martes, 26 de septiembre de 2017

FACUNDO CABRAL 9.


VENEZUELA, LA GRAN ANÉCDOTA

¿Cómo te ha ido profesionalmente en Venezuela?

Venezuela siempre fue especial, fue el primer país que me abrió las puertas. Venía muy golpeado de andar por todo el continente y llegué acá y conocí a un señor excepcional. Tengo suerte con la gente. El plan de vida que han hecho para mí es extraordinario. Llegué con 17 dólares y no conocía a nadie. No sé cómo llegué a Caracas. Tome un taxi y le dije al chofer: “Oye, tengo 17 dólares ¿hasta dónde llego?”. Y me dice: “no mucho”. Le digo: “Hagamos un pacto. Si dentro de tres o cuatro días me ves en televisión, o sea, si me fue bien, búscame en el mejor hotel de Caracas. El Tamanaco. Y yo te pago 200 dólares el viaje”. Me responde: “Eh, que estamos de joda”. “Estamos de joda, le digo ¿por qué crees que naciste?”. Y le gustó el chiste y me dijo: “Cabrón, tu eres el primer argentino que me cae bien”. Y me llevó a Radio Caracas Televisión. Allá, por supuesto, el portero no me dejó entrar, y justo en ese momento oigo una voz que dice: “¿Qué pasa acá?”. Era Renny Ottolina. Me dijo: “Y tú ¿qué haces?”. Le digo que cuento lo que veo, lo que vi en el pueblo ayer, lo cuento en el pueblo de hoy, y lo que vi en el de ayer y en el de hoy, lo cuento en el pueblo de mañana. “¿Y hasta dónde vas a llegar?”, me pregunta. Le digo que, hasta ahora, voy a la India. Y le pareció simpática la cosa y me hizo entrar para un ensayo de su show, que era extraordinario. Me puse a cantar y de repente paró el ensayo y todo el mundo escuchaba... Me dijo “¿Qué necesitas?”. Una silla y dos micrófonos. Canté otra canción y la gente que estaba en el estudio aplaudió. Vino enseguida Ottolina y dijo: “Y esa canción ¿de quién es?”. “Mía”, le respondí. “¿Tienes temas para cantar una hora?”. Sí, tengo más. “Bueno te doy mil dólares y grabamos un programa los dos solos”. Salió fantástico y fui a vivir al Tamanaco. A los poquitos días vino el chofer del taxi que estaba tan contento que no me quería cobrar. Me dijo: “No vayas a creer que vine a buscar mis 200 dólares, yo estoy feliz de que te haya salido bien”. Y nos hicimos grandes amigos. Soy el padrino de su primera hija.

¡Oye, qué buena historia!

Después hicimos tres programas más y Renny me pagó cuatro mil dólares. Vivía en el Tamanaco como un príncipe y eso que venía de pasar hambre y de los golpes…Venezuela fue el primer país que me dio su público, el Aula Magna, los mejores teatros. Aquí andaba por las universidades; creo que soy oficialmente cantor desde el 72, no del 60, porque fue aquí que empecé a cantar. Cuando vengo parece que todo el mundo me conoce, hay una gran familiaridad. Es muy emocionante.

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