¿Sabes lo que se siente cuando llegas a los 64 años y te das cuenta que nunca hiciste lo que querías? Te voy a decir: se siente como si hubieras vivido la vida de otro. Trabajas 40 años. Ahorras. Piensas "cuando me jubile voy a viajar, voy a conocer el mundo, voy a vivir". Llega la jubilación. Le dices a tu esposa "vámonos a viajar". Y te dice "no, yo no quiero andar de un lado a otro. Ya estamos grandes para eso".
¿Y entonces qué? ¿Te quedas sentado esperando a morirte?
Eso es lo que me preguntaba hace dos años. Tengo 66 años. Trabajé 40 años como ingeniero civil. Me jubilé a los 64. Tenía ahorros. Tenía tiempo. Tenía ganas de conocer el mundo.
Le dije a mi esposa Ofelia "vamos a Perú, a Machu Picchu, siempre quisimos ir". Me dijo "ay Damián, ya estamos grandes. ¿Para qué? Mejor quedémonos tranquilos aquí".
Le dije "¿y qué vamos a hacer aquí?" Me dijo "ver televisión, visitar a los hijos, ir al parque. Lo normal".
Pero yo no quería "lo normal". Quería vivir.
Pasaron tres meses de mi jubilación sentado en la sala viendo televisión. Un día le dije "Ofelia, me voy a ir a Perú. ¿Vienes conmigo?" Me dijo "no. Y si tanto quieres irte, vete solo".
Lo dijo enojada. Como regaño. Como "a ver si te atreves".
Pero yo sí me atreví.
Compré mi boleto. Hice mi maleta. El día que me iba Ofelia me dijo "¿de verdad te vas?" Le dije "sí". Me dijo "¿y qué va a decir la gente? ¿Qué voy a decir yo cuando me pregunten dónde estás?" Le dije "diles la verdad. Que me fui a vivir".
Me fui. Solo. Con mi mochila. Con mis medicinas. Con mi cámara.
Hace dos años conocí Machu Picchu. Caminé por Cusco. Hablé con gente de todo el mundo. Otros viajeros. Algunos de mi edad. Otros más jóvenes. Todos viviendo.
Regresé a México dos semanas después. Ofelia estaba molesta. Me dijo "¿ya se te quitó lo loco?" Le dije "no. Ahora voy a ahorrar para el siguiente viaje".
Pasaron seis meses. Ahorré. Planifiqué. Le dije a Ofelia "me voy a Colombia". Se puso molesta. Me dijo "Damián, pareces adolescente. Da pena que un señor de tu edad ande solo de un lado a otro". Le dije "a mí me da pena haber esperado 64 años para empezar a vivir".
Me fui a Colombia. Dos semanas. Conocí Cartagena. Bogotá.
Regresé. Esperé cuatro meses. Ahorré otra vez. Me fui a Argentina. Dos semanas.
Luego, tres meses después, me fui a Chile.
En cada viaje conocía gente. Viajeros solitarios como yo. Señores y señoras de 60, 70 años viajando solos. Viviendo.
Hace un año regresé de Chile. Ofelia me estaba esperando. Pero esta vez no me regañó. Me vio bronceado, feliz, vivo. Me dijo "te ves diferente". Le dije "estoy diferente. Estoy vivo".
Me preguntó "¿y no te sientes solo viajando así?" Le dije "a veces. Pero me siento más solo sentado en la sala viendo televisión".
Hace seis meses me fui a España. Ahorré durante ocho meses para ese viaje. Caminé el Camino de Santiago. 800 kilómetros caminando. A mis 65 años. Conocí a un señor francés de 72 años que también iba solo. Me dijo "empecé a viajar a los 65. Me arrepiento de no haberlo hecho antes".
Hace tres meses regresé de Portugal. Ofelia me recibió diferente. Me abrazó. Me dijo "te extrañé". Platicamos. Le mostré fotos. Le conté historias.
Me dijo "Damián, yo pensé que esto iba a ser temporal. Que te ibas a cansar. Pero veo que no". Le dije "no me voy a cansar. Esto es lo que quiero hacer con el tiempo que me queda".
Me dijo "¿y yo qué? ¿Me voy a quedar sola aquí mientras tú andas por el mundo?" Le dije "tú me dijiste que me fuera solo. Yo te invité desde el principio".
Se quedó callada.
Esta semana compré boletos para Japón. Llevo cuatro meses ahorrando para este viaje. Me voy en dos meses. Ofelia me preguntó "¿y yo?" Le dije "si quieres ir, vienes. Si no, me voy solo. Pero yo sí voy".
Me dijo "déjame pensarlo".
¿Sabes qué descubrí viajando solo a los 64 años?
Que puedes ser feliz sin depender de que alguien más quiera lo mismo que tú. Que la vida no se acaba a los 60. Que todavía hay mundo por conocer. Que todavía hay vida por vivir.
Ofelia está pensando si va a Japón conmigo. Si va, perfecto. Si no va, igual voy.
Porque pasé 64 años viviendo para otros. Ahora me toca vivir para mí
¿Alguno de ustedes ha viajado solo después de los 60? ¿Se han atrevido a hacer algo aunque su pareja no quiera? ¿Creen que es egoísta o es necesario?
Encontrado en la red
No hay comentarios.:
Publicar un comentario