martes, 15 de septiembre de 2015

Un viejo y el joven taxista


“Un Viejo y el Joven taxista”

(Tomado de un hecho de la vida real)
Un señor desesperado hacía señas a cuanto carro y taxis pasaban por su lado para que le parara, se veía pálido, demacrado, sudoroso y su cara estaba grasienta, vestía un short a media pierna, tenis descoloridos y una camiseta desaliñada… 

Un joven taxista que estaba estacionado en la senda opuesta a la que se encontraba el señor, al ver todo lo que sucedía se dijo: 
_ “Pobre señor, nadie le para porque es pobre”… ¡Qué vergüenza más grande!... ¡Iré a ver qué le pasa, a lo mejor tiene un problema de salud o va y está perdido y necesita ayuda! 
Prendió su taxi, doblo en U en medio de la calle y acercándose al desconocido le preguntó: 
_ Buen hombre, ¿Qué le pasa que está tan pálido y se nota alterado?... ¿A dónde quiere que lo lleve?
_ Necesito me lleve a comprar un pomo de agua para tomarme mis pastillas. 
El joven taxista viendo el estado en que se encontraba el señor, se bajó del taxi, le abrió la puerta para que se sentara, abrió la guantera de su carro, sacó un pomo de agua aun fría que guardaba para después de comer y se lo dio.
El señor lo abrió rápidamente y de un sorbo se tragó varias pastillas que tenía en su mano… Respiró profundo, cerró sus ojos y después de unos largos segundos le dijo al joven chofer: 
_ Gracias amigo, me ha salvado la vida,… debí haberme tomado mis pastillas hace una hora, pero el pomo de agua que traje conmigo se me viró y no quedó nada del líquido y por aquí cerca no hay ni dónde comprar agua.
El joven chofer sintiendo que había salvado una vida, sonrió lleno de satisfacción y le dijo al señor:
_ Cuanto me alegro de haber estado aquí cerca.
_ ¡Más me alegro yo! – Le contesto el señor en tono de broma y seguidamente le pregunto: 
_ ¿Cómo te llamas?... ¡Aún no se el nombre de mi salvador!
_ ¡Me llamo Jonathan Klay! ¿Y Usted?
_ Yo Andrew Casse… y ha sido una bendición conocerte,… aquí tienes un amigo. 
Le extendió la mano y luego de darse un estrechón, el joven taxista le dijo:
_ Dígame donde vive quiero llevarlo a su casa… y no tenga pena,… los gastos corren por mí. 
_ No te preocupes, vivo en la zona y suelo caminar por aquí todos los días… Es parte de mi rutina. 
Se despidieron como buenos amigos, el joven taxista arrancó su carro y se fue.
Meses más tarde el joven se vio involucrado en un accidente automovilístico, resultando gravemente herido, sufriendo fractura de cráneo y pómulo, fue transportado de urgencia al hospital más cercano, donde después de ser operado, estuvo veinte días en un coma inducido, en espera que bajara la inflamación de su cerebro.
Una vez normalizado, recobró su conocimiento… y cuál no sería su sorpresa al abrir sus ojos y ver junto a él, vestido de verde, al viejo amigo al que un día él le hubiera salvado la vida.
Trato de esbozar una sonrisa y con voz temblorosa y débil le dijo:
_ ¡Gracias por venir amigo! ¿Cómo te enteraste de lo que me pasó?
_ Me enteré porque ese día era yo el que estaba de guardia y fui quien te recibió en el Cuerpo de Guardia y te operó… ¡Bienvenido a la vida amigo!...
Tomo su mano entre las de él y le dio un suave y cálido apretón…

Moraleja:
“Uno Nunca Sabe De Quién Va A Necesitar… Brinda Lo Mejor Que Hay En Ti Y Algún Día Tu Acción Será Reciproca”… ¡Haz Bien Y No Mires A Quien!

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