara porque no le interesaba el mundo de la política y la Madre me respondió: “Yo no puedo darme el lujo de la política; un día, estuve cinco minutos escuchando a un político y, en eso cinco minutos, se me murió un viejecito en Calcuta”
—¿Qué es el miedo, maestro Cabral?
Sin lugar a dudas, el peor dictador que jamás hayamos conocido. Nacemos esencialmente libres y, por esa bendita razón, debemos disipar toda clase de miedos en nuestras almas.
Decir miedo es tanto como atentar contra la propia libertad del ser humano y, la honorable libertad no puede ser, siquiera cuestionada por el honorable amor.
—Una vez, maestro, en la primera ocasión que nos entrevistamos, me atreví en preguntarle en torno a la muerte y quedé aterrado cuando usted me dijo que, le fascinaba la idea de la muerte. ¿No le tiene miedo?
No. La muerte es solo un cambio de estado; un viaje largo, pero nada más; allí iremos todos, por tanto, no caben miedos ni temores. Al respecto de la muerte, viene ahora a mi mente una reflexión que me hicieron los Tarahumaras, allá por la sierra madre de Chihuahua en que, como ellos dicen, no le temen a la muerte porque, cada día, cuando se van a dormir, dicen que, cada noche, están ensayando la muerte. Por tanto, no caben mayores miedos. En realidad, las criaturas mortales, somos alma y espíritu, por ello, nunca moriremos. Recuerdo que, en cierta ocasión, mi madre acudió al médico y, al ser preguntada por éste en torno a su salud, le dijo: “Yo estoy bien, doctor, es mi cuerpo el que está mal” O sea, que su alma inmortal, estaba inmaculada, como en realidad era ella. Yo te diría más; todos los que se nos adelantaron en el camino, para los que les quisimos, todos viven dentro de nuestro corazón. Recuerda que, Sara y Soledad, nuestras madres, viven junto a nosotros, en lo más profundo de nuestros corazones porque, jamás las hemos podido olvidar. Por tanto, aunque en su día, enterramos sus cuerpos, lo mejor de ellas, su alma, la llevamos prendida junto a nosotros.
—En sus canciones, señor Cabral, no existen lamentos ni amarguras, ¿es ese el detonante de su éxito?
El éxito llega cuando tiene que llegar. Un buen día comprendí que respecto a mis canciones, yo debía de armonizar el corazón de las gentes y así discurrió mi vida. Yo, por propio pudor, evito cantar lamentos puesto que, mi vida privada y mis problemas, son míos. Al respecto, recuerdo una frase maravillosa de mi madre que decía: “Calla, milonga calla y ahoga las penas mías que, para cantar, me sobran mis alegrías.”
—Si me lo permite, Cabral, quiero enfatizar en torno a una bellísima canción suya a la que conocemos como VUELE BAJO. Dicha canción, la he escuchado cientos de veces y, en cada ocasión que lo hago, encuentro un mensaje subliminal. ¿Nos puede explicar dicho mensaje?
Es una manera de armonizar, como siempre es mi anhelo y, en esta ocasión, si se me permite,Vuele Bajo es un deseo, una ilusión para que, los hombres, a diario, sigamos siendo niños; nada es más bello que retornar a la infancia puesto que, de tal manera, erradicaremos para siempre la maldad y, la bondad, como mejor argumento, adornará nuestras almas.
—Tras haber recorrido ciento sesenta y cinco países en el mundo, ¿no tiene la sensación de estar cansado?
No. Jamás. Yo soy el gran andariego de la sociedad; un nómada empedernido. Me gusta viajar porque, a su vez, me agrada llevarme los mensajes más insospechados de todos y cada uno de los países que he visitado. Mi escuela, más que a nadie en el mundo, ha sido la calle, sus gentes, sus ciudades, sus mares, sus ríos…..soy el discípulo abnegado de la vida.
—¿Cómo podría usted definirse en una sola frase?
Precisamente, con una frase que alguien dijera una vez de mi persona que, sinceramente, me llegó hasta el fondo de mi alma. “Terriblemente argentino; maravillosamente Cabral”
— Usted supo triunfar, consiguió el más grande de los éxitos y, si me lo permite, con una sola canción, NO SOY DE AQUÍ…, —al margen de otras muchas— logró ser mundialmente famoso y, por lo que veo, sigue siendo usted, el dulce ermitaño de siempre. ¿Le asusta el éxito?
Me abruma, esa es la verdad. Recuerdo que, cuando empezaba, me surgió un éxito y, me vi desbordado; automáticamente, me marché a vivir a la Isla de Pascua porque, no lo entendía; eso de tener que dar las mismas explicaciones todos los días a las mismas gentes, es algo que me abrumó. Luego, en el devenir de los años, respecto al éxito, me fui moldeando con mi propia persona y traté, en la medida de mis posibilidades, ser el mismo de siempre.
—Por cierto, según usted, ¿en qué se diferencia la fama del éxito?
Ante todo, el éxito, es la consecuencia de un trabajo realizado con amor. No es casual el éxito de Juan Gabriel, ni el del Chente Fernández, por citarte algunos hombres que viven junto al éxito. Detrás de cada éxito, sin lugar a dudas, hay un trabajo fantástico. La fama puede ser una estupidez. Todos conocemos a infinidad de famosos que, tres minutos más tarde, pasada la euforia, nadie les conoce y, lo que es peor, ninguna huella han dejado.
—Decía usted aquello de, “Si amas al dinero, a lo sumo llegarás a un banco, pero si amas a la vida, con toda seguridad, llegarás a Dios.” ¿Qué pasa con el dinero, maestro?
Pasa que, no todos estamos preparados para “digerir” ingentes cantidades de dinero. ¿Qué le pasó a Maradona? No estaba preparado para ese nivel y, se desmoronó. Diego venía de un lugar más que humilde, y la fama y el dinero, le perjudicaron más que le ayudaron, aunque parezca algo paradójico.
Posiblemente, Bill Gates, si esté preparado para tener la fortuna que tiene, y por eso le llegó.Yo no estoy preparado para esas alturas. De cualquier manera, como yo necesito menos dinero que Julio Iglesias para vivir, sólo por eso, Dios me hizo más libre puesto que hacer cada día lo que amo, eso no tiene precio.
—En realidad, como usted se explica, es uno de los pocos mortales que se lleva el gran lujo de ser el dueño de su vida, tesoro inmaculado reservado para muy pocas personas en el mundo. ¿Cómo logró semejante riqueza?
Si la libertad es el primer sinónimo de la riqueza, en realidad, soy uno de los seres más ricos del mundo. Hacer en cada momento lo que mi corazón me pide es algo fantástico. No tengo horarios; no estoy sujeto a nada; no me debo a nadie.
Posiblemente, como nunca me sometí a las disciplinas del mundo, porque sencillamente no quise acumular nada, en realidad, mi premio ha sido el mayor: LA LIBERTAD. Recuerdo que en cierta ocasión, el señor Rockefeller me quería invitar a almorzar y, el hombre, con todo el respeto del mundo, se atrevió a preguntarme en torno a mi agenda, por aquello de buscar una fecha y una hora para encontrarnos y quedó aterrado cuando le dije que, la agenda, la tenía que mirar él puesto que yo tenía todo el tiempo del mundo, por tanto, quedaba a su disposición.
—Dicen maestro, que usted es un hombre de grandes creatividades, portador de un ingenio singular puesto que, sus “personajes” todos los que aparecen en sus conciertos, por momentos, tenemos la sensación de que son auténticamente reales. ¿Es todo producto de su fantasía creativa o, en realidad, tiene algo que ver con su vida?
Mi vida, la que ha vivido con tanta intensidad, me ha permitido no tener que inventar nada; todo lo que cuento es producto de las sensaciones y vivencias que la vida me ha otorgado; unas veces para bien y otras para mal, pero siempre como grandes lecciones que, pasados los años, todo me ha servido para enseñarle al mundo, a modo de chanzas, la singladura de mi vida. Fíjate que, pese a todo, he tenido la fortuna de ni siquiera no tener que inventar nada; mis vivencias han llenado todos los espacios de mi existencia y con solo ordenarlas y darle forma; ahí nació esa forma apasionada con la que vivo y trato de contársela al mundo.
—En su grandeza, señor Cabral, hasta ha conseguido vivir sin enemigos. ¿Es esa su mayor felicidad?
Me quedaba uno que era mi padre y, cuando cumplí 46 años, le conocí, le perdoné y, desde aquel instante, sentí que había cambiado el curso de mi vida. Es maravilloso vivir sin enemigos, te lo digo desde el fondo de mi corazón.
—¿Cómo son sus amigos, pobres o ricos?
Yo tengo amigos en todas las esferas de la sociedad y, jamás a nadie se me ocurrió preguntarle su condición respecto al poder económico; son mis amigos y como tales, les quiero. Pero es cierto que, en esta complejidad que para algunos resulta la vida, algunos de mis amigos, siendo pobres, se creen ricos; y seguro que lo son por su bendita forma de ser; en otros, ocurre todo lo contrario. Nunca me preocupó nada de esto puesto que, yo quiero a la gente por lo que es, nunca por lo que tiene.
Es verdad que, no hay que ser inevitablemente pobre o rico para ser feliz; no importa nada de eso. Si el dinero se gana con honradez y con alegría, bendito sea; si se tiene menos dinero, seguramente, la vida te compensa con otras alegrías.
—En su vida, maestro, de cuando usted empezaba, hay una anécdota muy curiosa que, le rogaría nos la comentara. Se trata, nada más y nada menos, de la primera vez que usted cantó en público. ¿Cómo recuerda aquello?
Con nostalgia, con mucho cariño; resultó ser el principio de mi carrera como cantor y, dicha noche, para mi, será inolvidable.
Acudí a un hotel a pedir trabajo y, el director, al verme con la guitarra, sin preguntarme nada me dijo; “Súbase al escenario”
Yo tenía que suplir a un telonero que había enfermado; es decir, matar el tiempo hasta que apareciera el artista que habían contratado como tal. Una vez en el escenario dije a los asistentes;
“Como yo no sé a que he venido por aquí y, quizás ustedes tampoco sepan a qué han venido, vamos a entretenernos todos juntos y de tal manera, intentaremos pasar la velada.” Al terminar mi actuación, llamé a mi madre y le dije: “Madre, soy artista; he cantado para un montón de gente” Y mi madre me dijo; “Muy bien, hijo, mañana, cuando se te pase la borrachera, hablamos en serio y me dices a qué te dedicas”.
—Hemos hablado de tantas cosas, señor Cabral pero, para usted, ¿qué es un ídolo dentro del mundo de la canción?
Podría nombrarte a muchos, como es natural y lógico, pero por ejemplo, ahí está el Chente Fernández que, sin lugar a dudas, ha sido la verdadera medida de la canción popular, —como lo será eternamente José Alfredo Jiménez— y, durante tantos años, ha sido la voz de un pueblo que le adoró y, lo sigue adorando. Yupanqui resultó ser un cantor universal. Ahí está el caso de Carlos Gardel, que tantísimos años después de su muerte, su pueblo, jamás lo ha olvidado y, lo que es mejor, a diario, siguen sonando sus canciones. Recuerdo una expresión de mi abuela en torno a la muerte de Gardel que, dicha afirmación, lo resumía todo. Yo le pregunté a la abuela respecto a qué tipo de sensación tuvo cuando murió Gardel y, sus palabras, resultaron conmovedoras; me dijo: “Caramba, ahora si que somos pobres de verdad”. Se había marchado el ídolo y, su pueblo, quedó como huérfano. Esa es la verdadera medida de un ídolo y, sin lugar a dudas, Carlos Gardel, lo fue con todo su esplendor.
—Tras tantos años de éxitos, maestro, ¿cómo logró que no le venciera la vanidad que, si se me apura, hasta sería lógica en todo artista?
Porque soy, ante todo, aquello que digo y siento. No pretendo engañar a nadie; ni lo haré nunca. Tengo una filosofía de vida, la cual la entiendo hermosa, y apearme de dichas convicciones, sería como engañarme a mí mismo y, si nunca engañé a nadie, hacerlo con mi persona, sería un pecado gravísimo.
—¿Cuál es su gran tesoro? Y se lo pregunto puesto que, ante usted, nos encontramos con un personaje irrepetible, desposeído de todo bien material que, por no tener, no tiene ni casa para vivir y, su persona, mora en un hotel de Buenos Aires. ¿No entiende usted de bienes materiales?
No necesito de yates ni automóviles porque los tienen mis amigos; es decir, soy un vagabundo first class. En definitiva, todo lo material que podamos tener, es todo prestado puesto que, a la hora de la partida, todo lo tenemos que devolver. Mi gran tesoro, como tú preguntabas, es el legado, la herencia fantástica que me dio mi madre que, con sus bellas palabras y mejores acciones, supo hacer de mí un hombre de profundas convicciones. Llevo a Sara prendida en mi corazón, por tanto, sigo siendo un hombre inmensamente rico.
—Respecto a su madre, tras escucharle, cualquiera podría pensar que tenía usted con Sara, lo que llamamos el complejo de Edipo. ¿Se lo han dicho alguna vez?
Irremediablemente, yo adoraba a Sara por su grandeza y, para mayor suerte mía, era mi madre. No se puede pedir más. Ocurre que, al respecto de Sara, resulta que, mi amigos, cuando la conocieron, eran ellos lo que tenían complejo de Edipo, pero no con sus madres, sino con la mía.
—La gran mayoría de sus partidarios que, dicho sea de paso, son millones por el mundo, le conocen como el gran cantor argentino y sin embargo, su gran pasión, siguen siendo los libros; digamos que, narrar, sigue siendo su tarea más bella.
¿Qué encontró en la literatura que, quizás, la música no pudiera darle?
Como antes te dije, son amores distintos. Con la literatura, voy construyendo el mundo que a mí me gusta, el que siempre imaginé; esencialmente, el que quiero vivir. Narrar, sencillamente, me da la chance de poder contar la forma y manera que yo entiendo para cambiar el mundo; un mundo enloquecido que hace guerras porque quiere morirse; un mundo que elige políticos porque de tal manera, ya tienen a un culpable para echarle las culpas de aquello que odian. Escribir, en definitiva, es una manera de hacer el amor con todo el mundo y, ese placer, no quiero que nadie me lo quite.
—¿Qué le duele, maestro, de la sociedad actual?
Ahora, nada. Vivo en paz, sin lugar a dudas, la mejor forma de vivir. Antes me rebelaba contra el estereotipo que pudiera conformar esta sociedad enloquecida que nos movemos.
Pasados los años, me convertí en un ser solitario; en un hombre apasionado por todas las cosas de la vida y, mi modus operando, intento contárselo al mundo en todas y cada una de mis actuaciones.
—Cualquiera, tras escucharle, podría pensar que está usted en contra del mundo actual. ¿Cuál es su visión del mundo?
Me puede doler, como antes dije, las formas y modos con las que se comporta la sociedad actual, pero yo amo al mundo y a sus gentes; amo los delfines, la literatura, la música, los cantores, los niños, las mujeres; yo siempre estoy ahí para todo aquel proyecto que tenga algo que ver, justamente, para seguir construyendo la vida.
—Antes, maestro Cabral, me ha dicho que el miedo es el peor de los dictadores pero, ¿qué piensa usted de los dictadores, y lamentablemente, en la vida, usted ha conocido a muchos?
No soy capaz de emitir juicio alguno de algo a lo que no amo; para mí, los dictadores no existen; yo pienso que, por ejemplo, Pinochet, no ha nacido, por tanto, para mí, no existe.
—Se lo he preguntado porque sin embargo, en su vida, sí existe un “dictador” imaginario que usted creó y que, a diario, cuando usted lo sube al escenario, nos sigue conmoviendo. Hábleme de él, por favor.
Érase una vez un dictador que no era un déspota, sino un buen hombre al que le dieron todo el poder y, al final, se cansó de no tener con quien perder al póker y de aguantar a la reina de la primavera; pero antes dejó estas hermosas leyes, órdenes amorosas que hablaban de él y de su vida. Dijo:
-Ordeno que en este pueblo nada valga tanto como la vida.
-Ordeno que hayan flores en todas las ventanas y cualquier día de la semana, tenga la luminosa categoría del domingo; el lobo y el cordero pastarán juntos, por tanto, su comida, tendrá el mismo gusto aurora.
-Ordeno que los hombres se liberen de las mentiras del silencio y que la verdad sea la única bandera a esgrimir en la vida.
-Ordeno que respetemos y amemos a nuestros mayores puesto que, dicha acción, inevitablemente, en el día de mañana, será la gran lección que habremos legado a los nuestros.
-Ordeno que en este pueblo nada valga tanto como la vida, entonces, la verdad, será lo que tomaremos unidos de las manos.
-Ordeno que el dinero tenga fecha de vencimiento para que nadie pueda acumularlo para poder tener poder sobre sus hermanos.
—Tras tantos años, señor Cabral, sigo pensando que, sigue siendo usted un médico del alma, ¿verdad?
Esa es mi intención. Me llena de orgullo que, mucha gente al escucharme o leerme, fuera capaz de salir de la droga; guerrilleros de Hispanoamérica, tras estar conmigo, fueron capaces de dejar las armas. Yo pienso que, empecé para entretener a la gente y, pasados los años, hasta estoy convencido que, mi labor, tiene mucho que ver con la salud; relajo, hago pensar, armonizo y como no pretendo conquistar a nadie, al final, soy yo el conquistado.
—¿Qué es el futuro para usted?
Nada; sencillamente, porque es algo que está por venir y, hacer planes de futuro, me parece un acto de insensatez. A cada día le basta con su propio afán; el mañana no interesa. Vivamos el presente puesto que, es, ha sido y será, la única estación en la que pasaremos el resto de nuestros días.
—Canta, escribe, pinta, compone. ¿Qué le queda por
hacer, maestro Cabral?
A mi edad, creo que pocas cosas; pero fíjate que, pese a todo, sigo creyendo que, hago muchísimas más cosas de las que podría hacer cualquier persona con mis años. Pasa la vida y sin darnos cuenta, apenas nos damos cuenta de que no nos queda gasolina en el tanque. Sigo escribiendo y, en este instante, trabajo en varios libros a la vez que, en breve, quiero terminar; intento grabar canciones que tenía olvidadas porque, de lo contrario, además de olvidarlas, se perderían.
—Hace siete años, maestro, me cupo la fortuna de conversar con usted y, aquel diálogo, tuve la dicha de plasmarlo en un libro bello que, gracias a usted, pude titular MI ENCUENTRO CON FACUNDO CABRAL. ¿Cómo entendió usted aquella filosofía mía por aquello de inmortalizar sus palabras?
Como algo grandioso; recuerda que, como te dije, era la primera vez que, desde España, alguien se preocupaba de contar los pasajes más hermosos de mi vida; la conversación que mantuvimos, mis anécdotas más bellas y, por encima de todo, me cautivó que publicases, en dicho libro, los irrepetibles mandamientos de la Madre Teresa, aquella mujer ejemplar que, para mi suerte, un día, en México, me entregó su amistad para siempre.
—Hablando de canciones, ¿qué motivó que usted grabara “Guantanamera”?
Pues que es una canción muy bella a la que yo le debía un gran respeto y, con la admiración que sentía, al final, para estar en paz conmigo mismo, decidí grabarla. Sigo creyendo que, “Guantanamera” es uno de los grandes tesoros de la música Hispanoamericana, digamos, un prodigio de ternura.
—¿Qué siente, Cabral, tras sus actuaciones cuando llega al hotel?
Una paz infinita. Al pensar que, en mi concierto, he sido capaz de dibujar sonrisas en el rostro de todos los espectadores, es algo que, en la soledad de mi habitación, me sigue emocionando; es un lujo que Dios me ha dado que, en soledad, pretendo disfrutarlo; y a fe que lo consigo. Igualmente, ha habido momentos en que, al bajar del escenario, pensaba que no había dado todo lo que sentía o, quizás me faltó la inspiración del momento pero, en definitiva, tras mis actuaciones, me refugio con la paz.
—La UNESCO, maestro, en su día, le declaró como MENSAJERO MUNDIAL DE LA PAZ. ¿Es éste su mayor título?
Ese premio es otro agradecimiento que la debo a la vida. Pero, en honor a la verdad, no caben títulos cuando todos somos hermanos y uno sólo es el Padre.
—Si mal no me han contado, tenía usted 9 años y, junto a su madre, en una manifestación del público argentino para mostrarle su fervor al general Perón, hizo usted parar el coche presidencial para dirigirse a él y, a su vez, a Evita, la esposa de Juan Domingo Perón. Cuénteme todos los detalles de dicho encuentro.
Andábamos buscando trabajo y, en aquel lugar, pensé que era el momento idóneo para mostrarle al presidente mis ilusiones. Me puse frente al automóvil presidencial y, el chófer, no tuvo más remedio que parar. “¿Qué querés?” Me dijo el general.
¿Hay trabajo? Le pregunté. Tanto el general como la señora Eva Duarte, en aquel instante, nos emplazaron para que, al día siguiente, mi madre y yo acudiésemos a la Casa Rosada. Allí fuimos y, dos días más tarde, teníamos casa y trabajo. Claro que, en aquel fugaz encuentro, el general, se quedó sorprendido cuando le pedí trabajo. Aquí todo el mundo pide limosna y tú, pibe, eres el único que me ha pedido trabajo, me dijo tras encontrarnos. Por esta razón, jamás juzgaré a nadie y, menos, al general y a la señora Evita puesto que, gracias a ellos, tuvimos casa y trabajo.
—Uno de sus grandes proyectos de cara al futuro, señor Cabral, no es otra cosa que, transcribir las conversaciones que usted mantuvo con Jorge Luís Borges, sin lugar a dudas, cuando eso llegue a nosotros, será un regalo inolvidable. ¿Cómo lleva ese maravilloso proyecto?
Estoy avanzando mucho al respecto. Será algo muy bello dada la enorme calidad literaria y humana de ese compatriota inolvidable que se llamaba Borges. Yo, claro está, ya lo gocé cuando conversé con el; ahora, por tanto, quiero que lo disfrute el mundo. Por problemas de salud, el pasado año, estuve un tanto parado al respecto, pero ahora lo tengo como muy avanzado.
—¿Nos quiere dar, por favor, una primicia de todo cuanto habló usted con el maestro Borges?
Si. De Borges me impactaron muchas cosas; su calidad humana, su noble forma de ser, su sencillez; pero lo que más caló en mi fue cuando me dijo: “Cabral, he cometido el peor de los pecados; no fui feliz”
—Hemos empezado hablando de España, maestro y, así quiero terminar. ¿Podemos decir que, para nosotros, los españoles, será éste un año de gracia al haber gozado de su presencia en España?
La gracia, ante todo, será para mí; será la mía puesto que, como sabes, estoy feliz por haber pisado esta tierra en la que vives y a la que yo tanto amo. Confío en que mi salud me acompañe como en este instante y que, a su vez, España y Cabral, el año que viene puedan fundirse de nuevo en este abrazo que extrapolo para todos los españoles y, para ti, como testigo de este encuentro memorable con los españoles.
Recuerda que, este año, sólo había actuado en Venezuela y, al parecer, por lo que me cuenta Pablo, nuestra venida a España ha sido tan gratificante que, para el tramo final del año, los últimos cuatro meses, nos han reclamado de distintos países, entre ellos, México que haremos una gira sensacional. Digamos que, haber pisado tierra española una vez más, ello ha sido como una fuerza magnética que me impulsa hacia todos los países desde donde ahora me reclaman.
—Convengamos que, mantuvimos esta bella plática antes del concierto del maestro y, al final, le pedimos como broche para esta conversación, sus impresiones en torno a Ibi y a sus gentes. ¿Cómo se ha sentido entre nosotros, maestro?
Maravillosamente Cabral, esa sería la definición más bella por todo lo que he sentido junto a vosotros. He gozado como nunca encima del escenario y, al final, he podido palpar la felicidad que nos embargó a todos; a mi el primero. Las reacciones de las gentes fueron bellísimas y, por ello, me llevo un recuerdo imborrable de Ibi. Me ha parecido un pueblo muy lindo; trabajador por encima de todo y, como sabes, cuando el hombre canta, Dios lo respeta, pero cuando el hombre trabaja, Dios lo ama y, por todo lo que he visto, el trabajo, para Ibi, debe ser la gran bendición de todos ustedes, la infraestructura empresarial en que he visto en ese polígono industrial inmenso, así me lo ha delatado.
—Gracias, maestro Facundo Cabral. Que Dios le siga bendiciendo.
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