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viernes, 2 de enero de 2015

LEVÁNTATE Y ANDA. FACUNDO CABRAL (Transcripción Juana Macedo. Parte 3)



LEVÁNTATE Y ANDA. FACUNDO CABRAL
(Transcripción Juana Macedo. Parte 3)

Junta tus pedazos y ponte de pie y para esto tienes que apartarte de todo lo que divida, de lo que te empobrece, recuerda que al poder y sus responsabilidades, que al prestigio y sus deberes lo pulverizará la muerte en un instante, la muerte que no nos deja olvidar que estamos de paso, que la vida es solo una noche que pasamos en una posada que está a la vera del camino, por eso no renuncies a nada que esté vivo, para celebrarlo todo, desde los ríos a las bibliotecas, desde los desiertos que son monasterios naturales a los museos.

Y si la palabra Dios no termina de convencerte, llama existencia al dedo que aprieta el botón para que el universo entre en funcionamiento y cuando escuches la palabra religioso, recuerda que religioso es el hombre que afirma la vida y el hombre que está vivo es alegre, tiene sentido del humor, porque sabe que la vida es un maravilloso juego donde no hay huérfanos porque todos tenemos un padre el Universo y una madre la Tierra. Por eso no hay más alta religión que la que nos hace sentir la música de la existencia, nunca tan clara como en el arte que te da la chance de transformar lo más bajo en lo más elevado, de sacar flores del fango, de transformar a la carne en espíritu. Por eso el arte es sublime, pero no olvides que no naciste para otro, que no tienes que hacerte cargo de nadie y nadie puede decirte como debes ser, porque solo puedes ser responsable de ti y solo cuando te amas puedes tener amor para los demás, pero nadie puede exigirte amor, ni puedes exigírselo a nadie porque nadie puede ser esclavo de nadie, ni debe. Aunque esté con muchos, cada grano de arroz debe mantener su individualidad.

Háblale a cualquier parte de tu cuerpo y te escuchará, como te escuchan las plantas y los animales sienten tu amistad, piensa con benevolencia en tu parte tensa y se aflojará y esto puedes hacerlo hasta con tu mente, pero solo después de haberlo hecho con todo tu cuerpo porque todo debe seguir un orden.

También el ego es una ilusión que puedes hacer desaparecer principalmente cuando duermes sin soñar, lo que se consigue cuando no dejaste nada por hacer en la vigilia, es decir, cuando fuiste honesto y respetuoso contigo mismo. Por ejemplo cuando hiciste el amor como se debe, como una alegre ceremonia, porque hacer el amor es subir a un estadio sagrado, por eso tu cuarto se transforma en un templo donde todo es liviano y no existe el tiempo. Donde un fuego sublime nos purifica, como nos purifica el silencio en la meditación, la posición del otro es la más propicia para entrar en la meditación y la preferida de los monjes budistas para esperar a la muerte, a la que si entramos despiertos renaceremos conscientes, es más hasta podemos elegir el cuerpo donde reencarnar.

Pero hagas lo que hagas, si tu alma, tu cuerpo y tu mente están armonizadas, aparecerá un cuarto elemento, entrarás en la saludable meditación, aunque los que te rodean crean que solo estás corriendo, nadando o bailando.

Escucha tu reloj biológico, entonces comerás y dormirás en el momento exacto, no cuando lo decidan los demás, escucha la naturaleza y sabrás lo que tienes que hacer o cuándo y para qué debes detenerte, pero ante todo, escucha tu corazón porque él sabe lo que hay que hacer porque la vida es amor del que nadie sabe tanto como el corazón… (Continúa parte 4)

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