lunes, 30 de marzo de 2015

LA VOLUNTAD DE DIOS





LA VOLUNTAD DE DIOS
(Transcripción Juana Macedo: Reflexiones)

Un hombre encontró un capullo y lo llevó a casa para ver cómo emergía la mariposa. Un día algo pequeño apareció. El hombre se sentó y observó por algunas horas cómo la mariposa luchaba forzando su cuerpo a través de la pequeña abertura del capullo.

Parecía que no había ningún progreso. Era como si no pudiera salir. Estaba atascada. El hombre en su bondad decidió ayudarla. Tomó unas tijeras y cortó lo que faltaba para que saliera su pequeño cuerpo. Y así fue, la mariposa emergió fácilmente.

Pero su cuerpo era pequeño y retorcido, y sus alas estaban arrugadas. El hombre continuó contemplándola en espera de que, en cualquier momento, la mariposa estirará las alas. Más nada pasaba. De hecho, prosiguió el resto de su vida arrastrándose con su retorcido cuerpo, sin poder volar.

Lo que el hombre no entendió, movido por su corazón y urgencia, es que el diminuto capullo y la lucha requerida para salir del agujero era la manera en que Dios inyectaba fluidos desde su cuerpo hacia las alas, de forma que se fortaleciera para poder volar y tomar la libertad. Libertad y vuelo solo vendrían después de la lucha. Privando a la mariposa de la lucha, el hombre la privó de su salud y libertad.



Algunas veces, luchas y aflicciones son exactamente lo que necesitamos en nuestras vidas. Si Dios nos permite ir por nuestras vidas sin obstáculos, podría lisiarnos para siempre. No seríamos tan fuertes como lo hemos sido hasta ahora.

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