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sábado, 12 de diciembre de 2015

Eclesiastés 3



Eclesiastés (Qohelet), 3

1.Hay bajo el sol un momento para todo, y un tiempo para hacer cada cosa: 

2.Tiempo para nacer, y tiempo para morir; tiempo para plantar, y tiempo para arrancar lo plantado; 

3.tiempo para matar y tiempo para curar; tiempo para demoler y tiempo para edificar; 

4.tiempo para llorar y tiempo para reír; tiempo para gemir y tiempo para bailar; 

5.tiempo para lanzar piedras y tiempo para recogerlas; tiempo para los abrazos y tiempo para abstenerse de ellos; 

6.tiempo para buscar y tiempo para perder; tiempo para conservar y tiempo para tirar fuera; 

7.tiempo para rasgar y tiempo para coser; tiempo para callarse y tiempo para hablar; 

8.tiempo para amar y tiempo para odiar; tiempo para la guerra y tiempo para la paz. 

9.Al final ¿qué provecho saca uno de sus afanes? 

10.Me puse a considerar la tarea que Dios impone a los hombres para humillarlos. 

11.Todo lo que él hace llega a su tiempo; pero ha puesto la eternidad en sus corazones, y el hombre no encuentra el sentido de la obra divina desde el principio al fin. 

12.Vi entonces que su verdadero bien es la alegría y hacer el bien durante su vida. 

13.Si uno puede comer y beber, si encuentra la felicidad en su trabajo, eso es un don de Dios. 

14.Vi que todo lo que hace Dios perdura para siempre; no hay nada que añadirle, nada que quitarle. Y Dios actúa de manera tal que se le respete. 

15.Lo que es ya existió; lo que será ya fue; Dios va a rebuscar en lo que ya pasó. 

16.Vi otras cosas bajo el sol: en vez de derecho se encuentra la injusticia; en la sede de la justicia se sienta el malvado. 


17.Y me dije a mí mismo: Dios juzgará al justo y al malo, pues hay tiempo para todo, y nada escapa a su juicio. 


18.Me dije a mí mismo, pensando en lo que es el hombre: Dios los pone a prueba, les demuestra que no son más que animales. 

19.Pues hombre y bestia tienen la misma suerte; la muerte es tanto para uno como para el otro. El aliento es el mismo y el hombre no tiene nada más que el animal. Esa es otra cosa que no tiene sentido, 

20.que todo vaya al mismo lugar. Todo viene del polvo y todo vuelve al polvo. 

21.¿Quién dirá si el aliento del hombre parte a las alturas, y el del animal baja a la tierra? 

22.Y vi que lo único que el hombre puede esperar es gozar del fruto de sus obras; porque esa es su condición. Pero, ¿quién le dará a conocer lo que pasará después?

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