miércoles, 8 de abril de 2026

Dicen por ahí...

A mi no me ha pasado, y espero que de vieja no me pase. Dios los bendiga.

Dicen por ahí que los Judas modernos ya ni se arrepienten ni se cuelgan de un árbol… ¡no, hombre! Ésos evolucionaron.
Ahora no se cuelgan… se acomodan.
Se acomodan en tu mesa, agarran silla, plato, tortilla y hasta repiten el guisado.

Porque el Judas de antes, por lo menos, tuvo la decencia de sentir culpa.
El de ahora no.
El de ahora te traiciona, se limpia la boca con la servilleta y todavía pregunta si hay postre.
¡Qué nivel de descaro!
Y uno de menso pensando:
“¡Ay qué buena gente, siempre viene a visitarme!”

Pues sí…
pero no venía a visitarte, venía a checar qué tanto podía llevarse:
tu confianza, tus secretos, tu paciencia…
y si se descuidaba uno, hasta el tupper del guiso.
Porque el Judas moderno no anda por la vida con cara de villano.
¡No!
Es simpático, te dice “hermana”, “comadre”, “amiga de la vida”.

Pero mientras te abraza…
ya te está midiendo la espalda para ver por dónde clavar el cuchillo.

Y lo más curioso es que después de la puñalada
se ofenden si uno se aleja.
—“Ay, ya cambiaste mucho…”
¡Pues claro!
¡Después de que me usaste de colador, cómo no voy a cambiar!

Pero ¿sabes qué es lo más chistoso de todo?

Que esos Judas modernos creen que uno no se da cuenta…
y sí nos damos cuenta.

Nomás que a veces uno guarda silencio…
porque la vida es muy sabia.

Y tarde o temprano cada Judas termina sentado… pero en la mesa que él mismo ensució.

Y ahí sí…
ya no hay pan,
ya no hay vino,
y lo único que queda servido…
es el plato de lo que sembraron.
🍂🪻🫟☕️©️Milka MagTorre
#soymilkamagtorre
#noborreselautor

No hay comentarios.:

Publicar un comentario