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sábado, 14 de febrero de 2015

MI MADRE TENÍA UN SOLO OJO



MI MADRE TENÍA UN SOLO OJO
(Transcripción Juana Macedo) 


Mi madre tenía un solo ojo… yo la odiaba… porque me causaba mucha vergüenza. Ella trabajaba de cocinera en la escuela donde estudiaba, para mantener a la familia.
Un día, yo estaba en secundaria, ella vino para ver cómo transcurrían mis estudios. Sentí mucha vergüenza. ¿Cómo podía hacerme esto?          
Todos hablaban en voz baja.
Al llegar a casa la ignore y la mire con mucho odio.

Al día siguiente, mis compañeros de clase se burlaban de mí: “Tu madre tiene un solo ojo hua, hua, hua”. Al volver a casa, me enfrenté a ella y le dije:
“Haz hecho de mí el hazme reír de toda la clase” ¿Por qué no te mueres?
Pero !NO ME RESPONDIÓ!
No sentí remordimiento alguno, porque estaba muy enfadado. No me importaron sus sentimientos.  Quise irme de ese lugar.
Estudié bien, me dieron la beca y me fuí a Singapur.
Me fue bien, me enamoré y me case, compré una casa. Fui feliz y tuve familia.
Un día vino mi madre a Singapur. Transcurrieron muchos años sin que nos viésemos y nunca antes había visto a sus nietos. Se puso enfrente de la puerta, mis hijas al verla soltaron en carcajadas y entonces le grité:

¿Cómo te atreviste a venir aquí a asustar a mis hijos?
!Sal y vete ahora mismo!
Me respondió con calma: “lo siento, creo que me equivoqué de dirección”. Y se esfumó…

Pasó el tiempo, y recibí una carta de la escuela, era una invitación para una reunión de compañeros de estudios. Le mentí a mi esposa informándole que iba de viaje a causa del trabajo.
Al cabo de la reunión, me fui a la casa que vivíamos antes. (Sólo por curiosidad).
Me informaron los vecinos de que mi madre… !murió!
Sentí cosas pero no derramé ni una sola !lágrima! Solo me entregaron una carta de mi madre por si acaso algún día volvía.
“Querido hijo, pensé mucho en tí”. Siento haber ido a Singapur y asustar a tus hijos… esa no fue mi intención. Estaba muy contenta al oír que venías a la reunión de ex-alumnos. Quise verte pero no pude levantarme de la cama para abrazarte. Siento mucho haberte causado vergüenza durante tu vida. 
Hay algo que nunca pude decirte y es que cuando eras pequeño tuviste un accidente. Entonces perdiste un ojo y no quise que crecieras así, por eso hijo mío te dí mi ojo y me llené de orgullo y felicidad… y ¿sabes por qué? Porque tu ahora ves el mundo a través de mí. Con todo mi amor.
Tu madre.
Después de leer la carta cada gota de lluvia fue una lágrima contra la ingratitud de aquel hijo.

Si tienes madre ámala con todo lo que tienes porque no sabes de qué puede ser capaz para que seas feliz.

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