martes, 9 de febrero de 2021

ENTREVISTA A FACUNDO CABRAL, CÉSAR HILDEBRANDT (Parte 4). (Transcripción Juana Macedo)


ENTREVISTA A FACUNDO CABRAL, CÉSAR HILDEBRANDT (Parte 4).
(Transcripción Juana Macedo)

Me fui a vivir solo al campo y ahí empezó…

¿Tu mala época?

Si

¡Cuánto duró tu mala época o tu infierno digamos impúber?

Cuatro años, casi cinco años, después vino la revelación, las letras, después vino la liberación, después vino la noticia que yo pertenecía a la clase de un Señor que alguna vez caminó sobre las aguas. Por ejemplo, ese Señor me abrió la puerta para salir a jugar, el que caminó sobre las aguas, porque no me encontré con disciplinas increíbles y budismo, me encontré con los derviches mendicantes en Teherán, me encontré con Rubinstein, o sea lo mejor de Chopin, la mejor manera de interpretar a Chopin, me encontré con Golda Meir, me encontré con Indira Gandhi, me encontré con la Madre Teresa, bueno después me encontré con Borges, me amplió la biblioteca.

¿Y con esa infancia, no crees en la depresión?

No para nada creo que no hay depresión hay distracción, si yo estoy atento a este diálogo y lo vivo totalmente contigo no puedo deprimirme, me deprimo si me descuido del presente y voy a la memoria que siempre en general recuerda malas noticias frecuentes, es casi como la primera plana de un periódico, de las otras casi ni se habla, pero si estoy atento a lo que vivo entonces no puedo deprimirme, como no puedo pre-ocuparme, yo puedo ocuparme en el momento en que suceden las cosas, no antes ni después hay solo presente, imposible es distracción, además es más fácil sufrir que ser feliz, es mucho más fácil, por eso hay tanto tango y un solo Whitman, es mucho más fácil. La felicidad no es para cualquiera, hay que ser valiente, además no es algo que llega de afuera, es una adquisición yo lo decido.

¿El incendiario se ha convertido en bálsamo?

No, fíjate que un colega tuyo el otro día me dijo: “Cabral perdió el fuego” y le dije: No, no ganó en calidad, antes quemaba ahora ilumina, el fuego tiene más calidad que nunca, si yo perdiera eso estaría muerto, no yo cualquiera, pero en mi trabajo, yo no debo perderlo. Nadie sale de su casa casualmente, se va a sentar el viernes, el sábado que de paso te doy la hora, viernes y sábado a las 8 y el domingo a las 6 en la universidad de Lima, o crees que sale de la casa inconscientemente porque si, inspira algo y yo lo tengo porque lo viví, está esperando esa noticia.

Me dijo una mujer muy humilde, “yo siempre que venga al pueblo lo voy a escuchar Cabral, no lo entiendo mucho, pero siempre lo voy a escuchar”.

Y le pregunte: Señora, si no me entiende ¿Por qué viene cada año que yo llego?

Me dijo: Porque me gusta ver un hombre libre y feliz un rato.

Fue uno de los piropos como decimos en Argentina más bellos que recibí en mi vida, en mi vida, porque a mí también me gusta de vez en cuando ver un hombre libre y feliz, no importa si es de izquierda o derecha, analfabeto o Jorge Luis Borges, pero feliz, algo que siempre le he pedido a Sábato, inténtelo maestro, inténtelo usted es un tipo inteligente, pero parece que la inteligencia es una traba para la felicidad, parecería que si buscamos por el lado del intelecto solo, el intelecto es muy lindo como juego…

-Desde esa perspectiva, tú deberías ser muy infeliz.

Claro, si, y sin embargo es al revés no, soy feliz,

-¿Has derrotado a la inteligencia?

No, está al servicio mío.

-¿La has domesticado?

La felicidad es escuchar a este (señala su corazón), antes que intervenga esta (señala su cabeza)... (Continua parte 4)

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