viernes, 11 de abril de 2025

RECOMENDACIONES PARA TENER SEXO EN LA 3RA. EDAD.



RECOMENDACIONES PARA TENER SEXO EN LA 3RA. EDAD.

Precauciones sexuales para jóvenes de la tercera edad:

1.- Primero que nada, limpie muy bien sus anteojos y asegúrese de que su pareja se encuentra en la cama.

2.- Deje la luz encendida, para evitar tropiezos cuando vaya al baño.

3.- Apague la televisión o el radio para que pueda concentrarse en la difícil tarea.


4.- No olvide desnudarse.


5.- Verifique que su dentadura postiza tenga suficiente pegamento, no sea que se le salga durante la acción o se rompa al caer de la cama.

6.-Programe el despertador para que suene dentro de 15 minutos; ésta es una elemental precaución por si se duerme en medio de la faena.

7.-Verifique que el numero de emergencias se encuentra dentro del sistema de marcación rápida de su teléfono.
Tenga a la mano la póliza de seguro de gastos médicos o su carnet de ingreso.

9.-Anote el nombre de su pareja en la palma de la mano (por si se le olvida).

10.-Recuerde la "pastilla azul mágica"... y si hace falta, mejor que sean dos.

11.-Tenga algún analgésico a la mano, por si se le traba la columna o le da un calambre.


12.- Tómese un par de aspirinas antes de empezar, por eso de los infartos.

13.- Tenga su testamento preparado, en caso de una lamentable emergencia.

14.- Haga todo el ruido que se le antoje y no se preocupe por sus vecinos de su misma edad, pues ellos también están medio sordos y no creerán lo que usted está haciendo.

15.- Si consigue terminar, llame a sus conocidos o envíeles un correo electrónico... ¡para presumir!

16.- Brinde por el éxito alcanzado con champán y si no puede tomarlo, aunque sea con té de manzanilla o agua .

17.-No intente hacerlo por segunda vez... puede ser mortal.

18.- Imprima estas recomendaciones EN LETRA GRANDE, para que no tenga problemas al...leerlas

Valoren todo...

Nunca nadie está ocupado todo el día...

Creo que el hombre aprende mucho más de la adversidad...

Así como la vida nos enseña el verdadero...

No hay muerte, hay mudanza.Y del otro lado te espera gente maravillosa, tu abuelo y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas y nos aleja, porque nos hace desconfiados.

No hay muerte, hay mudanza.
Y del otro lado te espera gente maravillosa, tu abuelo y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas y nos aleja, porque nos hace desconfiados.

martes, 8 de abril de 2025

MIS PAPELES. FACUNDO CABRAL. Parte 9


Autor: Facundo Cabral. 13/12/2007
MIS PAPELES

Siempre busque en la Gran Esfinge a la respetuosa y respetable antigüedad, a ver lo más atrás posible para sospechar lo más adelante posible, allá descansé del yo y del presente, allá releí en el aire al libro de los muertos y al Kybalión, allá, donde Napoleón, deslumbrado, se bajó del caballo, allá, donde tal vez estuvo Jesús en los años desconocidos para sus humildes biógrafos, y digo humildes porque me hubiera gustado que me lo contara Román Rolland o Mrguerite Yourcenar, allá, donde Moisés comenzó el grandioso éxodo, allá, donde Borges, al levantar un puñado de arena y cambiarlo de lugar, sintió que había cambiado el curso de la Historia, allá, donde siempre comienzo de nuevo, como corresponde porque la vida es circular, y comienzo viendo esos signos que nos dicen mucho porque para los antiguos egipcios la arquitectura, el arte y la escritura eran una sola cosa, mucho más que algo útil o estático, algo sagrado, y lo veo claro, tan claro como lo vieron los conquistadores Franceses en los jeroglíficos de la piedra negra que comenzó la historia que venimos reescribiendo desde hace siglos, desde Homero hasta Carlos Fuentes, desde Salomón hasta Wallace Stevens.

El Faraón, como la poesía, podía cambiar de forma, como el sol se transformaba en piedra cada día en la Gran Esfinge, es decir se aquietaba en el desierto el generoso gigante del inalcanzable horizonte (su búsqueda me llevó a darle la vuelta al mundo).

Siempre me tiendo, liviano, es decir sin recuerdos, en el Valle de los Reyes, los reyes sepultados en las faldas de las colinas, alrededor de las pirámides que nos están señalando lo que todavía no entendemos, las pirámides que sugerían puertas por las que entrábamos a la muerte de noche y salíamos a la vida de día (hace unos cuantos años, alguien salvó a la Gran Esfinge del tiempo, que siglo tras siglo la fue cubriendo con la invencible arena del invencible desierto, y fue un renacimiento, como el nuestro después de cada dolor, de cada derrota, de cada mañana, y la salvó para recordarnos lo rico que somos).

Delgadas palmeras me protegieron del sol en la meseta de Guisa, donde hace muchos siglos los egipcios pintaron a la Gran Esfinge como se pintaban para celebrar a sus dioses, es decir a la vida, la Gran Esfinge que reinaba tanto en el mundo de los vivos como en el mundo de los muertos, que era, y tal vez siga siendo, la que unía a los dos, allí, donde los antiguos Egipcios les llevaban alimentos a sus muertos para tentarlos con la vida.

Del abrazo de fuego del desierto siempre vuelvo a la querida América, donde el árbol ofrece sus hojas al arroyo donde todo flota, donde la noche descansa durante el día, como la eternidad se deja ver durante el sueño sin sueños. Ahora mismo la tormenta, como las canciones, se eleva en busca de Dios, las flores se yerguen para alegrar al sol y las ramas de los sauces se agachan para besar a la tierra. Me abrazan todos los elementos, bailo con la fauna y canto con la flora, enriquecido por todos los verdes donde caerá la tarde dorada, ahora que el huracán Mitch se calma para convertirse en tormenta tropical, después de haber golpeado duramente a Honduras, Nicaragua, Guatemala y El Salvador (para muchos, soy un sobreviviente de los sesenta, que cumplen treinta).

MIS PAPELES. FACUNDO CABRAL. Parte 10

 

Autor: Facundo Cabral. 13/12/2007
MIS PAPELES

Vivo entre los colores, en constante movimiento, como los colgantes de Calder, soy un hombre libre y feliz, libre porque soy valiente y feliz porque dejo que actúe el corazón antes que intervenga la cabeza.

Con mis libros y mis canciones le doy alegría y paz a la gente, le contagio el amor a la vida, la animo, la excito para que se anime, le ilumino el alma y el corazón (nada como el silencio que continúa al aplauso de bienvenida, nada más cálido que esos hermanos, habitantes de la sagrada oscuridad del teatro, que serán mis compinches durante las dos horas del concierto, o tal vez para siempre).

Aquí en el Quinta Real de Guadalajara, reina un silencio de ajedrez en la noche que, lentamente, va ocupándolo todo, desde mi suite (confortable, propicia para escribir, ideal para leer a Italo Calvino) a los cuidados jardines del hotel , la noche que avanza por las calles de Guadalajara llenando de sombras a las casas y a los automóviles, la noche que debilita a los mercados y a los carteles, la que enciende a los amantes y calma a los viejos, la que entristece a los trenes y hace desaparecer al lago de Chapala, la noche que hace más misterioso al bosque alegre, la que avanza para cubrir pueblo tras pueblo, la noche indiferente al tiempo (si es que no son la misma cosa), la que duerme a los pájaros y a los perros pero hace oír más a los ríos y los arroyos, la que enmascara a las iglesias y transforma a las cárceles y a los monasterios en fantasmas, la que cruza los cementerios para ser, por un instante, el espejo de los muertos (el arco iris se hace a un lado cuando pasa la noche, que hechiza a los búhos y excita a los murciélagos), la que es el manto del mar, una caricia de la eternidad, la noche que para Homero y para Borges era todo el tiempo, por eso ellos son para siempre porque no hay mejor musa que la noche donde, cabalmente, caen todos, pero solo los que quedan de pie alcanzan la poesía, por la que sabemos todo, por ejemplo que todo es lo mismo cuando llega la noche, momento final, propicio para las promesas entre las sábanas, cruel en los manicomios y los hospitales, la noche que le tatúa sirenas a las borracheras de los marinos, que llena de mujeres a las cabezas de los tímidos, que hace que cualquiera llegue al fondo de su memoria, la noche que llena de oraciones a los agradecidos y a los temerosos, la noche donde los jazmines vuelan y las mariposas vuelven a ser hojas del árbol que, entre otras cosas, nos dio la prosa para que podamos contar lo que jamás entenderemos porque entonces seríamos árboles, es decir dioses.

La noche avanza para hacer de todas las ciudades una sola selva y de todos los barcos un gigantesco bote tripulado por un pequeño hombre, un ciudadano que por temerle a todo se quedó solo, la noche que nos acerca al infinito, es decir a la nada, la noche que me recuerda los puertos de mujeres generosas, la noche que calla a las plazas donde tocan lo mismo las bandas de siempre, donde los viejos esperan la muerte y los jóvenes al amor (en la plaza de mi pueblo recordábamos a los que se habían ido, que nunca regresaron, lo que nos hizo sospechar que, más allá del pueblo, estaba el paraíso, poblado por hombres plenos y mujeres doradas).

¿Entonces no te piensas enamorar?

Hay que ser como el cactus...

La confianza se gana con mil actos ..

Volver con alguien que te hizo daño...




Los malos momentos son los que construyen

La confianza se gana con mil actos...

domingo, 6 de abril de 2025

LA SERPIENTE VENENOSA. Reflexión

Una serpiente venenosa chocó con un hacha y se hizo una leve herida.

Furiosa por esto, decidió vengarse, pero… ¿Qué daño puede causarle una serpiente a un hacha? Exacto, ninguno. La pobre serpiente resultó herida y comenzó a sangrar por la boca. Estaba llena de odio, sentía dolor, pero su sed de venganza era más grande. Quería acabar con su enemigo a toda costa, intentó morderla una vez más, tratando de inyectar todo su veneno, pero sintió un dolor insoportable.

Sin embargo, no se rindió, envolvió al hacha para asfixiarla, pero a medida que apretaba con más fuerza, más débil y adolorida se sentía. A pesar de ello, la ira le daba fuerzas para seguir, y en un arrebato, apretó con todas sus fuerzas. Al día siguiente, cuando el carpintero llegó y abrió la puerta de su taller, encontró a una serpiente sin vida, enredada alrededor de su hacha.


Así pasa en la vida, queridos amigos: la ira y el deseo de venganza pueden llevarnos a destruirnos a nosotros mismos. Hay una frase de Buda que dice: "La ira es como un veneno que nosotros mismos tomamos, esperando que el otro muera." Un ataque de ira es como un incendio. ¿Y qué haces cuando estás en uno? Te vas, ¿cierto? Porque es lo más inteligente. Por eso cuando estés enojado y sientas que la ira te consume como un incendio voraz, sal a caminar. Sube y baja las escaleras cuatro veces o más, y verás cómo la serenidad regresa a ti. Esto no es broma, en un ataque de ira se duplica la posibilidad de sufrir un infarto. La ira es terrible; hay miles de personas en la cárcel porque acabaron con su prójimo en un ataque de ira, y mientras lees esto, ellos están en una prisión pagando su condena o pagando su ira. No seas como la serpiente de la historia, no permitas que la ira te gane. Apaga el incendio, aléjate del odio y busca la tranquilidad de tu alma y de tu corazón.

sábado, 5 de abril de 2025

MIS PAPELES. FACUNDO CABRAL. Parte 8

 
Autor: Facundo Cabral. 13/12/2007
MIS PAPELES

Dylan Thomas publica su primer libro de poemas cuando se mudó de Gales a Londres, donde trabajó como locutor de la BBC, después vivió en muchos pueblos, casi siempre costeros, pero todos, para él, fueron una continuación de su pueblo, es decir de su niñez, único momento feliz de su vida, el poeta que salta de la cama como un muerto de la niebla, el que salta por el patio trasero de sus sueños, seguro de arrepentirse por la noche de lo que haría por el día, el que salta a visitar a la vecina que vivía con los fantasmas de sus dos maridos muertos (antes de la Doña Flor de Jorge Amado), el que andaba buscando historias por los bares. 

Durante la segunda guerra mundial escribió poemas que parecían grandes piezas para órganos, poderosos y profundos, luces entre los cadáveres de cuarenta mil Londinenses, oraciones para las sinagogas del maíz, donde Dylan Thomas dejaba su simiente, allí, en los bajos valles del arrepentimiento donde se lloraba, cantando, la majestad del incendio, el respeto al fuego, aunque estuviera en las manos de un peligroso enfermo (a los costados del Támesis, después de la primera muerte, ya no hay ninguna).

Después de la guerra Dylan Thomas quiso recuperar su niñez, recuperar el asombro, vivir abiertamente, estar en el centro de la totalidad, por eso se fue a un pueblo de pescadores, donde escribió los sueños del pueblo dormido (recuerdo el coro de voces de marinos muertos que me envolvió en el Océano Pacifico hace más de veinte años) encerrado por su mujer en un cobertizo del que solo lo liberaba cuando abría la cantina, donde la cerveza lo bajaba hasta sus vecinos, donde descansaba de los mares de aguas verdes pobladas por cisnes blancos y de los sermones de hojas marrones que lo despertaban en la segunda oscuridad, y cuando digo segunda oscuridad recuerdo a la gran Esfinge uniendo al mundo inferior con el superior, es decir entre el fango y la luz, un gigantesco animal de piedra que se va transformando en un hombre de piedra, el león del desierto, apoyado en las ardientes arenas del desierto pero siempre atento al sol, al más allá (setenta metro de largo y veinte de alto), la fuerza de la tierra emergiendo hacia el cielo, el rey-león luchando contra el enemigo de todo, el tiempo, que solo está al servicio de la vida, es decir del cambio, porque la vida es movimiento, y muchas veces no hay purificación sin destrucción. La mandíbula cuadrada sugiere al inevitable orden, y la edad, la alta edad, siglos y siglos anteriores a Cristo, me recuerda la eternidad de los altos mandatos, el punto único donde comienza todo permanentemente, y alrededor de la Gran Esfinge y las pirámides miles de tumbas, tal vez las de los diez mil hombres que, se dice, trabajaron en esta obra (además de las tumbas de los Faraones, que eran dioses en la tierra), hombres que vivieron construyendo esta maravilla y murieron alrededor de ella, pintándola para la gran fiesta, la eterna ceremonia de la vida, la vida que nos exige ceremonias, como un concierto o lanzar una nave al espacio, de donde nos llegó la vida en los cometas y los aerolitos, que pronto desviaremos hacia Marte para que vuelvan a provocarle agua, es decir vida, para que tengamos a donde mudarnos cuando ya no podamos respirar aquí.


Solo por hoy... no te enojes, no discutas, no te preocupes...

 

Sobreviviste noches que ni tú pensabas...

 

Eres tu propio precursor y las torres que has elegido...

 

Hay que vigilar a los Ministros que no pueden hacer nada sin dinero...

 

Si queremos morir bien, tenemos que aprender a vivir bien.

viernes, 4 de abril de 2025

EMILIA. Reflexión


“EMILIA”

En una fría noche de invierno, Emilia, una niña de 9 años con ojos llenos de esperanza, vagaba por las calles de la ciudad.

Su cabello alborotado y sus ropas raídas contaban historias de abandono y pobreza.

Desde que perdió a su madre por una enfermedad, había aprendido a sobrevivir sola, confiando en la bondad de desconocidos.

Esa noche, con los labios azulados por el frío, vio una mansión imponente al final de una calle. Sus luces brillaban como faros en la oscuridad, y a través de las ventanas podía vislumbrar un mundo de lujos que parecía sacado de un sueño.

Decidió acercarse, con la esperanza de encontrar refugio. Cuando llamó a la puerta, fue atendida por un hombre robusto con ceño fruncido, era el guardia.

No puedes estar aquí, niña. Vete antes de que llamemos a la policía.

Pero justo en ese momento apareció el dueño de la mansión, Mauricio Santillán, un millonario de 55 años que, aunque tenía fama de ser frío, sintió algo diferente al mirar a Emilia.

¿Qué quieres, pequeña?, preguntó, cruzando los brazos. Sólo un lugar donde dormir esta noche, señor, dijo Emilia, con la voz quebrada.

Mauricio, después de una breve pausa, dio una orden inesperada:
Déjala dormir en el sótano. Pero sólo por esta noche.

El sótano de la mansión, aunque frío y oscuro, era un lugar seguro para Emilia. Allí había cajas llenas de recuerdos antiguos, muebles cubiertos con sábanas blancas y un piano polvoriento en una esquina.

Mientras se acomodaba en un rincón con una manta que le ofrecieron, no pudo evitar observar todo con curiosidad.

A pesar de su cansancio, Emilia no podía dormir. Se acercó al piano y, con dedos temblorosos, presionó una tecla. El sonido resonó en el espacio vacío, rompiendo el silencio como una chispa en la oscuridad.

Mauricio, quien solía pasear por la mansión antes de dormir, escuchó la nota y bajó al sótano. Al verla junto al piano, algo se removió en su interior.

¿Sabes tocar?, preguntó, sorprendido. Mi mamá me enseñó algunas canciones antes de que ella... Emilia no terminó la frase, pero sus ojos contaron el resto de la historia.

Mauricio se sentó a su lado, algo que no había hecho en años. Sus dedos, acostumbrados a firmar contratos millonarios, tocaron suavemente las teclas. Para Emilia, fue como si el piano hablara, narrando emociones que las palabras no podían expresar.

A la mañana siguiente, mientras Emilia desayunaba en la cocina con los empleados, Mauricio recibió una llamada importante. Un evento benéfico que organizaba su empresa necesitaba un cierre memorable, pero la pianista contratada había cancelado.

Fue entonces cuando se le ocurrió una idea audaz. Bajó al sótano y encontró a Emilia explorando entre las cajas.

¿Te gustaría tocar el piano frente a muchas personas?, le preguntó.
¿Yo? Pero... no soy buena. Solo sé unas cuantas canciones.

Mauricio, con una sonrisa que hacía tiempo no mostraba, respondió: A veces, no se trata de ser perfecto, sino de mostrarle al mundo quién eres.

Esa noche, Mauricio llevó a Emilia al evento. El escenario estaba iluminado con luces doradas, y el público, compuesto por empresarios y figuras importantes, se sorprendió al ver a una niña con ropas prestadas acercarse al piano.

Emilia comenzó a tocar una sencilla melodía que su madre le había enseñado. Al principio, sus dedos temblaban, pero poco a poco, se llenó de confianza.

Cada nota parecía contar una historia, una que hablaba de lucha, amor y esperanza.

El público quedó hipnotizado. Algunos tenían lágrimas en los ojos, mientras otros aplaudían con fervor al terminar. Pero lo más sorprendente ocurrió después.

Una mujer del público, visiblemente emocionada, se acercó a Emilia y a Mauricio.

Esa canción... dijo la mujer. La escribí hace años, antes de perder a mi hija. ¿De dónde la aprendiste?

Emilia, impactada, respondió: Mi mamá me la enseñó. Siempre decía que era especial. La mujer, cuyo nombre era Margarita, era una reconocida compositora.

Al hablar más con Emilia, descubrieron un vínculo inesperado: Margarita era la tía de Emilia, separada de su hermana hacía años.

Mauricio, testigo de este momento, comprendió que había hecho más que ofrecerle un refugio a Emilia; le había devuelto una familia.

Mauricio, tocado por la experiencia, decidió cambiar su vida. Adoptó a Emilia oficialmente y comenzó a involucrarse en causas benéficas. El frío sótano de su mansión, que antes era un lugar olvidado, se convirtió en un espacio lleno de música y recuerdos.

Emilia, con el tiempo, se convirtió en una pianista reconocida, llevando su historia de superación a todo el mundo. Y aunque había comenzado como una pequeña mendiga buscando un refugio por una noche, encontró algo mucho más valioso: un hogar, una familia y un propósito.

Créditos Canal Asombroso
Tomado de la red.

“Reflexión. El relato nos muestra la dura realidad que enfrentan muchos niños en el mundo.

La forma en que Mauricio, un millonario que ha perdido el contacto con sus emociones, se conecta con Emilia y se convierte en su padre adoptivo, nos muestra el poder de la bondad y la compasión.

También se destaca la importancia de la música y el arte en la vida de las personas, y cómo pueden ser una fuente de consuelo, inspiración y conexión.

Nunca es demasiado tarde para cambiar y encontrar la felicidad. Una sensación de esperanza y optimismo, nos recuerda que la vida siempre puede cambiar para mejorar la calidad de vida”.

"Que cada palabra que leas, sea un paso hacia un corazón más grande y una vida más plena”. FEGP

Un consejo. No ignores el esfuerzo...

Gracias. Por esas personas que curan...

jueves, 3 de abril de 2025

La formulación de un problema es más importante...

Cuando empecé a tratar con los hombres...


 

Somos visitantes en este planeta. Estamos aquí por cien años...

 


MIS PAPELES. Facundo Cabral. Parte 7

Autor: Facundo Cabral. 13/12/2007
MIS PAPELES

El presente me tiene tan atareado que nunca releo mis libros (en realidad, cuando van a la imprenta dejan de pertenecerme, comienzan a ser parte de la vida de los demás, ya no de la mía, como seguramente yo tengo más presente a la obra de Bradbury que él mismo, como yo le recordaba a Borges líneas suyas que había olvidado de tal manera que alguna vez me preguntó: ¿esa línea tan bella es mía?, el querido Borges que hablaba en francés con el alemán Ernst Jónger, al que una mañana le interrumpieron la lectura de Heródoto con la noticia de que debía alistarse para la segunda guerra mundial, a él, que ya había estado en la primera, de la que tanto escribí).

Estoy tan en m que el éxito me asombra más que alegrarme, pienso de concierto en concierto (Mazatlán, Culiacán, Los Mochis, Tampico, Veracruz), como pienso que tanto hubo antes para que las cosas sucedan ahora mismo, todos los siglos en este instante, tanta gente para que esto me suceda a mí en esta caliente mañana de Veracruz: el amor de los que me escuchan, las palmeras, el puerto, es decir la promesa del mundo, la ardiente comida Mexicana, el recuerdo de los días en que Estambul era Constantinopla. Tanto hubo antes para que todo sea ahora, esta Plaza de Armas, el Zócalo donde los Veracruzanos se juntan en los atardeceres a bailar danzón, el Capitán, tal vez el último de los Piratas románticos, que aquí se enamoró de una morena y aquí se quedó, como un alegre guía porque nadie sabe cómo él dónde están las aventuras y las diversiones.

Hicieron falta muchos siglos para este momento en este cuarto de hotel, frente a los barcos que alberga el golfo.

A cada rato aparece una nueva Gioconda, pero tantas no desvalorizan a la que Leonardo pintó sobre madera de álamo con una técnica tan sutil que no hay rastro de pincel, magnífico estudio de la luz crepuscular, juego de lo claro y lo oscuro que recrea la pintura antigua, la vida. Detrás, el paisaje da una idea total del mundo.

Pintores y Escultores inspiraron a Dylan Thomas (en homenaje a él, Robert Zimmerman se llama Bob Dylan), que los transcribía para que fueran palabras, que era el mundo en que vivía, él, que sobrevivía entre la pobreza y la cerveza, él, que quería una voz para advertir a los ríos y a las rosas de que en cualquier momento caemos en la nada, algo que aprendimos los hombres que con nuestras lágrimas fecundamos a la tierra, una voz para que la hierba sepa que la juventud, a veces, se dobla como ella por los vientos con que la vida nos prueba, una voz para alertarnos que el viento de la muerte bebe de las fuentes de la vida, que la sangre que cae del cielo cierra todas las heridas, que las estrellas son trampas urdidas por el tiempo.