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viernes, 25 de diciembre de 2015

Job 3


Job, 3

1.Después de esto, Job tomó la palabra para maldecir el día de su nacimiento,

2.diciendo:

3.«¡Maldito el día en que nací y la noche que dijo: Ha sido concebido un hombre!

4.Conviértase ese día en tinieblas, y Yavé allá arriba lo ignore para siempre; que ningún rayo de luz resplandezca sobre él.

5.Lo cubran tinieblas y sombras, se extienda sobre él la oscuridad, y haya ese día un eclipse total.

6.Que esa noche siga siempre en su oscuridad. Que no se añada a las otras del año, ni figure en la cuenta del mes.

7.Que sea triste aquella noche, impenetrable a los gritos de alegría.

8.Que la maldigan los que odian la luz del día, y que son capaces de llamar al Diablo.

9.Que no se vean las estrellas de su aurora; que espere en vano la luz, y no vea el despertar de la mañana,

10.pues no me cerró la puerta del vientre de mi madre para así ahorrarme a la salida la miseria.

11.¿Por qué no morí en el seno y no nací ya muerto?

12.¿Por qué hubo dos rodillas para acogerme y dos pechos para darme de mamar?

13.¿O por qué no fui como un aborto que se esconde, como los pequeños que nunca vieron la luz?

14.Pues ahora estaría acostado tranquilamente y dormiría mi sueño para descansar,

15.con los reyes y con los ministros del país que se mandan hacer solitarios mausoleos,

16.o con los príncipes que amontonan el oro y repletan de plata sus casas.

17.Allí cesan de moverse los malvados y descansan los que se encuentran agotados.

18.Los prisioneros son excarcelados y ya no se oyen los gritos del vigilante.

19.Allí no se distingue el pequeño del grande, y el esclavo se ve libre de su amo.

20.¿Para qué dar la luz a un desdichado, la vida a los que tendrán una vida amarga?

21.Desean la muerte que no llega y la buscan más ávidamente que un tesoro;

22.saltan de júbilo ante el sepulcro y se alegran cuando llegan a la tumb.

23.¿Para la vida si el hombre ya no encuentra su camino, ya que Dios le ha cerrado todas las salidas?

24.Son los suspiros mi alimento, y se derraman como el agua mis lamentos;

25.si temía algo, eso me ocurre, lo que me atemoriza me ha venido encima.

26.No hay para mí tranquilidad ni calma, mis tormentos no me dejan descansar.»

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