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miércoles, 8 de julio de 2015

Se nace y se muere...




"Se nace y se muere. ¿Por qué te preocupás?"
Evocación del cantautor argentino Facundo Cabral

Las frases célebres y las propias solían ser una debilidad de Facundo Cabral. Siempre tenía una mano. Sobre el escenario, en el momento de conversar con un periodista, cada día. Twitter se hizo eco de la trágica muerte del músico y poeta, y eligió algunas de sus palabras para recordarlo. "Se gana y se pierde; se sube y se baja; se nace y se muere. ¿Por qué te preocupás tanto?", fue la frase más citada por los usuarios latinoamericanos de la red social.

El hombre que nació en La Plata el 22 de mayo de 1937 y que emigró a Ushuaia con su madre y sus seis hermanos tras el abandono de su padre solía recordar las penas de su infancia con una frase de Macedonio Fernández: "¿Quién cree que es esa entrometida, la realidad, para arruinarme la vida?".

Solía recordar que no habló hasta los 8 años y que a los 9 viajó solo a Buenos Aires porque le habían dicho que el presidente Perón daba trabajo. Volvió al pago con un puesto de celadora para su madre en un colegio de Tandil. El, nacido como Rodolfo Enrique Cabral, pero llamado Facundo desde siempre, hasta ese momento nunca había ido al colegio. Irascible, violento, sólo movilizado por el odio a su padre, aprendió a escribir a los 14 años. Pasó un tiempo en un reformatorio y allí, en Tandil, consiguió su primera guitarra y escribió sus primeras canciones.

Al hombre que en la primera mitad de los años 60 se convertiría en un suceso de ventas de la mano de su clásico 'Vuele bajo', con el seudónimo de Indio Gasparino, le gustaba recordar que quería ser historietista, como el autor del 'Corto Maltés', Hugo Pratt.

En Mar del Plata, había comenzado su derrotero como cantautor en 1959, movilizado por su admiración a Atahualpa Yupanqui. Un año más tarde, en Buenos Aires, caminaba a paso firme hacia la Escuela Panamericana de Arte cuando se topó con el sello discográfico Odeón. Allí empezó la historia y la leyenda que lo llevaron a explotar ese aura de trotamundos y a ser tan reconocido como para llegar a ese tamiz de la cultura popular que son Los Simpson. Sí, en un capítulo de la serie animada de Matt Groening un joven Homero Simpson canta, en la versión castellana, 'No soy de aquí ni soy de allá'.

"No soy de aquí..." alcanzó al mundo en el 70, a una década del estruendoso debut discográfico del Indio Gasparino. De ahí en adelante, actuó en más de 160 países, cantó en ocho idiomas y los aprendió a hablar, hasta que la tragedia volvió a empardarlo.

En el 78, a dos años de un exilio voluntario que lo llevó a vivir a México para alejarse de la dictadura militar, su esposa Bárbara y su hija de un año murieron en un accidente aéreo tras abordar un avión en Chicago, Estados Unidos.

Bajó 30 kg, olvidó los ocho idiomas y fue a ver al líder espiritual indio Krishnamurti, quien le dijo que toda pérdida implicaba una liberación: "La vida no te quita cosas; te libera de cosas", decía.

Volvió a andar; regresó al país con la vuelta de la democracia y protagonizó 'Ferrocabral', un espectáculo que se convirtió en otro de los puntos más altos de su vida artística. En una de esas presentaciones, conoció a su padre, Rodolfo Cabral, con quien se mantuvo en contacto hasta el 93, año de su muerte.

Con su amigo Alberto Cortez presentó en los 90 'Lo Cortez no quita lo Cabral' y grabó cuatro discos. De ahí en adelante, retomó una y otra vez la senda del juglar, así como recordaba haber conocido y frecuentado a Borges, a Fidel Castro, a la Madre Teresa de Calcuta.

También editó una serie de libros, como 'Paraíso a la deriva', 'Conversaciones con Facundo Cabral' y 'Mi abuela y yo'. Vivía en hoteles y se enamoró tantas veces como es posible en un hombre que vivió 74 años ("Ama hasta convertirte en lo amado; es más: hasta convertirte en el amor").

La muerte lo sorprendió en Guatemala, tal vez como una manera de desafiar sus propios dichos. Él había imaginado que sucedería en Chicago, en Quito, en Buenos Aires o quizás en Mar del Plata, pero mucho antes. Ya había dicho, cantado y declarado su lucha contra la Parca. "La muerte me está siguiendo desde el día en que nací, pero va a costarle mucho interrumpir mi vivir." 

SEBASTIÁN ESPÓSITO
La Nación, Buenos Aires. GDA

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