jueves, 31 de marzo de 2016

A nadie tienes que rendir cuentas...




Sabemos que detrás de una máscara, siempre hay otra, como también vemos la pureza en la desnudez, las libertades del jazz y los ritos de las dictaduras. Aceptar la realidad, es salvarse de los engaños, entonces la verdad nos hace vivir plenamente.

No te engañes, entonces nadie te engañará. Sé firme como Buda, como Jesús, como Espinosa, como Einstein, como Ford, firme pero abierto al mundo, atento a las propuestas de la vida. Predica las virtudes, pero no calles las verdades. Nunca te arrepentirás de haberte animado, y nunca te perdonarás no haberlo hecho. Además, no tienes nada que perder, porque ni una sola de tus orejas es obra tuya, no te preocupes por tu futuro, al final del camino no te espera la cima de la montaña, sino la paz del valle. A nadie tienes que rendir cuentas, como a nadie tienes que explicar nada. No debes agotarte en las vanas áreas de querer convencer y gustar. Lo importante, es que estés convencido y te guste lo que haces. Y si tienes un gran sueño, tienes que estar dispuesto a un gran esfuerzo para concretarlo, porque sólo lo grande alcanza lo grande. Si estudias superficialmente, aprenderás superficialmente. Si vives por la mitad, sólo conocerás la mitad de la vida. Si tienes la cabeza dividida verás al mundo dividido. Si trabajas por obligación, serás un desocupado, un desdichado más. Si tienes miedo, no conocerás al AMOR que es valentía. 


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